PADRE MANOLO ALMENDROS (Entrevista de 1998)

Pbro. Manuel Almendros Domínguez, el 'Padre "Manolo', Cura Párroco de Esparza, Puntarenas, Costa Rica

El Blog “ESPARZA MÍA…”, siendo un medio para difundir todos los componentes de la Cultura Popular de nuestra sociedad esparzana, en su marco conceptual, carece de filiación política, religiosa y/o  filosófica. No obstante, la transcripción del siguiente artículo obedece al valor intrínseco que el mismo posee, en cuanto a conocer mejor el pensamiento y motivaciones íntimas de un personaje muy apreciado por la mayoría de la Colectividad Esparzana, como lo es el Padre Manolo, quien durante tantísimos años de convivencia con los ‘Garroberos‘ ha aprendido a tratar de ‘vos‘ a sus prosélitos y se ha contagiado positivamente del trato alegre y afable que nos caracteriza.

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“EL MISIONERO PACENSE, MANUEL ALMENDROS, LLEVA MÁS DE 30 AÑOS EN COSTA RICA”

Fuente: Revista “Iglesia en el Camino“, Diócesis de Mérida-Badajoz, España, Número 264. 26 de julio de 1998. Director: José María Gil.

El sacerdote don Manuel Almendros Domínguez, nacido hace 57 años en Cónchar (Granada) y criado desde pequeño en Valdelacalzada, lleva 31 años de misionero en Costa Rica, junto a otro sacerdote de la diócesis de Mérida-Badajoz, don José Antonio Maya García, de Segura de León.

Don Manuel desarrolla su labor pastoral en la parroquia de Esparza, en la nueva diócesis costarricense de Puntarenas. Recientemente ha estado en Badajoz y hemos tenido la oportunidad de hablar con él sobre sus experiencias como misionero en aquel ambiente hispanoamericano.

(Nota del Blog: (Actualización) El “Padre Manolo” se encuentra en Costa Rica desde 1967, tiene 44 años de servicios pastoral aquí).

– El origen de mi vocación misionera estuvo en el Seminario, al escuchar allí las experiencias y necesidades de los misioneros de diversas partes del mundo. Me preparé para ello junto a otros seis compañeros de la diócesis en el Seminario Hispanoamericano de Madrid.

– Un obispo de Costa Rica visitó el Seminario para solicitar un equipo de sacerdotes. Y a Costa Rica nos fuimos, a ofrecer nuestros servicios de sacerdotes, el grupo que formábamos los pacenses. Llegamos a la diócesis de Tilarán, a la región más difícil y más alejada de la capital.

– ¿Cómo era vuestro trabajo misionero al principio?

-La primera parroquia que yo tuve la componían más de 75 pueblos que había que visitar una vez al mes. El poblado más distante estaba a más de 70 kms. del centro parroquial. Recorría los poblados, y en todos ellos procuraba celebrar los sacramentos, llenándolos de la mayor intensidad evangelizadora posible. No disponíamos de comodidades en las casas, cuando visitaba los poblados tenía que vivir su misma realidad: dormía en un camastro, en un poco de paja. Y en medio de aquello me sentía muy alegre.

– ¿Adónde se fue después?

-A la parroquia en la que estoy actualmente, la del Espíritu Santo, en la ciudad de Esparza. Es una comunidad grande que la componen unos 25.000 habitantes, con un centro urbano, con bastantes barrios y muchos poblados de tipo rural. Allí trabajo con otro sacerdote pacense: José Antonio Maya García, de Segura de León. Estamos los dos juntos desde hace 11 años.

– ¿Cómo es el trabajo que realiza?

-El trabajo que estamos realizando es algo que ha ido evolucionando: hubo un primer momento en que era la labor propia del sacerdote que quiere hacer atractiva la Iglesia, haciéndose presente en todos los ambientes. En ese momento yo tenía una cierta inspiración en la Teología de la Liberación y, ante los problemas sociales, sentía la rebeldía que experimentaba tanta gente en América Latina; tuve incluso mis dificultades con la autoridad eclesiástica y con el Gobierno, hasta que me fui dando cuenta de que mi teología y mi pastoral no era tan pura como en un principio había pensado. Yo hablaba de que todo lo que hacía era en nombre del Evangelio, pero caí en la cuenta de que muchos planteamientos los hacía sí desde el Evangelio, pero reinterpretado por mí mismo o por los maestros de aquel momento histórico: Freud, Marx o los dirigentes de la Revolución.

– Volvamos al trabajo que desarrolla ahora.

– Mi parroquia actual tiene como columna vertebral a las comunidades neocatecumenales que son unas cuarenta, con una pertenencia a cada una de ellas de unas 30 a 40 personas. Trabajamos ayudados por estas comunidades en las que, gracias a Dios, surgen todos los ministerios o servicios que necesita la parroquia.

– En América Latina es muy común las graves situaciones de pobreza, ¿las tiene también su parroquia?

-Tenemos dos barrios marginales que nosotros los llamamos “precarios”, formados por personas venidas de las grandes ciudades, que ocupan terrenos en los que ponen sus chabolas de latas, maderas y constituyen bolsas de pobreza muy grande a las que tenemos ayudar.

– Usted ha referido que el Camino Neocatecumenal forma el eje pastoral de su parroquia, ¿a qué es debido?

– Como llevo 28 años en la misma parroquia, yo he podido proyectar un tipo de parroquia determinado hacia el que dirigirnos. Primero trabajé con los Cursillos de Cristiandad, pero entendí que eran unos momentos intensos en la vida de unas personas para llegar luego a un tiempo que dura para siempre. Lo mismo pasó con la Renovación Carismática. Los llamé como una necesidad que podía responder a las expectativas de muchas personas, pero siempre llegaban momentos que no sabíamos por dónde tirar. Una vez que conocí la posibilidad del Camino Neocatecumenal se les ofreció a los fieles el poderse integrar en comunidades. A partir de entonces, la inspiración más fuerte de la parroquia la lleva el Camino Neocatecumenal.

– ¿Se podría objetar que la línea de un movimiento está monopolizando toda la pastoral de la parroquia?

– No hay incompatibilidad, sino por el contrario. Con la inspiración en el Camino Neocatecumenal se revive la vida cristiana en unas personas que, de natural, les nace el entregar la vida a la inspiración y cuidado pastoral de cualquier movimiento, porque lo que pretende el Camino es recuperar el Bautismo y, a partir de ahí, estar en la base de la vida cristiana de todo lo que necesita una parroquia, como quien sirve y entrega su vida para que otros reciban la Vida.

– ¿Podría explicar más esto último?

– Sí. Yo voy a volver a tener en mi parroquia: cursillistas y carismáticos, voy a volver a tener gente del Movimiento Familiar Cristiano, pero el equipo dirigente de los cursillistas de mi parroquia quiero que tenga la inspiración neocatecumenal. O sea, que sean cristianos adultos, capaces de morir por el movimiento de Cursillos: dar su tiempo, su dinero, su vida. Lo mismo que otro equipo capaz de otro tanto por la Renovación Carismática y así por todos los movimientos. En este sentido estamos preparando matrimonios para la pastoral familiar. Que sea con los Equipos de Nuestra Señora perfecto, con los Encuentros Matrimoniales, perfecto también

– Cuando usted viene a España le será inevitable hacer comparaciones.

– Percibo que la Iglesia en América está joven, entre otras cosas porque tienen 1.500 años menos. La veo como mucho más efervescente que la de acá, más juvenil en sus manifestaciones. En España, noto una Iglesia mucho más organizada, pero también más esquematizada y más fría, con cierto cansancio.

– ¿En qué sentido?

– Parece como si fuera todo más de lo mismo, como si no hubiera ilusión en que los proyectos puedan dar un resultado sorprendente. No veo sorpresas en las expectativas.

– Usted lleva ya muchos años en América, ¿se va a quedar allí?

– Ese es uno de los problemas más angustiosos de todo misionero. Tengo mi madre, mis hermanos y nuestras relaciones son muy estrechas, por eso la separación siempre nos ha producido un sufrimiento grande, pero pienso que Dios está primero.

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FUENTE: Revista “Iglesia en el Camino“, Diócesis de Mérida-Badajoz, España, Número 264. 26 de julio de 1998. Director: José María Gil. Enlace: http://www.christusrex.org/www1/camino/ca7-26-98.html

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CRÉDITOS de las imágenes utilizadas en la composición fotográfica:

Padre Manolo: Sr. Félix Jiménez, Estudio Fotográfico Esparza. Tel. (506) 2635-5952.

Templo Parroquial: Folleto editado por la Parroquia de Esparza.

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Un pensamiento en “PADRE MANOLO ALMENDROS (Entrevista de 1998)

  1. Excelente artículo, del que desconocía. Me llama la atención que hace 15 años pensaba hacer una apertura de la Pastoral esparzana, cosa que sería muy sana; pero: o no le salió lo que quería o se arrepintió.

    En fin, ojalá y Esparza ofreciera una Parroquia más abierta a los diferentes gustos de la gente, ya que no a todos les gusta el camino neocatecumenal.

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