CLAUDIA QUIRÓS VARGAS, su aporte a la Historia Colonial de Costa Rica y Centroamérica

MSc. CLAUDIA QUIRÓS VARGAS, Historiadora Esparzana de renombre Internacional.

Por: Elizet Payne Iglesias (*)

Revista Historia, ISSN: 1012-9790,  No. 57-58, enero-diciembre 2008. / pp. 9-20

Con una personalidad tenaz y constante, Claudia Quirós Vargas tuvo una larga trayectoria en la vida educativa de este país; tanto a nivel de primaria como de la educación superior, aunque sus aportes en la educación en general no deben desestimarse, en particular en las regiones de su interés investigativo, como lo fueron el Pacífico Central y Norte de Costa Rica.

Nacida en Heredia, pero orgullosa esparzana, desde joven, Claudia Quirós Vargas dio signos de su interés por el conocimiento y la comprensión de la historia y la sociedad. Recorrió tempranamente las viejas poblaciones y puertos coloniales, sus haciendas, ríos y caminos; conoció a su gente con quienes se identificó y llegó a formar parte de ellos. Su precoz compromiso social la llevó a formarse como maestra de educación primaria, en la región de Esparza y Puntarenas. Se graduó en 1960 como maestra, puesto en el que se desempeñó, hasta que fue nombrada directora de una escuela en Chacarita de Puntarenas. Estaba frente a esta responsabilidad cuando decidió entrar a la Universidad de Costa Rica en el Centro Regional de Occidente en San Ramón de Alajuela, ingresando al profesorado en Estudios Sociales y graduándose de Bachiller en Historia y Geografía en 1972.

Su entrada a la disciplina de la Historia se efectuó en un momento clave en la vida académica del país y de la Universidad de Costa Rica en particular, ya que se perfilaban cambios notables en los estudios históricos, gracias al aporte de destacados académicos nacionales y extranjeros recién llegados al país; entre ellos, los más reconocidos fueron Ciro Cardoso y Héctor Pérez Brignoli. De sus maestros surge su particular adhesión a la investigación económica y social −muy fuerte en sus primeros años− bajo la influencia de la Escuela de los Anales y del Materialismo Histórico.

En la Universidad de Costa Rica, obtuvo la Licenciatura en Historia en 1976 y la Maestría en Historia en 1987. Se egresó del doctorado en Historia en el año 2000 en la misma universidad y en el año 2001 realizó su pasantía doctoral en el Archivo General de Indias en Sevilla, España. Realizó investigaciones documentales en el Archivo Nacional de Costa Rica, Archivo de la Curia Metropolitana de San José, el Archivo General de Centroamérica, Archivo Diocesano de León, Archivo General de Indias y en un sinnúmero de bibliotecas nacionales y extranjeras. A partir de 1985 formó parte del Equipo de Historia Antigua y Colonial del Centro de Investigaciones Históricas de América Central (CIHAC) y fue miembro hasta su muerte en el 2006, del Consejo Científico de dicho Centro.

Sirvió como docente por muchos años de los cursos de Historia de la Cultura, Historia de las Instituciones de Costa Rica, Historia Colonial de Centroamérica con énfasis en Costa Rica, Historia Contemporánea de América Latina, Etnohistoria de los pueblos de indios de Costa Rica, Paleografía y Neografía latinoamericanas, Seminario de Realidad Nacional, Seminario de Temas Contemporáneos, Seminario de Centroamérica, Seminario de Graduación y Seminario de Cultura Popular.

En la Escuela de Historia y sobre todo en el Equipo de Etnohistoria y Colonialismo del Centro de Investigaciones Históricas de América Central, aún no hemos superado su ausencia. Todavía solemos acudir a su memoria, a sus documentos y a sus textos, para argumentar o documentar, algunas de nuestras preocupaciones y disquisiciones sobre la historia del país. También lo hacemos recurrentemente en nuestras clases de Historia Colonial de Centroamérica y Costa Rica, y Neografía Hispanoamericana con el fin de exponerles a los estudiantes los debates, investigaciones y problemas que presenta esta especialidad. Su cubículo, número 602, aún nos recuerda las prolongadas conversaciones que mantenían los estudiantes y los colegas con doña Claudia.

La maestra, investigadora y activista

En su labor como docente, investigadora y activista, Claudia Quirós Vargas pudo dilucidar la importancia de conocer el pasado para interpretar el presente o, al contrario, encontró que la comprensión del presente podía favorecer el conocimiento del pasado. Uno de los ejemplos más recientes ha sido su participación como activista en movimientos ecológicos y sociales, en los que dio su aporte desde el punto de vista documental e his­tórico-crítico. Sus trabajos más recientes revelan que la problemática ambiental era parte de su agenda investigativa.

Otro asunto notable en su discurrir histórico es que en cada uno de sus libros, artículos y ponencias, Claudia Quirós Vargas persistió en evidenciar la injusticia social que afectaba a los sectores menos favorecidos. De manera que para ella, era igualmente válido denunciar esta situación, ya sea en el siglo XVI, XVII o en el presente. Si se estudian sus escritos, estos comentarios aparecían en la introducción o bien en la conclusión de sus trabajos. Al respecto, resulta memorable la dedicatoria que hizo de su libro La era de la encomienda, en el que destacaba: “A los indígenas costarricenses, protagonistas fundamentales de nuestra historia colectiva”. (1) Un libro que a su vez entregó al “pueblo costarricense”. Precisamente, en 1990, con este libro, obtuvo el Premio Nacional de Historia “Aquileo J. Echeverría”, el cual fue producto de su tesis de Maestría, La encomienda en Costa Rica y su papel en la estructura socioeconómica colonial, 1569-1699. (2)

También incursionó y participó activamente en los debates sobre los orígenes de la identidad nacional, la que, según ella, fue el resultado de los diversos grupos étnicos, pero fue ante todo fiel defensora de las raíces indígenas como constructoras de la sociedad costarricense. Su búsqueda constante la llevó a aplicar la interdisciplinaridad. Prueba de ello fue su aproximación a la geología, la arqueología y la antropología. En el caso de la geología, sus investigaciones con el geólogo Geovanny Peraldo y sus trabajos con las antropólogas María Eugenia Bozzoli y Margarita Bolaños. Así lo afirmaba cuando escribió que:

[…] la interdisciplinariedad me ha proveído de novedosas propuestas y estrategias de investigación para arribar a una nueva forma de entender la Historia y el mundo. En primer término se destaca la posibilidad de utilizar además de las fuentes documentales, los trabajos sobre arqueología, la historia oral y el trabajo de campo”. (3)

Por lo tanto, no cabe duda que fue esta experiencia interdisciplinaria la que la acercó al trabajo de campo y a la historia oral. Fue doña Claudia una persona inquieta que, no conforme con la mera erudición, procuró la búsqueda constante de nuevas alternativas de investigación y de participación, como ella misma lo señaló. A pesar de estar aferrada al documento en sus primeros años, su época de madurez nos presenta a una Claudia Quirós Vargas un tanto alejada de la vida académica y más preocupada por la historia de las comu­nidades, caminos, puertos; pero detrás de ellos lo que buscaba era la historia de la gente.

Su aporte desde lo empírico y documental

Su primer acercamiento a la investigación histórica la lleva al Archivo Nacional de Costa Rica en 1974, año en que inicia su tesis de Licenciatura en Historia con un tema que conmemoraba los 400 años de la fundación de la ciudad de Espíritu Santo de Esparza. A partir de allí, su relación con el documento será fundamental e inseparable, por lo que inicia con rigor metodológico su acercamiento “técnico y crítico al documento” con el uso de la Paleografía y la Neografía hispanoamericanas.

En sus cursos de Paleografía y Neografía latinoamericanas, los estudiantes entraban en relación con sus primeras lecturas documentales, como las cartas de Juan Vázquez de Coronado, los padrones de pueblos de indios, los testamentos de la elite de Cartago, y hasta descripciones de enfermedades y de partos. La enseñanza no sólo estuvo en la lectura y transcripción adecuada de los documentos, sino en la exigencia y rigurosidad de conocer y elaborar una lectura crítica de la fuente; a lo que se suma su constante insistencia en el cuidado y respeto por los documentos. Pocos años más tarde, en 1996, ella reconocía la importancia de dicha documentación al asegurar que: el “documento indiano” es la base para ahondar en el conocimiento de la Época Colonial. (4) Por lo que se deduce que para ella el documento solo tiene sentido y cobra vida cuando se lee, se transcribe y se interpreta en su contexto.

Prueba de su dominio del acerbo documental fueron sus tesis de licenciatura y maestría, así como un buen número de artículos. Su habilidad como paleógrafa no ha sido superada; durante muchos años se dedicó a transcribir el primer tomo de los Protocolos Coloniales de Cartago, que datan de 1607. Aunque el documento se transcribió en su totalidad, solo han sido publicados algunos fragmentos de esta fuente tan importante.

Su legado desde la investigación

Como investigadora, sus primeros pasos inician con una crítica a la historiografía colonial tradicional, centrada hasta ese momento en biografías del grupo dominante, instituciones o aspectos jurídico-políticos, como gobernaciones, cabildos, pobladores y jurisdicciones territoriales. De manera que dio un giro notable al estudio de la historia económica y social regional de la Época Colonial, al profundizar en los orígenes de la ganadería en el Pacífico Central del país. Después de superados estos temas incursionó en el análisis de la encomienda como institución económico-social, poniendo especial énfasis en los principales sujetos involucrados: indígenas, encomenderos, comerciantes y ganaderos, criollos y españoles. Por lo tanto, con los aportes ofrecidos en los mencionados cam­pos, Claudia Quirós Vargas decide ahondar en la historia económica y social de la época colonial, durante los siglos XVI y XVII: “…sin renunciar a la perspectiva global”. (6)

Como se ha anotado, su punto de partida fue la tesis de Licenciatura en Historia, Aspectos socioeconómicos de la ciudad del Espíritu Santo de Esparza y su jurisdicción (1574-1848), (7) población a la que llamó con orgullo, “Ciudad Primada de Espíritu Santo de Esparza”. Puede afirmarse que este estudio es el que marca el camino de sus futuras investigaciones sobre la historia económica colonial, más específicamente, la historia regional y la historia de la hacienda ganadera. Otra directriz que marca su interés es que debido a la celebración ya mencionada “…como esparzana tiene la obligación de indagar en la historia de su ciudad y de restaurar el nombre de la ciudad”. (8)

Este texto constituye sin duda el primer trabajo serio sobre la historia económica y social de la región de Esparza, lo que marca un punto de partida poco explotado para el resto del país. Por diversas razones este trabajo no pudo ser publicado en su totalidad; pero muchas de las hipótesis ahí expuestas aparecen en futuros artículos, sobrepasando el ámbito regional.

Entre los años 1974-1976 Claudia Quirós Vargas llegó a convencerse de la importancia de estudiar la Época Colonial la que, señala, es la menos investigada de la historia de Costa Rica, particularmente el siglo XVII, que constituye el periodo menos conocido debido a la limitación de las fuentes y sobre todo a la dificultad de su lectura. Encontró que, en el siglo XVI, Esparza debió su fundación a sus condiciones regionales, y en particular a su ubicación en el Pacífico Central: “No hay duda que este nuevo asentamiento se hizo en función del puerto de La Caldera, porque la nueva ciudad fue la sede de funcionarios y autoridades encargadas de controlar la actividad portuaria, en cuanto a ‘registro’ y ‘despacho’ de naves, cálculo y cobro de impuestos”. (9)

Otro aspecto relevante fue el estudio de los “títulos de propiedad”, los que, en el caso de Esparza, señaló que el 97% de todas las tierras con título se destinaron a las actividades ganaderas, por lo cual surgió la economía ganadera en la región: “De manera que este apogeo de la ganadería, convirtió a nuestra región en la proveedora de carne, queso, cueros, etc. de toda la provincia y algunas poblaciones de Nicaragua como Rivas, León y Granada”. (10)

Una línea de investigación encontrada en esta tesis de licenciatura fue la conexión del valle de Bagaces y Esparza, con propietarios y ganaderos de la Villa de Nicaragua —Rivas—. Posteriormente, estas ideas las expuso en su artículo “La sociedad dominante y la economía cacaotera de Rivas, factores determinantes para el surgimiento de la ‘hacienda de campo’ en el Pacífico norte de Costa Rica: primera mitad del siglo XVIII”, publicada en Estudios Sociales Centroamericanos, en 1999. (11)

Superado el trabajo regional sobre Esparza y su jurisdicción, su labor se dirigió a mejorar los ya mencionados obstáculos que constituía el siglo XVII para la correcta comprensión de la economía y la sociedad colonial. Momento en el que plantea su tesis de maestría en Historia La encomienda en Costa Rica y su papel dentro de la estructura socioeconómica colonial: 1569-1699, que más adelante se publicó como libro: La era de la encomienda.

Este trabajo constituye el estudio más completo de la época de la encomienda a nivel de la historiografía centroamericana. Es un análisis con perspectiva global de la primera configuración colonial de Costa Rica, surgida en el contexto de la crisis de la población indígena y el consecuente deterioro de la encomienda en Centroamérica. El año 1569 marca el inicio de la institución de la encomienda en la provincia de Costa Rica y finaliza en 1695, momento en que se cita por última vez a un encomendero.

El texto tiene un invaluable aporte desde los puntos de vista económico y social, mencionaremos los más importantes. En primer lugar, la interpretación de la conquista de Costa Rica como un proceso regional centroamericano, distinguiendo entre la penetración hispana en Nicoya en la década de 1520, y la que se presentó 40 años después con la incursión de los conquistadores al Valle Central. Este proceso, lo denominó “la invención de Costa Rica y Nicoya”. De ahí que propuso la necesidad de ahondar en los estudios regionales de Centroamérica con el fin de que: “… trascienda los estrechos límites políticos contemporáneos, para emplear la perspectiva regional que adquiera mayor sentido histórico”. (12)

En segundo lugar, la autora muestra que el motor que propició la conquista del Valle Central de Costa Rica y su jurisdicción, fue la búsqueda de mano de obra indígena y cuyo resultado más importante fue la encomienda en sus dos variantes: la encomienda de servicio personal y la encomienda de tributo en especie.

En tercer lugar, en La era de la encomienda, argumenta que, al contrario de lo que se ha sostenido, el mestizaje no fue un fenómeno tan temprano en la Costa Rica colonial, sino más bien tardío, del siglo XVII. (13)

El trabajo está realizado desde la perspectiva de la historia total, ya que la autora ofrece mayor atención a la encomienda desde el punto de vista de la explotación indígena, en particular, la sometida al sistema tributario. Aunque también toma en cuenta otras formas de explotación de la mano de obra como fueron los indios alquilones, los naboríos o laboríos y los negros esclavos; tal y como lo señala seguidamente: “El indio como tributario, estuvo sometido a una diversidad de relaciones de explotación, que en lo fundamental iban orientadas a extraer productos autóctonos o a apropiarse de la mano de obra directa”. (14)

La encomienda en Costa Rica fue una institución efectiva y exitosa pero debe comprenderse en su momento y en su espacio. Esta se circunscribe en el contexto de la dramática disminución de la población tributaria y la desintegración de las comunidades, tanto en el resto del Reino de Guatemala, como en la propia Costa Rica, y en la provincia de Costa Rica perduró hasta finales del siglo XVII. A la crisis demográfica que marca el inicio de la encomienda, se suma el colapso comercial del siglo XVII en las colonias españolas, aspecto escasamente tratado en este trabajo. Las dos situaciones mencionadas fueron los principales factores que desencadenaron los conflictos entre la Corona, la Iglesia, los encomenderos y colonos, debido al reparto de la población sobreviviente, que dio pie a su vez, a la penetración de las autoridades y grupos principales en las zonas de refugio indígenas como Talamanca y las llanuras del norte.

Al mismo tiempo, Claudia Quirós Vargas pretendió elaborar una cronología del sis­tema tributario impuesto en Costa Rica; fuese este en especie, en trabajo personal o bien en dinero. Esta cronología se constituye en un punto polémico porque supone que, en la segunda mitad del siglo XVII, predominaba el tributo en servicio personal. En cambio, otros autores argumentan a favor del tributo en especie a lo largo de todo el siglo XVII. (15) En los dos casos es importante sostener que ambas formas de encomienda coexistieron en el siglo en cuestión, a pesar de que en otros ámbitos coloniales esta institución ya había desaparecido desde el siglo XVI.

En los últimos capítulos de La era de la encomienda, Claudia Quirós Vargas se dedica a mostrar la existencia de contradicciones internas entre la elite provincial, en vista del dominio sobre ciertos productos, precios y mercados. En relación con la ganadería y las propiedades del Pacífico Central y Norte de Costa Rica, hizo algunas propuestas acerca de la relación entre la elite colonial con el resto de los grupos sociales. Como ejemplo de ello, sugiere que los orígenes del campesino del Valle Central, se dieron en los primeros años del siglo XVII,(16) como resultado de la colonización agrícola en el Valle Central occidental, en medio de un proceso de diferenciación existente en el interior de los grupos. Este ha sido un aspecto sumamente importante para comprender la configuración de la sociedad colonial y la génesis de un campesinado mestizo, surgido en una sociedad desigual, pero libre.

Un buen extracto de sus principales ideas lo encontramos en un artículo publicado, en colaboración con Elizabeth Fonseca, denominado “Economía colonial y formación de las estructuras agrarias”,(17) en el que las investigadoras analizan las instituciones económicas y políticas de origen colonial y su relación con los grupos sociales y étnicos surgidos en la época.

Su artículo “Las actividades económicas de la provincia de Costa Rica, 1569-1610”,(18) constituye una de las primeras incursiones al estudio del capital que dio origen a las actividades económicas de la elite de Cartago. Por lo que concluye que este capital se consolidó sobre la base del tributo en especie y su consecuente comercialización en manos de unos pocos encomenderos. De ahí que afirma: “El tributo en especie y su comercialización constituyen la fuerza motriz de la economía colonial”.(19) Desde esta perspectiva es evidente que, tanto la comercialización del tributo en especie, como la exportación de mulas hacia Panamá, constituyeron la base material para el ascenso de un sector social dominante constituido por un círculo reducido de familias “encomenderas”. Así mismo, encuentra que fue el Valle Central de Costa Rica el primer polo dinámico de la economía provincial.(20)

Esta autora procuró también el diálogo interdisciplinario que gestó con otras áreas de la docencia y la investigación, lo que derivó en aportes significativos. Entre ellos, su estudio sobre la sismicidad histórica en Centroamérica, proyecto realizado por la Escue­la Centroamericana de Geología y el Instituto Panamericano de Geografía e Historia, producto del cual publicó un artículo en la revista Reflexiones: “Un encuentro entre la geología y la historia colonial”.(21) Entre sus objetivos estaba buscar la recurrencia, origen y procesos generadores de los eventos sísmicos de mayor impacto en la región, tomar medidas preventivas, así como elaborar un Catálogo Sísmico de Centroamérica y un Catálogo Sísmico de Costa Rica (1608-1910).

Este proyecto, según sus propias palabras, representa un acercamiento de los historiadores con los geólogos: “La Historia y los historiadores aportaron los instrumentos necesarios para un enfoque retrospectivo, no tradicional, de la sismología, abriéndose una importante brecha y una gama de posibilidades a los científicos interesados por el estudio de los terremotos y los problemas sociales que estos originan”.(22) La geología usa las evidencias no tradicionales, en este caso, los fondos documentales, códices, pergaminos, gacetas, periódicos, crónicas, testimonios orales, etc. Con la sismicidad histórica surgió una nueva alternativa de investigación que vinculaba la investigación con el compromiso social, porque aseguraba que era la sociedad la “…protagonista del drama que genera cada terremoto o cada evento sísmico”.(23)

La interpretación de una historiadora que ha llegado a su madurez académica, es notable en sus artículos de finales de los años 1990 y principios del siglo XXI. Entre ellos, el significativo análisis de “Las cofradías indígenas en Nicoya”,24 en el que destaca la importancia de las cofradías desde el punto de vista económico y religioso. En este artículo devela su preocupación por investigar la ganadería en la Época Colonial, problemática que ya había elaborado en 1976. La ganadería en las cofradías indígenas de Nicoya:

 […] tuvo éxito a pesar de la matanza indiscriminada de vacas y terneros para obtener sebo. Contradictoriamente, las cofradías indígenas, por medio de arrendamientos a parti­culares de ganado mixto de las propias cofradías, contribuyeron al desarrollo de la ganadería, elemento fundamental en la contribución de la guanacastequidad que ha persistido hasta el presente”.(25)

Otros temas estudiados por ella y enmarcados dentro del sistema de explotación de la encomienda, fueron los que se refieren a la violencia comunal. En su artículo “La violencia comunal en el pueblo indígena San Juan Evangelista de Tobosi: juicio criminal por ‘filicidio’ contra Catalina Pérez 1781”,(26) denuncia las injusticias cometidas en contra de las comunidades indígenas por parte de las autoridades españolas. También la situación refleja el deterioro de las comunidades y la desintegración familiar, siempre dentro del contexto de la sobreexplotación de la mano de obra por parte de los encomenderos, comerciantes, ganaderos y propietarios. Para analizar dicho suceso recurre a la psicología social y al término “violencia estructural”. Llama la atención de que, hace una relación entre la violencia que vive la Costa Rica actual con la del pasado. En ambas no había más que grupos excluidos, sometidos a la violencia “estructural”.

Desde la Historia Regional, Claudia Quirós Vargas llevó a cabo las primeras publicaciones sobre la relación entre la economía ganadera de Nicaragua y de Nicoya. En especial su trabajo “La sociedad dominante y la economía cacaotera de Rivas, factores determinantes para el surgimiento de la ‘hacienda de campo’ en el Pacífico Norte costarricense: primera mitad del siglo XVIII”, publicado en 1999.(27) En este sentido la autora se sale de lo estrictamente local y regional para buscar explicaciones fuera de lo que hoy son los límites convencionales y políticos entre ambos países.

Superando el ámbito colonial, pero demostrando su preocupación por construir una historia comprometida con el país y con sectores populares, publicó el libro Los Tribunales de Probidad y de Sanciones Inmediatas –de junio 1948 a noviembre de 1949–,(28) en el que manifiesta su obra social: “En mi opinión, ser historiadora implica para mí un compromiso con la sociedad y sus problemas, ya que, además de reconstruir el pasado para comprender el presente, mi mayor responsabilidad es contribuir al establecimiento de una sociedad más justa”.(29) El libro es una denuncia a la corrupción que se presentó internamente en los propios Tribunales de Probidad y de Sanciones Inmediatas, después de la Guerra Civil de 1948.

Uno de sus últimos trabajos lo realizó junto con Carmela Velásquez y la autora de esta reseña, sobre las redes familiares vascas en Costa Rica.(30) En este trabajo su papel fue analizar la función del capital vasco en la constitución de las principales haciendas del Pacífico de Costa Rica como Miravalles, Tenorio, Paso Hondo, Las Cañas, Maderos Negros, San Francisco Higuerón y Chome, entre otras. El trabajo fue realizado con el Dr. Jean Phillipe Priotti y se presentó en el Première Reencontré avec le Mexique Histoire, Littérature et Cultura, Boulogne-sur-mer, Francia.(31)

Con su proyecto de tesis doctoral Los procesos de formación social y de identidad regional en el Pacífico Norte, orígenes y desarrollo de la sociedad guanacasteca: 1554-1848, Claudia Quirós Vargas asumió nuevamente el reto de continuar investigando acerca de la hacienda ganadera, concentrándose esta vez en la provincia de Guanacaste. En la propuesta señala la importancia que las elites de Granada y Rivas tuvieron en la consolidación de la ganadería y la sociedad guanacasteca. Procura darle coherencia al surgimiento de la hacienda ganadera, con base en la influencia nicaragüense, razón por la cual en Guanacaste la hacienda tuvo un origen más tardío si se compara con la del país vecino. Se pregunta ¿Por qué surgió tardíamente?, ¿Cómo se dio el proceso de apropiación de tierras?, ¿Cuál fue el papel de la elite rivense en el acaparamiento de tierras en el Pacífico Norte de Costa Rica y Nicoya?

Con su particular empeño dejó escritos los cinco capítulos de su tesis doctoral y varios trabajos de investigación. Entre los más interesantes están los que llevó a cabo con el Dr. Víctor Hugo Acuña en sus seminarios doctorales: “Braulio Carrillo: entre la conformación del Estado costarricense y el protonacionalismo gubernamental: 1835-1842” y “La lógica de la anexión del partido de Nicoya al Estado costarricense”. Sus interesantes preguntas y problemas investigativos los mostró también en el seminario del Dr. Carlos Granados Chaverri en los que realizó: “La configuración territorial de la provincia de Guanacaste: 1524-1840” y “El puerto de Puntarenas: ¿Un islote de arenas en 1840?

En suma, doña Claudia ha logrado desentrañar el papel de las redes sociales en Costa Rica colonial y su relación con otras elites centroamericanas, especialmente las que procedían de Nicaragua. Estas redes regionales fueron las que trasladaron a este territorio la tradición arquitectónica de la “hacienda de campo”, tan frecuente en Nicaragua.

Su obra póstuma salió en colaboración con el colega Juan Carlos Solórzano, Costa Rica en el siglo XVI. Descubrimiento, exploración y conquista,(32) en donde su participación consistió en el análisis de la conquista, la invención de Nicoya y su papel en la dominación del Valle Central de Costa Rica. Esta obra es la culminación del trabajo que por muchos años ambos autores habían realizado. El libro venía siendo preparado por los autores desde hace muchos años, pero tenía una “especie de destino extraño”: es presentado como un obituario en homenaje a doña Claudia que fue escrito por el director de la Escuela de Historia, Francisco Enríquez Solano, sin embargo, en nuestra opinión debería contener dos obituarios: el que merece nuestro querido y recordado colega Paulino González Villalobos, fallecido hace muchos años y a quien iría dedicado este libro, ya que en el equipo nos referíamos a este texto como “el libro de Paulino”, si no se nos hubiera presentado la lamentable y repentina pérdida de doña Claudia.

Finalmente, el gran complemento de su trabajo empírico fue su labor de campo; buscando caminos, ciudades y puertos. También rescatando el papel de la gente y de las comunidades en la creación y en la recuperación de su propia historia. Las mejores pruebas de su contribución a la historia de las comunidades fueron la tradición de la cabalgata de Cañas, los homenajes que año tras año se llevan a cabo en memoria del líder campesino Gil Tablada y la recuperación material e inmaterial del Camino del Arreo.

Con este último se ha ido construyendo una importante memoria local y regional, digna de pervivir y de llevar su nombre en homenaje. Para ella, dicho camino es “…uno de los elementos culturales que en mayor grado ha contribuido a forjar la identidad guanacasteca”,(33) argumento con el cual propuso un proyecto de investigación para declararlo patrimonio histórico-cultural de los costarricenses. A raíz de esta propuesta se realizó la Primera Cabalgata de la guanacastequidad, el domingo 11 de mayo de 1997,34 actividad que se ha convertido en una tradición importante en la ciudad de Cañas y de las haciendas localizadas en las cercanías, en el año 2007 se celebraron los 10 años.

Ella fue Claudia Quirós Vargas, maestra, historiadora, activista y amiga. Con su ejemplo nos enseñó cómo traspasar veredas y barreras, caminos de polvo y lodo, calores agobiantes, vados peligrosos; pero a su vez, nos enseñó a sonreír ante el vuelo de una mariposa, el olor de una flor silvestre en el Camino del Arreo o una mula reposando al mediodía bajo un árbol de Guanacaste. Así lo señaló años atrás:

De esta forma he logrado vivir y disfrutar la Historia, en la medida que esta nueva estrategia [se refiere al trabajo de campo], implicó compartir la fatigosa pero necesaria labor en archivo u oficina, con el trabajo de campo, tanto para las entrevistas como para el reconocimiento de sitios y lugares”.(35)

Con todo lo indicado anteriormente, Claudia Quirós Vargas es la personificación de la universitaria por excelencia. En su prolífico quehacer a lo largo de sus años en la Universidad de Costa Rica, confluyen los máximos principios de esta institución; la docencia, la investigación y la acción social. A estos hacíamos referencia una mañana de abril de 2007, con un grupo de historiadores, cuando la colega Mariana Campos nos recordaba que tales propósitos universitarios los cumplió a cabalidad Claudia Quirós Vargas. Como docente formó varias generaciones de estudiantes entre los que impregnó su amplio sentido crítico a favor de las causas sociales y ecológicas, por lo que explotó el campo de la acción social. También como docente e investigadora supo ganarse un sitio como autoridad en los diversos campos del quehacer académico y social.

De manera que, no podemos reducir a doña Claudia a ser catalogada como una mera especialista en la Historia Colonial de Costa Rica. Es más que eso, ella representó mucho más de lo que aquí hemos intentado esbozar, por lo que si hemos hecho omisión de algún aspecto de su recorrido personal y académico, sea esto comprensible.

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Bibliografía

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Notas:

1. Claudia Quirós Vargas, La era de la encomienda (San José, Costa Rica: Editorial de la Universidad de Costa Rica, 1990).

2. Claudia Quirós Vargas, La encomienda en Costa Rica y su papel en la estructura socioeconómica colonial, 1569-1699 (Tesis de Maestría en Historia, Universidad de Costa Rica, 1987).

3. Claudia Quirós Vargas, La era de la encomienda

4. Claudia Quirós Vargas, “La historiografía costarricense durante los siglos XVI y XVII”, Revista de Historia (Costa Rica) Número Especial (1996): 27.

5. Archivo Nacional de Costa Rica, Protocolo de Cartago, N. 803 y Revista del Archivo Nacional (Costa Rica) (enero-diciembre, 1992): 67-132.

6. Claudia Quirós Vargas, La era de la encomienda

7. Claudia Quirós Vargas, Aspectos socioeconómicos de la ciudad de Espíritu Santo de Esparza y su jurisdicción (1576-1848) (Tesis de Licenciatura en Historia, Universidad de Costa Rica 1976).

8. Ibid.

9. Ibid., 345.

10. Ibid.20 Revista Historia, ISSN: 1012-9790, No. 57-58, enero-diciembre 2008. / pp. 9-20

11. Claudia Quirós Vargas, “La sociedad dominante y la economía cacaotera de Rivas, factores determinantes para el surgimiento de la ‘hacienda de campo’ en el Pacífico norte costarricense: primera mitad del siglo XVIII”, Estudios Sociales Centroamericanos, 25, 2 (1999): 49-71.

12. Ibid., 249.

13. Ibid., 249-252.

14. Ibid., 131.

15. Cf. Luis Fernando Sibaja, “La encomienda de tributo en el Valle Central de Costa Rica (1569-1683)” en: Costa Rica colonial: tres ensayos (Costa Rica: Programa Centroamericano de Ciencias Sociales del CSUCA, 1984).

16. Quirós Vargas, La era de la encomienda…, 274.

17. Elizabeth Fonseca y Claudia Quirós, “Economía colonial y formación de las estructuras agrarias”, Cátedra de Historia de las Instituciones de Costa Rica (San José Costa Rica, Universidad de Costa Rica, 1994).

18. Claudia Quirós Vargas, “Las actividades económicas de la provincia de Costa Rica. 1569-1610”, Revista de Historia (Costa Rica) 15 (enero-junio, 1987): 45.

19. Ibid., 47.

20. Ibid.

21. Claudia Quirós Vargas, “Un encuentro entre la geología y la historia colonial”, Reflexiones (Costa Rica) 1 (agosto, 1992): 23-26.

22. Ibid., 25.

23. Ibid.

24. Claudia Quirós Vargas, “Las cofradías indígenas en Nicoya”, Revista de Historia (Costa Rica) 36 (julio-diciembre, 1997): 37-77.

25. Ibid.

26. Quirós Vargas, “La violencia comunal en el pueblo indígena San Juan Evangelista de Tobosi: juicio criminal por ‘fili­cidio’ contra Catalina Pérez, 1781”, Reflexiones (Costa Rica) 57 (abril, 1997): 13-24.

27. Claudia Quirós Vargas, La sociedad dominante, 49-71.

28. Claudia Quirós Vargas, Los Tribunales de Probidad y de Sanciones Inmediatas (de junio de 1948 a noviembre de 1949) (San José, Costa Rica: Editorial Costa Rica, 1989).

29. Ibid., 14.

30. Claudia Quirós Vargas, Carmela Velásquez y Elizet Payne, “Los vascos en la provincia de Costa Rica. Análisis de su posición social, económica y mentalidad colectiva. Siglos XVII y XVIII”, Revista del Archivo Nacional (Costa Rica) 1-2 (enero-diciembre, 2004): 11-139.

31. Première Reencontré avec le Mexique Histoire, Littérature et Cultura, Boulogne-sur-mer, Francia, (noviembre, 2000).

32. Juan Carlos Solórzano Fonseca y Claudia Quirós, Costa Rica en el siglo XVI. Descubrimiento, exploración y conquista (San José, Costa Rica: Editorial de la Universidad de Costa Rica, 2006).

33. Claudia Quirós Vargas, “Primera cabalgata de la guanacastequidad, pro reivindicación del Camino del Arreo”, Actualidades del CIHAC, Universidad de Costa Rica, año 3, n. 8 (1997):1-2.

34. Ibid., 3.

35. Quirós Vargas, La historiografía…

.

* * * * * * *

(*) Elizet Payne Iglesias. Doctora en Historia por la Universidad de Costa Rica, profesora de la Escuela de Historia e investigadora del Centro de Investigaciones Históricas de América Central, de la Universidad de Costa Rica (CIHAC). Correo electrónico: epaynei@yahoo.com.mx

FUENTE: Revista Historia, ISSN: 1012-9790, No. 57-58, enero-diciembre 2008. / pp. 9-20

http://www.latindex.ucr.ac.cr/hst003/hst003-01.pdf

Fotografía: Cortesía de la Folclorista Prof. Sonia Ligia Quirós Vargas. Restauración: Marco Fco.·. Soto Ramírez, Cultor Popular Tradicional, Gestor del Blog “ESPARZA MÍA…”

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2 pensamientos en “CLAUDIA QUIRÓS VARGAS, su aporte a la Historia Colonial de Costa Rica y Centroamérica

  1. Mi nombre es Kenneth Flores y actualmente resido en la ciudad de Miami, Florida, U.S.A. Tengo muy gratos recuerdos de mi infancia;a la edad de 9 años, fui a vivir a la bella Esparta. Vivía al puro frente del Mercado, mi santa Abuela era de Juanilama de Esparta. Viví en Marañonal, arreando vacas, cortando caña, dándoles de comer a los chanchos. Mi abuelo, don Ricardo Barrantes, era capataz de una finca en Marañonal.

    Estudié segundo y tercer grado de primaria en la Escuela Arturo Torres. La familia, por parte de mi MadreCita, son del canton de Esparza y, por parte de mi Padre, somos de Escazú. Mi familia es la familia Barrientos, mi bisa abuela se llamaba doña Emérita Barrientos que, por cierto, su casita está en Juanilama. Y tambien me acuerdo de Mojón de Esparsa.

    Tengo 31 años de vivir fuera de mi tierra, pero nunca olvido mi bella Esparza. Actualmente tengo un Grupo Folklórico de Costa Rica y lo más lindo es que no todos(as) son costarricenses; el grupo se llama “Mi Florida Costa Rica”.

  2. Apreciado KENNETH: Un saludo fraternal a la distancia. Es loable que se dedique a difundir y preservar nuestras tradiciones, allá, en el estado de Florida. Prosiga visitándonos y enterándose de datos históricos y de actualidad que se desarrollan en este terruño garrobero. Hasta pronto.

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