LUIS MORERA ARAYA: Con Vocación de Apóstol

El Sr. Luis Morera Araya, cuando laboraba en el Hogar de Ancianos de Esparza, en el año 2004. Hoy disfruta de su merecida jubilación.

En nuestro afán de rescatar las identidades de Personajes de nuestro Terruño Garrobero, le presentamos este artículo que fuera publicado por el autor en el Boletín “Blanco & Dorado”, que editaba -en forma de servicio de voluntariado- para el Hogar de Ancianos de Esparza “Carlos Venegas Moya”.

Por: Marco Fco. Soto Ramírez (*)

ESPARZA, año 2004. Desde muy temprano en la mañana -a las 4:30 para ser más precisos-, ya se encuentra en la parada de autobuses del servicio Esparza-Caldera, frente al costado sur del Parque Ignacio Pérez, sito en la Ciudad Primada del Espíritu Santo de Esparza.

Bajo su silencioso resguardo lleva “calientico” ese nutritivo “pan de cada día”, que tan generosamente obsequia el Sr. Eliécer Varela, gerente propietario de la Panadería La Española, para el deleite alimenticio de los Adultos y Adultas Mayores Residentes del Hogar de Ancianos “Carlos Venegas Moya”, ubicado en Juanilama, a 4,5 Km. al sur del centro de nuestra ciudad.

Luis Morera Araya es el personaje motivo de este reportaje, tiene 15 años de laborar para la institución en calidad de misceláneo, siendo las funciones que desempeña: bañar a los ancianitos, limpiar cuartos y pabellones, lavar la ropa y acomodarla. El horario que desarrolla regularmente es de 6:00 a.m. a 2 p.m., durante el cual aprovecha cada segundo de su valioso tiempo, a favor del bienestar de nuestros Adultos Mayores Residentes.

“Vi nacer al Hogar de Ancianos. He visto llegar a mucha gente y también la he visto morir”, nos refiere al iniciar la conversación.

Actualmente -en su opinión- la Institución ha mejorado considerablemente.

“Hoy en día hemos logrado un cambio grandísimo. Ahora hay más atención y amor para los ancianitos”, -acotó.

Definitivamente, para trabajar en este tipo de instituciones de bien social se requiere de vocación apostólica, me decía mi amigo Edwin Rodríguez Barboza, a quien tengo en alta estima, relatándome la siguiente anécdota, que muy bien ilustra lo anterior:

Cuando la princesa Diana de Gales visitó a la Madre Teresa de Calcuta, miró cómo ésta bañaba a un leproso.

La Princesa, impactada por lo que presenciaba, le dijo:

-Yo no podría hacer eso ni por un millón de dólares en pago.

A lo cual, con mirada comprensiva, respondió la Madre Teresa:

-Yo tampoco podría… Por eso, yo lo hago por Amor…

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Don Luis Morera Araya

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Así, Luis nos dice con una sonrisa de satisfacción:

Me gusta trabajar aquí. Los ancianitos son muy buena gente. A veces uno la ve muy fea con el tiempo que casi no alcanza para el montón de trabajo que hay que desarrollar por las mañanas; pero, con la ayuda de Dios, uno enfrenta el trabajo tal y como se le va presentando para poder dar la talla.

Cuando ha participado en los paseos a los cuales se llevan a los Residentes; muy especialmente recuerda los viajes a Playa Herradura y a otros Hogares de Ancianos.

Tiene en su haber grandes satisfacciones. Sin embargo, también el dolor ronda en sus recuerdos. Relata que, hace aproximadamente 7 años, a uno de los Residentes se le declaró un cáncer fulminante y que el paciente le rogaba que no lo dejara solo, porque creía que los demás no lo querían por la apariencia de las úlceras que se le habían abierto. Cuatro días después falleció.

Recientemente, hubo un Residente, al cual llamaremos don M…, que tenía muy mal genio -probablemente porque había vivido en medio de riñas alcohólicas y aún conservaba los resabios de una caótica época juvenil-. A casi la mayoría de los Residentes y empleados les hablaba de mal modo y a Luis –particularmente- no le dirigía la palabra y le había sentenciado que él nunca iba a necesitar de él. Sin embargo, un día por la mañana le dijo:

-Luis, yo quiero que usted me bañe, porque creo que hoy me voy a morir.

Don M… –aunque padecía de cáncer desde hacía tiempo y estaba bajo control médico-, se notaba normal, quizás un poco aletargado en sus movimientos. Luego del baño, a la hora del desayuno tomó un poquito de café y le pidió que lo llevara al cuarto para descansar. A los cinco minutos fue a ver si se le ofrecía algo y encontró que había fallecido.

Opina el señor Morera Araya que es necesario hacer un llamado a los esparzanos para que se integren al trabajo de instituciones como ésta y recomienda a los jóvenes:

“… Que aprecien y cuiden a sus padres desde ahora y que cuando lleguen a la ancianidad, velen por ellos hasta que Dios se los lleve. Pues, aunque en un Hogar como éste se les brinde afecto a los ancianos, no es igual: ellos necesitan del cariño de sus propias familias. Sus papás les dieron el cuerpo que tienen, así ellos deben devolverles todos los sacrificios que hicieron por ellos”.

En sus horas libres, para liberarse del estrés, dedica su tiempo a realizar caminatas. Anteriormente, se dedicaba a entrenar cuadros de fútbol, habiendo cosechado grandes satisfacciones.

Luis Morera Araya: un esparzano de pura cepa con vocación de apóstol.

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(*) Autor: Marco Fco.·. Soto Ramírez

  • Folclorista Garrobero
  • Creador e Intérprete de Ñor Antenor, Personaje Típico-Cultural del Cantón de Esparza
  • Co- creador de la Bandera y el Escudo del Cantón de Esparza
  • Co- creador de la Bandera de la Provincia de Puntarenas
  • Terapeuta Holístico / Maestro REIKI

 E-mail: culturapopularesparza@gmail.com

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