El Dr. VIRGILIO CHINCHILLA CUBERO: El Médico del Pueblo Esparzano

Dr. VIRGILIO CHINCHILLA CUBERO: Apreciadísimo Galeno y Caballero a carta cabal.

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Les presentamos cuatro artículos escritos por el periodista RONNY SOTO SOSA, referentes a la figura del Dr. VIRGILIO CHINCHILLA CUBERO, quien recibió un homenaje en la Casa de la Cultura de Esparza, en Setiembre pasado.

Por: Lic. Ronny Soto Sosa (*)

EL DOCTOR DEL PUEBLO ESPARZANO

En muchas ocasiones tocaron a su puerta en horas de la noche o madrugada, buscando ayuda médica. Sin pensarlo dos veces, en reiteradas oportunidades, se levantó de su cama y vistiendo su pijama, examinó y con lo poquito que para ese entonces ofrecía la medicina, les brindó un alivio a sus pacientes.

Tras su llegada a Esparza, poco a poco se fue ganando el cariño de los pobladores y sus pacientes, quienes en poco tiempo le empezaron a llamar el Doctor del Pueblo.

Pese a que han pasado muchos años desde que dejó Esparza para regresar a su natal “Mata de Plátano”, o lo que ahora se conoce como El Carmen de Guadalupe, el nombre del doctor Virgilio Chinchilla Cubero, aún perdura en la mente de aquellos esparzanos que por una u otra razón debieron recibir atención médica por este carismático médico.

Llegó a Esparza en 1962, a sus 33 años para realizar el servicio social en la denominada Unidad Sanitaria, la cual se ubicaba donde actualmente se encuentra el edificio de la Municipalidad de Esparza.

“Cuando llegué me ubicaron en una casa que se ubicaba al frente de la Unidad Sanitaria. Ahí viví mis primeros meses en este cantón. Para ese entonces, ya sonaba la apertura de la clínica de Esparza”, contó el galeno ya pensionado.

Y es que un año después de su llegada a este cantón, el doctor Chinchilla, en 1963, asumió el cargo de director médico de la clínica de Esparza. Él fue el primer médico en ocupar ese puesto pues llegó tras el nacimiento de este centro de salud.

“Aquí estuve siete años, hasta 1970, año en que me trasladé al Hospital México donde hice una especialidad en cirugía general, la cual se extendió por casi cinco años”, recordó el doctor Chinchilla.

Sin embargo, por cosas del destino, tras una ausencia de 1.825 días, aproximadamente, el Doctor del Pueblo regresó a Esparza para quedarse un gran tiempo y seguir brindando sus servicios médicos a la población esparzana.

En esta oportunidad, Chinchilla, en 1975, asumió la jefatura del servicio de cirugía en el Hospital Monseñor Víctor Manuel Sanabria Martínez, cargo que mantuvo hasta 1990 cuando se acogió a su pensión.

Empero, su pasión por la medicina, el galeno decidió seguir trabajando ad honorem en ese centro médico realizando cirugías menores, hasta 1995, año en que decidió definitivamente retirarse de sus labores.

Durante ese lapso de tiempo, el médico cirujano, compartía su tiempo entre sus funciones en el hospital puntarenense y su clínica privada, donde por las noches atendía a aquellas personas que podían pagar una consulta y a quienes no la podían pagar.

Tras su retiro, y 16 años después, de algo si está seguro el doctor Chinchilla:

“Antes estábamos a cientos de años de la medicina actual. Antes los médicos trabajábamos a pura clínica, y se detectaban lesiones a “ojo de buen cubero, – recalcó el Doctor del Pueblo.

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La Familia CHINCHILLA GONZÁLEZ, fundada por el Dr. VIRGILIO CHINCHILLA y doña FLOR DE MARÍA GONZÁLEZ.

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UN MÉDICO SIN HORARIO NI CITAS

Nunca se apegó a un horario, ni cuando laboró en la Unidad Sanitaria (1962-1963), ni cuando ocupó el puesto de director médico en la clínica de Esparza (1963-1970). Mucho menos cuando trabajó como jefe de la unidad de cirugía del hospital de Puntarenas entre 1975 y 1990.

Salvó varias vidas. Su incansable labor hizo que de cariño los esparzanos le llamaran el Doctor del Pueblo, nombre que aún recuerdan los vecinos de este cantón puntarenense.

A sus 80 años, su gran carisma con la gente aún la conserva. Sus recuerdos permanecen vivos pese a las tres recientes operaciones a que fue sometido el galeno, ya pensionado,  en el último año.

Su esposa y sus tres hijos, son su orgullo. Con ellos fue con quien se sentó a conversar luego de cada una de las 50 mil cirugías que realizó durante sus 33 años de ejercer su profesión.

Su memoria se encuentra en perfectas condiciones. Recuerda muchos episodios de su vida profesional. Algunos marcaron su vida y lo hicieron más fuerte en la ardua lucha de un médico.

Recuerda como en una ocasión, mientras realizaba su servicio social en la desaparecida Unidad Sanitaria de Esparza, centro médico que existió previo  a la inauguración de la clínica de este cantón, logró salvar la vida de un neonato tras la muerte de su madre en plena labor de parto.

“Ese día yo atendía a un paciente que había sido mordido por una serpiente. De pronto escucho que me llaman y al llegar a la sala, la señora había sufrido un paro cardiorrespiratorio, y de inmediato realicé la cesaría y al sacar al niño del vientre debí  asistirlo con respiración boca a boca y el pequeño se salvó”, recordó el médico al Periódico Mi Cantón.

Y es que para esa época la falta de ambulancias y la ausencia del Hospital Monseñor Sanabria (solo existía el Hospital San Rafael en Puntarenas centro), complicaban más la labor de este médico que sin dudarlo siempre decía sí a quien ocupara de su atención.

“En otra oportunidad, un padre, vecino de Juanilama, llegó a la casa en horas de la noche ya que su hijo vomitaba lombrices y hasta le salían por su nariz. Esparza sufría de crisis de lombrices en los niños”, dijo.

El doctor Chinchilla, en esa oportunidad, contó que aplicó una técnica que había visto en el Hospital de León de Nicaragua, donde hizo su último año de estudio de medicina.

“En ese momento lo que se me ocurrió hacer fue introducir una sonda por la nariz hasta el estómago del menor, y con la ayuda de una jeringa, le apliqué dos centímetros de whisky que por casualidad tenía en la casa y con eso logré aplacarle las lombrices. Esa noche el padre y el niño permanecieron en la casa y yo pasé cuidando al menor toda la noche”.

Chinchilla recalcó que el siguiente día, le recetó una dosis de timol, y en pocos días, para que el menor expulsara las lombrices de su estómago.

“Esparza me dejó un buen recuerdo y sinceramente, me considero un garrobero más”, finalizó con sus ojos humedecidos con lo que refleja el amor que siente por este pueblo.

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El Dr. VIRGILIO CHINCHILLA y su esposa Sra. FLOR DE MARÍA GONZÁLEZ, disfrutando del acto artístico cultural realizado durante el Homenaje recibido en la Casa de la Cultura de Esparza, Setiembre de 2011.

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VIERON NACER A 138 NIÑOS

ESPARZA.-Entre 1968 y 1970, Flor De María González, esposa del doctor Chinchilla, se encargó de traer al cantón de Esparza 138 niños.

Durante esos dos años, esta enfermera, junto al doctor Chinchilla, fueron los encargados de atender a cientos de madres quienes asistían a la Clínica 13 de Mayo, la cual la ubicaron en un edificio que existía a la par donde en la actualidad se ubica la Panadería La Españolita.

Allí, por las tardes y noches, atendieron a todas aquellas madres que estaban muy pronto a dar a luz. La clínica estuvo hasta el 70, cuando el médico y su esposa, debieron trasladarse a San José, ya que Chinchilla realizaría su especialidad en cirugía general.

41 años después, el médico y su esposa, conservan en muy buen estado el Libro de Control de Nacimiento, en el cual se mantienen muy ordenadamente, cada uno de los nacimientos y los nombres, fechas y estado de la madre y sus pequeños.

Escrito a máquina de escribir, se mantiene el nombre de la primera madre que dio a luz en esta clínica. Ella fue doña Yalile Naranjo de Cano, quien el 3 de abril de 1968, trajo al mundo a una niña.

En ese mismo libro, el cual mostró el propio doctor Chinchilla al Periódico Mi Cantón y autorizó a publicar estos datos, está plasmado el nombre de la madre número 138 en dar a luz en este sitio.

Ella es Ermida González Marín, quien el 25 de julio de 1970, se convirtió en la última esparzana en dar a luz a una niña en este centro médico privado, el cual estuvo a cargo de doña Flor y el doctor Chinchilla.

“Recuerdo que para ese entonces la CCSS pagaba a la clínica 100 colones por cada parto”, recordó el galeno mientras sostenía el libro de control de nacimientos.

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Los Folcloristas y Cantautores Garroberos, MARCO Fco.·. SOTO RAMÍREZ y SONIA LIGIA QUIRÓS VARGAS le cantaron al Dr. VIRGILIO CHINCHILLA CUBERO, durante el Homenaje ofrecido a él por la Asociación para el Rescate y Desarrollo de la Cultura del Cantón de Esparza.

Los Folcloristas y Cantautores Garroberos, MARCO Fco.·. SOTO RAMÍREZ y SONIA LIGIA QUIRÓS VARGAS le cantaron al Dr. VIRGILIO CHINCHILLA CUBERO, durante el Homenaje ofrecido a él por la Asociación para el Rescate y Desarrollo de la Cultura del Cantón de Esparza.

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HONOR A QUIEN HONOR MERECE

“Honor a quien honor merece”. Estas fueron las palabras que escribió en el portal del Facebook Sonia Mayela Zamora, una fiel lectora del Periódico Mi Cantón, el día que en www.periodicomicanton.com se publicó un avance del homenaje que le rindió la Asociación para el Rescate y el Desarrollo de la Cultura de Esparza al doctor Virgilio Chinchilla Cubero.

La actividad se realizó en el edificio donde se ubica la Casa de la Cultura de Esparza “Juan Bautista Matamoros”, y la cual asistieron cerca de 50 personas entre vecinos, amigos, ex compañeros y miembros de la asociación, para agradecerle todo la labor y el cariño con el que Chinchilla atendió por muchos años la salud de los esparzanos.

A su llegada a la casa cultural, el Doctor del Pueblo, fue recibido por ex compañeros de labores en la clínica de Esparza. Entre ellos, Víctor Morera, quien en la actualidad igual que el galeno se encuentra gozando de la pensión, y quien por muchos años se destacó en la farmacia del centro de salud.

“Yo no podía faltar a esta actividad”, comentó Morera luego de abrazar al médico antes de que este ingresara a la casa cultural.

Allí, el doctor Chinchilla, llegó acompañado de su esposa, la enfermera ya pensionada, Flor de María González, quien también sobresalió en este cantón con la clínica obstétrica que ubicó en el centro de la ciudad y en la que cientos de mujeres dieron a luz.

También lo acompañaron los tres hijos de esta pareja de esposos: Alejandro (quien es médico ginecólogo), Ana Gabriela (médica de cuidados paliativos) y Oscar (ingeniero industrial).

“El doctor Chinchilla merece esto y mucho más por todo su aporte al cantón de Esparza”, dijo ante los presentes Flory Obando, quien recordó algunos detalles de la llegada y la estadía del médico en Esparza.

Durante la actividad, el doctor Chinchilla recibió una obra de arte, tallada en madera, por el esparzano Luis Amado Velásquez, entre otros presentes que le obsequiaron.

“Doctor, esto es lo que usted cosechó”, le dijo Lande Ledezma, quien es miembro de la Asociación de Rescate de la Cultura de Esparza.

Los cantautores, Sonia Quirós y Marco Fco.·. Soto -Gestor del Blog “ESPARZA MÍA…” (Éste último con guitarra en mano) le interpretaron varios temas para agasajar al homenajeado y a toda su familia.

“De parte de mi papá y toda nuestra familia, les decimos muchas gracias”, dijo el doctor Alejandro Chinchilla al término de la actividad.

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(*) Lic. Ronny Soto Sosa, Gerente del Periódico MI CANTÓN, a quien agradecemos la licencia otorgada para la publicación de esta información.

 

 

www.periodicomicanton.com
rsoto@periodicomicanton.com

Artículos escritos entre el 16 y el 21 de setiembre de 2011.

 

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2 pensamientos en “El Dr. VIRGILIO CHINCHILLA CUBERO: El Médico del Pueblo Esparzano

  1. De verdad fue uno de esos médicos con un carisma especial, yo fui paciente de este galeno y sólo con su mirada le inspiraba una confianza única, mis respetos para ‘San Virgilio’, como le solía llamar en aquellos tiempos.

    Atte. Luko Núñez L.

  2. Mi adorado Doctor Chinchilla, de niña me salvó la vida un par de veces. En una ocasión, yo estaba con una congestión intestinal y él, tan bello y profesional como su esposa, se salieron de un baile, donde apenas empezaban a disfrutar, y pasó toda la noche a mi lado ¡hasta asegurarse que ya estuve fuera de peligro!

    Dios lo bendiga por su dedicación y humanidad. Yo siempre lo llevo en mi corazón, no sólo como Médico, sino también por lo especial y amigo que fue para mis padres Octaviano Solano y Marta Rodriguez; y tan solidario siempre con toda la familia.

    Gracias también, de parte de los Esparzanos, por darnos la tranquilidad y seguridad de que no nos iba a dejar morir por el factor DINERO. ¡Cómo tienen que aprender de él muchos galenos!

    Doctor: Encontrar seres humanos con su corazón y su profesionalismo es cada vez más difícil. Su título y el de su Esposa les quedaron muy pequeños. ¡Que Dios lo bendiga a Ud. y a su Familia! Me quito el sombrero por Uds.

    Con todo el amor y respeto de siempre.
    Martha Lorena Solano Rodríguez

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