La BOLA de LUZ (Relato de Terror)

Bola de Luz (Ovni) 

“…de todo lo que más llamaba nuestra atención de Reinaldo, eran sus cuentos e historias sobre duendes, muertos y brujas, y los supuestos pactos con el diablo que él tenía…”

Por: Mateo Arroyo Cortes (*)

 Hacía ya algunos meses que don Guillermo había conseguido un ‘cuidandero’ para la recién comprada finca, antes perteneciente a la familia Araya.

Su nombre era Reinaldo. Era un hombre solo, sin esposa y sin hijos. De baja estatura, de bigote grueso, ojos amarillentos, pelo en pecho, piel colorada.

Su entretenimiento preferido era andar por las noches robando las mujeres casadas de los vecinos y tomando guaro. En sus ratos de ocio, en su casa, se dedicaba a la lectura de literatura relacionada con el diablo, duendes, brujas y santería…

En pocos días, mis hermanos, quien escribe y algunos niños vecinos, habíamos cosechado cierta amistad con él, a través de la cerca y la calle. Las conversaciones las entablábamos nosotros desde media calle, con él al otro lado de la cerca; normalmente, cuando regresábamos de la escuela, al caer la noche.

Poco a poco, nos dimos cuenta que era un hombre con mucha historia por contar, así que, poco a poco, día a día, nos íbamos acercando más a él y nos deleitábamos con sus anécdotas de duendes y brujas.

Una de sus tantas facetas eran las peleas. Según contaba, llegó a pelear hasta con diez hombres simultáneamente. Por supuesto, que él era el campeón y nunca perdió una de ésas. También sobraban las peleas a machetazos. Al punto que una vez le cortó la cabeza a algún cristiano en la zona bananera, razón por la cual debió andar escondido durante varios años.

Pero, de todo lo que más llamaba nuestra atención de Reinaldo, eran sus cuentos e historias sobre duendes, muertos y brujas, y los supuestos pactos con el diablo que él tenía. Llegó a decir que el diablo mismo había hablado con él y le había dado el poder de aparecer y desparecer de un lugar a otro. Nosotros nos quedábamos con la boca abierta escuchándole.

Una tarde de regreso de la escuela, nos estaba esperando a la orilla de la cerca, al vernos pasar, nos llamó y nos pidió que fuéramos a su casa, pues nos daría una sorpresa.

“-Eso sí, ¡¡vengan cuando ya esté de noche!!”

No más llegar a casa, y nos despojamos de los cuadernos y el uniforme. Luego, los pocos minutos que precedieron al anochecer se nos hicieron eternos.

A eso de las seis y treinta de la tarde, pedimos permiso a nuestra Madre para ir donde Reinaldo a escuchar historias y ella accedió, no sin antes advertirnos que no nos quedáramos muy tarde.

Rápidamente, recorrimos los trescientos metros que separaban su casa de la nuestra. Ya estaba muy oscuro, y la vieja casa de madera estaba alumbrada por una canfinera. Por las hendijas de las paredes salían los rayitos tenues de luz. A los lados, los árboles de mango creaban sugestivas sombras a su alrededor. Los grillos daban un concierto gratuito en compañía de las chicharras.

Una vez llegados, nos sentamos en el piso del corredor a escuchar sus historias.

De repente, nos interrumpió bruscamente y nos dijo:

-¡¡Vean allá, chiquillos!!

Nuestras miradas se movieron rápidamente hacia donde señalaba con su dedo índice…

-¡¡Vean, allá por la ladera!!  ¡¡¡Sobre la cerca!!!

Efectivamente, allá abajo, cerca del cuadrante de los caballos, había una ladera y una cerca la atravesaba. Sobre el suelo cubierto de zacate, se deslizaba algo así como una enorme bola de luz. Era muy brillante. Se encontraba a una altura de treinta o cincuenta centímetros del suelo.

¡No pudimos soportar más el terror que nos provocó aquella aparición! Así que salimos en estampida, como alma que lleva el diablo. Recorrimos el trayecto de regreso a casa en unos cuantos segundos. Mami ya estaba dormida y despertó con el escándalo que armamos al entrar.

Por supuesto, que no le contamos lo sucedido, por temor a una regañada o que no nos permitiera volver a visitar a Reinaldo.

Al día siguiente, hacíamos nuestras conclusiones: Efectivamente, Reinaldo tenía pacto con el diablo…

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Fuente de la imagen: Blog Despierta al Futuro. Imagen utilizada únicamente con fines ilustrativos.

http://www.despiertaalfuturo.blogspot.com

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Prof. Mateo Arroyo Cortés.

Prof. Mateo Arroyo Cortés.

(*) Mateo Arroyo Cortes, Educador Esparzano, Dirigente Sindical, ex Asesor Legislativo.

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