Mauro Fernández continúa dándonos clases

Lic. Mauro Fernández Acuña (1843-1905), abogado, educador y político costarricense, Benemérito de la Patria.

Lic. Mauro Fernández Acuña (1843-1905), abogado, educador y político costarricense, Benemérito de la Patria.

Por: Prof. Jonatán González Díaz (*)

Casualmente en la historia de todo país, nacen personas maravillosas, con un gran sentido social, con un amor grande por la humanidad, con visión o inteligencia destacadas. 

En el siglo XIX en Costa Rica se gestó uno de los cambios más importantes que orientaron el camino que el país tomaba y que definieron la Costa Rica de nuestros días, tan diferente a países vecinos o con poblaciones similares. 

El Lic. Mauro Fernández Acuña, abogado graduado de la Universidad de Santo Tomás en Costa Rica, viajó por Europa dedicándose a las leyes, periplo que le permitió conocer de primera mano los sistemas educativos europeos. Este gusto por la educación le llevó también a investigar sistemas en Estados Unidos y otros países latinoamericanos. A su regreso, tomó altos puestos políticos como ser Secretario de Instrucción Nacional en el gobierno de Bernardo Soto, presidente que observó en Fernández a un hombre de credibilidad y visión clara sobre los problemas de un sistema educativo nacional que había caído en una profunda decadencia. 

Don Mauro fue un comparatista, pero no solo en forma teórica, pues yuxtapuso nuestro sistema con los europeos que conoció, tomó los resultados de esos análisis y planteó las reformas para nuestro contexto actual. De manera que no solo se erigió como un crítico, sino que tomó el asunto como un proyecto urgente y lo llevó a cabo. 

La educación primaria de aquellos años era unitaria, lo que quiere decir que no habían niveles, todos los estudiantes estaban juntos sin importar edades y se enseñaba a todos a leer y a hacer operaciones aritméticas sin algún orden. La educación secundaria era limitada con solo 4 centros en todo el país y la educación superior recaía únicamente en la Universidad de Santo Tomás, la cual ya solo preparaba abogados y tenía serios problemas de presupuesto, recursos y calidad de la formación. Sin embargo, el peor problema residía en que el sector educativo estaba dividido por completo, ya que las municipalidades lo controlaban cada una a su antojo y sin la menor capacidad de supervisar la calidad educativa. 

Fernández Acuña se centró en reacomodar en primer lugar la primaria, dándole niveles claros por edades, centralizó la educación en manos del estado, reivindicó al educador profesionalizándolo, elaboró programas tanto para primaria como secundaria, abrió más centros de educación media y eliminó la convulsa Universidad de Santo Tomás, dando paso a las escuelas normales, responsables de formar nuevos y más preparados educadores. 

A los ojos de nuestros días, los cambios que Mauro Fernández realizó pueden parecer anticuados e irrealizables en la actualidad, pero la intención no es intentar trasladar esos cambios a nuestra realidad, sino tomar el ejemplo de este hombre declarado benemérito de la patria y padre de la educación moderna costarricense, quien decidió mirar hacia fuera para sopesar la realidad de la educación en aquel siglo XIX. Él realizó una comparación de nuestra educación y pudo hábilmente tomar al menos lo más importante que vio en el extranjero. Orden, nivelaciones, correcta inversión en educación, ejemplos de procesos y educadores altamente profesionales. Incluso trajo educadores de otros países para que formaran en las Normales a los nuevos maestros y maestras que se encargarían de revolucionar la educación. 

También Don Mauro fue elocuente al pensar que estos cambios debían ser graduales y prudentes, con el fin de no crear un impacto negativo, pues para todo el mundo es difícil adoptar cambios radicales de la noche a la mañana. Inició desde abajo, por el cimiento más dañado e importante, garantizando una excelente educación primaria obligatoria, lo que podría señalarse como el aporte más significativo. 

Al mirar el gran legado de Mauro Fernández Acuña a nuestra educación surge una pregunta: ¡Por qué ha costado tanto hacer una nueva reforma luego de una tan eficaz como esta? 

Quizá la respuesta esté en la manera en que se considera a la educación por parte de los políticos. En los días de Fernández, había un convencimiento de que la educación era el más preciado bien nacional, como él mismo decía. Se creía que era lo primordial, era la urgencia estatal. Lamentablemente en estos tiempos, la educación se toma como mercancía política, como una simple piñata de puestos de trabajo clientelistas y zalameros, como una propaganda de popularidad. De pronto el más preciado bien es enriquecerse o servirse del poder. Ya la educación es algo circunstancial para llegar a un fin político, un peldaño. Para colmo, se está pensando volver a municipalizarla, o sea, retornar al inicio de los viejos desenfrenos. 

Para realizar una nueva reforma en este país es preciso en primer lugar tener un cambio de mentalidad sobre la educación, erigirla donde corresponde, dignificar el papel del educador y cuidar su formación, para que los cambios puedan darse y de una manera sistemática, no solo como un parche que hoy se le ocurrió a alguien tras un escritorio para ganar prestigio. 

Queda una pregunta más: ¿Así como se hacen comparaciones entre sistemas educativos de otros países será posible hacer comparaciones con iniciativas de antaño? Sería bueno plantearse si será viable realizar una reforma (en primer lugar de ideas) para poder solucionar una educación costarricense que parece ser un derrame de balines. 

Es necesario que vuelvan otros Mauros Fernández que pongan los papeles sobre la mesa y hagan un llamado a la cordura. Solo así podrá sentirse una verdadera reforma nueva en Costa Rica. 

Los educadores están llamados a seguir el ejemplo del gran padre de la educación desde sus aulas, tratando de innovar, entendiendo que su papel es de investigador y formador. Que el cambio inicie por sus aulas y los estudiantes puedan beneficiarse de una mente abierta que busca abrir las suyas. 

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Prof. Jonatán González Díaz

Prof. Jonatán González Díaz

(*) Prof. Jonatán González Díaz, Cantautor y Educador Musical Esparzano.

E-mail: jonagonzalez@gmail.com

Tel. 8702-1197

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