Las “Cien Novelas” de José Fabio Garnier

Don José Fabio Garnier Ugalde, ilustre Esparzano.

JOSÉ FABIO GARNIER UGALDE (1884-1956)Polifacético Arquitecto, nativo de Esparza, que diseñó el Teatro  Raventós (hoy Teatro Popular Melico Salazar) y participó en la construcción de la Basílica de Nuestra Señora de Los Ángeles (en Cartago), fue Dramaturgo y Crítico Literario.

Por: Alexánder Sánchez Mora (*)

Cuando José Fabio Garnier le solicitó al temperamental José Marín Cañas un ejemplar de su novela Lágrimas de acero para escribir una reseña, obtuvo una negativa y una recomendación contundente:

“Si quiere externar un criterio justísimo y acertadísimo de esa novela, ponga ‘novela pésima’. Más mala no puede ser, y dará usted en el blanco exacto”. 

A pesar de dificultades como ésta, Garnier fue el autor de uno de los más exhaustivos análisis sobre la novela costarricense de la primera mitad del siglo XX.

José Fabio Garnier Ugalde nació en Esparza el 9 de agosto de 1884, de padre francés y madre costarricense, y es una de esas complejas personalidades que la especialización ha ido desterrando de nuestro medio. A lo largo de su vida desempeñó, siempre con notable éxito, funciones diversas en los campos de la arquitectura y la ingeniería, la educación, el periodismo, la dramaturgia y la crítica literaria.

Muy joven, se trasladó a Italia, donde estudió ingeniería civil y arquitectura en la Real Escuela de Ingeniería de la Universidad de Bolonia. A su regreso a Costa Rica combinó su profesión con una amplia trayectoria como docente. Fue director del Colegio Clodomiro Picado, del Instituto de Alajuela y de la Escuela Normal, y jefe técnico de Educación Primaria.

Además, Garnier fue profesor en el Liceo de Costa Rica, el Liceo de Heredia, el Colegio San Luis Gonzaga y la Escuela de Agricultura. Entre 1945 y 1952 impartió lecciones de Filosofía de las Ciencias y Psicología en la Universidad de Costa Rica. Garnier diseñó la fachada de la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles.

En 1912, Garnier dirigió la revista mensual Cordelia. Publicación dedicada a la cultura femenina. Se desempeñó como redactor del Diario de Costa Rica a inicios de los años 30 y colaboró regularmente en periódicos como La Información, El imparcial, La Nación, La República y El Hombre Libre . Garnier murió en 1956.

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Don JOSÉ FABIO GARNIER UGALDE (de corbata obscura) con los actores mexicanos Andrés Soler (izq.), una amiga no identificada, Gloria, Irene y Fernando Soler en julio de 1921 en el Teatro Nacional. En San José, la Compañía Soler estrenó dos obras de Garnier.

Don JOSÉ FABIO GARNIER UGALDE (de corbata obscura) con los actores mexicanos Andrés Soler (izq.), una amiga no identificada, Gloria, Irene y Fernando Soler en julio de 1921 en el Teatro Nacional. En San José, la Compañía Soler estrenó dos obras de Garnier.

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Dramas

Puede considerarse a Garnier uno de los pioneros de la narrativa nacional merced a sus novelas cortas La primera sonrisa (1904), La esclava (1905) y ¡Nada!: novela dialogada (1906); pero Garnier es más recordado como dramaturgo.

Según Abelardo Bonilla, Garnier escribió más de cuarenta piezas dramáticas, aunque solo publicó una docena: Día de fiesta (1907), Teatro (1912), Boccaccesca (1918), ¡Pasa el Ideal…! (1918), Agua Santa (1921), A la sombra del amor y Segundo coloquio que pasó entre Escipión y Berganza (1921), Las siete hermanas (1924), El dulce secreto (1924), ¡Con toda el alma…! (1929) y El talismán de Afrodita (1929).

El teatro de Garnier es de estructuras simples: en su mayor parte se trata de diálogos en un acto con escasa acción escénica, aunque sus últimos textos se organizan en tres actos y muestran una mayor complejidad dramática.

Crítico olvidado

Otra vertiente del múltiple Garnier –aun más olvidada que la de novelista– es la de crítico literario. Publicó los volúmenes Perfume de belleza (1909), La vida inútil (1912) y Literatura patria (1913); pero su principal aporte es una serie de artículos que paradójicamente ha sido olvidada por la historiografía nacional.

El 4 de marzo de 1949, el diario La Nación comenzó a publicar la columna “Cien novelas costarricenses”. Durante casi dos años, a un ritmo las más de las veces semanal, Garnier difundió sus comentarios sobre casi todas las novelas publicadas en el país hasta ese momento e, incluso, de muchas inéditas.

La relevancia de estos textos es incuestionable pues representan el mayor esfuerzo emprendido hasta entonces por analizar y divulgar la novelística costarricense. Antes de los trabajos de Garnier, tan sólo existían Escritores de Costa Rica (1942), de Rogelio Sotela, y el Itinerario de la novela costarricense (1947), de Francisco María Núñez. Escritores es de carácter eminentemente antológico; Itinerario, un folleto de apenas 46 páginas.

En su primer artículo, dedicado a la novela Doña Aldea, de Manuel Segura Méndez, Garnier da cuenta de su proyecto de escritura: “Como mis deseos, al iniciar estos estudios, fueron los de leer con atención y comentar con cariño cuanto se hubiera escrito en Costa Rica en el género, pedí al poeta me facilitara el original de su Doña Aldea: accedió con la amabilidad que le es característica”.

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Amigos en Italia: Julio Ovares (izq.), Samuel Sáenz, José Fabio Garnier y José Ángel Coto (sentado). Foto: Familia Garnier .

Amigos en Italia: Julio Ovares (izq.), Samuel Sáenz, José Fabio Garnier y José Ángel Coto (sentado). Foto: Familia Garnier .

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Las “Cien novelas”

Las Cien novelas” de Garnier son la única referencia existente sobre algunos textos y escritores ignorados por la crítica. Caso ejemplar es el de Luis Barrantes Molina (1885-1952), periodista y escritor costarricense que durante décadas vivió en América del Sur. Fue redactor y director de periódicos y revistas en Ecuador, Chile, Perú y sobre todo Argentina, donde público un buen número de novelas.

Garnier es el único que ha comentado algunos de los textos narrativos de Barrantes: La tragedia del calvario, Amor sublime, El maximalismo en marcha, La vergüenza de su propia sangre y Un artista del crimen.

Por lo general, Garnier se mostraba generoso en sus opiniones. Ante los escritores más jóvenes, adoptaba la posición de un bondadoso guía, paternal y comprensivo, siempre dispuesto a reconocer el esfuerzo y a estimular la que se anunciaba como una prometedora carrera literaria.

Para los escritores de mayor trayectoria, Garnier se presentaba como un colega solidario que elogiaba sus méritos y daba publicidad a textos ya olvidados o que –lo común en Costa Rica– habían gozado de una muy limitada circulación.

En algunos casos, el comentario se limitaba a un resumen de la trama; en otros, la valoración del texto iba precedida y determinada por el conocimiento personal que el ensayista tuviera del novelista.

Ese aspecto, de tradición positivista, se palpa en el artículo sobre La caída del águila, de Carlos Gagini:

“El relato es de una naturalidad exquisita. Pareciera estar escuchando al Maestro Gagini quien, después de dos golpes de tos seca y luego de aspirar con voluptuosidad el humo del inseparable cigarro, nos dice, sonriendo con malicia: ¡Curioso lo que me pasó a mí!…”

En un ambiente caldeado por los odios de la cercana guerra civil de 1948, las reseñas literarias de Garnier se alejan en forma deliberada de la política. A tono con la crítica impresionista de la época, sus juicios procuran resaltar los valores trascendentes de “la verdad, la belleza, el bien y el amor que, en sí, resume los otros tres”.

Esa actitud de aparente neutralidad partidista le permite comentar, sin correr mayores riesgos, las novelas de escritores comunistas, como Carmen Lyra, Carlos Luis Fallas, Joaquín Gutiérrez y Fabián Dobles, quienes habían sido “satanizados” por los vencedores del conflicto armado. En su centésima entrega, el 24 de agosto de 1950, Garnier anunció su intención de continuar con otras tres series de columnas: Cien comedias costarricenses, Cien libros de líricas costarricenses y Cien libros costarricenses de arte menor. ¿Se cumplió su proyecto? Es algo que vale la pena investigar.

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CRÉDITOS

(*) Alexánder Sánchez Mora es Profesor de la Escuela de Filología, Lingüística y Literatura de la Universidad de Costa Rica (UCR); prepara la edición de ‘Cien Novelas Costarricenses’ en libro. Este artículo fue publicado en el Diario LA NACIÓN, el 31 de Agosto de 2008.

FUENTE: http://wvw.nacion.com/ancora/2008/agosto/31/ancora1679561.html

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FOTOGRAFÍAS :

-Del Arq. José Fabio Garnier Ugalde,  fue tomada del sitio del Teatro Popular Melico Salazar.

-Del Arquitecto y Escritor JOSÉ FABIO GARNIER UGALDE, acompañado, fueron tomadas del Periódico LA NACIÓN.

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