Un Llamado a la Cordura y Sensatez

Himno_Cuando alguno pretenda_Pergamino

Por: Bach. Alan Joshua Vargas Mesén (*)

Estudiando hoy mis documentos sobre la procura existencial del Estado de Derecho, pude encontrar –bajo casualidades del destino–, la imagen de una copia del Himno Nacional de Costa Rica que aparenta ser de hace ya más de cuatro décadas; postergando mi estudio y dedicándome a leer cada una de las estrofas, pude apreciar una en particular, que me llamó muchísimo la atención:

“Cuando alguno pretenda tu gloria manchar,

verás a tu pueblo, valiente y viril,

la tosca herramienta en arma trocar”.

Al analizar objetivamente dicha cita, pude recordar aquellos momentos en los que mi excelentísima profesora de Estudios Sociales nos enseñaba con esmero, datos de instantes históricos en los cuales grandes personalidades como Calderón Guardia, Figueres Ferrer, Tomás Guardia, Juanito Mora, entre otros, contribuyeron en la búsqueda de una mejor sociedad, únicamente bajo la motivación del bien común.

Sin embargo, mientras recreaba en mi memoria dichos instantes inmortales, poco a poco, un distinto panorama vino a mi cabeza… El periódico La Nación, Telenoticias y Noticias Repretel, informando al pueblo de las variadas ‘realidades’ que, desde hace mucho, constituyen nuestro ‘pan de cada día’:

“La delincuencia sigue en aumento, el hampa ataca nuevamente con el asalto de un ciudadano en sepa-judas-de-no-sé-dónde que, lamentablemente, le costó la vida. Aparentemente el antisocial buscaba obtener su teléfono y la billetera que lastimosamente contenía únicamente dos mil colones…

“La noche del día ‘X’ muere padre frente a sus hijos, bajo aparente arreglo de cuentas; fue trasladado al Hospital Calderón Guardia, donde lamentablemente fallecería a causa de los 27 balazos disparados a su tórax…

“Notable criminal es liberado tres horas después de haber cometido delito; esto, debido al aparente error del fiscal o por la inoperancia administrativa…

“Jueza impone penas livianas a conocidos narcotraficantes…

“CCSS, corre peligro de entrar en quiebra y sus médicos se encuentran en huelga mientras miles de pacientes sufren las largas filas ante la difícil circunstancia de su enfermedad…

“Diputados abandonan Asamblea Legislativa con la finalidad de falta de quórum” en la discusión del tema de reducción de presupuesto a salarios de diputados y otros gastos gubernamentales…

“La Sra. Presidente viaja a país extranjero para el fomento de los buenos oficios; pero aísla a un pueblo de gente humilde y solidaria con barrotes, responsable de haberla ubicado en dicha posición durante actos cívicos de interés público…

“El costo de vida aumenta, el dólar baja pero la canasta básica sigue subiendo, la economía mejora pero la pobreza aumenta…” entre muchas otras más noticias.

Y ante todo esto, como Costarricense, me pregunto: ¿Hasta cuándo y hasta dónde llegaremos nosotros los ciudadanos?

Considero que en muchas ocasiones hemos llegado a ser demasiado permisivos, llegando a tolerar gran cantidad de actividades negativas que han transformado nuestra sociedad en una, donde los problemas continúan en incremento bajo nuestras propias narices, y que ve como “normal” esa delincuencia creciente, limitándose a llevar únicamente dos mil colones en nuestros bolsillos para evitar que nos asalten. ¡Dios guarde un celular! Y, por mucho, ni se le ocurra portar un artefacto tecnológicamente moderno (Ipod, Laptop, Ipad, tablets, entre otros).

¿Es justo que vivamos con miedo? ¿Acaso la sangre de jóvenes inocentes que han perdido sus vidas por defender su patrimonio mientras iban al colegio/universidad no mancha la gloria de nuestro país? ¿Es tan blanca y pura la paz que se vive en nuestra nación, cuando nuestros hijos no pueden si quiera practicar algún deporte o recrearse después de las cinco de la tarde en la propia acera de su hogar?

¿Qué pensaría don Juan Rafael Mora Porras o don Tomás Guardia si supieran que el país, por el cual lucharon arduamente, sufre la presente realidad y se encuentra en manos de políticos y de policías corruptos, que toman a gusto la ley en sus manos y se jactan de su propia inutilidad; donde el político aprueba impuestos altísimos en detrimento de los pobres, quitándoles lo poco que les queda y, vergonzosamente, terminan en bolsillos privados, o bien, se malversan en banquetes exagerados, viajes en helicópteros/jets privados con motivos dudosos y sombreados (eventos a los que se les atribuye en las altas esferas, carácter de tabú y cosa juzgada); y donde el policía intimida al enclenque y huye del rufián?

Pensemos por un momento en la imagen que proyectamos a la comunidad internacional: Una nación que se ensoberbece en su ‘pacifismo’ y su ‘resolución alterna de conflictos’, en su “paz social” aun ante la latente amenaza de guerra por parte de su vecino, pero que a su vez  -poco a poco- se incrementan los atropellos a los derechos de los ciudadanos, donde se nombra a figura religiosa de conducta cuestionable, poco tolerado por diversos sectores de la sociedad como líder de la comisión de derechos humanos; y que vio con asombro a su ex presidente y 8° Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA) descender de un avión esposado por presuntos cargos de corrupción.

Es inconcebible que cantemos esa estrofa del Himno Nacional en cada ceremonia, sintiéndonos ‘orgullosos de ser ticos’, mientras permitimos que la gasolina se venda a precio exuberante -cual agua en el desierto de Atacama-, siendo que más de la mitad del monto se deba a un impuesto carísimo, implantado bajo la vil excusa de “reparar las calles”, cuando éstas se encuentran llenas de huecos y/o baches (curiosa realidad que podría ser metáfora de nuestra economía) o, más vergonzoso aún, que nos cobren millones de dólares por la repetida e inútil colocación de un pinche pedazo de metal sobre la raja de un puente (platina); y todavía algunos osan ir a huelga porque no se aumentan los precios del margen de comercialización de la gasolina; esto sin profundizar en los recientes escándalos de la refinería china, la trocha, el tramo San Ramón – Alajuela (que valga indicar, la penalización contractual recaerá sobre los bolsillos de los labriegos sencillos) o bien, la conducta reprensible de la Sra. Presidente al amenazar a su propio pueblo con demandas judiciales, cuando su único pecado es ejercer su derecho nato de cuestionar la función pública inherente de su cargo, Dios libre detallar sobre la mofa electoral que se avecina al jugar con la salud pública para conseguir votos… 

Pero, entre todas estas problemáticas, quizá lo de mayor indignación es que, expuestos los argumentos sobre la mesa, el tico promedio da por respuesta:

“-Y ¿Qué va a hacer usted al respecto?”

“-¿Qué podemos hacer…?”

O la más irritante de todas:

“-¿Por qué no se lanza usted para presidente y arregla estas vainas? (en tono de burla o con claro sarcasmo)”, entre otras

¿Acaso se nos ha olvidado que en una democracia es el Pueblo el que gobierna y no el gobierno el que esclaviza al pueblo? Porque si fuera el caso, ¿para qué tanta celebración de independencia a la monarquía Española en setiembre, si no somos más que dependientes a una monarquía política, disfrazada bajo el tul de un Estado de Derecho, donde se imponen la corrupción y la desvergüenza como ídolos antiguos o colosos sociales, y donde sus candidatos a elección popular, construyen sus argumentos electorales en la destrucción de la competencia para probar que soy “EL MENOS MALO” en lugar de demostrar que soy el más apto para mejorar nuestra nación y porqué?

El Pueblo clama, pero el babuinismo político lo enmudece. Una periodista de renombre grita frente al desorden en la recolección tributaria:

“-¡Qué vergüenza!, los trabajadores son exprimidos hasta la última gota, mientras que a los políticos ‘apenas si le alcanza para comer’, mucho menos para pagar tributos…”

Pero, la libertad de expresión de los costarricenses cada día se silencia más, bajo el miedo a ser ejecutados misteriosamente por miembros del hampa, quienes incomprensiblemente están mejor capacitados y mejor armados que la Policía, el OIJ, y la DIS juntos. Cuando antenas parabólicas de TV por satélite moran en los techos de los más bajos precarios y sus residentes cambian de modelo celular como cambiar de ropa, mientras la clase media lucha por conseguir el gallo pinto de cada día que tanto nos identifica… Y -más tenebroso aún- donde la seguridad de los Tribunales se vio burlada al ser sustraídas sustancias psicotrópicas, que debían ser custodiadas 24/7, ni más ni menos que del edificio del Palacio de Justicia (Corte Suprema), sede de la Policía rural y del OIJ.

Como dijo la finada periodista de canal 7: “¡Qué vergüenza!!”. ¿Seguiremos acaso encubriéndonos bajo el manto del conformismo y la mediocridad aceptando estas situaciones sin hacer nada al respecto; o exponiendo nuestras inconformidades de la forma incorrecta llegando a decisiones que afectan al pueblo mismo?

No vayan a ser mal interpretadas mis palabras, puesto que esto no es un llamado a las armas, por el contrario, es una invitación a darnos un tiempo y ‘poner las barbas en remojo’; ante un entorno de huelgas, hospitales en ruinas, amenazas internacionales y la ausencia de un líder político digno a la vista.

Debemos considerar si realmente luchamos “por la causa justa” o por intereses privados ajenos totalmente al bien común, en especial, cuando se avecina un nuevo proceso electoral que ya esta visible desde nuestras puertas. No permitamos que en esta época, próxima a vestirse de pino, regalos, toros, risas y bonanza, se nos transforme en la Roma de antaño, donde sus gobernantes practicaban el “pan y circo” para apaciguar las masas; por lo contrario, recordemos y meditemos sobre los aberrantes actos cometidos por esta ineficaz administración para evitar su repetición, y que no se diga en el futuro, “estamos feos” por la consecuencia de nuestra propia indiferencia; consideremos el verdadero significado de lo que es “justo”, y meditemos sobre quién domina en la balanza de “Justicia y Ley”. Que no se conviertan estas negativas circunstancias en nuestro diario mosquito que nos zumba en los oídos, a cuyo molesto sonido nos hemos ido haciendo indiferentes, por las tantas veces que lo hemos ignorado.

Busquemos la justicia y actuemos de conformidad con esa imagen de “representantes de paz”, por la cual siempre hemos sido reconocidos en la comunidad internacional.  Pero que quede en mente, la necesidad de definir nuestra posición con respecto a lo discutido, de lo contrario  continuaremos con la indiferencia e inoperancia que nos ha venido caracterizando, desde hace ya mucho tiempo, y que a la postre nos conducirá a un caos apocalíptico-gubernamental donde adoptaremos las realidades de España, Grecia, Egipto y Libia; nos corresponde ahora decidir ser uno más de los ruines esbirros que prefieren el ocio al honor de nuestra gloriosa nación, o ser uno de los valientes que tome las riendas del país en este nuevo año, al hacer lo correcto y, ante todo, fomentar las prácticas que nos mejoran, suprimiendo aquellas que nos perjudican.

Costarricense: Ésta es tu decisión, medítala en tu conciencia individual, pues recordemos que no son nuestros pensamientos, sino nuestras acciones las que nos definen como personas y, colectivamente, como la Patria que conformamos.

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Alan Joshua Vargas Mesén

Alan Joshua Vargas Mesén

(*) Alan Joshua Vargas Mesén, Bachiller en Derecho, Estudiante de Licenciatura de la misma materia en la Universidad Metropolitana Castro Carazo.

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