La Campana de Oro de Esparza (Cuento)

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Serie: Leyendas del Terruño Esparzano

Por:  Marco Fco.·. Soto Ramírez (*)

¿Quién no ha escuchado a las gentes viejas de la  Esparza mía hablar acerca de la famosa “Leyenda de la Campana de Oro” que robaron los piratas ingleses en la época colonial? Ésta es una historia sencilla, que ha fascinado a las gentes de nuestra tierra garrobera…

Con los pobladores españoles de la ciudad de Aranjuez, trasladados por la fuerza, la Ciudad del Espíritu Santo fue fundada en 1574or el Gobernador interino Alonso Anguciana de Gamboa, en el Sitio San Jusepe, ubicado en las inmediaciones de lo que hoy se conoce como la Hacienda Pan de Azúcar –muy cerca del Puerto La Barranca, a orillas del río del mismo nombre–, propiamente, en el antiguo valle de Coyoche, territorio del fiero cacique huetar Coyocçara (Coyocsara), a quien los españoles dieron en llamar el “Cacique Mayor Garabito”.

Fue don Diego de Artieda Chirino y Uclés, nuevo Gobernador de la Provincia de Costa Rica, quien cambiara la ubicación del asentamiento de la ciudad del Espíritu Santo, en el año 1577, trasladándola al sitio actual, y rebautizándola con el nombre de ESPARZA, en recordación de su terruño natal del valle de Salazar, sito en las inmediaciones de los Pirineos españoles.

Pues bien… Aquella pequeña y apacible aldea tenía el título de “ciudad primada”, debido a la importancia administrativa, hacendaria y religiosa de sus actividades, como principal punto de ingreso al interior de la provincia. Corría el año de 1687, cuando sus habitantes vieron llegar –cual tenebroso torbellino de malignidad– una temible hora de piratas, capitaneada por Henry Morgan, arrasando todo a su paso e incendiando las casas –ranchos pajizos, construidos con palos y techos de palma–, causando con ello desolación y muerte, al igual que en los dos años anteriores.

En esa ocasión, una inmensa mayoría de esparzanos logró salvar su vida al huir despavoridamente hacia los montes, luego de que empezara a tañer la voz de alarma de las campanas de la pequeña –pero no menos importante– iglesia del lugar y del Convento de San Francisco, ubicado al sur de la primera, y en la ‘boca’ de la que luego fue llamada popularmente la “Calle de Rabo de Mono”.

La campana parroquial que salvó las vidas de numerosos pobladores también movió la curiosidad del capitán Morgan, quien –estremecido de codicia– supo interpretar el potente tañido como un sonido muy distinto a los escuchados en otros lares… Tanto así que lo impulsó a dirigirse hasta lo alto de la torre del templo y encontrar lo allí atesorado: la campana más bella y finamente labrada en oro macizo que sus ojos jamás habían visto…

Sí… Entonces, era cierto el rumor escuchado sobre la existencia de tal campana… Y su tamaño era enorme…

Morgan ordenó a sus secuaces desmontar la campana. Era tan pesada que, al caer accidentalmente sobre uno de sus esbirros, –literalmente– lo partió en dos, en medio de grandes y desgarradores lamentos de dolor y cientos de miradas de impotente estupefacción…

Luego de enterrar los restos del difunto, echaron a andar enrumbándose hacia el interior de la provincia costarricense. Al aproximarse al lugar conocido en aquel entonces como el Paraje Paires, la algarabía por el botín logrado fue decreciendo al irse tornando cada vez más y más pesada la preciada campana de oro… las bestias de carga iban muriendo, reventadas, una a una, al tratar de mover la –cada vez más– pesada pieza áurea. Y finalizó cuando fueron interceptados por la guardia española que, desde la Muy Noble y Leal Ciudad de Cartago, se habían desplazado, previendo la época de incursión de los piratas, coincidente con las invasiones de los dos años consecutivos anteriores.

La batalla fue cruenta… Los piratas fueron reducidos, optando por retirarse con su botín y descendiendo velozmente por el cauce del río Paires, hasta llegar a la Catarata del Encanto, en cuyas cercanías Morgan dio orden de enterrarlo. Pensó en regresar y venir a llevarse la dorada campana que tanto le obsesionaba, así tuviera que partirla en mil pedazos y fundirla en el mismo lugar…

Ya de noche, cuando hubieron enterrado las joyas y la campana, en medio de una espesa bruma… Ignorando que se encontraban en territorio sagrado huetar, los espíritus que moraban allí, sorprendieron a los piratas con un vendaval descomunal que disipó la neblina, apagó sus antorchas y les sumió en la más temible oscuridad… Sumidos en pavorosa confusión, sintieron cómo empezó a sacudirse la tierra y la vegetación del entorno y… ¡Oh prodigio divino…! ¡La campana de oro empezó a tañer –una y otra vez– bajo sus pies, en lo profundo del terreno, y moviéndose en grandes círculos a su alrededor!

Aquello fue el acabóse… Esta vez, lo que se disipó de golpe fue la feroz valentía de aquellos piratas que tornóse en pavor exacerbado que les hizo huir presurosamente y prometer nunca más volver a pisar las tierras del Valle del Coyoche.

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Sir Henry Morgan, sanguinario pirata y hábil político.

Sir Henry Morgan, sanguinario pirata y hábil político.

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Se dice que Henry Morgan, el osado pirata inglés, nunca logró recuperarse del tremendo susto y del orgullo herido en tan grotesca huida… Un año después, en 1688, falleció, viendo truncada su esperanza de desenterrar –algún día– la ‘encantada’ campana dorada…

Si desean comprobar la veracidad de esta historia, vayan a la Catarata del Encanto, en el río Paires, al atardecer de un Viernes Santo, donde podrán escuchar –a varios metros bajo sus pies y cual tenebroso lamento- el tañido de la legendaria Campana de Oro de la parroquia de Esparza, robada por Morgan y sus esbirros… Y –si aún tuviesen un asomo de valor para quedarse–, percibirán con gran emoción los terroríficos lamentos de las almas en pena de los piratas, muertos en la batalla y la huida, encadenadas en la garganta de aquel sagrado e indómito territorio huetar…

Ciudad Primada del Espíritu Santo de Esparza, 05 de agosto de 2004

(Actualización 12/Febrero/2014).

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Sensei Marco Fco.·. Soto Ramírez, Cultor Popular Esparzano.

 Marco Fco.·. Soto Ramírez, Cultor Popular Esparzano.

(*) Marco Fco.·. Soto Ramírez, Cultor Popular Esparzano, es Fundador y Administrador del Blog “ESPARZA MÍA…” y de otras iniciativas en la Red, correspondientes al Proyecto de Rescate Difusión Cultural “ESPARZA MÍA…”; Terapeuta Holístico y REIKI Master; Narrador Oral; Cantante y Compositor Musical; Co-creador de nuestro Símbolos Cantonales Esparzanos: la Bandera y el Escudo; Co-creador de nuestro Símbolo Provincial: la Bandera de la Provincia de Puntarenas; Creador e intérprete de Ñor Antenor, Personaje Típico Cultural del Cantón de Esparza; ‘Promotor de Paz’ por Costa Rica en el Proyecto ‘Puente a la Paz’ (Bridge to Peace Project).

 

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