Roberth Méndez Esquivel: “Lo he dejado todo, pero Dios me da cien veces más”.

Roberth Mendez en La India

Luego de ocho años de estudio en el Seminario Redemptoris Mater, en la India, el misionero ‘espartano’ Roberth Méndez Esquivel da testimonio de la misión que el Camino Neocatecumenal lleva a cabo al sur de la ciudad de Bangalore.

Por: Ana Cecilia Espinoza C. (*)

¿Quién era Roberth antes de convertirse en un misionero neocatecumenal?

Como cualquier joven tenía mis sueños profesionales y aspiraciones personales, después del colegio ingresé a la Universidad Nacional a estudiar Relaciones Internacionales. A mis 23 años, ya lo tenía todo. Eso hizo que me fuera alejando de Dios, a pesar de que desde los 14 años había formado parte del Camino Neocatecumenal en la comunidad de donde soy oriundo, Esparza. Ése era yo, hasta que el Señor me llamó a servirle.

¿Cómo surge ese llamado del Señor?

Cuando comencé a sentir que me faltaba algo, y ya no le encontraba sentido a mi vida. Fue entonces cuando luego, casi sin pensarlo, hablé con mis catequistas de Esparza para que me aconsejaran. Ellos vieron algo en mí que yo no podía ver, me invitaron a una reunión y ahí el Padre Félix (qdDg), también vio algo en mí, y me preguntó si estaba dispuesto a asistir a una convivencia en Italia. Eso fue hace 9 años y, desde entonces, encontré mi camino.

¿Cómo fue esa primera experiencia de misión?

Llegué a Italia, junto con 5 costarricenses más, a vivir esa experiencia maravillosa. Recuerdo que estaba en la convivencia, cuando luego de una palabra y de momentos íntimos con Dios, le dije con mucho miedo sí al Señor.

Al final de la convivencia, Dios me lo confirmó, pues se hizo una rifa al azar, ahí lo que el Espíritu Santo decida. Para mi bendición, me correspondió ir al Seminario Redemptoris Mater de La India, en Bangalore.

¿Qué pensaba en ese momento y cómo reaccionó su familia?

Fue una gran batalla, pues se trataba de dejar mis sueños, mi país, mi familia, mis amigos, mi carrera, pero finalmente hoy puedo decir que Dios no me ha quitado nada, he dejado todo, pero Dios me ha dado cien veces más.

Para mi familia, al principio, fue difícil de aceptarlo, pero, luego de 8 años de estar en la India, ellos están felices, muy contentos. Han comprendido que esta llamada viene de Dios, que es más fuerte que yo mismo. Mi madre ha hecho el sacrificio de entregar a su hijo a la Iglesia en India, y eso es admirable.

¿Cómo es la vida de un misionero en tierras tan lejanas?

Es muy duro, porque nosotros, los seminaristas, no manejamos dinero; vivimos de la providencia de Dios, de los que Dios nos da, y les aseguro que nos da en abundancia, muchas veces no lo sé explicar, pero Él siempre provee.

¿Cómo viven la vida religiosa?

En la India, con una población de 1,2 billones de personas, el catolicismo es del 1%. Se han formado seis “misio ad gentes”, que consisten en tres familias con sus niños, un sacerdote y un seminarista, y dos mujeres consagradas al celibato, que viven en una región donde la Iglesia no existe.

Vivimos en medio de los paganos, sin evangelizar directamente, solamente dando luz de verdaderos cristianos, los signos de amor y unidad que nos habla el Concilio Vaticano II, el milagro moral de la Iglesia: “Mirad cómo se aman”, dice la Escritura, y eso hacemos.

Se trata de un signo maravilloso, no existe iglesia física, nosotros somos la iglesia; el cura de la misión es un sacerdote con todas las facultades de un párroco, con los registros de una parroquia, etc. Por supuesto, todo esto se hace en comunión con el obispo de la diócesis.

¿Y cuál ha sido la reacción de los indios?

Los paganos nos miran, se dan cuenta que somos distintos, se sienten curiosos, ¿por qué vivimos diferente?, ¿por qué comemos en la mesa?, ¿por qué oramos antes de comer?, ¿por qué se hacen laudes los domingos con los niños y se canta en las casas?, y ¿por qué se celebra la misa en las casas?

Nosotros, poco a poco explicamos e invitamos, libremente se acercan y anunciamos el amor de Dios, les anunciamos la buena noticia, el Kerigma que Pablo anuncia, les anunciamos que Dios les ama, que Dios es amor, que los ama tal y como son, que este Dios no necesita sacrificios ni oblaciones como los dioses del hinduismo. Todo esto ellos no lo conocen, no lo saben, y una vez que lo descubren, como dice el canto, “no lo dejarán jamás”.

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El misionero esparzano Roberth Méndez Esquivel saluda al Papa Francisco.

El misionero esparzano Roberth Méndez Esquivel saluda al Papa Francisco.

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¿Cómo fue la experiencia que recientemente tuvo con el Papa Francisco?

El Santo Padre nos dio una audiencia y fue maravillosa, pues hizo el envío misionero de 240 familias a diferentes partes del mundo a misión. A las familias que iban a China, India, Vietnam y Mongolia, les pidió que pasaran al frente y bendijo; a los restantes nos dio una bendición general, tuve la dicha de pasar al frente y recibir la bendición del Papa, de darle un beso, y de decirle que era de Costa Rica, que estaba en India, y que por favor nos visitara en India que la Iglesia lo necesita ver allá.

¿Cuánto tiempo estará en la India?

Por algún tiempo hasta que Dios quiera. Esperaré hasta que llegue el tiempo de mi ordenación para diácono. Mientras rezamos, para que Dios me acompañe y sostenga en la misión, siempre digo que si no me he venido de la India, donde es muy difícil la realidad que se vive, es porque detrás de mí tengo una familia y comunidad en Esparza que reza, y a un párroco santo que reza todos los días por mí.

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(*) FUENTE: Semanario “Eco Católico”. Edición del Domingo 23 de febrero de 2014.

 

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