Relato de Esperanza

Los fusilamientos del 3 de mayo (Francisco José de Goya y Lucientes) Por: Miguel Ángel Soto Flores (*)

Fuentes fidedignas reportan constante asedio a los indígenas de un pequeño país amenazándolos con la expropiación de sus tierras, su fuente de trabajo, sus sueños y esperanzas de un futuro de paz y felicidad, Vilomalo, un joven esbelto, fuerte, de pensar justo y claro se encuentra con sus mejores amigos, Sacerdonio un sacerdote de su pueblo, y Justino un joven juez del cantón.

Justino llega apresurado, jadeante por su carrera.

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Vilomalo: “Justino, Sacerdonio, ¿Qué piensan sobre lo que le están haciendo a los indígenas?”

Justino: [Con voz sobria de autoridad] “¿Qué está pasando, Vilomalo? Dime”.

Vilomalo: “¿No se han enterado? Un Alí Baba y sus secuaces los están sacando para quitarles sus tierras”.

Sacerdonio: [Con voz suave, despacio, paciente, paseando lentamente por la amplia sala de Justino] “Paciencia, Vilomalo, dejémoslo a la Justicia Divina”.

Justino: “No hay crédito por hacerse rico y poderoso robándole a los pobres indefensos. Aquellos que surgen con su trabajo y se hacen ricos y bondadosos merecen toda admiración y respeto, pero estos hijos de p…”

Vilomalo: “¿Saben? Recuerdo la historia de Los Estados Unidos, cómo casi erradicaron a los nativos americanos, les mataron los bisontes, les quitaron sus tierras, su forma de sustento y manera de vivir, criminalmente. La historia dice que los redujeron a pequeñas áreas llamadas “Reservaciones”, ubicadas en zonas áridas, semidesérticas.

Justino: “Sí, así fue, Vilomalo, así fue… todo legal y documentado”.

Sacerdonio: “Paciencia, Vilomalo. Allá arriba, hay una Justicia Divina”.

Vilomalo: “Ahora, los Estados Unidos es la unión más rica y poderosa del mundo. Tienen petróleo, tienen minerales, tiene un fauna y flora fabulosa, y los indígenas americanos sólo arena en esas reservaciones, como la de Arizona, Nuevo México…”

Sacerdonio: “Cálmate, Vilomalo, hay una Justicia Divina”.

Justino: “Además, el gobierno del país se encarga de todo”.

Vilomalo: “Tenemos que hacer algo para apoyar a nuestros hermanos indígenas”.

Sacerdonio: “Calma, Vilomalo, La Justicia Divina se encarga de todo… sólo reza por ellos… (reza) Bienaventurados los humildes de corazón por de ellos es el reino del cielo… Bienaventurados los…”.

Vilomalo: “¡Al carajo con eso de la Justicia Divina! Siempre llega atrasada, si llega… Si no llega, todos dicen que es la voluntad de Dios… parte del Gran Plan para los hombres”.

Justino: “Vilomalo, el gobierno del país soluciona todo, verás cómo eso favorece al que lo merece”.

Vilomalo: “¡A la mier… con las soluciones del gobierno…! ¿Han visto, alguna vez que hagan algo por el pueblo? Los elegidos llegan pobres al puesto y salen ricos e inmunes. Se llevan lo mejor del pueblo y sólo le dejan las deudas, interna y externa, porque ésas sí son de nosotros.

Sacerdonio: “Calma, Vilomalo. La Justicia Divina se encarga de todo… Sólo reza por ellos”.

Justino: “Vilomalo, confía en tu gobierno, ten paciencia”.

Vilomalo: “Sacerdonio, Justino, ustedes son jueces de la moralidad y de las leyes del hombre, pero no hacen nada por nuestros hermanos, por nuestro pueblo. Ahí están, sonando con justicias virtuales, direccionadas. Yo estoy claro de una cosa, “Sólo el Pueblo salva al Pueblo”. Me voy los dejo…”

Sacerdonio: “Calma, Vilomalo, ‘estás renegando de la Voluntad del Señor…’ eso es un ‘peccatis mortis”.

Justino: “No, Vilomalo, estás atentando contra la paz de la nación y atentando contra la constitución nacional. ¡Cuidado con los que dices, conciudadano!

Vilomalo: “Yo les digo que las revoluciones de las masas se dan por consecuencias de aquellos que ultrajan a los débiles, sobretasan y roban al pueblo. Patrick Henry dijo una vez: “Denme libertad o mátenme”, en el tiempo de la revolución americana. También Benito Juárez de México dijo: “La Paz es el respeto al derecho ajeno”.

Sacerdonio: “Siéntate, Vilomalo, no reniegues, deja que Dios resuelva esas cosas, reza por ellos”.

Justino: “Vilomalo, cuidado con lo que dices, ¡carajo!, te meterás en problemas”.

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Vilomalo se sale y a su paso cierra la puerta con violencia. Busca a unos amigos leales e incita a una demostración pública de protesta. El gobierno no hace nada, no responde y con su silencio manifiesta su consentimiento a la expropiación de tierras indígenas. y así pasan los días, la tensión crece con enfrentamientos con la policía, sufriendo bombas lacrimógenas, impacto de cañones de agua, barricadas en las calles, vehículos quemados.

Las refriegas violentas se incrementan, y más gente se une a las protestas… gente en sus casas a hora determinada, salen a las puertas con cucharones y cacerolas para hacer sonidos de protesta.

El gobierno ordena una ‘hora de toque de queda.’ Los manifestantes hacen vigilias con candelas, marchas y rezos en las noches oscuras. Hay tiroteos, muertos y heridos en cada noche de enfrentamientos. Las noticias diarias alimentan la tensión y trasmiten información de los dos lados.

Hay gente desaparecida, algunas encontradas muertas en los caminos, en los tiraderos. Las campanas repican por los muertos y las marchas de entierros se vuelven marchas de protestas y con estos más enfrentamientos.

La represión es intensa, insoportable, el gobierno no escucha la razón de las protestas, no oye el llanto del su pueblo. Las autoridades son ciegas obedeciendo órdenes de poderosos con intereses personales, escondidos.

El pueblo se arma y estalla la rebelión enfrentando al gobierno. Hay muchas muertes y heridos de ambos lados y hay muchos presos. La destrucción de aquel pueblo lindo, pacifico es incalculable local e internacionalmente. Ya no es más la Suiza Centroamericana, pasó a ser otra Venezuela, otra Nicaragua.

La rebelión fue aplastada, capturaron a Vilomalo y le van a ser un juicio. Los indígenas fueron desterrados de sus parcelas y ahora anda errantes sin sitio donde vivir. Las tierras se las repartieron grandes empresas para grandes desarrollos turísticos, urbanos, explotación de recursos naturales.

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Corteliana: [Representa el público] “Se abre el caso “El Pueblo vs. Vilomalo” acusado de insurrección, atentado contra la constitución, y la paz del pueblo, como se declara el acusado”.

Vilomalo: “INOCENTE, señora Juez, INOCENTE”.

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El público hace coro “¡Ino-cen-te!  ¡Ino-con-te!  ¡Ino-cen-te!”

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Corteliana: “¡Silencio! ¡Esta corte no permite insolencias ni gritos! ¡Los que chillen serán encarcelados por desacato a esta corte!

“Que hable el acusado”.

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Vilomano, el acusado con claras evidencias de haber sido torturado despiadadamente, sus ojos casi cerrados por los golpes en la cara, las heridas obvias mostrando los signos de represión violenta. Todo eso apoya la declaración que le arrancaron.

.

Vilomalo:

Soy inocente, porque no fue mía

la acción que despertó el egoísmo.

Soy inocente porque la avaricia fría

de poderosos la sentí yo mismo.

 .

Vi lo malo de un ambicioso ultraje,

la codicia que arrastra la ambición humana.

Vi como roban al pueblo en forma salvaje,

escondiéndose detrás de la campana.

 .

Detrás de un bienestar público fingido,

solapando intereses alevosos privados,

detrás de un marco legal dirigido

hacia ventajas personales racionados.

 .

Nadie, ni el gobierno, ni esta corte falsa,

pueden negar la intención nefasta;

el enriquecimiento gratis que un poder alza,

yo lo único que hice fuer decir, “BASTA”.

 .

El público grita desafiando la corte: “¡Bas-ta! ¡Bas-ta! ¡Bas-ta!”

Corteliana: “¡Silencio! ¡Saquen a esta chusma insolente y denle un castigo merecido!”.

“Que el acusado cierre su argumento en defensa”.

.

Vilomano, sereno, paciente, el acusado, mira de frente a los ojos del panel militar que lo juzga, pues está siendo juzgado como prisionero de guerra, sigue…

.

Vilomalo:  Inocente [Hasta probarme culpable]

Soy inocente, porque estoy en mi derecho,

derecho universal de libertad de expresión.

Todo lo que hice, evidentemente, fue un hecho

causado por mezquinos arreglos de su ambición.

.

Yo, aquí acuso a todos ustedes del gobierno.

que en contubernio con la libre empresa,

en su afán de enriquecerse, causan un infierno

a mi pueblo indefenso que trabaja y reza.

.

Talvez un camello puede pasar el ojo de la aguja;

Mas, ustedes no tendrán paz aquí en la tierra.

Vivirán para siempre temerosos en su burbuja

con el pecado que su conciencia encierra.

.

Soy inocente, porque es mi deber, mi derecho

levantarme con mi pueblo y en su favor,

perseguir el bienestar común, la paz, un techo,

la felicidad, dar y recibir con mucho Amor.

.

Corteliana: “BASTA de sandeces, injurias y calumnias a esta corte, magistrados y al gobierno. Diga sus últimas palabras y CÁLLESE para darle su sentencia”.

.

Vilomalo:

“Pueblo, hermanos y hermanas mías, soy inocente,

como es, cuando reclama sus derechos, la gente.

Entonces, leeré para ustedes lo siguiente,

de Estados Unidos, su gran Constitución,

los sólidos principios que hacen una nación:

.

“Nosotros los representantes de esta nación, reunidos en esta corte, acudimos al Juez Supremo del mundo para hacerle testigo de la rectitud de nuestras intenciones. En el nombre y con el poder pleno del buen pueblo de estas tierras damos a conocer solemnemente y declaramos que este pueblo unido es y por derecho ha de ser libre dentro de una inviolable justicia soberana; que está exento de todo deber de inferiores para con intereses personales de políticos y de ambiciosos, de los abusos de la llamada libre empresa y que queda completamente rota toda conexión política, social y económica entre nosotros y ellos que pueda someter o esclavizar este pueblo libre y soberano digno de todo respeto humano, que posee pleno poder para defenderse, deponer cualquier gobierno que trabaje para intereses ajenos a los de este pueblo, concertar la paz, anudar relaciones comerciales y todos los demás actos y cosas que el pueblo pueda hacer por derecho. Y para robustecimiento de esta declaración, confiados a la protección de la Providencia Divina, empeñamos unos a otros nuestra vida, nuestra fortuna y nuestro sagrado honor porque mientras permanezcamos unidos jamás seremos vencidos.

“Nosotros, Pueblo hermano, a fin de formar una nación más perfecta, establecer Justicia, afirmar la tranquilidad interior, proveer la Defensa común, promover el Bienestar General y asegurar para nosotros mismos y para nuestros descendientes los beneficios de la Libertad, pedimos establecer una Constitución justa y un marco legal imparcial y razonable para nuestro pequeño país dentro del cual todo seamos iguales y por encima de éste”.

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“Justicia para mi pueblo o mátenme ahora mismo”.

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El público grita exaltado, conmovido, cubierto de un sentimiento patriótico ferviente. El ruido es estruendoso al golpear las bancas en perfecto ritmo: “¡Jus-ti-cia! ¡Jus-ti-cia! ¡Jus-ti-cia!

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Corteliana: “¡Silencio! ¡Silencio! ¡Silencio…! Esta corte va a pronunciarse…” en medio del gran tumulto desesperante, como si el fin del mundo estará por llegar.

-La Juez sigue- “…habiendo escuchado el argumento, falto de pruebas o evidencias, que exima al acusado de los cargos imputados, y en vista de las evidencias publicas colectadas, analizadas a fondo y con el propósito normalmente justo y absoluto, declaro al acusado CULPABLE, sin derecho de apelación alguna y está legalmente sentenciado a ejecución inmediata en la plaza pública por medio de fusilamiento. EJECUTESE ESTA ORDEN a esta hora y fecha en este año del Señor que bendice mi decisión. Firma: La Juez, Corteliana”.

Así se imparte la justicia, como propiedad de intereses personales, favoritismo, en compra y venta, abierta opuesta a los intereses de un pueblo trabajador y humilde.

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Justino: “Le advertí…’ y agrega, “ahora, muerto el perro muerta la rabia…que otros piensen antes de contrariar los intereses del gobierno y de la empresa privada…hum, buen juicio”.

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Ahí en aquella plaza púbica, Vilomalo, de pie y de espaldas al paredón, se rasgó la camisa raída, mostró su pecho herido por las torturas, y gritó Vilomalo: “¡¡¡Muero por la justicia!!!”.

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Sacerdonio: “Haga Señor tu Voluntad aquí en la tierra como en tu Cielo… El destino de Vilomalo es parte de tu Plan Maestro… dale paz a su alma. Amén”.

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El eco de la plaza se llevaba aquel grito de Vilomalo cuando se escuchó la descarga cerrada de 24 fusiles acertando en su pecho desnudo y con él pueblo cayó abatido.

– Fin –

Talvez algún día el hombre comprenda lo que es la verdadera justicia, y prevenga los abusos que narra esta historia.

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Sr. Miguel Ángel Soto Flores

Sr. Miguel Ángel Soto Flores

© – “Relato de Esperanza”, escrito por el Sr. Miguel Ángel Soto Flores, Esparzano residente en Stanton, California USA – 11 de Julio, 2014.

IMAGEN: Detalle de la obra “Los fusilamientos del 3 de Mayo” (1814), de Francisco de Goya. Museo del Prado, Madrid, España.

 

 

 

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