Te Quiero (Poema)

Teresita poema

Te Quiero

Autora: Teresita Madrigal Alfaro (*)

Te quiero, así como eres,

inocente y muy directo;

te quiero, así de perfecto,

y, a veces, tan imperfecto.

~*~

Te quiero; sí te quiero así,

porque estás siempre a mi lado

y, en las buenas y en las malas,

todo tu apoyo me has dado.

~*~

Te quiero porque estás ahí

cuando me miro al espejo

y en todo aquello que toco,

aunque te encuentres muy lejos.

~*~

Te quiero cuando me llegas

con una simple flor silvestre

o con una cultivada

que te has robado de un parque,

cuando nadie te miraba.

~*~

Te quiero tanto, mi amor,

cuando estás muy pensativo,

pues me imagino que piensas

lo que tan juntos vivimos.

~*~

Te quiero cuando te duermes,

pues sé que sueñas conmigo;

te quiero cuando me hablas

como mi mejor amigo.

~*~

Te quiero al tomar el café

o el ‘aguadulce’ contigo;

te quiero cuando me miras

y dices: “Te necesito”.

~*~

Te quiero cuando cenamos

con fino vino francés

o cuando en nuestra mesa queda

sólo agua para beber.

~*~

Te quiero en la primavera,

plena de gracia y color,

y en el ardiente verano

cuando debajo de un árbol

nos hacemos el amor.

~*~

Te quiero y quiero al otoño,

cuando el Céfiro despierta,

porque tus besos son brisa,

de rico sabor a menta.

~*~

Te quiero y, aunque sea invierno,

te quiero cerca de mí;

te quiero cuando me abrazas

y permaneces así,

porque no mides el tiempo

para hacerme tan feliz.

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Teresita Madrigal Alfaro. 07 de Marzo de 1990.

Todos los derechos reservados. Si desea copiar este poema, deberá citar a la autora.

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Teresita Madrigal Alfaro, Poetisa costarricense.

Teresita Madrigal Alfaro, Poetisa costarricense.

(*) Teresita Madrigal Alfaro, Poetisa Costarricense, nativa de San Ramón, Alajuela; colaboradora del Proyecto de Difusión Cultural “ESPARZA MÍA…”, tiene familiares en nuestro cantón esparzano.

IMAGEN: Aportada por la Autora. Utilizada con fines ilutrativos.

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Las Mujeres de la Quebrada del Cura: Recuperación de Espacios Públicos y Reciclaje en Esparza

 Mujeres de Quebrada del Cura Esparza

Por: Red Cantonal de Vigilancia de la Salud – Esparza

“Cuando ella llegó a vivir acá, la quebrada del Cura era pura basura, la gente siempre venía a tirar todo acá,, pero ella se dedicó a recuperar la quebrada y así logramos esto”. -Narración de una de las mujeres del Grupo Manos a la Obra de la Municipalidad de Esparza-IMAS

Parte de la Quebrada del Cura ha sido recuperada gracias a las manos de una lideresa y su familia que impulsó la iniciativa de limpiarla, por lo que coordinó con la Municipalidad de Esparza para (realizar) esta tarea. Posteriormente, impulsó la idea de realizar un sendero y colocar animales diseñados con llantas, a lo largo del mismo, con el fin de que sea atractivo para los niños y niñas de la Escuela Francisco Pérez, ubicada en la Ciudadela Calderón.

Hoy en día, esta iniciativa cuenta con el apoyo de un grupo de mujeres del Programa Manos a la Obra que impulsa la Municipalidad de Esparza junto con el IMAS-Puntarenas.

La idea ha ido creciendo y desean construir un puente para unir la Ciudadela Calderón con la Cima del Cielo, por este sector.

Estas mujeres se han dado a la tarea de sensibilizar a los vecinos para que no tiren “basura” a la quebrada y si lo hacen, les informan que serán multados, tal y como lo establece la Ley de Gestión Integral de Residuos Sólidos N° 8839.

Esta es una gran experiencia que contribuye con la Salud Pública del cantón al impulsar la recuperación de espacios públicos a la orilla de la quebrada que estaba siendo invadida por la “basura”, por lo tanto, contribuyen con la eliminación de potenciales criaderos del Aedes aegypti, mosquito transmisor de la enfermedad del Dengue y la Chikungunya, impulsan el reciclaje de llantas y botella y es un ejemplo de dedicación y trabajo en equipo.

Cualquier apoyo será bien recibido por este grupo de mujeres que se han propuesto la tarea de recuperar un sector de la quebrada del Cura, en Ciudadela Calderón de Esparza.

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Facilitadora de Información: Licda. Gisella Madrigal Castro, funcionaria del Área Rectora de Salud de Esparza (Ministerio de Salud).

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Mi Último Viaje en Autobús (“Cuentos Fríos”)

Imagen tomada del Blog TrapitoOnline.net, utilizada únicamente con fines ilustrativos.

Imagen tomada del Blog TrapitoOnline.net, utilizada únicamente con fines ilustrativos.

Hoy, concluiremos la publicación de la obra “Cuentos Fríos”, del Prof. Álvaro Carvajal Suárez.

Por: Prof. Álvaro Carvajal Suárez (*)

Prólogo de la Obra

Se ha dicho muchas veces que nuestro país es una Nación sin historia, que aquí no pasa nada interesante. Sin embargo estas palabras ignoran las miles de historias de nuestra cotidianidad que se escriben con tinta roja en lo más profundo de nuestro ser costarricense.

Costa Rica, república que no ha alcanzado, gracias a Dios, la completa transición del campo a la ciudad, guarda aún paisajes y gentes como las de los tiempos de Calufa o Fabián Dobles, aunque nuestra gente humilde posea Ipod, Tablet y celulares multifuncionales, todavía no han creado el programa que borre las miserias de nuestro pueblo.

Los males de nuestra sociedad son los mismos pero redireccionados de distintas formas y más crueles. Esta postmodernidad que carcome nuestra idiosincrasia y hace de ella una mezcolanza desconocida que ni es nuestra, ni de nadie más.

Y las personas pasan inmutables por el pavimento sin dejar huella y se pierden en la nada heredándonos a todos un vacío silencioso y amargo, enterrando a nuestros hijos en el letargo.

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*      *      *

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Mi Último Viaje en Autobús

Un tropel de personas desconocidas íbamos en el bus, aquella hojalata con ruedas, herrumbrada, sucia y descolorida sería el mejor transporte de un Quijote moderno. En cada parada que hacía aquel pedazo de chatarra, se bajaban dos o tres personas, se subían cuatro o cinco, parecían infinitas, como infinitas son las historias que se escribían en cada uno de sus rostros.

La aglomeración de las personas comenzó a conjugarse con la evapotranspiración del torrencial aguacero que caía esa misma tarde, no se respiraba oxígeno sino un tufo agridulce, espeso y somnífero que me enchilaba los ojos y me hacía entrecerrarlos.

En medio de aquellas voces que se diluían en manchones de cuerpos rosándose unos con otros, mi mente comenzó a tejer el por qué de aquel viaje.

No sabía si soñaba ir en autobús o si dentro del autobús soñaba, mis ojos buscaban los ventanales para distraerse, las ráfagas aceleradas de transeúntes en la acera me daban la impresión de lo fugaz de la vida, cientos de caras que si quiera se distinguían entre hombres, mujeres, altos, bajos, flacos o gordos, negros o blancos; cuando se va de viaje a través de la empañada vidriera con barrotes retorcidos, todos son los mismos a mis ojos y a los de los demás.

Después de allí, todo empezó a deformarse, veía señoras ingresar con su caminar despacio y fatigado que se desmoronaban en las gradas del autobús y el chofer sin inmutarse no se dignaba a recoger el polvo de sus huesos; a veces, cuando la polvareda de los cadáveres se hacían una mezcla con el agua de lluvia, se levantaba y con una palita arrancaba esa argamasa pegajosa que tiraba a la calle. No podía levantar ni un brazo, mi cuerpo estaba sin huesos era una masa coloide y casi derretida sobre el asiento de la hojalata con ruedas, estaba tan abatido.

Uno de los pocos pasajeros que distinguía era un niño, se introdujo en el autobús mientras el chofer intentaba impedirle pasar, iban sus pies descalzos y renco el caminar, llevaba una negra bolsa de plástico que le servía de capa, un papel amarillento colgando del cuello y una imagen del ‘Divino Niño’ en su brazo; mojado, sucio y descarnado sonreía a las personas, nadie respondió su sonrisa, todos los pasajeros hablaban entre sí, pero no se decían nada; vociferaban, se acusaban y empujaban, era una revuelta insulsa, pueril y nos dirigíamos hacia el Puerto de los Desolados, según dijo el pequeño, cada uno con distinta rivera, pero todos con el mismo mar de aflicciones.

Yo me había extraviado, mi cuerpo ya se había desecho, y fue cuando me convertí en una sola sombra y flotaba sobre las cabezas de las personas del autobús. No recordaba si me iba subido solo o acompañado, por lo cual, me fui detrás de cada persona que se bajaba del autobús, la tercera o cuarta que acompañé (siento que pierdo la memoria) fue una morenita. En ese momento, la luz solar estaba casi muerta. La acompañé hasta su casa, le espanté unos hombres que la acecharon con el propósito de robarle y, después de cinco cuadras, llegamos a su casa. En el portón más grande se columpiaban tres esqueletos vestidos de traje negro con capucha y sus terribles herramientas.

La mujer no los vio, pero yo sí. La muchacha tocó la puerta. Una mujer quien, a partir de sus facciones, deduje era su madre, la mira con un gesto largo y fatídico. En un abrazo y lágrimas se hacen una. Me colé entre las rendijas de su casucha y miré un altar de muerto, con lazos negros y un divino Nazareno, a la par de unas velas. Alrededor del altar, se reunían las señoras con sus largos rosarios y roídos libritos de “avemarías”, semejaban a un coro de abejas cuando le roba, el apicultor, su miel después de toda una temporada de trabajo. Me acerqué a mirar la foto, cuando una luz cegadora, como el rayo de Zeus, el que amontona las nubes, me hizo volver de súbito al autobús.

Sacudí la cabeza tratando de espabilarme. Mi cabeza se columpiaba de izquierda a derecha tratando de despertar; sin embargo, a los pocos segundos, me vi en estado líquido, me escurrí por entre las piernas de las personas, bajé las gradas, gota a gota, una a una, y me iba regando en la calle, entre las llantas del camión, hasta que me vi dentro de un charco, en uno de los tantos huecos de la carretera. Y el charco y yo éramos uno y el mismo. Un niño se asomó a mirarme, sonreía, yo le gritaba ¡ayúdeme! Pero más se sonreía… fue tanta su alegría que me resultó contagiosa, comenzaba a ceder mi angustiosa figura, cuando sentí un temblor en el alma, el charco vibraba vertiginosamente, de repente la sonrisa del niño se convirtió en demoníaca mueca, las vibraciones aumentaban y, ahora, la horrísona trompeta de un furgón me volvió a mi asiento. Estaba empapado en sudor, las manos heladas y con una compañera a la par, la misma negrita de la casucha que se había bajado algunas paradas atrás. Con su cabeza metida entre las rodillas sollozaba melancólicamente y con las manos tapándose la cara, murmuraba “-¡Por qué Dios mío…!”

No sé si era el cansancio o si quería vivir en el sueño, o si el sueño era mi vida que pasaba ante mis ojos, pero por qué aquellas imágenes…

Al mirarme otra vez, era una pesada pelota de plomo, circular, dura y negra, giraba en el asiento del bus sobre mi mismo eje. En una media vuelta veía mi pasado, sé que lo era porque me reconocía como el niñito que brincaba, de piedra en piedra, entre las pocillas del riachuelo, detrás del rancho que era mi casa, y la otra mitad de la vuelta era mi futuro; pero mi futuro no era más que ese asiento del autobús, mi futuro estaba por sucumbir al llegar a la parada que no conocía pero que con certeza sabría cuál era en el momento justo.

Otra vez me di pena, ahí chiquitico como una pelotica, le pedía a chofer que me tomara en sus manos o me metiera en su cartera y me llevara lejos del maldito autobús, me miró con cara de espantapájaros…

– Yo no puedo hacer más, yo hago mi trabajo, mantengo una familia.  ¿Te tengo que ayudar?

Aquellas palabras me parecieron muy familiares;sin embargo, le supliqué:

– Un empujoncito, no ves que estoy hecho una bolita y no puedo manejar este cuerpo.

 Sin una sola palabra, me tomó en la palma de su mano y con un giro entre violento y suave, me arrojó por las gradas, las personas del autobús se asombraron y gritaban horrorizadas, hacían gestos diabólicos. Mi esférico cuerpo golpeaba el metal de las gradas y producía sonidos estridentes. Después de rodar y rodar, llegué convertido en hombre a la puerta de un edificio. Habían dos palabras muy borrosas en la entrada, que no pude descifrar. Entré por un pasillo. En una banca solitaria estaba la morenita de los sueños en su misma posición de aflicción. Al estar un poco más cerca la oí sollozar: “-¡Carlos!” -Y se levantó corriendo hasta perderse en ese pasillo.

Una palabra, mi nombre… ése era mi nombre. La negrita que huyó de la banquita era mi hermana, lo recuerdo, este viaje…

Consciente o inconsciente, nuevamente en forma de sombra, me devolví en recuerdos a la casucha de la negrita… era mi casa, me costaba mucho recordar porque poco a poco iba perdiendo la memoria, pero aquellos rostros me eran familiares. Si toda mi familia le rezaba al muerto… de repente caí en razón… ¡Dios! ¡Mi padre! ¡No puede ser que mi papá haya muerto! Me deshice en lágrimas y turbación, pues nadie me reconocía, no notaban mi presencia, esto me llevó a pensar que tal vez había muerto por mi culpa, mi alma se fragmentaba en pedazos…

En el momento en que me dirigí a la cocina a buscar más recuerdos para ligar lo que había sucedido, me topé contra el rostro de mi padre, estaba deshecho en sollozos, mientras mi madre le ayudaba a permanecer en pie.

“Oh, señor -me decía-, ¿quién pudo haber muerto?… ¡La foto del altar!”

En un momento de asombro y confusión miré esa foto. Tenía un destello que me enturbiaba la vista, pero me esforcé y alcancé a ver un joven… no era una foto sino un espejo, porque en el reflejo éramos la misma persona… después de tres segundos lo acepté.

El único que no estaba en casa era yo, después de esto, me fue fácil comprender el por qué de aquél viaje en autobús: Había despertado del sueño que llaman vida.

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Prof. Álvaro Carvajal Suárez

Prof. Álvaro Carvajal Suárez

(*) Álvaro Carvajal Suárez, es Profesor de Español en el Liceo de Bagaces, Guanacaste. Es nativo de la comunidad de Humo de Esparza. Su obra “Cuentos Fríos” fue galardonada con el Primer Lugar, en la categoría de Cuentos, en el Certamen Literario “Brunca 2011”, concurso literario promovido por la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA), con sede en San Isidro del General. Actualmente, trabaja en nuevas producciones literarias que están a punto de salir publicadas en el mercado de literatura nacional.

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IMAGEN: Tomada del Blog “TrapitoOnline.net” (www.trapitocom.blogspot.com ).

Ing. Nils Solórzano: Yo transportaba Frutas en Tren hasta San José

Edificio principal de la Estación del Ferrocarril Ramal Esparta-Puntarenas. Año 1923

Edificio principal de la Estación del Ferrocarril Ramal Esparta-Puntarenas. Año 1923.

Compartimos con Ustedes una anécdota que nos dejara en nuestra Página ESPARZA MÍA (Cultura Popular) nuestro amigo y coterráneo Ing. Nils Solórzano Villarreal, que consideramos importante de rescatar, en referencia a sus vivencias personales con el transporte de mercadería por medio del Ferrocarril al Pacífico, que tuvo su Estación y actividades de gran importancia en Esparza, entre los años de 1880 a 1953.

Por: Ing. Nils Solórzano Villareal (*)

Recuerdo -como el primer día- cuando mi Papá (Alcides Solórzano) y yo, estando muy niño, viajábamos hasta Esparta con dos yuntas de bueyes, dos veces por semana, cargadas de aguacates y de otros productos hasta la Estación del Ferrocarril de Esparza, para transportarlos y venderlos en el Mercado Central de San José.

Llevábamos las frutas desde San Jerónimo y Marañonal, principalmente, hasta esa Estación. Allí, cargábamos los productos (aguacates, zapotes, mamones y otras frutas). Yo viajaba en el tren y una vez en San José, me encargaba de vender las frutas y, luego, me iba a recibir clases en la Universidad de Costa Rica (UCR), donde estudiaba.

Es una lástima que lo bueno se termine. Sin embargo, apoyaría plenamente al Centro Agrícola Cantonal de Esparza (CACE) en alguna iniciativa que procure reactivar el transporte por tren a Esparza.

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Ing. Nils Solórzano Villarreal

Ing. Nils Solórzano Villarreal

(*) El Sr. Nils Solórzano Villarreal es Ingeniero Agrónomo. Fue Director Regional del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) en la Región Pacífico Central, Agente de Extensión Agrícola del MAG en el Cantón de Esparza y Presidente del Centro Agrícola Cantonal de Esparza (CACE), siendo uno de los principales gestores de la fundación de tan apreciada Institución cantonal.

RESTAURACIÓN de IMAGEN de la ESTACIÓN: Sensei Marco Fco.·. Soto Ramírez, Director del Proyecto de Rescate y Difusión Cultural “ESPARZA MÍA…”

Pintando y Contando Sueños Esparzanos

Pintando sueños Esparza

Por: Gisella Madrigal Castro y Alisa Aster (*)

Para la joven pintora Alisa Aster es tanta su pasión por impulsar el arte que motivó la realización de la exposición de pintores ‘amateurs’ denominada “Pintando y contando Sueños Esparzanos”, realizada durante mayo en la Casa de la Cultura de Esparza. Más de 30 pintores no profesionales dieron vida a las paredes de esta casa con sus obras.

Los participantes de la exposición fueron de diferentes edades, sexos, procedencia y nivel académico, desde niños y niñas de 6 años a personas adultas de 65 años. Los expositores tuvieron la libertad de dibujar y exponer cualquier objeto, animal o personaje, utilizando diversas técnicas según gustos y preferencias.

La actividad fue organizada y dirigida por Alisa Aster, con la colaboración de los representantes de la Casa de la Cultura de Esparza y el Área Rectora de Salud de Esparza, quien impulsó la realización de ‘Peñas Culturales’ durante la Exposición de Pintura; además, articuló la actividad con la iniciativa de Niñez y Adolescencia que impulsan las instituciones del cantón dentro del Programa “Cantones Amigos de la Infancia”.

De esta manera, se contó con la participación de la Universidad Nacional (UNA)- Patronato Nacional de la Infancia (PANI) quienes aprovecharon para conocer sobre los sueños de jóvenes esparzanos y expusieron sobre la participación de la niñez y adolescencia en los Consejos Participativos. También se contó con la visita de la señora Lourdes Araya Morera, Vice-alcaldesa de Esparza.

Durante el evento, participaron artistas del cantón como es la cantautora Sonia Quirós, el cantante Víctor Picado, el polifacético artista Carl Brengle Emmons Clark, el cantante Miguel Pares y sus compañeros del grupo Exxen, el joven poeta Isaac Felipe, los jóvenes cantantes y actores de teatro de Amerikanoestudios, el grupo dirigido por Armando Soto, el artista Andrés Cambronero, y otros.

Para el éxito de esta actividad, se contó con el padrinazgo de diversas organizaciones y personas como son Centro Agrícola Cantonal de Esparza (CACE), el Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores de la Educación Costarricense (SEC), la Municipalidad de Esparza y otras personas que prefirieron permanecer en el anonimato. Además, los hermanos Cambronero brindaron el sonido para la inauguración de la actividad.

De esta manera, grupos de música, poetas, cantantes, actores de teatro, declamadores engalanaron la Casa de la Cultura cada viernes de mayo. Las generaciones se encontraron en este pequeño espacio para revivir el alma de los sueños esparzanos y nuestros artistas brindaron sus mejores obras.

Para el Área Rectora de Salud de Esparza estas actividades son espacios que permiten mejorar la salud mental de las personas a través de la creatividad, el arte y la convivencia. Por eso, muchas gracias a todos los que participaron y colaboraron con este evento.

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(*) Créditos: 

Licda. Gisella Madrigal Castro, Antropóloga Esparzana.

Alisa Aster, Pintora Artística de nacionalidad rusa.

La Roca de Carballo: “El Paso de la Muerte” del Ferrocarril al Pacífico

Tren con excursión de educadores, junto a Roca de Carballo, Esparza. Año 1924. (Imagen: Cortesía del Sr. Gio Castaldini)

Tren con excursión de educadores, junto a Roca de Carballo, Esparza. Año 1924. (Imagen: Cortesía del Sr. Gio Castaldini)

Por: Gio Castaldini (*)

En la imagen de apertura de esta nota, observamos a un grupo de Educadores de San José posando junto a la Roca de Carballo, ubicada en Caldera de Esparza, Puntarenas. Se trataba de una excursión realizada en 1914, utilizando el Ferrocarril al Pacífico, con rumbo hacia el bello puerto de Puntarenas.

En la siguiente foto de la Roca de Carballo, obtenida el año pasado por quien suscribe esta nota, hemos marcado con una flecha el punto aproximado por donde, originalmente, pasaba el Ferrocarril al Pacífico y que, por su gran peligrosidad, fue llamado “El Paso de la Muerte”. La foto de los maestros que ilustra esta nota, fue tomada exactamente en ese peligroso paso.

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Vista de la ubicación de la fotografía anterior, desde una perspectiva actual. Roca de Carballo. (Imagen: Cortesía del Sr. Gio Castaldini)

Vista de la ubicación de la fotografía anterior, desde una perspectiva actual. Roca de Carballo, Esparza. (Imagen: Cortesía del Sr. Gio Castaldini)

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Ese tramo operó desde 1910 hasta 1924, cuando el terremoto de Orotina dañó toda esa zona. Se le llamaba “El Paso de la Muerte”, por cuanto en este lugar solían desprenderse piedras de lo alto de la roca y porque las altas mareas, muchas veces, arrasaron con toda la línea y la trocha ferroviaria que por allí pasaba.

La siguiente imagen del mismo Paso de la Roca de Carballo, es del año 1915, y en ella se nota cómo la locomotora y sus vagones se confunden con el trasfondo del acantilado.

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Paso de la Roca de Carballo, Caldera, Esparza. Año 1915. (Fuente: Libro Azul de Costa Rica. Proporcionada por el Sr. Gio Castaldini)

Paso de la Roca de Carballo, Caldera, Esparza. Año 1915. (Fuente: Libro Azul de Costa Rica. Proporcionada por el Sr. Gio Castaldini)

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Sr. Gio Castaldini

Sr. Gio Castaldini

(*) Sr. Gio Castaldini, Especialista en la Historia del Ferrocarril en Iberoamérica, colaborador del Proyecto de Investigación, Rescate y Difusión Cultural “ESPARZA MÍA” .

Ing. Nils Solórzano: Dejar Huella es Bendición de Dios

Antiguo edificio del Centro Agrícola Cantonal de Esparza, en el año 1977, aproximadamente. En la gráfica, vemos al Sr. Erasmo Ugalde Montero, el Ing. Luis Elizondo, el Ing. Nils Solórzano Villarreal, y un colaborador no identificado.

Antiguo edificio del Centro Agrícola Cantonal de Esparza, en el año 1977, aproximadamente. En la gráfica, vemos al Sr. Erasmo Ugalde Montero, el Ing. Luis Elizondo, el Ing. Nils Solórzano Villarreal, y un colaborador no identificado.

Nos complace publicar este artículo del Ing. Agr. Nils Solórzano Villarreal quien, definitivamente, dejó una huella imborrable en la historia del Centro Agrícola Cantonal de Esparza (CACE), Institución a la cual agradecemos la licencia de publicación de este artículo que, originalmente, fue dado a conocer en su Blog Institucional. El Ing. Nils Solórzano Villarreal es Presidente Honorario de dicha Institución, y su Dirección y Visión forman parte del éxito alcanzado por el CACE.

Por: Ing. Agr. Nils Solórzano Villarreal (*)

Qué feliz me siento cuando veo la obra y la trascendencia influyendo, además de lo agropecuario, en el campo cultural de mi querida Esparza a Instituciones/Organizaciones como el Centro Agrícola Cantonal de Esparza (CACE) -en el cual tuve la oportunidad de dirigir y compartir por más de veinte años con agricultores y agricultoras-, con amigos de la Municipalidad de Esparza, de los Liceos de Esparza -Diurno y Nocturno-, con compañeros del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).

Cuando creamos proyectos como los “Jardines de Producción”, iniciamos la primera “Feria del Agricultor” en la “Calle de los Benavides”, frente a donde vivía la promotora Social de los Clubes 4-S Marita Benavides (qepd).

Cuando creamos las bases para desarrollar la Región del Pacífico Central, dada la condición diferente, en cuanto a desarrollo social, agropecuario y cultural de Esparza y sus cantones aledaños, incluyendo los Distritos de Jicaral, Cóbano y Paquera.

Cuando una vez creada la estructura administrativa de la región, hicimos la lucha y logramos regionalizar instituciones de Salud, Ministerio de Agricultura, así como crear la Dirección Regional del MAG, en Marañonal de Esparza, entre otras. Con ello, fuimos fortaleciendo el desarrollo regional, por cuanto, antes para todo dependíamos de Liberia.

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Inauguración de la Sede del Centro Agrícola Cantonal de Esparza, en el año 1997.

IMAGEN: Inauguración de la Sede del Centro Agrícola Cantonal de Esparza, en el año 1997.

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Cuando logramos adquirir un buen terreno para ubicar la Regional del MAG, logramos, unidos, desarrollar los Asentamientos Campesinos en Salinas, en Caldera, El Barón en Esparza, así como declarar “Zona Cafetalera” la zona de Peñas Blancas de Esparza. De igual forma, sentamos las bases para el Proyecto de Fruticultura con las primeras exportaciones de Mango “Jaden”.

Cuando creamos el primer Centro de Venta y Distribución de Agroquímicos, abriendo también campañas para reforestar. Creamos el Parque Garabito con la ayuda del Bach. Carlos Castrillo Rojas y la Prof. Claudia Quirós Vargas (qepd).

Qué bello y qué feliz se siente uno de haber logrado todo ello en las décadas de los años 1970-1980 y principios de los 1990, junto con mis compañeros del CACE: Ing. Agr. Fernando Rivas Muñoz, don Eladio Ugalde Segura, don Enrique Herrera Chacón, doña Marita Benavides (qepd), Don Fernando Castro Montero (qepd), entre otros que, por mis años, no recuerdo sus nombres.

Qué maravilloso que ese ejemplo de trabajo en equipo, con liderazgo y honradez, lo hayan continuado los nuevos Líderes, entre otros, el Bach. Eduardo Badilla Loría, Bach. Eladio Ugalde Rodríguez, Prof. Lande Ledezma López, e Ing. Agr. Uriel Vargas Vargas, logrando consolidar a esta Institución del Centro Agrícola Cantonal de Esparza como ejemplo de Servicios Integrados en la Región del Pacífico Central. Dejar huella es un privilegio otorgado por Dios.

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Funcionarios del Centro Agrícola Cantonal de Esparza (CACE).

IMAGEN: Funcionarios del Centro Agrícola Cantonal de Esparza (CACE).

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Nils Solórzano Villarreal_retrato(*) El Ing. Agr. Nils Solórzano Villarreal es Presidente Honorario del Centro Agrícola Cantonal de Esparza (CACE). Fue Presidente de la Junta Directiva del CACE durante más de 20 años, cuando, además, era Director Regional del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).

El Ing. Nils Solórzano Villarreal fue quien sentó las firmes bases para que nuestra Organización de Productores(as) llegara a ser lo que hoy representa en la gran Región Pacífico Central Costarricense.