Denme Educación o entiérrenme vivo para ver mi propia muerte

Lápida tipo libro (Imagen: Marmolistas Pajares, España)

Por: Miguel Ángel Soto Flores

La sinergia del mundo es compleja desde su principio. Y las capacidades de cada país, que son diferentes, ponen a algunos países en situaciones de desventajas… Hay países con más recursos naturales que otros, y su capacidad productiva puede ser mayor. Esto crea la estratificación en la pirámide global. Los países con escasos recursos naturales y explotables no tienen capacidad de competir con aquellos ricos en recursos, al punto que dependen de esas grandes potencias. Los países pobres se convierten en simples ‘unidades de servicios’.

Mi teoría es simple:

“Riqueza atrae riqueza, pobreza atrae pobreza”.

Y, luego, agregándole a esto la otra parte:

“El egoísmo humano tiende a acaparar poder para eliminar su competencia.”

Es decir, la gente egoísta por naturaleza tiende a halar agua para su molino y, al final, la espiral político-económica forzar la situación social concentrando su base en la pobreza de cada individuo. Entonces, “el rico se vuelve más rico y poderoso, el pobre se vuelve más pobre y débil” de aquí nacen las diferencias de clases sociales en una larga escala, desde el indolente durmiendo en las aceras hasta los Kohl o Gates del mundo.

La consecuencia de esta situación o acción provoca reacciones en los pueblos marginados y los ánimos enfurecen. La masa crece y se levanta demandando igualdad de oportunidades, justicia, libertades.

Así sucedió en Francia, terminando con la eliminación de los reyes; la revolución Bolchevique trajo el fin de los Zares; la revolución de Cuba acabó con Batista; la revolución Sandinista con los nueve comandantes que se volvieron grandemente ricos. Siempre un pequeño grupo descontento se alza alentado a la masa con un gran empeño: cambiar la situación. Revienta una revolución y, al final, el pueblo siempre sigue en la condición establecida y el rico se sigue haciendo rico y el pobre ya no puede hacerse más pobre, por cuanto no hay más fondo que el fondo de la nada, su miseria. El sueño de igualdad es quimera viva que no desaparece. La situación establecida mantiene su status quo y las diferencias implantan su permanencia.

¿Cómo se puede voltear la tortilla en la cazuela fría si no se tiene la masa y no hay fuego? ¿Dejarán los ricos y poderosos que el pobre se alimente y se vuelva fuerte? Obviamente, manipulan el abastecimiento de la masa y la leña para que solamente sobrevivan. Manipulan los salarios para que no ahorren, sólo sobrevivan. Controlan las oportunidades haciendo inalcanzable el costo de tomarlas.

¡Qué tristeza, qué ignominia! El pobre no tiene salidas, la espiral económica se lo traga y lo sienta en un cuarto sin puertas ni ventanas viviendo en su propia inmundicia. En ese cuarto, se pierden eminencias, sabios, inventores, y demás. La potencia intelectual que con igualdad de oportunidades podría contribuir para voltear la tortilla, ahora, en la cazuela caliente.

Tantas veces he oído: “La unión hace la fuerza”… Pero esto es cierto circunstancialmente. Veo la Unión Americana, una gran potencia. Vi a la Unión Soviética cómo se derrumbó por falta de bases ciertas. También veo países pobres sin unión y sin bases. Hay países que se asentaron en la belleza de su tierra solamente, tierra sin pensar en sus recursos naturales explotables. Ahora, con el correr del tiempo a este punto los recursos naturales hacen falta.

¿Cómo se puede voltear la tortilla en la cazuela caliente? La respuesta está en esa frase de la unión. Será cuando los átomos individuales formen una célula; y esas células una composición, la substancia de la vida, el Capital Humano. Es la educación del individuo lo que hace y produce el capital humano. Es el capital humano el único capital que verdaderamente produce mucho más que cualquier otro capital como el dinero, equipo o propiedades. Nada de estos otros tres se produce sin capital humano. Los centros de producción y servicios no operan sin capital humano.

Ése es el fuego que calienta la cazuela; entonces, se podrá voltear la tortilla, una o muchas, muchas veces más. La revolución de un pueblo no es militar, es ‘capitalista’, en la cual se reclama el valor del capital humano y el derecho de negociarlo al precio que le corresponde en el mercado libre. Asimismo, establecerlo como una empresa individual privada, con todos sus derechos en el capitalismo natural.

Recuerdo la frase de Patrick Henry:

          “Give Liberty or Give Death”.

Que, en español, dice:

          “Denme libertad o mátenme”.

Es la misma que los Sandinistas usaron traperamente:

          “Patria libre o morir.”

Yo volteo la tortilla y digo:

          “Denme Educación o entiérrenme vivo para ver mi propia muerte”.

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Sr. Miguel Ángel Soto Flores

Sr. Miguel Ángel Soto Flores

© – “Denme Educación o entiérrenme vivo para ver mi propia muerte”, escrito por el Ing. Miguel Ángel Soto Flores, Esparzano residente en Stanton, California USA – Setiembre, 2014.

IMAGEN: Utilizada con fines ilustrativos. Fuente: Marmolistas Pajares, Madrid, España.

 

 

 

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