COCORÍ: Carta abierta de un ciudadano a las Diputadas Maureen Clarke y Epsy Campbell

Cocori

Por: Jonatán González Díaz (*)

Esparza, 24 de abril del 2015.

Respetadas Señoras:

Reciban un cordial saludo de Jonatán González Díaz, ciudadano costarricense, educador y profesional en bellas artes, concretamente la música, difusor de la cultura en mi cantón, e investigador enamorado del legado musical de África en nuestra América. También les cuento sin ninguna pena y más bien con orgullo, persona con discapacidad visual total.

Señoras, tengo una ventaja que me permite hablarles desde un punto neutral, pues gracias a mi falta de vista, interactúo con mis semejantes solo escuchando su voz y sintiendo su piel, los ojos no me permiten juzgar colores y rasgos.

Soy ávido lector desde mi niñez y leí, como casi todo el país, el librito de Cocorí en mi etapa escolar. No conozco aún Limón, pues vivo al otro lado del país y la gente que habita por aquí tiene una variedad racial enorme, pues tenemos influencia de africanos (en Puntarenas se sabe que hubo poblaciones minas, angolas y mandingas durante la conquista e inmigrantes afrodescendientes panameños y colombianos posteriormente), los españoles que fundaron una de las ciudades más antiguas del país (Esparza, con más de 400 años) y los indígenas Coyoches, sin mencionar la gran llegada de asiáticos.

Volviendo al libro, cuando dibujaba las descripciones de Joaquín Gutiérrez en mi mente, le juro por lo más sagrado que nunca me pasó por la mente que describiera a la provincia de Limón y nunca me imaginé que Cocorí fuera limonense, pues me figuro que se habría llamado Wilson Simpson o Frank Rusell. Yo imaginaba una tierra mágica donde podías hablar con los animales y tener maravillosas aventuras. Tampoco me imaginaba que la niña fuera del valle central, pues son pocos los ticos de bucles rubios.

Pero dejemos un poco el libro de lado y permítanme hablarles de algo que me preocupa más. Sé que ustedes al igual que yo, luchan por erradicar la discriminación de cualquier tipo, sea por género, discapacidad o raza. Se han preguntado ustedes: ¿La mejor manera de combatir el racismo es bloqueando espectáculos o la lectura de un libro que ustedes sienten que lesiona la raza afrodescendiente por reproducir estereotipos? Déjenme contarles que lo que han logrado es separar y escarbar en la herida que talvez ya estaba cicatrizando. Hoy basta darse una vuelta por las redes sociales, para que vean a afrodescendientes y cafeconleches (que eso somos el resto del país) agarrados que si Cocorí es racista o no.

Leí por ahí que ustedes son activistas contra el racismo y verificando paradigmas de esta lucha como Martin L. King, Rosa Parks o Nelson Mandela, me entero que ellos lograron más con acciones ejemplares de sensibilización y discursos memorables. En el ámbito nacional, tenemos grandes escritores como Quince Duncan y artistas connotados como Walter Fergusson, que han difundido la cultura afrocostarricense, haciendo un trabajo honesto, presentándonos la riqueza de Limón, exaltando su identidad, logrando respeto.

Sé que su intención es buena, señoras Diputadas, pero creo que equivocan el camino y dirigen sus armas al lugar inadecuado. Hemos logrado más las personas con discapacidad, haciendo contacto con la gente, visitando escuelas, hablando con los niños, con campañas y videos de concientización, luchas como las leyes de inclusión, etc. Le aseguro que los niños ciegos no tienen ya una niñez como la mía, veo que los compañeritos andan al niño o niña no vidente por la escuela, incluyéndolo en sus juegos y dejando en el pasado apodos provenientes de libros o programas de TV como “cegato”, “pipiriciego”, “pocaluz”, “abejón de mayo”, etc. ¿Y será que ganamos algo las personas con discapacidad intentando sacar del conocimiento público libros o programas televisivos que reproducen estereotipos contra las personas con discapacidad?

Si queremos que los niños dejen las burlas de lado, les aseguro que no es quitando Cocorí del sistema educativo, como lo pretenden ustedes, porque tendrán que pedirle a la empresa Gallito, fabricante de confites y chocolates, que saque de circulación la “Chocobola”, o que liquiden al “Comelón de Harricks”; así también, que las panaderías dejen de vender “Queque negro” y que la empresa cooperativa Dos Pinos retire la “Chocoleta”. Los niños tendrán un apodo siempre para aquello que no entienden o temen.

Permítanme con todo respeto darles una buena sugerencia: En Costa Rica hay afrodescendientes con mucho caudal económico y fama. Únanse, formen un frente contra el racismo, realicen charlas en escuelas, emitan pauta de campaña sensibilizando, den apoyo económico a grupos limonenses para que se presenten en todos los cantones de este país, porque a veces los limonenses se quedan solamente en Limón y así cuesta mucho que todo el país los conozca, valore y ame. Cuando los miedos y prejuicios se diluyan gracias al contacto y la cercanía, no habrá necesidad de “cazar moscas mientras “se tragan al camello”, según dice el adagio popular.

Espero que mis palabras lleguen a ustedes y que sigamos construyendo una Costa Rica con igualdad en todo aspecto.

Con respeto se despide,

Jonatán González Díaz

Educador Musical Esparzano.

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(*) Prof. Jonatán González Díaz, Cantautor y Docente Esparzano.

E-mail: jonagonzalez@gmail.com

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