El BAILE de LULÚ

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Por: Lourdes Vega Ramírez (*)

Hace poco, tuve la dicha de ir por tierras guanacastecas. ¡Tierras benditas de Dios que yo amo! Recordé una anécdota, ocurrida en Sardinal de Carrillo. Allí, se armaban unos tremendos ‘bailongos’… Nada de ‘fresadas’… ¡Es fiesta de la buena! De la que todo mundo goza. Yo siempre he bailado –como quien dice- ‘apenas pa’l gasto’… apenitas ‘regular’, pero me ha gustado mucho. La verdad sea dicha.

Resulta que, en una de ésas, que fui al bailongo, yo de ‘jaiba’ me puse unos zapatos nuevos… ¡Error, error!!! Si uno va a ir a bailar, debe ponerse los zapatos más cómodos que tenga o se pone los nuevos, pero lleva unos viejos ‘camuflados’ dentro del bolso… a menos que uno sea ‘muy galleta’ pa’ bailar con cualquier tipo de zapatos…

El caso es que, empezando apenas a bailar y ya mis pies ya no valían una peseta… ¡Qué dolor de pies, por amor a Cristo!!!

Estaba en esas lamentaciones, cuando vi venir directo hacia mí a un ‘Chavalo-Mega-Guapísimo’, a quien ya había divisado antes… Y ¿cómo no?, ¡si bailaba divino y estaba más lindo que un milagro!!! 😛

¿Qué jue aquello??? ¿Me iba a sacar a bailar??? ¡Síííííí!!! ¡Ayyy, Tatica Dios, era mi día de suerte!!!

No me había preguntado aquel ‘Adonis’ si quería bailar con él, cuando ya yo me había levantado como ‘cachiflín’… No podía permitir que, ya viéndome de cerquita, se arrepintiera… ¡Ups!!! ¡Qué hijuemialma más lindo!!! ¡Olía delicioso!!! Haga de cuentas… Un morenazo, con un cuerpazo, súper bien vestido y bailando como profesional… ¡Ayyyyy, Mamita!!! y uno ‘ralita pa’l baile’, pero esto no se ve todos los días…

Me dije: “Bueno, Mamita, acomode esas ‘patas’, meta esa panza, levante los hombros, meta la papada, suba la barbilla… ¡Por fin funcionó mi perfume ‘Siete machos’! ¡Dios de mi vida, pero yo voy a majar mil veces a este ‘Papirrín’! ¡Qué vergüenza! No, no, yo no me podía ‘arrugar’ y debía ponerle ganas y echarle candela al asunto…”

¡Ayyy, señor!!! ¡Cómo bailaba aquel hombre!!!!! Me daba mil vueltas y yo hasta mareada estaba ya…

¡Qué hijuemialmas piezas musicales más largas!!! Ya íbamos por la segunda y yo ya casi andaba arrastrando los pies y a punto de necesitar tanque de oxígeno. 😮

“No afloje la bailada, Mamita –me seguía automotivando- y que no note que ya andás ahogada… Sonría, Mamita… Aflójese, pues parece pan de 5 días…”

A la tercera interminable pieza, el Guapísimo baja totalmente el ritmo y me habla…

-Quiero decirle algo…

(Yo bajé a todos los Santos más Poderosos!!!)

–¿Ajá???

–Es que yo la saqué a bailar porque me dijeron que usted trabaja en Recursos Humanos del Hotel y yo ando buscando trabajo…

-¿Ahhhhhhhh???

¡Por dicha, estaba oscuro para que no viera mi cara! Entre no poder hablar por ahogada y decepcionada del mundo, le dije en automático los requisitos. Esos que decía toooodos los días, por teléfono, en mi oficina y que, obviamente, no esperaba tener que decirlos en un baile. Hasta ahí –digamos- que mi desilusión tendría cura, pero el joven ‘Guapísimo’ me mandó la siguiente estocada (léase con voz de sátiro a la salida del kinder):

-Mita, ayúdeme… Deme el trabajito por la bailadita que le pegué…

¡Gggrrrrrrrrrrrrrr!!!! Y ¿diay? Sí… En ese momento, tuve unas ganas incontenibles de decirle: “Si quiere le pago la birra y el taxi pirata pa’ que lo lleve a la casa por ‘el favor’ de bailar conmigo…”

Inmediatamente, ¡se me ‘desbordaron’ los pies en aquellos zapatos de miexxx!!! Se me salieron las lonjas, la papada… se me cayeron los hombros y pensé una palabreja que insultaba a la madrecita del ‘moscorrofio’ ése… ¡Ahhh!!! Porque –para ser franca- a ése, desde el principio, lo vi feo… :-/ Como les dije, pero, ¡claro!, una es una persona amable y baila con quien le invite… ¡Jajajajajajajajajaja!!! 😀 ¿A quién voy a engañar??? 😉

Afortunadamente, el chavalo en cuestión, se despidió, marchó y JAMÁS lo vi de nuevo. Probablemente, alguien más le ayudó con el ‘trabajito que buscaba’. La verdad, en aquel tiempo y muchos años después, por nada del mundo habría contado este ‘chile’, pero, hoy día, recordándolo, me da risa.

¡Ayyyyy, qué dolor de patas!!!! Debo aceptar que jamás volví a bailar con un chavalo tan requete-recontra-guapo como ése… Pero, con bailarín feo, bailarín viejo, chiquito, grande, con barriga o sin ella, bailando bonito  bailando feo… ¡A MÍ NADIE ME QUITA LO BAILAO!!!!!!!! 😀 😉

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Lourdes Vega Ramírez

Lourdes Vega Ramírez

(*) Lourdes Vega Ramírez, hasta hace poco, se desempeñó como Cuidadora de Personas Adultas Mayores en su familia. Ella escribe acerca de sus pasadas y actuales vivencias, en sus escasos ratos libres, para hacer menos pesada su cotidianidad y las comparte en Redes Sociales con sus amistades, como una forma de mantenerse conectada con el mundo exterior. 😉

IMAGEN: Página de Imagui. Utilizada con fines ilustrativos.

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