Los 192 años de la Anexión del Partido de Nicoya a Costa Rica

Iglesia de Nicoya (Periódico La Nación)

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Por: Lic. Francisco Arturo Ugalde García (*)

El 25 de julio de 1824, los habitantes de Nicoya, asentados en dos centros de población o ‘parcialidades’ distintas, deciden unirse a nuestro territorio. La Parcialidad de Arriba -formada por una élite de hacendados y con poder socioeconómico tomó la decisión; y la Parcialidad de Abajo -integrada formada por el campesinado criollo- respaldó el acuerdo. Dichos pobladores nunca pensaron en unirse a Nicaragua, debido a la inestabilidad política que, en ese entonces, vivía nuestra hermana nación del norte.

Asimismo, es importante resaltar que en la jurisdicción territorial administrativa de Nicoya (1824) existían varios hacendados de León y de Rivas, siendo los mayores latifundistas con inmensos hatos ganaderos. En ese entonces, existió un comercio  muy fluido -dirigido por dichos hacendados- entre Nicoya y esas ciudades nicaragüenses.

En síntesis podemos decir que existió una trilogía muy bien marcada por los poderes político, económico y religioso. Estos poderes en manos de los terratenientes, tales como nicaragüenses.

Con respecto a la Parcialidad de Abajo en Nicoya, debemos mencionar que fue un sector multirracial, integrado por zambos mosquitos, indígenas, latinos, españoles y esclavos, que, con el devenir de los años, vino a formar el campesinado criollo de esta región. Especialmente a la etnia esclava e indígena, debemos el origen de las fiestas cívicas patronales, el surgimiento del jinete, el marimbero (constructor de marimbas), el marimbista (ejecutante), y otros instrumentos como el quijongo (hechos de calabaza) y su legado cultural.

Si bien es cierto, que existió un ligamen comercial (compra y venta de ganado, carne, cuero y cebo, etc.), esto no repercutió en la toma de decisiones en cuanto a considerar, de parte de los nicoyanos, una posible anexión a Nicaragua, debido a la inestabilidad socio-político-militar imperante en la hermana república del norte, en ese entonces. Siendo obvio, que existía una mayor cercanía con los territorios de León y Rivas, es así como Nicoya se convirtió en el centro de acopio para suplir las necesidades de importación de este sector nicaragüense.

Los hacendados nicaragüenses eran vecinos de León y Rivas (Nicaragua) y moradores en Nicoya. Hacemos la salvedad de que sus esposas y sus familias nunca habitaron en el territorio nicoyano.

Debemos destacar que Nicaragua siempre mantuvo las firmes intenciones de anexar Nicoya a su territorio, aún contra la voluntad de los ciudadanos de ese Partido, para quienes lo imperante fue una mera relación comercial y nada más. Era emergente la decisión nicoyana: o se anexaban a Costa Rica o Nicaragua iba a actuar por la fuerza.

Es sorprendente que en el Acta de la Anexión del Partido de Nicoya a Costa Rica no aparezca firmando ningún nicaragüense de la élite, ni ningún hacendado de esa nacionalidad afincados allí.

Legados nicoyanos

De no haber sido Nicoya una ciudad multirracial su legado no hubiese sido tan esplendoroso para nuestra cultura. Cada etnia aportó lo propio:

– El esclavo y el indígena, sus conocimientos en la doma de potros, montas de toros, construcción de redondeles con madera redonda y bejucos especiales de la región. Si bien es cierto, el mecate de cabuya era fabricado por los indígenas, resultaba insuficiente para la construcción de los redondeles; por ello, los bejucos eran más fáciles de conseguir y ofrecían igual resistencia al mecate de cabuya.

El esclavo sobresalió en su legado musical; eran ágiles constructores de marimbas y quijongos e intérpretes de tales intrumentos.

Con respecto a los zambos mosquitos, su legado fue la pesca, fabricación, en gran parte, de navíos, cultivo de la ‘madreperla’ y recolección de ostiones.

– El mulato era la etnia especializada en la administración de las haciendas ganaderas, cuidado y salud del ganado vacuno, caballar y  mular.

– En cuanto a la agricultura, debemos mencionar que Nicoya, desde sus inicios, fue el centro de acopio y abasto de maíz para el territorio nacional. Este producto fue la base de la alimentación hasta finales de la primera mitad del siglo XIX, cuando hizo su aparición y consumo del arroz.

– La mujer nicoyana, indistintamente de su etnia, fue la inventora de comidas tales como: tortillas, pozol (mondongo con maíz), arroz de maíz, los tamales ‘yoles’, chorreadas, cosposas, atoles, chicha, chicheme, chinchiví (mencionado en ‘mortuales’ de la época; quizás no de jengibre), tamales de cerdo, entre otras comidas. Nos atrevemos a afirmar que sin la producción de maíz de Nicoya, la población colonial costarricense y de los primeros años de vida independiente, hubiera muerto de desnutrición.

Desde luego, que no menospreciamos que con la anexión de Nicoya a Costa Rica nuestro territorio se ensanchó en una parte limítrofe muy codiciada por los hacendados para la producción de sus hatos. Y todo ello, debido a la composición de los suelos, su llanura y la cercanía con la costa, adonde solían llevar el ganado durante el verano a beber agua de mar.

Pocos años después de la anexión de Nicoya, todos los hacendados nicaragüenses perdieron el interés por la región y el comercio existente, por ellos patrocinado.

En síntesis la anexión del Partido de Nicoya a Costa Rica fue un proceso lento desarrollado en los institutos de la cofradía (1) y la capellanía (2). Desde ese punto de vista, esta región tuvo una gran organización política, económica y religiosa, siendo numerosa la existencia de cofradías  y capellanías, en esta época, reinando en ellos el fervor religioso.

Sin haberse anexado Nicoya a Costa Rica, la vida independiente ya era sumamente difícil para los pobladores, por cuanto, su extensión les impedía formar un Estado y sobrevivir sin el cobijo a la administración pública de una nación.

¡Viva Nicoya que con su anexión engrandeció nuestra identidad nacional!

* * * El Acta de Anexión del Partido de Nicoya a Costa Rica * * *

Acta_de_la_Anexión_del_Partido_de_Nicoya_a_Costa_Rica_(1)

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Acta_de_la_Anexión_del_Partido_de_Nicoya_a_Costa_Rica_(2)

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Acta_de_la_Anexión_del_Partido_de_Nicoya_a_Costa_Rica_(3)

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Acta_de_la_Anexión_del_Partido_de_Nicoya_a_Costa_Rica_(4)

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(1) La cofradía fue una institución religiosa para rendir culto a un determinado santo patrono de un determinado lugar. Fue toda una organización política, religiosa y económica. Las fiestas patronales y Novenas, las limosnas, donaciones e ingresos eran controladas por la Iglesia Católica. Tenía su propia organización interna. Debe de resaltarse que las cofradías también recibieron donaciones en propiedades y ganado.

(2) La capellanía era la constitución de varios bienes, por lo general ganado, que se daba en arriendo o ‘a medias’ a una determinada persona, pero, siempre cancelando un determinado monto por el usufructo de dichos bienes. Era dirigida directamente por el sacerdote o capellán de la Iglesia Católica. Poseía bienes muebles e inmuebles (propiedades, y todo tipo de ganado). En ambas figuras se pagaban misas por mucho tiempo por el descanso de la persona que administraba la capellanía o cofradía. Las misas fueron un ingreso más que tenía la Iglesia a través de esas instituciones.

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AUTOR:

(*) Lic. Francisco Arturo Ugalde García, Educador, Investigador, Historiador Académico Graduado de la Universidad de Costa Rica (UCR), Abogado y Notario Público; Asesor del Proyecto de Investigación, Rescate y Difusión Cultural “ESPARZA MÍA…”

IMÁGENES:

  • Parroquia de San Blas, Nicoya, Periódico La Nación.

  • Acta de Anexión del Partido de Nicoya a Costa Rica, Wikipedia, La Enciclopedia Libre.

 

 

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