El Terremoto de San Casimiro del 04 de Marzo de 1924

Serie “Noticias de Antaño”

Por: Ana Sancho Arguedas (*)

El Terremoto de Casimiro se produjo el 04 de marzo de 1924, y afectó muchas zonas del país, principalmente Orotina, Esparza, San Ramón, Atenas, etc.

Mi madre y su familia vivían en Esparza, a un costado del Templo Parroquial, donde hoy se encuentra la Escuela. Allí, se encontraban ubicadas  las denominadas “Casitas de la Caridad”, las cuales se las prestaban a gente pobre. Eran todas de viejas maderas, con una sola ventana y puerta en el frente y bastante estrechas.

Mi madre siempre nos contaba que una madrugada les despertó un violento temblor y que no se podían ni sostener en pie. Casi al amanecer, los temblores iban en aumento y su papá, don Manuel Arguedas Arancibia, muy preocupado les dijo que había que desocupar la casa rápidamente. Como no pudo abrir la puerta, porque se trabó, sacó a mi abuelita Angélica por la ventana. No sé cómo hizo, porque dice mi mamá que la ventana era bastante alta y mi abuelita estaba embarazada -de una niña que murió casi al nacer- y le empezó a pasar, uno a uno, a los tres chiquillos, que tenían edades de 10, 7 y 3 años.

Ese día, aparte de los temblores, cayó un fuerte aguacero. Mi mamá recuerda que se encaminaron hacia la Estación del Ferrocarril (hoy, predios del Liceo de Esparza), adonde trabajaba su papá y le pidieron al Administrador, don Arturo Roldán, que les dejara estar en un gran corredor que había en la Estación. Ahí también había varios vecinos.

En el camino, se veía cómo la tierra se abría y cerraba, en grandes zanjas, mientras temblaba. La torre del Templo Parroquial de Esparza, se vino abajo, y muchas casas resultaron dañadas.

En un terreno de don Víctor Calvo Carvajal, para ese entonces, Jefe Político de Esparza, mucha gente del pueblo hizo ranchos o ponían unos horcones y un manteado encima para guarecerse, mientras se componía el asunto de la ‘tembladera’, pero se vieron afectados, al igual que en otros pueblos, por la falta de víveres, alojamiento y ropa.

Toda la zona quedó incomunicada, tanto por los caminos, como por la línea férrea, pues, debido a los derrumbes o a las grandes grietas, ocasionados por el terremoto.

Les comparto una fotografía de la familia de mi mamá, así como otras de los daños ocasionados en varias comunidades, información que encontré en los periódicos y noticias de la época.

NOTA MARGINAL del Director del Blog ESPARZA MÍA: De acuerdo con información proporcionada en un artículo escrito por el Sr. Walter Montero P., en una edición de la Revista Geológica de América Central de 1999, se registró un movimiento sísmico precursor a las 2:06 a.m., verificándose el evento sísmico principal a las 10:07 a.m. (ver referencia bibliográfica al final de este capítulo). En dicho artículo, podemos leer:

“El terremoto de San Casimiro del 4 de marzo de 1924, de las 10 h y 07 min GMT (Ms 7,0), ha sido uno de los terremotos más destructivos ocurridos en Costa Rica a través de su historia, debido a que generó daños de alta intensidad en una gran región que incluyó Orotina, San Mateo, Esparza en la región pacífica central y algunas de las principales ciudades del Valle Central como fueron San Ramón, Atenas, Palmares, Grecia, Alajuela, Heredia y el mismo San José.

 “En la Tribuna del 29 de marzo (página 3) se reporta que las pérdidas que causó este sismo fueron por ¢30 millones de colones. El temblor fue sentido en toda Costa Rica y en gran parte de Nicaragua y Panamá”. (**)

Aportamos al presente artículo de la Sra. Ana Sancho un gráfico con la información de la serie de eventos telúricos -previo y réplicas- asociados al sismo principal, del cual hemos venido comentando. (**)

 

* * * Galería de Imágenes * * *

Estas imágenes son de mis abuelos Manuel Arguedas Arancibia, Angélica Moraga Calvo, (embarazada de una niña que murió al nacer), mi mamá Sara (tenía 7 años) y mi tío Héctor. Faltó en la foto mi tía Aurita, de la que no tenemos imágenes de pequeña (tenía 10 años en 1924). Ellos sobrevivieron al terremoto de San Casimiro -también llamado Terremoto de Orotina- del 04 de marzo de 1924 y cuyas vivencias las hemos conocido a través de las anécdotas contadas por mi mamá. Lamentablemente, nunca tuve la curiosidad de preguntarle a mi papá, Benedicto Sacho Vindas- acerca de esto, pues él vivía, en ese entonces, en Atenas, que también resultó muy afectada por el sismo.

Comentario al margen: En estos días, al leer publicaciones sobre el terremoto, de verdad que se le estruja a uno el corazón con todo lo que sucedió en pueblos y ciudades. Por ejemplo, una familia que iba para el General quedó sepultada cuando se derrumbó un cerro. Estaba conformada por don Juan Jiménez Porras, su esposa, doña Guadalupe Araya y sus cuatro hijos -Emigdio de 23, Guadalupe de 16, Juan de 13 y Casimiro de 11. De ellos, solamente se salvó Emigdio, que regresó, a como pudo, a San José a avisar de la tragedia y para que le ayudaran a localizar los cuerpos de sus familiares.

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Terremoto de San Casimiro. Imagen: Diario El Comercio, marzo  de 1924. Sistema Nacional de Bibliotecas (SINABI).

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Don Víctor Calvo Carvajal era tío abuelo de mi mamá. Tenía un Hotel y Fonda en las inmediaciones de la Estación del Ferrocarril ramal Esparta-Puntarenas, donde llegaban los arrieros. Y, en esa ocasión, prestó un terreno que tenía para la construcción de ranchos, con el propósito de que la gente acampara temporalmente, mientras pasaba la ‘tembladera’.

En un telegrama que mandaron de Esparza a la capital pidiendo ayuda, decía: “Esparta sin luz, las casas están abandonadas por temor de los temblores, por lo que se reforzó el pueblo con más policías para resguardar el orden”. Imagen: Periódico El Comercio, marzo de 1924. SINABI.

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Mi mamá dice que daba tristeza ver a los chiquitos todos mojados pues llovía mucho mientras que la tierra no terminaba de temblar, los ranchos parecían hamacas con cada sacudida y no tenían alimentos y se les metía toda el agua. Imagen: El Comercio, marzo de 1924. SINABI.

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En San Ramón de Alajuela, hubo muchos daños, casas caídas, sin luz y sin agua, la torre del templo Parroquial se separó; se cayeron los capiteles laterales, toda la mampostería se vino abajo, y varias casas se derrumbaron también. Se tomó la decisión de ubicar a los vecinos de los alrededores del templo en otro sector, por temor a que acaeciera un terremoto mayor y que las desgracias fueran más grandes. Imagen: Periódico La Tribuna, marzo de 1924. SINABI.

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En San Ramón de Alajauela, tanto la Escuela Superior de Varones, como la de niñas, se derrumbaron durante el terremoto de San Casimiro del 04 de marzo de 1924. Imagen: Periódico La Tribuna. SINABI.

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El Palacio Municipal de San Ramón, quedó con graves daños, así como el hospital y la cárcel. También sufrieron graves daños las casas construidas de bahareque y calicanto. Imagen: La Tribuna, marzo de 1924. SINABI.

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Se registraron graves daños en el cementerio de San Ramón. Lo mismo sucedió en el de Esparza, Alajuela y otros sectores, por lo que dieron la orden inmediata de recoger los restos de cadáveres esparcidos y enterrarlos lo más rápido posible, para evitar la propagación de alguna enfermedad o peste. En la gráfica, se observa a un policía resguardando de los curiosos al cementerio de San Ramón. Imagen: La Tribuna, marzo de 1924. SINABI.

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Orotina fue la zona donde más daños causó el Terremoto de San Casimiro. Muchos cerros se derrumbaron y aterraron los caminos que llevaban al poblado, desde la zona de Río Grande. Se presentaron grandes derrumbes, especialmente entre Balsa y Escobal, con grietas hasta de dos metros de ancho. Imagen: La Información, marzo de 1924. SINABI.

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El Terremoto de San Casimiro, ocurrido el 04 de marzo de 1924, según lo narrado en los periódicos de la época, ocasionó varios fenómenos, entre ellos, el aumento del caudal en varios ríos y en los pozos que antes del terremoto estaban con poca cantidad de líquido. Una vez pasado el sismo, se llenaron los pozos de brocal y el agua de derramaba de ellos. También se investigó el hecho de que se escuchaban muchos retumbos en un cerro llamado La Bandera. La gente decía que había visto cómo salía humo o gases de la cúspide y pensaban que era un volcán en formación, pero, luego, fue desmentido por los científicos.

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Terremoto San Casimiro, marzo de 1924, foto tomada por Manuel Gómez Miralles en las faldas del cerro de Turrubares. Imagen: La Tribuna, marzo de 1924. SINABI.

Comentario marginal: Esta fotografía fue tomada antes del terremoto. Posiblemente, la utilizaron para ilustrar el comentario, pues la gente asustada decía, luego del terremoto, que se iba a hacer un volcán ahí, porque se escuchaba una especie de retumbos antes de cada temblor y algunos vieron salir humo o gases de la cúspide del cerro.

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Terremoto de San Casimiro. La ciudad de Alajuela también se vio muy afectada. Muchas casas y edificios públicos quedaron en ruinas y muchas personas heridas. Se vieron muy afectadas las zona de Grecia, Atenas y sectores vecinos. Imagen: La Tribuna, marzo de 1924. SINABI.

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Las estructuras de la Casa Cural y del Templo Parroquial de Orotina quedaron gravemente dañadas y muchísimas personas heridas, al caer unos grandes bloques de piedra desde la iglesia. Había muchas personas en sus inmediaciones que habían salido de sus casas, asustadas por el temblor, resultando heridas. El Cura Párroco estaba, en ese momento, acompañado de unos familiares, entre los que se encontraba Anita Caballero, quien quedó prensada por las piernas. Pasaron varios días, hasta que la pudieron trasladar a San José, al hospital, pero la muchacha siempre falleció. Imagen: La Información, marzo de 1924. SINABI.

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Terremoto de San Casimiro, 04 de marzo de 1924. Imagen: La Tribuna, SINABI.

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Foto de Manuel Gómez Miralles, tomada en San José, donde se observan los daños causados en la ciudad capital por el Terremoto de San Casimiro. Se contaron más de 200 casas destruidas. Se cerraron muchos negocios, como la tienda de don Eladio Prado, el Apostolado de la Oración; el Negocio de los Solera, situado en el Paso de la Vaca. El Teatro Nacional también sufrió daños por un pequeño incendio que fue sofocado rápidamente, y la estatua de Calderón de la Barca se partió en dos. Se levantaron ranchos y ‘tembloreras’ –especie de tiendas de campaña-, en varias zonas como Chile de Perro y El Cerrito, en Barrio Luján. Imagen: La Tribuna, SINABI.

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Foto de Manuel Gómez Miralles, que ilustra los daños en la Panadería La Samaritana, en San José, por causa del Terremoto de San Casimiro, del 04 marzo de 1924. Imagen: La Tribuna. SINABI.

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Terremoto de San Casimiro el 4 de marzo de 1924. Como siempre, los más sagaces se aprovechan de la situación en tiempos de emergencia. Según relataban las noticias de la época, en San José fueron construidas muchas casas de madera, luego del terremoto de Cartago (1910). Una gran cantidad de esas viviendas estaban alquiladas, y sus dueños, inescrupulosamente, llegaban y les decían a los inquilinos que les iban a subir el alquiler y que si no podían pagarlo debían abandonarlas de inmediato. Así, instalaban a otra familia y hacían el negocio. ¡Qué injusticia! ¿No cree Usted?

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Sra. Ana Sancho Arguedas(*) La Sra. Ana Sancho Arguedas, Bibliotecóloga, nativa de Esparza y residente en Heredia. Es una Madre de Familia que dedica su tiempo libre a la investigación y recopilación de temas históricos, formales o tradicionales, así como a la recopilación de antiguos documentos y fotografías, las cuales comparte con sus amigos y contactos de redes sociales.

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IMÁGENES: Sra. Ana Sancho Arguedas, Periódicos “La Tribuna”, “La Información” y “El Comercio”. Sistema Nacional de Bibliotecas de Costa Rica (SINABI).

RESTAURACIÓN FOTOGRÁFICA y REDACCIÓN de los COMENTARIOS al PIE de las IMÁGENES: Marco Fco.’. Soto Ramírez, Director del Proyecto de Investigación, Rescate y Difusión Cultural “ESPARZA MÍA…”

 (**) Fuente Consultada:

Montero P., Walter. Artículo “EL TERREMOTO DEL 4 DE MARZO DE 1924 (Ms 7,0): ¿UN GRAN TEMBLOR INTERPLACA RELACIONADO AL LÍMITE INCIPIENTE ENTRE LA PLACA CARIBE Y LA MICROPLACA DE PANAMÁ?” Revista Geológica de América Central. Escuela Centroamericana de Geología, Universidad de Costa Rica. San José, C.R. 1999.

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