En 1935 y 1975, Madre e Hija participaron en Procesiones de Semana Santa

Serie “Personajes del Terruño Esparzano”

A la izquierda de esta composición fotográfica, observamos a doña Sarita Arguedas Moraga cuando participó en las procesiones de Semana Santa, en Esparta, en el año 1935. Igualmente, en la Semana Santa de 1975, su hija Ana Sancho Arguedas, realizaba una similar actuación en Heredia. Una bonita tradición familiar que se ha repetido con varias de sus hijas y nietas.

Doña Sarita Arguedas, viuda de don Benedicto Sancho Vindas, nació en Esparta, en Enero de 1917. Recientemente, su familia le celebró sus 100 años con una fiesta muy amena, donde familiares y amigos le brindaron sus muestras de aprecio, admiración y respeto.

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Sra. Ana Sancho ArguedasIMAGEN: Cortesía de la Sra. Ana Sancho Arguedas, Corresponsal e Investigadora del Proyecto de Investigación, Rescate y Difusión Cultural “ESPARZA MÍA…”

NOTICIAS de ESPARTA (Año 1897)

Correo de ESPARTA Diario de CR 15 Ag 1897 (Ana Sancho)_LOGO

  Serie “Noticias de Antaño”

“Diario de Costa Rica” – 15  de Agosto de 1897

CORREO DE ESPARTA

-Ayer 14 del corriente falleció á (sic) la temprana edad de 15 años, la jovencita Teresa, hija de don Francisco Zúñiga a quien acompañamos en su justo pesar.

-Hemos visto en el taller mecánico de ésta (sic) ciudad, hacer al joven don Francisco Guido en las máquinas descompuestas del Ferrocarril, trabajos que nos han dejado admirados, máxime cuando sabemos que dicho joven ha alcanzado esos conocimientos, debido á su propia aplicación.

-El Jefe Político, señor don Gerardo Pérez, continúa cumpliendo extrictamente (sic) con su deber, y particularmente persiguiendo con empeño la embriaguez. Bien por don Gerardo.

-Alegre paso doble ha compuesto el inteligente músico don Ariosto Peñalva, Director de esta Filarmonía, titulado “Infanteros milicianos” y dedicado á (sic) los jóvenes josefinos que componen el cuerpo de ese nombre. Felicitámosle por tan feliz composición.

-En esta población aumenta cada día más el entusiasmo por la reelección; los domingos principalmente, el local ocupa el “Club Espartano” se ve lleno de ciudadanos que portan el botón rojo.

Por ahora no hay más.

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Sra. Ana Sancho ArguedasIMAGEN de la NOTICIA: Sra. Ana Sancho Arguedas, Corresponsal e Investigadora del Proyecto de Investigación, Rescate y Difusión Cultural “ESPARZA MÍA…”

FUENTE: “Diario de Costa Rica”, 15 de Agosto de 1897. Sistema Nacional de Bibliotecas (SINABI), Costa Rica.

RESTAURACIÓN FOTOGRÁFICA y TRANSCRIPCIÓN DEL TEXTO: Marco Fco.’. Soto Ramírez, Director del Proyecto de Investigación, Rescate y Difusión Cultural “ESPARZA MÍA…”

JUANILAMA de ESPARTA (Año 1937): Polémica solicitud para cambiar nombre

  Serie “Noticias de Antaño”

Periódico “La Tribuna” – Agosto de 1937

En estos días hubo un movimiento por parte de unos cuantos vecinos del distrito (sic) de Juanilama del cantón de Esparta para cambiar el nombre de esa población por el de Los Ángeles, en obsequio a María, madre de Dios, que bajo la advocación de Virgen de Los Angeles, es la patrona del esa población. Esta aspiración del grupo de vecinos dichos fue expuesta al señor gobernador de la provincia puntarenense recientemente, Don Abelardo Lobo, Gobernador de Puntarenas desde el principio de esta administración, parece que les dijo a los vecinos que tal les propusieron que volvieran a pensar el asunto pues les iba a hacer unas cuantas reflexiones acerca de su propósito.

Entre otras cosas les dijo que ya había en la república más de cuatro lugares que se llamaban Los Ángeles, lo que se prestaría a confusiones, que ya el lugar había sido denominado desde hace bastantes años, desde su fundación, con el nombre de Juanilama, (¿)qué razón especial había para cambiarlo? Creía que ninguna.

Pensaba además el gobernador de Puntarenas que era preferible conservar los nombres tradicionales, históricos, que decían de toda la vida pretérita del lugar y no ponerle uno nuevo, sobre todo cuando este nuevo nombre no era ni siquiera singular y podría prestarse a equivocaciones que era mejor evitar. De este asunto nos hemos enterado en estos días y es nuestro propósito comentarlo un poco.

Realmente, en estos últimos años nos ha dado la ventolera por cambiar los nombres primitivos por otros que dicen bien poco; sin razones incontestables a veces por simples caprichos de una o dos personas, cambiamos el nombre a veces centenario de un lugar, de un rancherío, de una montaña, de una sierra o de un río, por un nueve nuevo, inexpresivo o que, como en el caso de un nombre común, usado en diferentes lugares, y que puede traer confusiones, a menudo inconvenientes y a veces peligrosas.

En Puntarenas pareciera haber cierto afán por cambiar nombres y los habitantes de la provincia son los que más bellos nombres tienen. En general pocos quedan en la república entera que recuerden la época indígena, la época pre-colonial y (palabra ilegible) y nuestro deber sería conservar los pocos que existen. Que se conserven todos esos nombres: Paires, Macacona, Tivives, Chomes, Juan de León, indígenas u (o)tros de nuestra lengua, pero ya tradicionales: entre estos, Juanilama, nombre bonito, sonoro, grato, que quede allí, que no se cambie. Estamos de acuerdo en esto con el señor gobernador de Puntarenas, don Abelardo Lobo, que en este asunto como en los demás de su provincia, ha sabido acertar y dar un buen consejo, que le aplaudimos, desde estas columnas.

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Sra. Ana Sancho ArguedasIMAGEN de la NOTICIA: Sra. Ana Sancho Arguedas, Corresponsal e Investigadora del Proyecto de Investigación, Rescate y Difusión Cultural “ESPARZA MÍA…”

FUENTE: Periódico “La Tribuna”, Agosto de 1937. Sistema Nacional de Bibliotecas (SINABI), Costa Rica.

RESTAURACIÓN FOTOGRÁFICA y TRANSCRIPCIÓN DEL TEXTO: Marco Fco.’. Soto Ramírez, Director del Proyecto de Investigación, Rescate y Difusión Cultural “ESPARZA MÍA…”

ESPARTA: Noticias de 1913

Serie “Noticias de Antaño”

Periódico “EL NOTICIERO”. Año 1913.

Municipalidad
Aquí como en todas partes, parece que la actual emergencia política influye para que estas corporaciones no trabajen con el ardor que debieran; la de este cantón ha dejado de reunirse en los días señalados apesar (sic) de que tienen importantes asuntos iniciados para el progreso local, que (no) debieran demorarse. (¡)Más actividad señores munícipes!

Junta de Caridad
Se reunirá en estos días según se rumora para tratar del principio de las reformas del hospital que tanto urgen, y para lo cual cuenta la Junta con ₡3.000 que por acuerdo reciente de la Cámara se ponen a su disposición en forma de auxilio. Las reformas en cuestión harán del Hospital de Esparta un magnífico establecimiento de socorro, cuya utilidad es incalculable para este cantón.

Junta edificadora

Las entradas deben ser considerables ya. No hay datos para el público contribuyente, y solamente en el último turno verificado el domingo, 20 de julio (1913) se supo más o menos algo sobre su rendimiento por una circunstancia, que por cierto no ha dejado muy conforme a cierto grupo político militante.

Desde enero a julio se han verificado unos veinte y pico de turnos, pero el último, al que me refiero, ha sido el primero, que por disposición del señor Cura, se le ha dado color político con el fin de estimular a los vecinos a esta corporación piadosa.

Se colocaron al efecto, para donativos, tres mesas en el mercado, con carpeta (mantel) roja una, verde la otra y azul la tercera.

Entró la competencia

El señor cura ya había anticipado opinión –según dicen- manifestando que determinada mesa daría más producción; sus razones tendría para asegurarlo. La mesa azul produjo ₡89,00 (Ochenta y nueve colones), la roja se aproximó, y la verde produjo ₡39,00 (Treinta y nueve colones); pero ciertas señoras adictas al señor Durán, recojieron (sic) al siguiente día unos reales entre ellas y ofrendaron a la iglesia, pero como producto de la mesa verde; y así fue: el señor Cura en su próxima plática (sermón) declaró que la verde se había llevado la palma, pero el público que estaba enterado, dijo para su capote: “¿conque esas tenemos, señor Cura?”.

Creo que el próximo turno que (d)ebe verificarse dentro de pocos días, la gente de la cucarda (divisa) azul se quedará en sus casillas y no entrarán en competencia política-religiosa.

«Hemos quedado escalonados –dicen los neos- con el sesgo que se le dio al negocio, pues no hubo lealtad».

Bueno sería que la Junta edificadora publicara las sumas que cada uno de los turnos produce, para mayor estímulo y también para satisfacción del vecindario que ansía ver su templo terminado.

CORRESPONSAL.

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FUENTE INFORMATIVA: Periódico “EL NOTICIERO”. Año 1913. Sistema Nacional de Bibliotecas (SINABI), Costa Rica.

IMAGEN: Cortesía del Sr. Gio Castaldini, Investigador y Colaborador del Proyecto de Investigación, Rescate y Difusión Cultural “ESPARZA MÍA”.

TRANSCRIPCIÓN: Realizada por Marco Fco.’. Soto Ramírez, Director del Proyecto de Investigación, Rescate y Difusión Cultural “ESPARZA MÍA”.

 

El Terremoto de San Casimiro del 04 de Marzo de 1924

Serie “Noticias de Antaño”

Por: Ana Sancho Arguedas (*)

El Terremoto de Casimiro se produjo el 04 de marzo de 1924, y afectó muchas zonas del país, principalmente Orotina, Esparza, San Ramón, Atenas, etc.

Mi madre y su familia vivían en Esparza, a un costado del Templo Parroquial, donde hoy se encuentra la Escuela. Allí, se encontraban ubicadas  las denominadas “Casitas de la Caridad”, las cuales se las prestaban a gente pobre. Eran todas de viejas maderas, con una sola ventana y puerta en el frente y bastante estrechas.

Mi madre siempre nos contaba que una madrugada les despertó un violento temblor y que no se podían ni sostener en pie. Casi al amanecer, los temblores iban en aumento y su papá, don Manuel Arguedas Arancibia, muy preocupado les dijo que había que desocupar la casa rápidamente. Como no pudo abrir la puerta, porque se trabó, sacó a mi abuelita Angélica por la ventana. No sé cómo hizo, porque dice mi mamá que la ventana era bastante alta y mi abuelita estaba embarazada -de una niña que murió casi al nacer- y le empezó a pasar, uno a uno, a los tres chiquillos, que tenían edades de 10, 7 y 3 años.

Ese día, aparte de los temblores, cayó un fuerte aguacero. Mi mamá recuerda que se encaminaron hacia la Estación del Ferrocarril (hoy, predios del Liceo de Esparza), adonde trabajaba su papá y le pidieron al Administrador, don Arturo Roldán, que les dejara estar en un gran corredor que había en la Estación. Ahí también había varios vecinos.

En el camino, se veía cómo la tierra se abría y cerraba, en grandes zanjas, mientras temblaba. La torre del Templo Parroquial de Esparza, se vino abajo, y muchas casas resultaron dañadas.

En un terreno de don Víctor Calvo Carvajal, para ese entonces, Jefe Político de Esparza, mucha gente del pueblo hizo ranchos o ponían unos horcones y un manteado encima para guarecerse, mientras se componía el asunto de la ‘tembladera’, pero se vieron afectados, al igual que en otros pueblos, por la falta de víveres, alojamiento y ropa.

Toda la zona quedó incomunicada, tanto por los caminos, como por la línea férrea, pues, debido a los derrumbes o a las grandes grietas, ocasionados por el terremoto.

Les comparto una fotografía de la familia de mi mamá, así como otras de los daños ocasionados en varias comunidades, información que encontré en los periódicos y noticias de la época.

NOTA MARGINAL del Director del Blog ESPARZA MÍA: De acuerdo con información proporcionada en un artículo escrito por el Sr. Walter Montero P., en una edición de la Revista Geológica de América Central de 1999, se registró un movimiento sísmico precursor a las 2:06 a.m., verificándose el evento sísmico principal a las 10:07 a.m. (ver referencia bibliográfica al final de este capítulo). En dicho artículo, podemos leer:

“El terremoto de San Casimiro del 4 de marzo de 1924, de las 10 h y 07 min GMT (Ms 7,0), ha sido uno de los terremotos más destructivos ocurridos en Costa Rica a través de su historia, debido a que generó daños de alta intensidad en una gran región que incluyó Orotina, San Mateo, Esparza en la región pacífica central y algunas de las principales ciudades del Valle Central como fueron San Ramón, Atenas, Palmares, Grecia, Alajuela, Heredia y el mismo San José.

 “En la Tribuna del 29 de marzo (página 3) se reporta que las pérdidas que causó este sismo fueron por ¢30 millones de colones. El temblor fue sentido en toda Costa Rica y en gran parte de Nicaragua y Panamá”. (**)

Aportamos al presente artículo de la Sra. Ana Sancho un gráfico con la información de la serie de eventos telúricos -previo y réplicas- asociados al sismo principal, del cual hemos venido comentando. (**)

 

* * * Galería de Imágenes * * *

Estas imágenes son de mis abuelos Manuel Arguedas Arancibia, Angélica Moraga Calvo, (embarazada de una niña que murió al nacer), mi mamá Sara (tenía 7 años) y mi tío Héctor. Faltó en la foto mi tía Aurita, de la que no tenemos imágenes de pequeña (tenía 10 años en 1924). Ellos sobrevivieron al terremoto de San Casimiro -también llamado Terremoto de Orotina- del 04 de marzo de 1924 y cuyas vivencias las hemos conocido a través de las anécdotas contadas por mi mamá. Lamentablemente, nunca tuve la curiosidad de preguntarle a mi papá, Benedicto Sacho Vindas- acerca de esto, pues él vivía, en ese entonces, en Atenas, que también resultó muy afectada por el sismo.

Comentario al margen: En estos días, al leer publicaciones sobre el terremoto, de verdad que se le estruja a uno el corazón con todo lo que sucedió en pueblos y ciudades. Por ejemplo, una familia que iba para el General quedó sepultada cuando se derrumbó un cerro. Estaba conformada por don Juan Jiménez Porras, su esposa, doña Guadalupe Araya y sus cuatro hijos -Emigdio de 23, Guadalupe de 16, Juan de 13 y Casimiro de 11. De ellos, solamente se salvó Emigdio, que regresó, a como pudo, a San José a avisar de la tragedia y para que le ayudaran a localizar los cuerpos de sus familiares.

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Terremoto de San Casimiro. Imagen: Diario El Comercio, marzo  de 1924. Sistema Nacional de Bibliotecas (SINABI).

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Don Víctor Calvo Carvajal era tío abuelo de mi mamá. Tenía un Hotel y Fonda en las inmediaciones de la Estación del Ferrocarril ramal Esparta-Puntarenas, donde llegaban los arrieros. Y, en esa ocasión, prestó un terreno que tenía para la construcción de ranchos, con el propósito de que la gente acampara temporalmente, mientras pasaba la ‘tembladera’.

En un telegrama que mandaron de Esparza a la capital pidiendo ayuda, decía: “Esparta sin luz, las casas están abandonadas por temor de los temblores, por lo que se reforzó el pueblo con más policías para resguardar el orden”. Imagen: Periódico El Comercio, marzo de 1924. SINABI.

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Mi mamá dice que daba tristeza ver a los chiquitos todos mojados pues llovía mucho mientras que la tierra no terminaba de temblar, los ranchos parecían hamacas con cada sacudida y no tenían alimentos y se les metía toda el agua. Imagen: El Comercio, marzo de 1924. SINABI.

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En San Ramón de Alajuela, hubo muchos daños, casas caídas, sin luz y sin agua, la torre del templo Parroquial se separó; se cayeron los capiteles laterales, toda la mampostería se vino abajo, y varias casas se derrumbaron también. Se tomó la decisión de ubicar a los vecinos de los alrededores del templo en otro sector, por temor a que acaeciera un terremoto mayor y que las desgracias fueran más grandes. Imagen: Periódico La Tribuna, marzo de 1924. SINABI.

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En San Ramón de Alajauela, tanto la Escuela Superior de Varones, como la de niñas, se derrumbaron durante el terremoto de San Casimiro del 04 de marzo de 1924. Imagen: Periódico La Tribuna. SINABI.

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El Palacio Municipal de San Ramón, quedó con graves daños, así como el hospital y la cárcel. También sufrieron graves daños las casas construidas de bahareque y calicanto. Imagen: La Tribuna, marzo de 1924. SINABI.

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Se registraron graves daños en el cementerio de San Ramón. Lo mismo sucedió en el de Esparza, Alajuela y otros sectores, por lo que dieron la orden inmediata de recoger los restos de cadáveres esparcidos y enterrarlos lo más rápido posible, para evitar la propagación de alguna enfermedad o peste. En la gráfica, se observa a un policía resguardando de los curiosos al cementerio de San Ramón. Imagen: La Tribuna, marzo de 1924. SINABI.

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Orotina fue la zona donde más daños causó el Terremoto de San Casimiro. Muchos cerros se derrumbaron y aterraron los caminos que llevaban al poblado, desde la zona de Río Grande. Se presentaron grandes derrumbes, especialmente entre Balsa y Escobal, con grietas hasta de dos metros de ancho. Imagen: La Información, marzo de 1924. SINABI.

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El Terremoto de San Casimiro, ocurrido el 04 de marzo de 1924, según lo narrado en los periódicos de la época, ocasionó varios fenómenos, entre ellos, el aumento del caudal en varios ríos y en los pozos que antes del terremoto estaban con poca cantidad de líquido. Una vez pasado el sismo, se llenaron los pozos de brocal y el agua de derramaba de ellos. También se investigó el hecho de que se escuchaban muchos retumbos en un cerro llamado La Bandera. La gente decía que había visto cómo salía humo o gases de la cúspide y pensaban que era un volcán en formación, pero, luego, fue desmentido por los científicos.

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Terremoto San Casimiro, marzo de 1924, foto tomada por Manuel Gómez Miralles en las faldas del cerro de Turrubares. Imagen: La Tribuna, marzo de 1924. SINABI.

Comentario marginal: Esta fotografía fue tomada antes del terremoto. Posiblemente, la utilizaron para ilustrar el comentario, pues la gente asustada decía, luego del terremoto, que se iba a hacer un volcán ahí, porque se escuchaba una especie de retumbos antes de cada temblor y algunos vieron salir humo o gases de la cúspide del cerro.

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Terremoto de San Casimiro. La ciudad de Alajuela también se vio muy afectada. Muchas casas y edificios públicos quedaron en ruinas y muchas personas heridas. Se vieron muy afectadas las zona de Grecia, Atenas y sectores vecinos. Imagen: La Tribuna, marzo de 1924. SINABI.

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Las estructuras de la Casa Cural y del Templo Parroquial de Orotina quedaron gravemente dañadas y muchísimas personas heridas, al caer unos grandes bloques de piedra desde la iglesia. Había muchas personas en sus inmediaciones que habían salido de sus casas, asustadas por el temblor, resultando heridas. El Cura Párroco estaba, en ese momento, acompañado de unos familiares, entre los que se encontraba Anita Caballero, quien quedó prensada por las piernas. Pasaron varios días, hasta que la pudieron trasladar a San José, al hospital, pero la muchacha siempre falleció. Imagen: La Información, marzo de 1924. SINABI.

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Terremoto de San Casimiro, 04 de marzo de 1924. Imagen: La Tribuna, SINABI.

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Foto de Manuel Gómez Miralles, tomada en San José, donde se observan los daños causados en la ciudad capital por el Terremoto de San Casimiro. Se contaron más de 200 casas destruidas. Se cerraron muchos negocios, como la tienda de don Eladio Prado, el Apostolado de la Oración; el Negocio de los Solera, situado en el Paso de la Vaca. El Teatro Nacional también sufrió daños por un pequeño incendio que fue sofocado rápidamente, y la estatua de Calderón de la Barca se partió en dos. Se levantaron ranchos y ‘tembloreras’ –especie de tiendas de campaña-, en varias zonas como Chile de Perro y El Cerrito, en Barrio Luján. Imagen: La Tribuna, SINABI.

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Foto de Manuel Gómez Miralles, que ilustra los daños en la Panadería La Samaritana, en San José, por causa del Terremoto de San Casimiro, del 04 marzo de 1924. Imagen: La Tribuna. SINABI.

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Terremoto de San Casimiro el 4 de marzo de 1924. Como siempre, los más sagaces se aprovechan de la situación en tiempos de emergencia. Según relataban las noticias de la época, en San José fueron construidas muchas casas de madera, luego del terremoto de Cartago (1910). Una gran cantidad de esas viviendas estaban alquiladas, y sus dueños, inescrupulosamente, llegaban y les decían a los inquilinos que les iban a subir el alquiler y que si no podían pagarlo debían abandonarlas de inmediato. Así, instalaban a otra familia y hacían el negocio. ¡Qué injusticia! ¿No cree Usted?

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Sra. Ana Sancho Arguedas(*) La Sra. Ana Sancho Arguedas, Bibliotecóloga, nativa de Esparza y residente en Heredia. Es una Madre de Familia que dedica su tiempo libre a la investigación y recopilación de temas históricos, formales o tradicionales, así como a la recopilación de antiguos documentos y fotografías, las cuales comparte con sus amigos y contactos de redes sociales.

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IMÁGENES: Sra. Ana Sancho Arguedas, Periódicos “La Tribuna”, “La Información” y “El Comercio”. Sistema Nacional de Bibliotecas de Costa Rica (SINABI).

RESTAURACIÓN FOTOGRÁFICA y REDACCIÓN de los COMENTARIOS al PIE de las IMÁGENES: Marco Fco.’. Soto Ramírez, Director del Proyecto de Investigación, Rescate y Difusión Cultural “ESPARZA MÍA…”

 (**) Fuente Consultada:

Montero P., Walter. Artículo “EL TERREMOTO DEL 4 DE MARZO DE 1924 (Ms 7,0): ¿UN GRAN TEMBLOR INTERPLACA RELACIONADO AL LÍMITE INCIPIENTE ENTRE LA PLACA CARIBE Y LA MICROPLACA DE PANAMÁ?” Revista Geológica de América Central. Escuela Centroamericana de Geología, Universidad de Costa Rica. San José, C.R. 1999.

Apuntes sobre La Roca de Carballo (III Entrega)

La Roca de Carballo, Caldera, Esparza (Costa Rica). Periódico Le Figaro, año 1908. (Imagen: Cortesía del Sr. Gio Castaldini y su Grupo "Amigos del Tren a Orotina").

La Roca de Carballo, Caldera, Esparza (Costa Rica). Periódico El Fígaro, año 1908. (Imagen: Cortesía del Sr. Gio Castaldini y su Grupo “Amigos del Tren a Orotina”).

 Por: Gio Castaldini (*)

En mi anterior entrega sobre el paso de la Roca de Carballo, situada en Caldera de Esparza, mencioné una serie de hechos relevantes para que la línea del Ferrocarril al Pacífico llegara a pasar, a principios del siglo pasado, por este peligroso acantilado.

En primer lugar, debemos recordar como hecho relevante una decisión política tomada en San José para llevar el ferrocarril hasta la Ciudad de Puntarenas y ya no hasta el Puerto de Landecho, sito en la desembocadura del río Jesús María, en las inmediaciones de lo que hoy en día es Tivives.

En segundo lugar, la contratación del Ing. Warren Knowlton para que se encargara de terminar la conexión del ferrocarril entre el sector de Cascajal de Orotina y El Roble, en Puntarenas.

El nombramiento de este ingeniero fue determinante para que, al fin de cuentas, el tren pasara por la Roca de Carballo. Más adelante, veremos que el trazado realizado por Knowlton no fue el más idóneo y muchos creen que esto se debió a un cálculo de parte de este señor para aumentar los costos de la obra.

Por ahora, recordemos que, a finales de 1908, después de concluir el Paso de Matamoros -ubicado en Uvita de La Ceiba de Orotina-, las cuadrillas del ferrocarril a cargo del Ing. Knowlton comenzaron a echar los cimientos de lo que sería el puente ferroviario de Jesús María, que se ubica entre los cantones de Esparza y Orotina.

Este puente fue concluido en setiembre de 1910 y, al igual que en el resto de grandes estructuras realizadas en este tramo ferroviario, existirían muchas quejas sobre su calidad y precio, por parte del Gobierno.

El siguiente reto a vencer en el paso del Ferrocarril al Pacífico, antes de llegar a la Roca de Carballo, sería el primer túnel ferroviario que se construiría en la ruta al Pacífico: el Túnel de Cambalache, en Esparza. Su construcción inició a principios de 1909 y fue entregado a finales de 1910.

Ya para este entonces, Knowlton había convencido al gobierno que se requeriría de otro túnel cerca de la Roca de Carballo: el Túnel de Miraflores, que al igual que su gemelo de Cambalache, fue entregado a finales de 1910.

Cuando la línea salió del sector de Mata de Limón para ingresar a playa de Caldera, esperaba a los constructores de nuestro ferrocarril un gran reto: Sortear un peligroso acantilado para llevar al tren bordeando la costa en un tramo aproximado de 800 metros para volver ingresar tierra adentro. Los esperaba la Roca de Carballo.

En la siguiente entrega, compartiremos el tema: “¿Habían mejores opciones para la ruta hacia Puntarenas?”

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Sr. Gio Castaldini

Sr. Gio Castaldini

(*) Sr. Gio Castaldini, Especialista en la Historia del Ferrocarril en Costa Rica y en Iberoamérica, Colaborador del Proyecto de Rescate y Difusión Cultural “ESPARZA MÍA” .

IMAGEN: Cortesía del Autor y su Grupo de Facebook “Amigos del Tren a Orotina”.

Creencias y Magia en la “Monta de Toros” en la Ciudad de Esparza, Costa Rica (Siglo XX)

Monta de Toros (Isaac Carvajal Suárez) 2013

Por: Lic. Francisco Arturo Ugalde García (*)

Es innegable que la magia y las creencias siempre han sido vinculantes y parte de las montas taurinas desde tiempos coloniales. El cantón de Esparza no ha sido la excepción. Hemos entrevistado a varios coterráneos, todos mayores de 75 años, quienes trabajaron en actividades afines a este arte/deporte y nos han narrado que, entre esas creencias, están las que a continuación compartiremos con Ustedes:

1. Desprender tres pelos de la cola del rabo del toro a montar, hacerles un nudo, y usarlos durante la monta guardados en la bolsa izquierda trasera del pantalón. De acuerdo con la tradición mágica de los entrevistados, los pelos arrancados de la punta del rabo del toro restan fuerza al animal.

2. Atrapar un mono carablanca (cebus capucinus), cortarle la punta del rabo, ponerlo a secar y cuidar al mono hasta que le sane el rabo y, luego, soltarlo. La punta del rabo del mono, solía utilizarse guardado dentro de la esquina de un pañuelo rojo, sujetado con un nudo y usado también en la bolsa trasera izquierda del pantalón, y en el preciso momento de la monta. Esta práctica -según manifestaron los montadores de antaño- ayuda al montador a sujetarse para que el toro no lo bote.

La moraleja es que nunca hemos visto un mono caerse al suelo, cuando se sujeta de la punta del rabo.

En una próxima publicación continuaremos con la segunda parte de esta cápsula de Historia Tradicional.

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AUTOR

(*) Lic. Arturo Ugalde García, nativo de Esparza, Puntarenas; Educador, Historiador Académico Graduado de la Universidad de Costa Rica (UCR), Abogado y Notario Público; Asesor del Proyecto de Investigación, Rescate y Difusión Cultural “ESPARZA MÍA…”

IMAGEN

Cortesía de Isaac Carvajal Suárez, Reportero Gráfico del Proyecto de Investigación, Rescate y Difusión Cultural “ESPARZA MÍA…”