En 1935 y 1975, Madre e Hija participaron en Procesiones de Semana Santa

Serie “Personajes del Terruño Esparzano”

A la izquierda de esta composición fotográfica, observamos a doña Sarita Arguedas Moraga cuando participó en las procesiones de Semana Santa, en Esparta, en el año 1935. Igualmente, en la Semana Santa de 1975, su hija Ana Sancho Arguedas, realizaba una similar actuación en Heredia. Una bonita tradición familiar que se ha repetido con varias de sus hijas y nietas.

Doña Sarita Arguedas, viuda de don Benedicto Sancho Vindas, nació en Esparta, en Enero de 1917. Recientemente, su familia le celebró sus 100 años con una fiesta muy amena, donde familiares y amigos le brindaron sus muestras de aprecio, admiración y respeto.

____________________________

Sra. Ana Sancho ArguedasIMAGEN: Cortesía de la Sra. Ana Sancho Arguedas, Corresponsal e Investigadora del Proyecto de Investigación, Rescate y Difusión Cultural “ESPARZA MÍA…”

Anuncios

NOTICIAS de ESPARTA (Año 1897)

Correo de ESPARTA Diario de CR 15 Ag 1897 (Ana Sancho)_LOGO

  Serie “Noticias de Antaño”

“Diario de Costa Rica” – 15  de Agosto de 1897

CORREO DE ESPARTA

-Ayer 14 del corriente falleció á (sic) la temprana edad de 15 años, la jovencita Teresa, hija de don Francisco Zúñiga a quien acompañamos en su justo pesar.

-Hemos visto en el taller mecánico de ésta (sic) ciudad, hacer al joven don Francisco Guido en las máquinas descompuestas del Ferrocarril, trabajos que nos han dejado admirados, máxime cuando sabemos que dicho joven ha alcanzado esos conocimientos, debido á su propia aplicación.

-El Jefe Político, señor don Gerardo Pérez, continúa cumpliendo extrictamente (sic) con su deber, y particularmente persiguiendo con empeño la embriaguez. Bien por don Gerardo.

-Alegre paso doble ha compuesto el inteligente músico don Ariosto Peñalva, Director de esta Filarmonía, titulado “Infanteros milicianos” y dedicado á (sic) los jóvenes josefinos que componen el cuerpo de ese nombre. Felicitámosle por tan feliz composición.

-En esta población aumenta cada día más el entusiasmo por la reelección; los domingos principalmente, el local ocupa el “Club Espartano” se ve lleno de ciudadanos que portan el botón rojo.

Por ahora no hay más.

____________________________

Sra. Ana Sancho ArguedasIMAGEN de la NOTICIA: Sra. Ana Sancho Arguedas, Corresponsal e Investigadora del Proyecto de Investigación, Rescate y Difusión Cultural “ESPARZA MÍA…”

FUENTE: “Diario de Costa Rica”, 15 de Agosto de 1897. Sistema Nacional de Bibliotecas (SINABI), Costa Rica.

RESTAURACIÓN FOTOGRÁFICA y TRANSCRIPCIÓN DEL TEXTO: Marco Fco.’. Soto Ramírez, Director del Proyecto de Investigación, Rescate y Difusión Cultural “ESPARZA MÍA…”

JUANILAMA de ESPARTA (Año 1937): Polémica solicitud para cambiar nombre

  Serie “Noticias de Antaño”

Periódico “La Tribuna” – Agosto de 1937

En estos días hubo un movimiento por parte de unos cuantos vecinos del distrito (sic) de Juanilama del cantón de Esparta para cambiar el nombre de esa población por el de Los Ángeles, en obsequio a María, madre de Dios, que bajo la advocación de Virgen de Los Angeles, es la patrona del esa población. Esta aspiración del grupo de vecinos dichos fue expuesta al señor gobernador de la provincia puntarenense recientemente, Don Abelardo Lobo, Gobernador de Puntarenas desde el principio de esta administración, parece que les dijo a los vecinos que tal les propusieron que volvieran a pensar el asunto pues les iba a hacer unas cuantas reflexiones acerca de su propósito.

Entre otras cosas les dijo que ya había en la república más de cuatro lugares que se llamaban Los Ángeles, lo que se prestaría a confusiones, que ya el lugar había sido denominado desde hace bastantes años, desde su fundación, con el nombre de Juanilama, (¿)qué razón especial había para cambiarlo? Creía que ninguna.

Pensaba además el gobernador de Puntarenas que era preferible conservar los nombres tradicionales, históricos, que decían de toda la vida pretérita del lugar y no ponerle uno nuevo, sobre todo cuando este nuevo nombre no era ni siquiera singular y podría prestarse a equivocaciones que era mejor evitar. De este asunto nos hemos enterado en estos días y es nuestro propósito comentarlo un poco.

Realmente, en estos últimos años nos ha dado la ventolera por cambiar los nombres primitivos por otros que dicen bien poco; sin razones incontestables a veces por simples caprichos de una o dos personas, cambiamos el nombre a veces centenario de un lugar, de un rancherío, de una montaña, de una sierra o de un río, por un nueve nuevo, inexpresivo o que, como en el caso de un nombre común, usado en diferentes lugares, y que puede traer confusiones, a menudo inconvenientes y a veces peligrosas.

En Puntarenas pareciera haber cierto afán por cambiar nombres y los habitantes de la provincia son los que más bellos nombres tienen. En general pocos quedan en la república entera que recuerden la época indígena, la época pre-colonial y (palabra ilegible) y nuestro deber sería conservar los pocos que existen. Que se conserven todos esos nombres: Paires, Macacona, Tivives, Chomes, Juan de León, indígenas u (o)tros de nuestra lengua, pero ya tradicionales: entre estos, Juanilama, nombre bonito, sonoro, grato, que quede allí, que no se cambie. Estamos de acuerdo en esto con el señor gobernador de Puntarenas, don Abelardo Lobo, que en este asunto como en los demás de su provincia, ha sabido acertar y dar un buen consejo, que le aplaudimos, desde estas columnas.

____________________________

Sra. Ana Sancho ArguedasIMAGEN de la NOTICIA: Sra. Ana Sancho Arguedas, Corresponsal e Investigadora del Proyecto de Investigación, Rescate y Difusión Cultural “ESPARZA MÍA…”

FUENTE: Periódico “La Tribuna”, Agosto de 1937. Sistema Nacional de Bibliotecas (SINABI), Costa Rica.

RESTAURACIÓN FOTOGRÁFICA y TRANSCRIPCIÓN DEL TEXTO: Marco Fco.’. Soto Ramírez, Director del Proyecto de Investigación, Rescate y Difusión Cultural “ESPARZA MÍA…”

El Terremoto de San Casimiro del 04 de Marzo de 1924

Serie “Noticias de Antaño”

Por: Ana Sancho Arguedas (*)

El Terremoto de Casimiro se produjo el 04 de marzo de 1924, y afectó muchas zonas del país, principalmente Orotina, Esparza, San Ramón, Atenas, etc.

Mi madre y su familia vivían en Esparza, a un costado del Templo Parroquial, donde hoy se encuentra la Escuela. Allí, se encontraban ubicadas  las denominadas “Casitas de la Caridad”, las cuales se las prestaban a gente pobre. Eran todas de viejas maderas, con una sola ventana y puerta en el frente y bastante estrechas.

Mi madre siempre nos contaba que una madrugada les despertó un violento temblor y que no se podían ni sostener en pie. Casi al amanecer, los temblores iban en aumento y su papá, don Manuel Arguedas Arancibia, muy preocupado les dijo que había que desocupar la casa rápidamente. Como no pudo abrir la puerta, porque se trabó, sacó a mi abuelita Angélica por la ventana. No sé cómo hizo, porque dice mi mamá que la ventana era bastante alta y mi abuelita estaba embarazada -de una niña que murió casi al nacer- y le empezó a pasar, uno a uno, a los tres chiquillos, que tenían edades de 10, 7 y 3 años.

Ese día, aparte de los temblores, cayó un fuerte aguacero. Mi mamá recuerda que se encaminaron hacia la Estación del Ferrocarril (hoy, predios del Liceo de Esparza), adonde trabajaba su papá y le pidieron al Administrador, don Arturo Roldán, que les dejara estar en un gran corredor que había en la Estación. Ahí también había varios vecinos.

En el camino, se veía cómo la tierra se abría y cerraba, en grandes zanjas, mientras temblaba. La torre del Templo Parroquial de Esparza, se vino abajo, y muchas casas resultaron dañadas.

En un terreno de don Víctor Calvo Carvajal, para ese entonces, Jefe Político de Esparza, mucha gente del pueblo hizo ranchos o ponían unos horcones y un manteado encima para guarecerse, mientras se componía el asunto de la ‘tembladera’, pero se vieron afectados, al igual que en otros pueblos, por la falta de víveres, alojamiento y ropa.

Toda la zona quedó incomunicada, tanto por los caminos, como por la línea férrea, pues, debido a los derrumbes o a las grandes grietas, ocasionados por el terremoto.

Les comparto una fotografía de la familia de mi mamá, así como otras de los daños ocasionados en varias comunidades, información que encontré en los periódicos y noticias de la época.

NOTA MARGINAL del Director del Blog ESPARZA MÍA: De acuerdo con información proporcionada en un artículo escrito por el Sr. Walter Montero P., en una edición de la Revista Geológica de América Central de 1999, se registró un movimiento sísmico precursor a las 2:06 a.m., verificándose el evento sísmico principal a las 10:07 a.m. (ver referencia bibliográfica al final de este capítulo). En dicho artículo, podemos leer:

“El terremoto de San Casimiro del 4 de marzo de 1924, de las 10 h y 07 min GMT (Ms 7,0), ha sido uno de los terremotos más destructivos ocurridos en Costa Rica a través de su historia, debido a que generó daños de alta intensidad en una gran región que incluyó Orotina, San Mateo, Esparza en la región pacífica central y algunas de las principales ciudades del Valle Central como fueron San Ramón, Atenas, Palmares, Grecia, Alajuela, Heredia y el mismo San José.

 “En la Tribuna del 29 de marzo (página 3) se reporta que las pérdidas que causó este sismo fueron por ¢30 millones de colones. El temblor fue sentido en toda Costa Rica y en gran parte de Nicaragua y Panamá”. (**)

Aportamos al presente artículo de la Sra. Ana Sancho un gráfico con la información de la serie de eventos telúricos -previo y réplicas- asociados al sismo principal, del cual hemos venido comentando. (**)

 

* * * Galería de Imágenes * * *

Estas imágenes son de mis abuelos Manuel Arguedas Arancibia, Angélica Moraga Calvo, (embarazada de una niña que murió al nacer), mi mamá Sara (tenía 7 años) y mi tío Héctor. Faltó en la foto mi tía Aurita, de la que no tenemos imágenes de pequeña (tenía 10 años en 1924). Ellos sobrevivieron al terremoto de San Casimiro -también llamado Terremoto de Orotina- del 04 de marzo de 1924 y cuyas vivencias las hemos conocido a través de las anécdotas contadas por mi mamá. Lamentablemente, nunca tuve la curiosidad de preguntarle a mi papá, Benedicto Sacho Vindas- acerca de esto, pues él vivía, en ese entonces, en Atenas, que también resultó muy afectada por el sismo.

Comentario al margen: En estos días, al leer publicaciones sobre el terremoto, de verdad que se le estruja a uno el corazón con todo lo que sucedió en pueblos y ciudades. Por ejemplo, una familia que iba para el General quedó sepultada cuando se derrumbó un cerro. Estaba conformada por don Juan Jiménez Porras, su esposa, doña Guadalupe Araya y sus cuatro hijos -Emigdio de 23, Guadalupe de 16, Juan de 13 y Casimiro de 11. De ellos, solamente se salvó Emigdio, que regresó, a como pudo, a San José a avisar de la tragedia y para que le ayudaran a localizar los cuerpos de sus familiares.

.

Terremoto de San Casimiro. Imagen: Diario El Comercio, marzo  de 1924. Sistema Nacional de Bibliotecas (SINABI).

.

Don Víctor Calvo Carvajal era tío abuelo de mi mamá. Tenía un Hotel y Fonda en las inmediaciones de la Estación del Ferrocarril ramal Esparta-Puntarenas, donde llegaban los arrieros. Y, en esa ocasión, prestó un terreno que tenía para la construcción de ranchos, con el propósito de que la gente acampara temporalmente, mientras pasaba la ‘tembladera’.

En un telegrama que mandaron de Esparza a la capital pidiendo ayuda, decía: “Esparta sin luz, las casas están abandonadas por temor de los temblores, por lo que se reforzó el pueblo con más policías para resguardar el orden”. Imagen: Periódico El Comercio, marzo de 1924. SINABI.

.

 

Mi mamá dice que daba tristeza ver a los chiquitos todos mojados pues llovía mucho mientras que la tierra no terminaba de temblar, los ranchos parecían hamacas con cada sacudida y no tenían alimentos y se les metía toda el agua. Imagen: El Comercio, marzo de 1924. SINABI.

.

En San Ramón de Alajuela, hubo muchos daños, casas caídas, sin luz y sin agua, la torre del templo Parroquial se separó; se cayeron los capiteles laterales, toda la mampostería se vino abajo, y varias casas se derrumbaron también. Se tomó la decisión de ubicar a los vecinos de los alrededores del templo en otro sector, por temor a que acaeciera un terremoto mayor y que las desgracias fueran más grandes. Imagen: Periódico La Tribuna, marzo de 1924. SINABI.

.

En San Ramón de Alajauela, tanto la Escuela Superior de Varones, como la de niñas, se derrumbaron durante el terremoto de San Casimiro del 04 de marzo de 1924. Imagen: Periódico La Tribuna. SINABI.

.

El Palacio Municipal de San Ramón, quedó con graves daños, así como el hospital y la cárcel. También sufrieron graves daños las casas construidas de bahareque y calicanto. Imagen: La Tribuna, marzo de 1924. SINABI.

.

Se registraron graves daños en el cementerio de San Ramón. Lo mismo sucedió en el de Esparza, Alajuela y otros sectores, por lo que dieron la orden inmediata de recoger los restos de cadáveres esparcidos y enterrarlos lo más rápido posible, para evitar la propagación de alguna enfermedad o peste. En la gráfica, se observa a un policía resguardando de los curiosos al cementerio de San Ramón. Imagen: La Tribuna, marzo de 1924. SINABI.

.

Orotina fue la zona donde más daños causó el Terremoto de San Casimiro. Muchos cerros se derrumbaron y aterraron los caminos que llevaban al poblado, desde la zona de Río Grande. Se presentaron grandes derrumbes, especialmente entre Balsa y Escobal, con grietas hasta de dos metros de ancho. Imagen: La Información, marzo de 1924. SINABI.

.

El Terremoto de San Casimiro, ocurrido el 04 de marzo de 1924, según lo narrado en los periódicos de la época, ocasionó varios fenómenos, entre ellos, el aumento del caudal en varios ríos y en los pozos que antes del terremoto estaban con poca cantidad de líquido. Una vez pasado el sismo, se llenaron los pozos de brocal y el agua de derramaba de ellos. También se investigó el hecho de que se escuchaban muchos retumbos en un cerro llamado La Bandera. La gente decía que había visto cómo salía humo o gases de la cúspide y pensaban que era un volcán en formación, pero, luego, fue desmentido por los científicos.

.

Terremoto San Casimiro, marzo de 1924, foto tomada por Manuel Gómez Miralles en las faldas del cerro de Turrubares. Imagen: La Tribuna, marzo de 1924. SINABI.

Comentario marginal: Esta fotografía fue tomada antes del terremoto. Posiblemente, la utilizaron para ilustrar el comentario, pues la gente asustada decía, luego del terremoto, que se iba a hacer un volcán ahí, porque se escuchaba una especie de retumbos antes de cada temblor y algunos vieron salir humo o gases de la cúspide del cerro.

.

Terremoto de San Casimiro. La ciudad de Alajuela también se vio muy afectada. Muchas casas y edificios públicos quedaron en ruinas y muchas personas heridas. Se vieron muy afectadas las zona de Grecia, Atenas y sectores vecinos. Imagen: La Tribuna, marzo de 1924. SINABI.

.

Las estructuras de la Casa Cural y del Templo Parroquial de Orotina quedaron gravemente dañadas y muchísimas personas heridas, al caer unos grandes bloques de piedra desde la iglesia. Había muchas personas en sus inmediaciones que habían salido de sus casas, asustadas por el temblor, resultando heridas. El Cura Párroco estaba, en ese momento, acompañado de unos familiares, entre los que se encontraba Anita Caballero, quien quedó prensada por las piernas. Pasaron varios días, hasta que la pudieron trasladar a San José, al hospital, pero la muchacha siempre falleció. Imagen: La Información, marzo de 1924. SINABI.

.

Terremoto de San Casimiro, 04 de marzo de 1924. Imagen: La Tribuna, SINABI.

.

Foto de Manuel Gómez Miralles, tomada en San José, donde se observan los daños causados en la ciudad capital por el Terremoto de San Casimiro. Se contaron más de 200 casas destruidas. Se cerraron muchos negocios, como la tienda de don Eladio Prado, el Apostolado de la Oración; el Negocio de los Solera, situado en el Paso de la Vaca. El Teatro Nacional también sufrió daños por un pequeño incendio que fue sofocado rápidamente, y la estatua de Calderón de la Barca se partió en dos. Se levantaron ranchos y ‘tembloreras’ –especie de tiendas de campaña-, en varias zonas como Chile de Perro y El Cerrito, en Barrio Luján. Imagen: La Tribuna, SINABI.

.

Foto de Manuel Gómez Miralles, que ilustra los daños en la Panadería La Samaritana, en San José, por causa del Terremoto de San Casimiro, del 04 marzo de 1924. Imagen: La Tribuna. SINABI.

.

Terremoto de San Casimiro el 4 de marzo de 1924. Como siempre, los más sagaces se aprovechan de la situación en tiempos de emergencia. Según relataban las noticias de la época, en San José fueron construidas muchas casas de madera, luego del terremoto de Cartago (1910). Una gran cantidad de esas viviendas estaban alquiladas, y sus dueños, inescrupulosamente, llegaban y les decían a los inquilinos que les iban a subir el alquiler y que si no podían pagarlo debían abandonarlas de inmediato. Así, instalaban a otra familia y hacían el negocio. ¡Qué injusticia! ¿No cree Usted?

.

____________________________

Sra. Ana Sancho Arguedas(*) La Sra. Ana Sancho Arguedas, Bibliotecóloga, nativa de Esparza y residente en Heredia. Es una Madre de Familia que dedica su tiempo libre a la investigación y recopilación de temas históricos, formales o tradicionales, así como a la recopilación de antiguos documentos y fotografías, las cuales comparte con sus amigos y contactos de redes sociales.

.

IMÁGENES: Sra. Ana Sancho Arguedas, Periódicos “La Tribuna”, “La Información” y “El Comercio”. Sistema Nacional de Bibliotecas de Costa Rica (SINABI).

RESTAURACIÓN FOTOGRÁFICA y REDACCIÓN de los COMENTARIOS al PIE de las IMÁGENES: Marco Fco.’. Soto Ramírez, Director del Proyecto de Investigación, Rescate y Difusión Cultural “ESPARZA MÍA…”

 (**) Fuente Consultada:

Montero P., Walter. Artículo “EL TERREMOTO DEL 4 DE MARZO DE 1924 (Ms 7,0): ¿UN GRAN TEMBLOR INTERPLACA RELACIONADO AL LÍMITE INCIPIENTE ENTRE LA PLACA CARIBE Y LA MICROPLACA DE PANAMÁ?” Revista Geológica de América Central. Escuela Centroamericana de Geología, Universidad de Costa Rica. San José, C.R. 1999.

Don ALBERTO MADRIZ PEÑARANDA, Maquinista del Ferrocarril del Ramal Esparta-Puntarenas

  Serie: Personajes del Terruño ‘Espartano’  

Por: Ana Sancho Arguedas (*)

18 de marzo de 1929. Don ALBERTO MADRIZ PEÑARANDA, Maquinista del Ferrocarril al Pacífico (FEalP), del Ramal Esparta-Puntarenas, Ferrocarril al Pacífico (FEalP), del Ramal Esparta-Puntarenas, Mecánico de los Talleres Centrales de ese medio de transporte, en San José, y Maquinista del Tranvía Cartago-Agua Caliente. En esta nota de prensa, se comunica su sensible fallecimiento.

Don Alberto Madriz Peñaranda maquinista-del-tren-de-esparta-nueva-prensa-18-marzo-1929

____________________________

FUENTE: Periódico “Nueva Prensa”, del 18 de marzo de 1929.

IMAGEN: Cortesía de la Sra. Ana Sancho Arguedas (*).

Sra. Ana Sancho Arguedas

(*) La Sra. Ana Sancho Arguedas, es nativa de Esparza, residente de Heredia.  Es Investigadora y Reportera del Proyecto de Investigación, Rescate y Difusión Cultural “ESPARZA MÍA…”

Dedica su tiempo libre a la investigación y recopilación de temas históricos, formales o tradicionales, así como a la recopilación de antiguos documentos y fotografías, las cuales comparte con sus amigos y contactos de redes sociales..

Restauración Fotográfica y Redacción del Texto: Marco Fco.’. Soto Ramírez, Director del Proyecto de Investigación, Rescate y Difusión Cultural “ESPARZA MÍA…”

 

esp-campana-dorada-logo-esparza-mia

Don BENEDICTO SANCHO: Devoto Hijo, Esposo y Padre, Valiente Trabajador

Don BENEDICTO SANCHO VINDAS, caballero a carta cabal, excepcional hijo, esposo, padre, abuelo y amigo.

Don BENEDICTO SANCHO VINDAS, caballero a carta cabal, excepcional hijo, esposo, padre, abuelo y amigo.

 Serie: Personajes del Terruño Esparzano  

Por:  Marco Fco.’. Soto Ramírez,

Director del Blog “ESPARZA MÍA…”

Don Luis Francisco Benedicto Sancho Vindas nació en Atenas el 4 de octubre de 1916, fue hijo de los atenienses don Juan Sancho Vindas y doña Dorila Vindas Alpízar.

Fueron sus abuelos paternos: Andrés Sancho (herediano) y Juana Arias Quesada (desamparadeña), y sus abuelos maternos: Rudecindo Vindas Morales (josefino) y de Domitila Alpizar Espinoza (ateniense). Fue bisnieto de Ramona Sancho (herediana), Josefa Gordiana Arias Quesada (desamparadeña); así como de Roque Vindas Segura y Anna María Morales (josefinos) y de Remigio Alpizar Peraza (josefino) y de Josefa Espinoza (alajuelense).

Llegó a Esparza cuando contaba con 7 años y, de inmediato, la adoptó como si de su tierra natal se tratase: un lugar que amó hasta el último día de su vida y donde reposa en el sueño eterno…

Cursó estudios en la Escuela de Esparza, donde obtuvo el sexto grado, con la ilusión de dirigirse al Instituto de Alajuela, pero el destino le tenía otra misión… Su padre murió y tuvo que ayudarle a su mamá a sacar adelante a sus hermanos menores. 

.

Don BENEDICTO SANCHO VINDAS y su esposa doña SARITA ARGUEDAS MORAGA, 15 días antes del nacimiento de LILIANA, autora de esta publicación.

Don BENEDICTO SANCHO VINDAS y su esposa doña SARITA ARGUEDAS MORAGA, 15 días antes del nacimiento de LILIANA, autora de esta publicación.

.

En Esparza, conoció a SARA ARGUEDAS MORAGA, hija de Manuel Arguedas Arancibia y Angélica Moraga Calvo, amigos desde la infancia. Se enamoraron y se casaron el 27 de marzo de 1941.

Don MANUEL ARGUEDAS ARANCIBIA era descendiente directo del General JOSÉ IGNACIO ARANCIBIA LAGOS, Héroe de la Campaña Nacional contra los Filibusteros (1856), propietario de la famosa Hacienda La Pastora (del Barrio Los Mangos de Esparza), natural de la región de Bio Bio, Chile, y mártir que perdiera su vida junto a la del ex Presidente de la República JUAN RAFAEL MORA PORRAS, conocido como ‘JUANITO MORA’, ambos fusilados en la Plaza del Jobo, en Puntarenas, el 30 de setiembre de 1860.

Don Benedicto trabajó muchos años con la Empresa Constructora de Rafael Herrera (FELUCO) y, en sus últimos años, en Fertilizantes de Centroamérica (FERTICA).

Siempre se caracterizó por ser una persona de trato cálido, muy recta, con grandes valores. Amigo de todos, siempre estaba dispuesto a tender la mano a los que le necesitaban.

Tanto en Esparza, como en FERTICA, le decían “EL SALVAJE”, porque nunca se agachaba para el trabajo, aunque estuviese enfermo.

Don Benedicto Sancho Vindas falleció en Heredia, el 27 de octubre 1996 y, desde ese cielo inmenso tan perfecto, junto al Creador, siempre vela por su Familia. Día a día, año tras año, la huella de su amor sigue creciendo…

* * *

A MI PADRE, BENEDICTO SANCHO

Don BENEDICTO SANCHO VINDAS en un collage de imágenes que abarca desde su juventud hasta su madurez.

Don BENEDICTO SANCHO VINDAS en un collage de imágenes que abarca desde su juventud hasta su madurez.

Por: Ana Sancho Arguedas (*)

Mi Quijote de la Mancha, eso fuiste para mí. Caballero de brillante armadura, que despertó desde niña mis ansias de lectura, de soñar, ese deseo incontenible por vivir aventuras ajenas, llenas de hadas, príncipes, duendes y ogros. Siempre, desde niña, llenaste de amor y de ilusiones cada uno de mis días.

Tus compañeros de labores te decían cariñosamente ‘El Salvaje’, porque siempre estabas pronto al trabajo, dando más del 100%, aun cuando tus fuerzas se hallaban agotadas. ‘Salvaje’ -pienso yo-, llamado así por la vida, por saber enfrentarla, cara a cara, desde niño, partiéndote el lomo sin quejarte, por buscar tu propio lugar en la vida, en este Universo infinito…

Es así, como la vida te llamó a gritos cuando aún jugabas con ‘trompos’ y ‘bolinchas’ en los polvorientos caminos de Esparza, allá por el Barrio Los Mangos. Empezando tu adolescencia, tuviste que empezar a hacer tuyo el primer papel que el destino puso en tus manos: ser el hombre de la casa y ayudar a mantener a tu familia, a tu madre y hermanos, cuando Dios recogió a tan temprana edad a tu padre. Atrás quedaron las ilusiones de ser Bachiller en el Instituto de Alajuela. Solamente la fuerza del amor te pudo a dar el valor para ser en un hijo tan especial, un hermano tan querido, un esposo muy amoroso y un padre maravilloso.

Ha pasado mucho tiempo desde que te fuiste, a vivir una nueva vida, y las lágrimas me brotan tan sólo al recordarte y, contemplándome por encima de mi hombro, siento tu mano resbalar sobre mi cabeza, como el suave aleteo de un ave surcando el cielo… Y escucho tu voz que me dice al oído:

“-Pará ya las lágrimas, vive tu vida, no nos hemos separado, tú eres parte de mí y yo de ti por toda la eternidad….”

Al igual que don Quijote, hiciste tu propio camino en la vida, hiciste camino al andar, dejaste tu huella por los lugares que recorriste, tu vida valió la pena y aún los que no te conocieron te quieren porque tú sigues vivo en ellos… Hoy eres mi estrella en el firmamento, mi pedacito de Dios aquí en la Tierra…

Herencia de amor fue tu regalo y tu vida, papito, y gracias a ti y a todos tus recuerdos, hoy, años después de tu muerte, todavía sigo rebuscando en el pasado, en documentos viejos y manchados por el hollín de los años, con el propósito de encontrar a todos tus antepasados. Ése es mi homenaje hacia ti, hacia todas tus enseñanzas y porque siempre metiste en mi corazón las siguientes palabras:

“-No se le olvide de dónde venimos, m’hijita, siempre recuerde a los que quedaron atrás”.

Hoy estarías feliz de leer todo lo que he encontrado. Ni te imaginarías hasta dónde he llegado y ese será mi granito de arena para los que vengan detrás de mí, para mis hijos y nietos. Gracias por todos los recuerdos que dejaste en mi mente y en ese pequeño diario a medio terminar que dejaste en Esparza, gracias a ellos logré hacer la conexión con todo tu pasado y todas las anteriores generaciones que se conectaran para que vieras la luz de la vida ese 4 de octubre de 1916.

.

 *** GALERÍA FOTOGRÁFICA ***

 

Don BENEDICTO SANCHO VINDAS y su afable sonrisa. Fue un conversador muy ameno, respetuoso, y correcto en su hablar.

Don BENEDICTO SANCHO VINDAS y su afable sonrisa. Fue un conversador muy ameno, respetuoso, y correcto en su hablar.

.

 

Don BENEDICTO SANCHO VINDAS y su inseparable y amada esposa doña SARITA ARGUEDAS MORAGA.

Don BENEDICTO SANCHO VINDAS y su inseparable y amada esposa doña SARITA ARGUEDAS MORAGA.

.

Don BENEDICTO SANCHO, su esposa doña SARITA ARGUEDAS, y algunos de sus nietos.

Don BENEDICTO SANCHO, su esposa doña SARITA ARGUEDAS, y algunos de sus nietos.

.

Don BENEDICTO SANCHO VINDAS fue un muy experimentado Operador de maquinaria pesada.

Don BENEDICTO SANCHO VINDAS fue un muy experimentado Operador de maquinaria pesada.

.

Recuerdos muy emotivos, se agolpan en la mente de LILIANA SANCHO, al releer esta carta que le enviara hasta Heredia, escrita por su señor padre, don BENEDICTO SANCHO, a principios de la década de los años 1970, donde le contaba algunas incidencias de nuestra querida ESPARTA.

Recuerdos muy emotivos, se agolpan en la mente de LILIANA SANCHO, al releer esta carta que le enviara hasta Heredia, escrita por su señor padre, don BENEDICTO SANCHO, a principios de la década de los años 1970, donde le contaba algunas incidencias de nuestra querida ESPARTA.

.

 

LILIANA SANCHO ARGUEDAS, autora de esta publicación, en compañía de sus padres, don BENEDICTO y doña SARITA.

LILIANA SANCHO ARGUEDAS, autora de esta publicación, en compañía de sus padres, don BENEDICTO y doña SARITA.

.

Don BENEDICTO SANCHO VINDAS amaba la producción agrícola. En sus ratos libres, solía darle mantenimiento a su terreno de Esparza, donde -además de su casa de habitación-, tenía sembrados árboles frutales y maderables, y cultivaba, entre otros productos de temporada, yuca, tiquisque, ñame, maíz y frijoles, como en este caso, que fue sorprendido mientras sembraba semilla de frijol con 'espeque' (palo para hacer agujeros en el suelo e introducir 3 ó 4 semillas).

Don BENEDICTO SANCHO VINDAS amaba la producción agrícola. En sus ratos libres, solía darle mantenimiento a su terreno de Esparza, donde -además de su casa de habitación-, tenía sembrados árboles frutales y maderables, y cultivaba, entre otros productos de temporada, yuca, tiquisque, ñame, maíz y frijoles, como en este caso, que fue sorprendido mientras sembraba semilla de frijol con ‘espeque’ (palo para hacer agujeros en el suelo e introducir 3 ó 4 semillas).

.

Don BENEDICTO SANCHO VINDAS fue un muy experimentado Operador de grúas en la empresa nacional FERTICA.

Don BENEDICTO SANCHO VINDAS fue un muy experimentado Operador de grúas en la empresa nacional FERTICA.

.

Imagen de la terrible tragedia de la Angostura, Puntarenas, acaecida el 13 setiembre 1975. Al fondo se observa la grúa de la empresa FERTICA, operada por el esparzano don BENEDICTO SANCHO, cuando trataban de sacar el autobús del Estero. Don BENEDICTO contaba que él sufrió mucho cuando por fin sacaron el bus y vio cómo había personas ahogadas y prensadas en las ventanas, quienes, lamentablemente. no pudieron escapar del fatal accidente.

Imagen de la terrible tragedia de la Angostura, Puntarenas, acaecida el 13 setiembre 1975. Al fondo se observa la grúa de la empresa FERTICA, operada por el esparzano don BENEDICTO SANCHO, cuando trataban de sacar el autobús del Estero. Don BENEDICTO contaba que él sufrió mucho cuando por fin sacaron el bus y vio cómo había personas ahogadas y prensadas en las ventanas, quienes, lamentablemente. no pudieron escapar del fatal accidente.

.

Don BENEDICTO SANCHO, su esposa doña SARITA ARGUEDAS, sus hijos y una pariente durante una reunión familiar.

Don BENEDICTO SANCHO, su esposa doña SARITA ARGUEDAS, sus hijos, amigos y una pariente durante una reunión familiar.

.

El Libro de Bautismos de la Parroquia de Atenas, conserva los datos de nacimiento y sacramentales de don BENEDICTO SANCHO VINDAS.

El Libro de Bautismos de la Parroquia de Atenas, conserva los datos de nacimiento y sacramentales de don BENEDICTO SANCHO VINDAS.

.

Don BENEDICTO SANCHO, su esposa doña SARITA ARGUEDAS, y algunos de sus nietos.

Don BENEDICTO SANCHO, su esposa doña SARITA ARGUEDAS, y algunos de sus nietos.

.

En su mocedad, vemos a doña SARITA ARGUEDAS viuda de don BENEDICTO SANCHO.

En su mocedad, vemos a doña SARITA ARGUEDAS viuda de don BENEDICTO SANCHO.

.

Doña SARITA ARGUEDAS viuda de don BENEDICTO SANCHO, muy pronto cumplirá 99 años.

Doña SARITA ARGUEDAS viuda de don BENEDICTO SANCHO, muy pronto cumplirá 99 años.

.

Doña SARITA ARGUEDAS MORAGA, viuda del recordado BENEDICTO SANCHO VINDAS, aparece en esta imagen, acompañada por sus hijos: Flor, Carmen, Aury, Lily, Maria Elena, Cristina, mami y Juan (fallecido el el 2010).

Doña SARITA ARGUEDAS MORAGA, viuda del recordado BENEDICTO SANCHO VINDAS, aparece en esta imagen, acompañada por sus hijos: Flor, Carmen, Aury, Lily, Maria Elena, Cristina y Juan (fallecido en 2010).

.

LILIANA SANCHO ARGUEDAS, quien nos obsequió valiosos recuerdos familiares.

La señora ANA SANCHO ARGUEDAS, quien nos obsequió valiosos recuerdos familiares.

.

 

____________________________

Sra. Ana Sancho Arguedas(*) La Sra. Ana Sancho Arguedas, es nativa de Esparza. Dedica su tiempo libre a la investigación y recopilación de temas históricos, formales o tradicionales, así como a la recopilación de antiguos documentos y fotografías, las cuales comparte con sus amigos y contactos de redes sociales.

.

IMÁGENES: Cortesía de la autora.

RESTAURACIÓN FOTOGRÁFICA y REDACCIÓN de los COMENTARIOS al PIE de las IMÁGENES: Marco Fco.’. Soto Ramírez, Director del Proyecto de Investigación, Rescate y Difusión Cultural “ESPARZA MÍA…”

Los Duendes: Dos relatos…

trio-de-duendes-sobre-tronco (Ladies Forum)

  Por: Ana Sancho Arguedas (*)

Dentro de las tradiciones populares, el tema de los duendes cuenta con un lugar muy especial… Hay quienes tienen recuerdos -buenos o malos- de ellos.

Compartiré con Ustedes dos relatos, uno personal, y otro de una amiga mía…

Heredia como lugar de los hechos…

Contaba con la edad de 3 ó 4 años, cuando me topé con los duendes. Estaba muy pequeña, pero tengo un recuerdo claro de lo que me pasó ese día. Vivíamos en el Barrio La India, hoy, conocido como Corazón de Jesús, Heredia, en una casa que mi papá le alquiló a don José Solís. En una parte de la casa estaban los cuartos y en otra, totalmente independiente, se encontraban el comedor y la cocina. Ahí, mi mamá guardaba el arroz y los frijoles en sacos que mi papá le compraba todos los meses.

Cierta mañana, me levanté temprano, mucho antes que mis hermanas, y me fui a la cocina, a cogerle una monedita a mi mamá, para comprarme algo en la pulpería. De repente, escuché al fondo de la cocina una bulla… Y me volví a ver qué era. En uno de los sacos había un viejito, de muy pequeña estatura, que me enseñaba algo, como un juguetito y me decía que fuera con él a jugar… Me tiraba granos de arroz y de frijoles para llamar mi atención…

A mí, me dio mucho miedo, y empecé a gritar. Mi mamá llegó rápido a ver qué me sucedía y yo le decía:

-¡Tengo miedo! ¡El viejito me quiere robar!

Pero ella no veía nada… Yo le decía y señalaba:

-¡Ahí, encima del saco!

Fue cuando, entonces, ella pudo ver que algo tiraba granos, pero, aquello era invisible.

Entonces, mi mamá se armó de valor, hizo una oración y con mucha firmeza le ordenó al duende que se fuera, que no tenía nada que hacer ahí y… aquello desapareció…

Mi mamá se asustó, porque desde hacía meses escuchaba que las gentes decían que andaba rondando un duende por las casas vecinas.

En una de las casas, vivía una señora que era costurera y estaba embarazada. A ella, la empezaron a molestar a toda hora. Muchas veces se escuchaban sus gritos, y todos corrían a ver qué pasaba y la encontraban desmayada. Eso sucedía cuando se le aparecía el duende. Fue tan grave la persecución que tuvo que abandonar esa casa.

Poco tiempo, después también mis padres decidieron irse del vecindario, y nos fuimos a alquilar casa a otra parte.

Duendes en Esparza…

La mamá de una amiga que se desempeñaba como partera, en Esparza, me contó que, cuando sus dos hijas estaban muy pequeñas, una madrugada la llegaron a buscar para asistir en el parto a una señora y tuvo que dejar a las niñas solas en la casa. La más pequeña estaba de meses, y la más grandecita de unos tres años. Ella salió y les cerró la puerta por fuera con un candado… Sabía que aquella era una acción imprudente, pero le daba miedo, porque quedaban solitas.

Cuando regresó a casa solamente encontró en la cama a la niña más grande… La puerta no estaba forzada y no habían ventanas abiertas… Se puso como loca a llamar a los vecinos para que le ayudaran a buscar a la bebé. Todo el día buscaron y no la encontraron. No fue sino hasta en la ‘pura tarde’, cuando un grupo de personas, que andaba buscando en una ladera, escuchó un llanto de bebé. En el fondo, había como un cerco de matas de piñuela (una planta con bordes espinosos) y no se podía avanzar. De allí, provenía el llanto…

A como pudieron, cortaron unas matas y encontraron a la bebé, limpiecita, sin rasguños, con unos juguetitos alrededor. Nadie entendió cómo llegó hasta allí. Todos comentaron que habían sido los duendes que se la querían robar o perder…

Espero hayan sido de su agrado estos dos relatos acerca de un tema siempre vigente en las tradiciones populares costarricenses, de los cuales existen muchas historias que se cuentan en cada familia: LOS DUENDES.

____________________________

Sra. Ana Sancho Arguedas(*) La Sra. Ana Sancho Arguedas, es nativa de Esparza. Dedica su tiempo libre a la investigación y recopilación de temas históricos, formales o tradicionales, así como a la recopilación de fotografías antiguas, las cuales comparte con sus amigos y contactos de redes sociales.

.

IMAGEN de Duendes: Utilizada con fines ilustrativos. Blog “Ladis Forum”.