HISTORIA de ESPARZA, Ciudad Colonial… (Programa “Conociéndonos”, Canal 15-UCR)

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Documental producido por Canal 15 y la Escuela de Historia de la Universidad de Costa Rica
sobre el cantón de Esparza, Puntarenas, Costa Rica, América Central.

Entrevista a la recordada MSc. Claudia Quirós Vargas, connotada Historiadora Costarricense de renombre internacional, oriunda de Esparza, Premio Nacional de Historia “Aquileo J. Echeverría” 1990.

Escuela de Historia, UCR – Encargado de Extensión Docente CIHAC: Juan José Marín.

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Nace la Cátedra Claudia Quirós (Año 2009)

La recordada MSc. CLAUDIA QUIRÓS VARGAS (Premio Nacional de Historia "Aquileo J. Echeverría, 1991), fue la gestora de la creación del Mes de la Esparzaneidad.

La recordada MSc. CLAUDIA QUIRÓS VARGAS (Premio Nacional de Historia “Aquileo J. Echeverría, 1991), fue la gestora de la creación del Mes de la Esparzaneidad.

CLAUDIA QUIRÓS VARGAS (In Memoriam)

Autor: Lic. Marcos Hernán Elizondo Vargas (*)

Amigas y amigos todos:

Para mí es un honor venir a cumplir con una solicitud de la Junta Directiva de la Casa de la Cultura. Me uno con regocijo y agrado al deber cívico de rendir tributo de admiración, gratitud y respeto a la persona y a la obra de la máxima historiadora que residió en la ciudad del Espíritu Santo de Esparza en la segunda mitad del Siglo XX y en los primeros años de éste: a doña Claudia Quirós Vargas.

Hace ya más de 3 años, “Cavita” como la llamábamos con cariño, se subió a la barca absurda de Caronte para emprender su viaje hacia la eternidad. Nos dejó enfrentados ante la prueba de la muerte que es, sin duda, la más dramática y sugerente que puede afrontar el ser humano.

Porque podrá borrarse de nuestros recuerdos, el momento en que vimos de niños, apagarse la vida del pajarito cuyos arpegios melodiosos halagaron nuestros oídos, o el del instante en que cayó muerto a nuestros pies, el perro noble que vino a compartir con nosotros, sin regateos ni mezquinas conveniencias, muchas horas de alegría. Pero cuando la muerte nos ofrece la más dolorosa de las experiencias, arrebatándonos a un ser querido, el familiar cercano o la amiga entrañable, las reflexiones acuden presurosas al espíritu conturbado, y por su medio, del ser superficial que hasta ahí éramos, comienza a surgir, como el rayo luminoso entre las tinieblas, un nuevo ser más profundo y angustiado.

Este es el momento creador en el que, con la madurez sicológica adquirida en el tiempo, adviene en nuestro destino la espontánea actitud metafísica, que nos exige responder a aquellas inquietantes preguntas que, hasta ese momento, dormían en todos los pliegues del alma: ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónele vamos?

De Esparza a Heredia y viceversa

Déjenme decirles que doña Claudia vino de la ciudad de Heredia. Allí nació en 1934, por circunstancias de la vida, cuando sus padres, don Fernando Quirós Moraga y doña Gladys Vargas Chavarría, una familia auténticamente garrobera, se había trasladado a la “Ciudad de las Flores”, porque don Fernando, músico y guitarrista, fue llamado a formar parte de la Orquesta Borbón, donde tocó algunos años. A pesar de haber nacido en Heredia, “Cavita” siempre lució en su corazón los colores garroberos.

La Familia Quirós Vargas regresa a Esparta por cuanto don Fernando es nombrado para dirigir la Filarmonía local y entonces, Claudia pudo cursar sus estudios primarios la Escuela Arturo Torres Martínez, en la tierra natal de sus padres.

Hago un paréntesis para señalar que Heredia es una ciudad y una provincia que ha tenido mucha relación con Esparza, desde la época colonial. De Heredia, vinieron los Benavides, una de las familias más emblemáticas y numerosas del pueblo. De Heredia vino a morir en estos lares, don Fadrique Gutiérrez, el político, el escultor, el escritor, el arquitecto que construyó el Fortín de Heredia y cuyos restos descansan hoy olvidados en algún rincón también olvidado de nuestro cementerio.

De Heredia vino a ese mismo camposanto, la extraordinaria obra en granito del escultor Olger Villegas: “La Maternidad” que desde los años 60 del siglo pasado, adorna la tumba de la familia Quirós Vargas.

Por su parte, de la antigua Esparta, llegó a Heredia, después de estudiar en Estados Unidos, uno de nuestros mejores hijos: don Arturo Torres Martínez, nombrado primer Director de la Escuela Normal.

De Heredia vinieron al pueblo muchos educadores a servir en el Liceo de Esparza. De Esparza fueron a Heredia muchos estudiantes a cursar carreras en la Escuela Normal primero y en Universidad Nacional después. Y ahí vamos, aumentando nuestros intercambios educativos y culturales, de uno de los cuales nació el grito retador de: “¡Soque Esparta, que Heredia aguanta!”

Gestación Profesional

Claudia ingresó a la Escuela Normal de Costa Rica donde se graduó de maestra. Impartió clases en la Escuela Arturo Torres, la misma en la que había estudiado, donde fue “una maestra de verdad”.

Posteriormente, fue designada Directora de la Escuela “Francisco J. Orlich” de Chacarita, Puntarenas. Ingresó a la Universidad de Costa Rica para realizar estudios de Licenciatura en Historia.

En 1976, presentó su Tesis de Grado que versó sobre los Aspectos Socieconómicos de la Ciudad del Espíritu Santo y su Jurisdicción entre 1574 y 1848.

Fue nombrada Profesora de Historia de Costa Rica en la Universidad y en 1987, el Centro de Investigaciones Históricas de la Universidad de Costa Rica publicó su obra: Dialéctica entre Ciudad-Conquistador durante el Siglo XVI en Costa Rica.

La Muerte cosecha su partida

Realizó su Maestría mediante una pasantía en Sevilla, España, y no logró obtener su ansiado Doctorado, pues le sobrevino la muerte en forma repentina, dentro de un autobús, en febrero del año 2006, cuando viajaba hacia San José, para entregar unos informes sobre un proyecto de investigación que realizaba sobre la “guanacastequidad”.

Murió, con las “botas puestas” como acertadamente lo manifestara don Francisco Enríquez, Director de la Escuela de Historia de la Universidad de Costa Rica.

A la hora de su partida terrenal “Cavita” fue llorada con lágrimas del corazón, de esas que al caer, cálidas y profusas sobre el sepulcro recién abierto, parece que ablandan y entibian el último de los sueños.

Doña Claudia estaba considerada como una de las mayores exponentes de la Historia Colonial, impulsó proyectos de investigación orientados al estudio y rescate de la cultura popular y se preocupó por llevar a sus alumnos a conocer los lugares que estudiaban, las costumbres de sus gentes y su historia.

Dentro de sus aportes a la comunidad, están su lucha y el logro de declarar como Zona Protectora el Área de Tivives y la gran lucha emprendida junto al pueblo, en enero y febrero de 1993, cuando el Presidente de la República de entonces, el hoy indiciado Rafael Ángel Calderón Fournier, ordenó convertir a Esparza en el basurero de la República.

Además, doña Claudia luchó con denuedo por la creación de la Asociación para el Rescate y Desarrollo de la Cultura de Esparza, de la que fue Presidenta.

En su extraordinario trabajo al mando de la Asociación, logró que un diputado asignara la partida presupuestaria para que la agrupación adquiriera la antigua residencia de don Juan Bautista Matamoros Montoya, para ser utilizada como sede de la organización, como Casa de la Cultura y para diversas actividades cívicas como ésta que hoy realizamos.

También, promovió la firma de los decretos mediante los cuales se declararon incorporados al patrimonio nacional, varios de los inmuebles históricos del cantón, logró que se declarara a Espíritu Santo como “Ciudad Primada” y logró que se designara al mes diciembre como el “Mes de la Esparzaneidad“.

A principios de la década de los años 90, le brindó al profesor Marco Francisco Soto Ramírez, todo el bagaje histórico necesario para crear los símbolos cantonales: el Escudo y la Bandera, así como la Bandera de la Provincia de Puntarenas. Fue declarada como Hija Predilecta del Cantón, por la Municipalidad de Esparza. (Nota del Blog: Esto, gracias a la iniciativa y diligencias de su amigo y compañero de luchas Marco Fco.·. Soto Ramírez, en ese sentido).

En 1991, obtuvo el Premio Nacional Aquileo J. Echeverría, en la rama de historia, por su obra: La Era de la Encomienda, publicada por la Editorial de la Universidad de Costa Rica. La Editorial Costa Rica le publicó su obra: Los Tribunales de Probidad y de Sanciones Inmediatas.

El 6 de diciembre de 1996, en compañía de Sergio Zúñiga Aguilar y Carlos Eduardo Delgadillo Solano interpuso un Recurso de Inconstitucionalidad contra el artículo 71 de la Ley Forestal para preservar la Zona Protectora de Tivives, el cual fue acogido con lugar y propició la anulación del artículo.

A “doña Cavita“, siempre le fascinó la cultura popular con su gran sentido comunitario, festivo y religioso. Su casa fue y sigue siendo usada para dictar la alocución con que el cura párroco celebra el encuentro de María y Jesús, el Jueves Santo, en la Procesión respectiva.

Pero también estuvo imbuida de la cultura universal que la adquirió en sus numerosas lecturas, en sus diálogos fraternos y en sus innumerables viajes alrededor del mundo, pero sobre todo, en el viaje que para ella fue el más maravilloso de su vida: su encuentro con Sevilla en España.

Todavía la veo, en una foto, rebosante de alegría, delante de una de las monumentales obras con que El Greco perduró su arte a través de los tiempos.

Todavía la escucho, repitiendo el mensaje de amor que palpita en los versos orientales de Khalil Gibrán, en las cuerdas líricas de Darío, el vate de los cisnes o en el dolor gitano del atormentado García Lorca.

Todavía la recuerdo, aludiendo a la fuerza magistral con que Diego Rivera y Clemente Orozco le impregnaron patriotismo a los murales mexicanos, o hablando de la arquitectura indígena sepultada por la arquitectura colonial de influencia española o removiendo la pasión cristiana al referirse a las obras que conocía de la imaginería religiosa o relatando con dolor la historia de las incursiones piratas en América, con un amor y una pasión por lo autóctono, pocas veces conocido.

Con ella, que fue una excelente anfitriona, hablé muchas veces de la Historia General de Costa Rica y de la Historia particular de Esparza, que era su vocación. Le profesé afecto y la admiré por su temple profesional, su amor al pasado, su respeto a todas las culturas y a todas las creencias. La admiré como educadora, como ciudadana y como historiadora.

Tuve la oportunidad de constatar la rectitud de su juicio, la pulcritud de su palabra y la ponderación de su temperamento. Poco aficionada a la política, y decepcionada de ella, al final de su vida, para no cambiar de principios, “Cavita” cambió de partido. Y se sintió muy feliz, por ello.

Doña Claudia despertó cada mañana contemplando ante sí el impulso progresivo del mundo de la técnica. Ahí comprendió que en el discurrir de la historia, no suelen repetirse los acontecimientos, porque todo cambia. Por eso, desde su partida, Esparza y nosotros hemos cambiado también.

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(*) Lic. Marcos Hernán Elizondo Vargas es Miembro del Colegio de Profesionales en Ciencias Políticas de Costa Rica.

Este texto pertenece al discurso pronunciado por el Lic. Marcos Hernán Elizondo Vargas en el acto de Inauguración de la Cátedra “Claudia Quirós Vargas”, en la Casa de la Cultura “Juan Bautista Matamoros”. Esparza, 22 de mayo de 2009.

Texto facilitado por la Prof. Sonia Quirós Vargas, hermana de la Msc. Claudia Quirós, y miembro de la Junta Directiva de la Asociación para el Rescate y Desarrollo del Cantón de Esparza.

“ESPARZA MÍA…” Música con Puro Sabor Garrobero…

Portada del CD "ESPARZA MÍA..." del Folclorista y cantautor MARCOS Fco.·. SOTO

Portada del CD "ESPARZA MÍA..." del Folclorista y cantautor MARCO Fco.·. SOTO

Por: Ronny Soto Sosa

periodicomicanton@gmail.com

En 1993 plasmó su primera producción discográfica titulada “Esparza Mía”, en la que recopiló temas escritos por él y por diferentes autores, entre los años 1945-1990.

Marco Francisco Soto Ramírez, intérprete desde 1980 de Ñor Antenor, personaje de su creación que fue declarado en 1989 como “Personaje Típico Cultural del Cantón de Esparza” por la Asociación Cultural Cantonal de Esparza, es el creador de toda una antología musical en la que incluyó temas de su autoría y otros reconocidos compositores locales.

En su producción, Marco Francisco Soto Ramírez incluyó temas como Tardes Esparzanas, de don Octaviano Solano Parra, quien se desempeñó como el profesor musical de la Escuela Arturo Torres Martínez, Mi Puntarenas (al ritmo de cumbia) de Alexander Flores Agüero y el bolero Playas de Majagual compuesto en 1945 por el esparzano Ricardo Carballo Murillo.

Además, en su propuesta Soto incluyó el tema El Mercado de Esparza, de su propia creación y en el que destaca jocosamente la cotidianidad del antiguo mercado esparzano y sus personajes que a diario asistían al sitio.

Entre otros de los temas se destacan Ña Pancha, el cual fue compuesto en 1955 por el profesor Jesús Watson Saborío, Recuerdos Esparzanos bolero compuesto por Rodrigo Zeledón Araya en 1950 aproximadamente y el merengue Luna de Esparza, de la autoría de Laura Rodríguez Vargas, tema que fue compuesto en 1975.

La producción también incluye los temas: Cerrillos de Ricardo Álvarez Rodríguez, el cual en su letra se destaca el ejemplo de un campesino auténtico y Serenateando en Esparza, al ritmo de corrido y el cual fue compuesto por Marcos Soto en 1984 con vivencias imaginarias y en donde se rescata las ya casi desaparecida costumbre de llevar serenata a las muchachas bonitas de la comunidad.

El trabajo discográfico cierra la lista con el tema Mi última ilusión, sentimental bolero compuesto en el año de 1960 por la profesora Etilma Gatgens Gatgens.

Contraportada del CD "ESPARZA MÍA..." del Folclorista y Cantautor MARCOS Fco.·. SOTO

Portada interna del CD "ESPARZA MÍA..." del Folclorista y Cantautor MARCO Fco.·. SOTO

El productor de esta exquisita producción musical, netamente esparzana, desde muy joven, empezó a desarrollar su espíritu investigativo y creativo, y en la actualidad sigue en su lucha por el rescate de la cultura del cantón.

El costo del disco es de 5.000 colones (Cinco mil colones), precio que no incluye gastos de envío. Si usted desea obtener esta excelente producción de Marco Francisco Soto, Profesor, Folclorista Garrobero y Cantautor Esparzano, puede comunicarse al E-mail: culturapopularesparza@gmail.com

FUENTE: http://www.clients.goopsoft.com/periodicomicanton/secciones/articulo.php?articulo=7

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El CD “ESPARZA MÍA…” se encuentra a la venta en ESPARZA, en:

1) Distribuidora ARHA (Tel. 2635-5230).

2) Estudio Fotográfico ESPARZA: (Tel. 2635-5952)

Para sus pedidos, comuníquese con el cantautor Marcos Fco.·. Soto R.  al Tel. 8637-1930.

E-mail: culturapopularesparza@gmail.com

CLAUDIA QUIRÓS VARGAS, su aporte a la Historia Colonial de Costa Rica y Centroamérica

MSc. CLAUDIA QUIRÓS VARGAS, Historiadora Esparzana de renombre Internacional.

Por: Elizet Payne Iglesias (*)

Revista Historia, ISSN: 1012-9790,  No. 57-58, enero-diciembre 2008. / pp. 9-20

Con una personalidad tenaz y constante, Claudia Quirós Vargas tuvo una larga trayectoria en la vida educativa de este país; tanto a nivel de primaria como de la educación superior, aunque sus aportes en la educación en general no deben desestimarse, en particular en las regiones de su interés investigativo, como lo fueron el Pacífico Central y Norte de Costa Rica.

Nacida en Heredia, pero orgullosa esparzana, desde joven, Claudia Quirós Vargas dio signos de su interés por el conocimiento y la comprensión de la historia y la sociedad. Recorrió tempranamente las viejas poblaciones y puertos coloniales, sus haciendas, ríos y caminos; conoció a su gente con quienes se identificó y llegó a formar parte de ellos. Su precoz compromiso social la llevó a formarse como maestra de educación primaria, en la región de Esparza y Puntarenas. Se graduó en 1960 como maestra, puesto en el que se desempeñó, hasta que fue nombrada directora de una escuela en Chacarita de Puntarenas. Estaba frente a esta responsabilidad cuando decidió entrar a la Universidad de Costa Rica en el Centro Regional de Occidente en San Ramón de Alajuela, ingresando al profesorado en Estudios Sociales y graduándose de Bachiller en Historia y Geografía en 1972.

Su entrada a la disciplina de la Historia se efectuó en un momento clave en la vida académica del país y de la Universidad de Costa Rica en particular, ya que se perfilaban cambios notables en los estudios históricos, gracias al aporte de destacados académicos nacionales y extranjeros recién llegados al país; entre ellos, los más reconocidos fueron Ciro Cardoso y Héctor Pérez Brignoli. De sus maestros surge su particular adhesión a la investigación económica y social −muy fuerte en sus primeros años− bajo la influencia de la Escuela de los Anales y del Materialismo Histórico.

En la Universidad de Costa Rica, obtuvo la Licenciatura en Historia en 1976 y la Maestría en Historia en 1987. Se egresó del doctorado en Historia en el año 2000 en la misma universidad y en el año 2001 realizó su pasantía doctoral en el Archivo General de Indias en Sevilla, España. Realizó investigaciones documentales en el Archivo Nacional de Costa Rica, Archivo de la Curia Metropolitana de San José, el Archivo General de Centroamérica, Archivo Diocesano de León, Archivo General de Indias y en un sinnúmero de bibliotecas nacionales y extranjeras. A partir de 1985 formó parte del Equipo de Historia Antigua y Colonial del Centro de Investigaciones Históricas de América Central (CIHAC) y fue miembro hasta su muerte en el 2006, del Consejo Científico de dicho Centro.

Sirvió como docente por muchos años de los cursos de Historia de la Cultura, Historia de las Instituciones de Costa Rica, Historia Colonial de Centroamérica con énfasis en Costa Rica, Historia Contemporánea de América Latina, Etnohistoria de los pueblos de indios de Costa Rica, Paleografía y Neografía latinoamericanas, Seminario de Realidad Nacional, Seminario de Temas Contemporáneos, Seminario de Centroamérica, Seminario de Graduación y Seminario de Cultura Popular.

En la Escuela de Historia y sobre todo en el Equipo de Etnohistoria y Colonialismo del Centro de Investigaciones Históricas de América Central, aún no hemos superado su ausencia. Todavía solemos acudir a su memoria, a sus documentos y a sus textos, para argumentar o documentar, algunas de nuestras preocupaciones y disquisiciones sobre la historia del país. También lo hacemos recurrentemente en nuestras clases de Historia Colonial de Centroamérica y Costa Rica, y Neografía Hispanoamericana con el fin de exponerles a los estudiantes los debates, investigaciones y problemas que presenta esta especialidad. Su cubículo, número 602, aún nos recuerda las prolongadas conversaciones que mantenían los estudiantes y los colegas con doña Claudia.

La maestra, investigadora y activista

En su labor como docente, investigadora y activista, Claudia Quirós Vargas pudo dilucidar la importancia de conocer el pasado para interpretar el presente o, al contrario, encontró que la comprensión del presente podía favorecer el conocimiento del pasado. Uno de los ejemplos más recientes ha sido su participación como activista en movimientos ecológicos y sociales, en los que dio su aporte desde el punto de vista documental e his­tórico-crítico. Sus trabajos más recientes revelan que la problemática ambiental era parte de su agenda investigativa.

Otro asunto notable en su discurrir histórico es que en cada uno de sus libros, artículos y ponencias, Claudia Quirós Vargas persistió en evidenciar la injusticia social que afectaba a los sectores menos favorecidos. De manera que para ella, era igualmente válido denunciar esta situación, ya sea en el siglo XVI, XVII o en el presente. Si se estudian sus escritos, estos comentarios aparecían en la introducción o bien en la conclusión de sus trabajos. Al respecto, resulta memorable la dedicatoria que hizo de su libro La era de la encomienda, en el que destacaba: “A los indígenas costarricenses, protagonistas fundamentales de nuestra historia colectiva”. (1) Un libro que a su vez entregó al “pueblo costarricense”. Precisamente, en 1990, con este libro, obtuvo el Premio Nacional de Historia “Aquileo J. Echeverría”, el cual fue producto de su tesis de Maestría, La encomienda en Costa Rica y su papel en la estructura socioeconómica colonial, 1569-1699. (2)

También incursionó y participó activamente en los debates sobre los orígenes de la identidad nacional, la que, según ella, fue el resultado de los diversos grupos étnicos, pero fue ante todo fiel defensora de las raíces indígenas como constructoras de la sociedad costarricense. Su búsqueda constante la llevó a aplicar la interdisciplinaridad. Prueba de ello fue su aproximación a la geología, la arqueología y la antropología. En el caso de la geología, sus investigaciones con el geólogo Geovanny Peraldo y sus trabajos con las antropólogas María Eugenia Bozzoli y Margarita Bolaños. Así lo afirmaba cuando escribió que:

[…] la interdisciplinariedad me ha proveído de novedosas propuestas y estrategias de investigación para arribar a una nueva forma de entender la Historia y el mundo. En primer término se destaca la posibilidad de utilizar además de las fuentes documentales, los trabajos sobre arqueología, la historia oral y el trabajo de campo”. (3)

Por lo tanto, no cabe duda que fue esta experiencia interdisciplinaria la que la acercó al trabajo de campo y a la historia oral. Fue doña Claudia una persona inquieta que, no conforme con la mera erudición, procuró la búsqueda constante de nuevas alternativas de investigación y de participación, como ella misma lo señaló. A pesar de estar aferrada al documento en sus primeros años, su época de madurez nos presenta a una Claudia Quirós Vargas un tanto alejada de la vida académica y más preocupada por la historia de las comu­nidades, caminos, puertos; pero detrás de ellos lo que buscaba era la historia de la gente.

Su aporte desde lo empírico y documental

Su primer acercamiento a la investigación histórica la lleva al Archivo Nacional de Costa Rica en 1974, año en que inicia su tesis de Licenciatura en Historia con un tema que conmemoraba los 400 años de la fundación de la ciudad de Espíritu Santo de Esparza. A partir de allí, su relación con el documento será fundamental e inseparable, por lo que inicia con rigor metodológico su acercamiento “técnico y crítico al documento” con el uso de la Paleografía y la Neografía hispanoamericanas.

En sus cursos de Paleografía y Neografía latinoamericanas, los estudiantes entraban en relación con sus primeras lecturas documentales, como las cartas de Juan Vázquez de Coronado, los padrones de pueblos de indios, los testamentos de la elite de Cartago, y hasta descripciones de enfermedades y de partos. La enseñanza no sólo estuvo en la lectura y transcripción adecuada de los documentos, sino en la exigencia y rigurosidad de conocer y elaborar una lectura crítica de la fuente; a lo que se suma su constante insistencia en el cuidado y respeto por los documentos. Pocos años más tarde, en 1996, ella reconocía la importancia de dicha documentación al asegurar que: el “documento indiano” es la base para ahondar en el conocimiento de la Época Colonial. (4) Por lo que se deduce que para ella el documento solo tiene sentido y cobra vida cuando se lee, se transcribe y se interpreta en su contexto.

Prueba de su dominio del acerbo documental fueron sus tesis de licenciatura y maestría, así como un buen número de artículos. Su habilidad como paleógrafa no ha sido superada; durante muchos años se dedicó a transcribir el primer tomo de los Protocolos Coloniales de Cartago, que datan de 1607. Aunque el documento se transcribió en su totalidad, solo han sido publicados algunos fragmentos de esta fuente tan importante.

Su legado desde la investigación

Como investigadora, sus primeros pasos inician con una crítica a la historiografía colonial tradicional, centrada hasta ese momento en biografías del grupo dominante, instituciones o aspectos jurídico-políticos, como gobernaciones, cabildos, pobladores y jurisdicciones territoriales. De manera que dio un giro notable al estudio de la historia económica y social regional de la Época Colonial, al profundizar en los orígenes de la ganadería en el Pacífico Central del país. Después de superados estos temas incursionó en el análisis de la encomienda como institución económico-social, poniendo especial énfasis en los principales sujetos involucrados: indígenas, encomenderos, comerciantes y ganaderos, criollos y españoles. Por lo tanto, con los aportes ofrecidos en los mencionados cam­pos, Claudia Quirós Vargas decide ahondar en la historia económica y social de la época colonial, durante los siglos XVI y XVII: “…sin renunciar a la perspectiva global”. (6)

Como se ha anotado, su punto de partida fue la tesis de Licenciatura en Historia, Aspectos socioeconómicos de la ciudad del Espíritu Santo de Esparza y su jurisdicción (1574-1848), (7) población a la que llamó con orgullo, “Ciudad Primada de Espíritu Santo de Esparza”. Puede afirmarse que este estudio es el que marca el camino de sus futuras investigaciones sobre la historia económica colonial, más específicamente, la historia regional y la historia de la hacienda ganadera. Otra directriz que marca su interés es que debido a la celebración ya mencionada “…como esparzana tiene la obligación de indagar en la historia de su ciudad y de restaurar el nombre de la ciudad”. (8)

Este texto constituye sin duda el primer trabajo serio sobre la historia económica y social de la región de Esparza, lo que marca un punto de partida poco explotado para el resto del país. Por diversas razones este trabajo no pudo ser publicado en su totalidad; pero muchas de las hipótesis ahí expuestas aparecen en futuros artículos, sobrepasando el ámbito regional.

Entre los años 1974-1976 Claudia Quirós Vargas llegó a convencerse de la importancia de estudiar la Época Colonial la que, señala, es la menos investigada de la historia de Costa Rica, particularmente el siglo XVII, que constituye el periodo menos conocido debido a la limitación de las fuentes y sobre todo a la dificultad de su lectura. Encontró que, en el siglo XVI, Esparza debió su fundación a sus condiciones regionales, y en particular a su ubicación en el Pacífico Central: “No hay duda que este nuevo asentamiento se hizo en función del puerto de La Caldera, porque la nueva ciudad fue la sede de funcionarios y autoridades encargadas de controlar la actividad portuaria, en cuanto a ‘registro’ y ‘despacho’ de naves, cálculo y cobro de impuestos”. (9)

Otro aspecto relevante fue el estudio de los “títulos de propiedad”, los que, en el caso de Esparza, señaló que el 97% de todas las tierras con título se destinaron a las actividades ganaderas, por lo cual surgió la economía ganadera en la región: “De manera que este apogeo de la ganadería, convirtió a nuestra región en la proveedora de carne, queso, cueros, etc. de toda la provincia y algunas poblaciones de Nicaragua como Rivas, León y Granada”. (10)

Una línea de investigación encontrada en esta tesis de licenciatura fue la conexión del valle de Bagaces y Esparza, con propietarios y ganaderos de la Villa de Nicaragua —Rivas—. Posteriormente, estas ideas las expuso en su artículo “La sociedad dominante y la economía cacaotera de Rivas, factores determinantes para el surgimiento de la ‘hacienda de campo’ en el Pacífico norte de Costa Rica: primera mitad del siglo XVIII”, publicada en Estudios Sociales Centroamericanos, en 1999. (11)

Superado el trabajo regional sobre Esparza y su jurisdicción, su labor se dirigió a mejorar los ya mencionados obstáculos que constituía el siglo XVII para la correcta comprensión de la economía y la sociedad colonial. Momento en el que plantea su tesis de maestría en Historia La encomienda en Costa Rica y su papel dentro de la estructura socioeconómica colonial: 1569-1699, que más adelante se publicó como libro: La era de la encomienda.

Este trabajo constituye el estudio más completo de la época de la encomienda a nivel de la historiografía centroamericana. Es un análisis con perspectiva global de la primera configuración colonial de Costa Rica, surgida en el contexto de la crisis de la población indígena y el consecuente deterioro de la encomienda en Centroamérica. El año 1569 marca el inicio de la institución de la encomienda en la provincia de Costa Rica y finaliza en 1695, momento en que se cita por última vez a un encomendero.

El texto tiene un invaluable aporte desde los puntos de vista económico y social, mencionaremos los más importantes. En primer lugar, la interpretación de la conquista de Costa Rica como un proceso regional centroamericano, distinguiendo entre la penetración hispana en Nicoya en la década de 1520, y la que se presentó 40 años después con la incursión de los conquistadores al Valle Central. Este proceso, lo denominó “la invención de Costa Rica y Nicoya”. De ahí que propuso la necesidad de ahondar en los estudios regionales de Centroamérica con el fin de que: “… trascienda los estrechos límites políticos contemporáneos, para emplear la perspectiva regional que adquiera mayor sentido histórico”. (12)

En segundo lugar, la autora muestra que el motor que propició la conquista del Valle Central de Costa Rica y su jurisdicción, fue la búsqueda de mano de obra indígena y cuyo resultado más importante fue la encomienda en sus dos variantes: la encomienda de servicio personal y la encomienda de tributo en especie.

En tercer lugar, en La era de la encomienda, argumenta que, al contrario de lo que se ha sostenido, el mestizaje no fue un fenómeno tan temprano en la Costa Rica colonial, sino más bien tardío, del siglo XVII. (13)

El trabajo está realizado desde la perspectiva de la historia total, ya que la autora ofrece mayor atención a la encomienda desde el punto de vista de la explotación indígena, en particular, la sometida al sistema tributario. Aunque también toma en cuenta otras formas de explotación de la mano de obra como fueron los indios alquilones, los naboríos o laboríos y los negros esclavos; tal y como lo señala seguidamente: “El indio como tributario, estuvo sometido a una diversidad de relaciones de explotación, que en lo fundamental iban orientadas a extraer productos autóctonos o a apropiarse de la mano de obra directa”. (14)

La encomienda en Costa Rica fue una institución efectiva y exitosa pero debe comprenderse en su momento y en su espacio. Esta se circunscribe en el contexto de la dramática disminución de la población tributaria y la desintegración de las comunidades, tanto en el resto del Reino de Guatemala, como en la propia Costa Rica, y en la provincia de Costa Rica perduró hasta finales del siglo XVII. A la crisis demográfica que marca el inicio de la encomienda, se suma el colapso comercial del siglo XVII en las colonias españolas, aspecto escasamente tratado en este trabajo. Las dos situaciones mencionadas fueron los principales factores que desencadenaron los conflictos entre la Corona, la Iglesia, los encomenderos y colonos, debido al reparto de la población sobreviviente, que dio pie a su vez, a la penetración de las autoridades y grupos principales en las zonas de refugio indígenas como Talamanca y las llanuras del norte.

Al mismo tiempo, Claudia Quirós Vargas pretendió elaborar una cronología del sis­tema tributario impuesto en Costa Rica; fuese este en especie, en trabajo personal o bien en dinero. Esta cronología se constituye en un punto polémico porque supone que, en la segunda mitad del siglo XVII, predominaba el tributo en servicio personal. En cambio, otros autores argumentan a favor del tributo en especie a lo largo de todo el siglo XVII. (15) En los dos casos es importante sostener que ambas formas de encomienda coexistieron en el siglo en cuestión, a pesar de que en otros ámbitos coloniales esta institución ya había desaparecido desde el siglo XVI.

En los últimos capítulos de La era de la encomienda, Claudia Quirós Vargas se dedica a mostrar la existencia de contradicciones internas entre la elite provincial, en vista del dominio sobre ciertos productos, precios y mercados. En relación con la ganadería y las propiedades del Pacífico Central y Norte de Costa Rica, hizo algunas propuestas acerca de la relación entre la elite colonial con el resto de los grupos sociales. Como ejemplo de ello, sugiere que los orígenes del campesino del Valle Central, se dieron en los primeros años del siglo XVII,(16) como resultado de la colonización agrícola en el Valle Central occidental, en medio de un proceso de diferenciación existente en el interior de los grupos. Este ha sido un aspecto sumamente importante para comprender la configuración de la sociedad colonial y la génesis de un campesinado mestizo, surgido en una sociedad desigual, pero libre.

Un buen extracto de sus principales ideas lo encontramos en un artículo publicado, en colaboración con Elizabeth Fonseca, denominado “Economía colonial y formación de las estructuras agrarias”,(17) en el que las investigadoras analizan las instituciones económicas y políticas de origen colonial y su relación con los grupos sociales y étnicos surgidos en la época.

Su artículo “Las actividades económicas de la provincia de Costa Rica, 1569-1610”,(18) constituye una de las primeras incursiones al estudio del capital que dio origen a las actividades económicas de la elite de Cartago. Por lo que concluye que este capital se consolidó sobre la base del tributo en especie y su consecuente comercialización en manos de unos pocos encomenderos. De ahí que afirma: “El tributo en especie y su comercialización constituyen la fuerza motriz de la economía colonial”.(19) Desde esta perspectiva es evidente que, tanto la comercialización del tributo en especie, como la exportación de mulas hacia Panamá, constituyeron la base material para el ascenso de un sector social dominante constituido por un círculo reducido de familias “encomenderas”. Así mismo, encuentra que fue el Valle Central de Costa Rica el primer polo dinámico de la economía provincial.(20)

Esta autora procuró también el diálogo interdisciplinario que gestó con otras áreas de la docencia y la investigación, lo que derivó en aportes significativos. Entre ellos, su estudio sobre la sismicidad histórica en Centroamérica, proyecto realizado por la Escue­la Centroamericana de Geología y el Instituto Panamericano de Geografía e Historia, producto del cual publicó un artículo en la revista Reflexiones: “Un encuentro entre la geología y la historia colonial”.(21) Entre sus objetivos estaba buscar la recurrencia, origen y procesos generadores de los eventos sísmicos de mayor impacto en la región, tomar medidas preventivas, así como elaborar un Catálogo Sísmico de Centroamérica y un Catálogo Sísmico de Costa Rica (1608-1910).

Este proyecto, según sus propias palabras, representa un acercamiento de los historiadores con los geólogos: “La Historia y los historiadores aportaron los instrumentos necesarios para un enfoque retrospectivo, no tradicional, de la sismología, abriéndose una importante brecha y una gama de posibilidades a los científicos interesados por el estudio de los terremotos y los problemas sociales que estos originan”.(22) La geología usa las evidencias no tradicionales, en este caso, los fondos documentales, códices, pergaminos, gacetas, periódicos, crónicas, testimonios orales, etc. Con la sismicidad histórica surgió una nueva alternativa de investigación que vinculaba la investigación con el compromiso social, porque aseguraba que era la sociedad la “…protagonista del drama que genera cada terremoto o cada evento sísmico”.(23)

La interpretación de una historiadora que ha llegado a su madurez académica, es notable en sus artículos de finales de los años 1990 y principios del siglo XXI. Entre ellos, el significativo análisis de “Las cofradías indígenas en Nicoya”,24 en el que destaca la importancia de las cofradías desde el punto de vista económico y religioso. En este artículo devela su preocupación por investigar la ganadería en la Época Colonial, problemática que ya había elaborado en 1976. La ganadería en las cofradías indígenas de Nicoya:

 […] tuvo éxito a pesar de la matanza indiscriminada de vacas y terneros para obtener sebo. Contradictoriamente, las cofradías indígenas, por medio de arrendamientos a parti­culares de ganado mixto de las propias cofradías, contribuyeron al desarrollo de la ganadería, elemento fundamental en la contribución de la guanacastequidad que ha persistido hasta el presente”.(25)

Otros temas estudiados por ella y enmarcados dentro del sistema de explotación de la encomienda, fueron los que se refieren a la violencia comunal. En su artículo “La violencia comunal en el pueblo indígena San Juan Evangelista de Tobosi: juicio criminal por ‘filicidio’ contra Catalina Pérez 1781”,(26) denuncia las injusticias cometidas en contra de las comunidades indígenas por parte de las autoridades españolas. También la situación refleja el deterioro de las comunidades y la desintegración familiar, siempre dentro del contexto de la sobreexplotación de la mano de obra por parte de los encomenderos, comerciantes, ganaderos y propietarios. Para analizar dicho suceso recurre a la psicología social y al término “violencia estructural”. Llama la atención de que, hace una relación entre la violencia que vive la Costa Rica actual con la del pasado. En ambas no había más que grupos excluidos, sometidos a la violencia “estructural”.

Desde la Historia Regional, Claudia Quirós Vargas llevó a cabo las primeras publicaciones sobre la relación entre la economía ganadera de Nicaragua y de Nicoya. En especial su trabajo “La sociedad dominante y la economía cacaotera de Rivas, factores determinantes para el surgimiento de la ‘hacienda de campo’ en el Pacífico Norte costarricense: primera mitad del siglo XVIII”, publicado en 1999.(27) En este sentido la autora se sale de lo estrictamente local y regional para buscar explicaciones fuera de lo que hoy son los límites convencionales y políticos entre ambos países.

Superando el ámbito colonial, pero demostrando su preocupación por construir una historia comprometida con el país y con sectores populares, publicó el libro Los Tribunales de Probidad y de Sanciones Inmediatas –de junio 1948 a noviembre de 1949–,(28) en el que manifiesta su obra social: “En mi opinión, ser historiadora implica para mí un compromiso con la sociedad y sus problemas, ya que, además de reconstruir el pasado para comprender el presente, mi mayor responsabilidad es contribuir al establecimiento de una sociedad más justa”.(29) El libro es una denuncia a la corrupción que se presentó internamente en los propios Tribunales de Probidad y de Sanciones Inmediatas, después de la Guerra Civil de 1948.

Uno de sus últimos trabajos lo realizó junto con Carmela Velásquez y la autora de esta reseña, sobre las redes familiares vascas en Costa Rica.(30) En este trabajo su papel fue analizar la función del capital vasco en la constitución de las principales haciendas del Pacífico de Costa Rica como Miravalles, Tenorio, Paso Hondo, Las Cañas, Maderos Negros, San Francisco Higuerón y Chome, entre otras. El trabajo fue realizado con el Dr. Jean Phillipe Priotti y se presentó en el Première Reencontré avec le Mexique Histoire, Littérature et Cultura, Boulogne-sur-mer, Francia.(31)

Con su proyecto de tesis doctoral Los procesos de formación social y de identidad regional en el Pacífico Norte, orígenes y desarrollo de la sociedad guanacasteca: 1554-1848, Claudia Quirós Vargas asumió nuevamente el reto de continuar investigando acerca de la hacienda ganadera, concentrándose esta vez en la provincia de Guanacaste. En la propuesta señala la importancia que las elites de Granada y Rivas tuvieron en la consolidación de la ganadería y la sociedad guanacasteca. Procura darle coherencia al surgimiento de la hacienda ganadera, con base en la influencia nicaragüense, razón por la cual en Guanacaste la hacienda tuvo un origen más tardío si se compara con la del país vecino. Se pregunta ¿Por qué surgió tardíamente?, ¿Cómo se dio el proceso de apropiación de tierras?, ¿Cuál fue el papel de la elite rivense en el acaparamiento de tierras en el Pacífico Norte de Costa Rica y Nicoya?

Con su particular empeño dejó escritos los cinco capítulos de su tesis doctoral y varios trabajos de investigación. Entre los más interesantes están los que llevó a cabo con el Dr. Víctor Hugo Acuña en sus seminarios doctorales: “Braulio Carrillo: entre la conformación del Estado costarricense y el protonacionalismo gubernamental: 1835-1842” y “La lógica de la anexión del partido de Nicoya al Estado costarricense”. Sus interesantes preguntas y problemas investigativos los mostró también en el seminario del Dr. Carlos Granados Chaverri en los que realizó: “La configuración territorial de la provincia de Guanacaste: 1524-1840” y “El puerto de Puntarenas: ¿Un islote de arenas en 1840?

En suma, doña Claudia ha logrado desentrañar el papel de las redes sociales en Costa Rica colonial y su relación con otras elites centroamericanas, especialmente las que procedían de Nicaragua. Estas redes regionales fueron las que trasladaron a este territorio la tradición arquitectónica de la “hacienda de campo”, tan frecuente en Nicaragua.

Su obra póstuma salió en colaboración con el colega Juan Carlos Solórzano, Costa Rica en el siglo XVI. Descubrimiento, exploración y conquista,(32) en donde su participación consistió en el análisis de la conquista, la invención de Nicoya y su papel en la dominación del Valle Central de Costa Rica. Esta obra es la culminación del trabajo que por muchos años ambos autores habían realizado. El libro venía siendo preparado por los autores desde hace muchos años, pero tenía una “especie de destino extraño”: es presentado como un obituario en homenaje a doña Claudia que fue escrito por el director de la Escuela de Historia, Francisco Enríquez Solano, sin embargo, en nuestra opinión debería contener dos obituarios: el que merece nuestro querido y recordado colega Paulino González Villalobos, fallecido hace muchos años y a quien iría dedicado este libro, ya que en el equipo nos referíamos a este texto como “el libro de Paulino”, si no se nos hubiera presentado la lamentable y repentina pérdida de doña Claudia.

Finalmente, el gran complemento de su trabajo empírico fue su labor de campo; buscando caminos, ciudades y puertos. También rescatando el papel de la gente y de las comunidades en la creación y en la recuperación de su propia historia. Las mejores pruebas de su contribución a la historia de las comunidades fueron la tradición de la cabalgata de Cañas, los homenajes que año tras año se llevan a cabo en memoria del líder campesino Gil Tablada y la recuperación material e inmaterial del Camino del Arreo.

Con este último se ha ido construyendo una importante memoria local y regional, digna de pervivir y de llevar su nombre en homenaje. Para ella, dicho camino es “…uno de los elementos culturales que en mayor grado ha contribuido a forjar la identidad guanacasteca”,(33) argumento con el cual propuso un proyecto de investigación para declararlo patrimonio histórico-cultural de los costarricenses. A raíz de esta propuesta se realizó la Primera Cabalgata de la guanacastequidad, el domingo 11 de mayo de 1997,34 actividad que se ha convertido en una tradición importante en la ciudad de Cañas y de las haciendas localizadas en las cercanías, en el año 2007 se celebraron los 10 años.

Ella fue Claudia Quirós Vargas, maestra, historiadora, activista y amiga. Con su ejemplo nos enseñó cómo traspasar veredas y barreras, caminos de polvo y lodo, calores agobiantes, vados peligrosos; pero a su vez, nos enseñó a sonreír ante el vuelo de una mariposa, el olor de una flor silvestre en el Camino del Arreo o una mula reposando al mediodía bajo un árbol de Guanacaste. Así lo señaló años atrás:

De esta forma he logrado vivir y disfrutar la Historia, en la medida que esta nueva estrategia [se refiere al trabajo de campo], implicó compartir la fatigosa pero necesaria labor en archivo u oficina, con el trabajo de campo, tanto para las entrevistas como para el reconocimiento de sitios y lugares”.(35)

Con todo lo indicado anteriormente, Claudia Quirós Vargas es la personificación de la universitaria por excelencia. En su prolífico quehacer a lo largo de sus años en la Universidad de Costa Rica, confluyen los máximos principios de esta institución; la docencia, la investigación y la acción social. A estos hacíamos referencia una mañana de abril de 2007, con un grupo de historiadores, cuando la colega Mariana Campos nos recordaba que tales propósitos universitarios los cumplió a cabalidad Claudia Quirós Vargas. Como docente formó varias generaciones de estudiantes entre los que impregnó su amplio sentido crítico a favor de las causas sociales y ecológicas, por lo que explotó el campo de la acción social. También como docente e investigadora supo ganarse un sitio como autoridad en los diversos campos del quehacer académico y social.

De manera que, no podemos reducir a doña Claudia a ser catalogada como una mera especialista en la Historia Colonial de Costa Rica. Es más que eso, ella representó mucho más de lo que aquí hemos intentado esbozar, por lo que si hemos hecho omisión de algún aspecto de su recorrido personal y académico, sea esto comprensible.

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Bibliografía

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Notas:

1. Claudia Quirós Vargas, La era de la encomienda (San José, Costa Rica: Editorial de la Universidad de Costa Rica, 1990).

2. Claudia Quirós Vargas, La encomienda en Costa Rica y su papel en la estructura socioeconómica colonial, 1569-1699 (Tesis de Maestría en Historia, Universidad de Costa Rica, 1987).

3. Claudia Quirós Vargas, La era de la encomienda

4. Claudia Quirós Vargas, “La historiografía costarricense durante los siglos XVI y XVII”, Revista de Historia (Costa Rica) Número Especial (1996): 27.

5. Archivo Nacional de Costa Rica, Protocolo de Cartago, N. 803 y Revista del Archivo Nacional (Costa Rica) (enero-diciembre, 1992): 67-132.

6. Claudia Quirós Vargas, La era de la encomienda

7. Claudia Quirós Vargas, Aspectos socioeconómicos de la ciudad de Espíritu Santo de Esparza y su jurisdicción (1576-1848) (Tesis de Licenciatura en Historia, Universidad de Costa Rica 1976).

8. Ibid.

9. Ibid., 345.

10. Ibid.20 Revista Historia, ISSN: 1012-9790, No. 57-58, enero-diciembre 2008. / pp. 9-20

11. Claudia Quirós Vargas, “La sociedad dominante y la economía cacaotera de Rivas, factores determinantes para el surgimiento de la ‘hacienda de campo’ en el Pacífico norte costarricense: primera mitad del siglo XVIII”, Estudios Sociales Centroamericanos, 25, 2 (1999): 49-71.

12. Ibid., 249.

13. Ibid., 249-252.

14. Ibid., 131.

15. Cf. Luis Fernando Sibaja, “La encomienda de tributo en el Valle Central de Costa Rica (1569-1683)” en: Costa Rica colonial: tres ensayos (Costa Rica: Programa Centroamericano de Ciencias Sociales del CSUCA, 1984).

16. Quirós Vargas, La era de la encomienda…, 274.

17. Elizabeth Fonseca y Claudia Quirós, “Economía colonial y formación de las estructuras agrarias”, Cátedra de Historia de las Instituciones de Costa Rica (San José Costa Rica, Universidad de Costa Rica, 1994).

18. Claudia Quirós Vargas, “Las actividades económicas de la provincia de Costa Rica. 1569-1610”, Revista de Historia (Costa Rica) 15 (enero-junio, 1987): 45.

19. Ibid., 47.

20. Ibid.

21. Claudia Quirós Vargas, “Un encuentro entre la geología y la historia colonial”, Reflexiones (Costa Rica) 1 (agosto, 1992): 23-26.

22. Ibid., 25.

23. Ibid.

24. Claudia Quirós Vargas, “Las cofradías indígenas en Nicoya”, Revista de Historia (Costa Rica) 36 (julio-diciembre, 1997): 37-77.

25. Ibid.

26. Quirós Vargas, “La violencia comunal en el pueblo indígena San Juan Evangelista de Tobosi: juicio criminal por ‘fili­cidio’ contra Catalina Pérez, 1781”, Reflexiones (Costa Rica) 57 (abril, 1997): 13-24.

27. Claudia Quirós Vargas, La sociedad dominante, 49-71.

28. Claudia Quirós Vargas, Los Tribunales de Probidad y de Sanciones Inmediatas (de junio de 1948 a noviembre de 1949) (San José, Costa Rica: Editorial Costa Rica, 1989).

29. Ibid., 14.

30. Claudia Quirós Vargas, Carmela Velásquez y Elizet Payne, “Los vascos en la provincia de Costa Rica. Análisis de su posición social, económica y mentalidad colectiva. Siglos XVII y XVIII”, Revista del Archivo Nacional (Costa Rica) 1-2 (enero-diciembre, 2004): 11-139.

31. Première Reencontré avec le Mexique Histoire, Littérature et Cultura, Boulogne-sur-mer, Francia, (noviembre, 2000).

32. Juan Carlos Solórzano Fonseca y Claudia Quirós, Costa Rica en el siglo XVI. Descubrimiento, exploración y conquista (San José, Costa Rica: Editorial de la Universidad de Costa Rica, 2006).

33. Claudia Quirós Vargas, “Primera cabalgata de la guanacastequidad, pro reivindicación del Camino del Arreo”, Actualidades del CIHAC, Universidad de Costa Rica, año 3, n. 8 (1997):1-2.

34. Ibid., 3.

35. Quirós Vargas, La historiografía…

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(*) Elizet Payne Iglesias. Doctora en Historia por la Universidad de Costa Rica, profesora de la Escuela de Historia e investigadora del Centro de Investigaciones Históricas de América Central, de la Universidad de Costa Rica (CIHAC). Correo electrónico: epaynei@yahoo.com.mx

FUENTE: Revista Historia, ISSN: 1012-9790, No. 57-58, enero-diciembre 2008. / pp. 9-20

http://www.latindex.ucr.ac.cr/hst003/hst003-01.pdf

Fotografía: Cortesía de la Folclorista Prof. Sonia Ligia Quirós Vargas. Restauración: Marco Fco.·. Soto Ramírez, Cultor Popular Tradicional, Gestor del Blog “ESPARZA MÍA…”

MSc. CLAUDIA QUIRÓS VARGAS: La Plataforma Universitaria y el Fortalecimiento de las Culturas Populares

MSc. Claudia Quirós Vargas, durante una de sus lecciones en la Escuela de Historia de la Universidad de Costa Rica

Ponencia de la MSc. Claudia Quirós Vargas (*)

“La cultura y su historia, sólo es posible abordarlas en clave histórica; es decir, que sólo pueden ser vistas en términos de su invención o construcción científica y/o social”.

Deseo que este “Cuarto Congreso Nacional de las Culturas Populares de cara al Nuevo Milenio: retos y acciones” sea un referente para el debate y la discusión acerca del derecho de las Culturas Populares a contar con espacios reales y permanentes de reconocimiento, tanto en la definición y la redefinición de ellas, como en la afirmación de un esfuerzo por mantener el diálogo abierto con el pasado, junto con la esperanza de consolidar una sociedad costarricense diversa, plural y multicultural, que además posibilite la convivencia intercultural.

Sobre la base de estas consideraciones, ya no se puede hablar de culturas superiores y culturas inferiores; sencillamente, existen culturas distintas y ninguna puede ser medida en su verdad con parámetros de otras culturas.

Desde esta perspectiva, es dable subrayar que la actividad cultural es histórica y social. Asimismo, quela Cultura Popular, como concepto dinámico -además de plural y abierto- debe ser receptivo a la innovación y al cambio, a la revisión y actualización, incorporando nuevos elementos que lo renueven adaptándolo a un mundo en constante transformación.

Paralelamente, el reconocimiento de las Culturas Populares supone que los sectores sociales populares, en un proceso de elaboración colectiva, sean los protagonistas en la construcción y la difusión de sus propias culturas.

Revalorizar y revitalizar estos aspectos, además de consolidar a las Culturas Populares como emblemáticas en la defensa de las identidades colectivas, por lo demás, facilitará el establecimiento de formas y estrategias de cambio social y económico.

Primero como ciudadana y, posteriormente, como historiadora/investigadora de la Universidad de Costa Rica (U.C.R.), he incursionado el tema: Historia y Culturas Populares.  Precisamente, mi participación en este Congreso tiene como objetivo compartir la experiencia lograda y, fundamentalmente, evidenciar cómo en el marco institucional de las Municipalidades, el Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes (M.C.J.D.) y de la Universidad de Costa Rica, podemos contribuir a que las comunidades y/o grupos organizados de las áreas marginales, reivindiquen su derecho, tanto a descubrir como a construir y a desplegar su propia cultura.

Desde hace catorce años, me incorporé a la Asociación de Cultura del Cantón de Esparza, como parte de esta clase de entidades independientes promovidas por el Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General de Cultura, en el ámbito nacional; y que, precisamente, se han desarrollado con gran éxito en varios cantones de Guanacaste.

Nuestra agrupación fue registrada como “Asociación para el Rescate y Desarrollo de la Cultura del cantón de Esparza”, asumiendo como premisa que la actividad cultural es tanto histórica como social.

Mes de la Esparzaneidad, Símbolos Cantonales de Esparza y más

Desde este punto de vista, y con el apoyo de los diputados de la región, del Concejo Municipal y de la comunidad, se logró que -mediante Decreto Ejecutivo- diciembre fuera declarado “Mes de la Esparzaneidad”, durante el cual se desarrollan actividades para destacar y celebrar que la antigüedad de la Ciudad del Espíritu Santo (cabecera del cantón) data de 1574.

Se coadyuvó a incrementar el imaginario simbólico con el diseño de la Bandera y del Escudo y la escogencia de la canción Tardes Esparzanas como Himno del Cantón y máxima expresión del ritual identitario por su contenido poético (responsabilidad que estuvo en manos de esta servidora, en lo conceptual, así como del Prof. Marco Fco. Rojas Ramírez, mejor conocido como Marco Fco. Soto Ramírez, en lo conceptual y gráfico, también).

Con el propósito de preservar el patrimonio histórico-arquitectónico, se consolidaron ocho declaratorias patrimoniales, entre las cuales destacan los edificios de la Escuela Arturo Torres Martínez, la Casa de la Cultura y el Cementerio; además, en el ámbito ferroviario: los Túneles de Cambalache y Miraflores, junto con la Estación de Caldera.

Para la comunidad regional fue de gran regocijo y orgullo que “Ñor Antenor” –en la persona de su creador e intérprete, profesor Marco Francisco Rojas Ramírez (conocido como Marco Fco. Soto Ramírez)- fuera declarado “Personaje Típico Cultural del Cantón”.

Como trabajadora ad honorem de las culturas populares y, propiamente, en el ámbito de la gestión cultural, he de relatar con gran satisfacción que en el inmueble que alberga a la Casa de la CulturaJuan Bautista Matamoros”, se han acogido cantautores, grupos corales, artistas, artesanos(as), intérpretes, escritores, rezadores, conjuntos y coreógrafos(as), entre otros, lo cual ha fortalecer considerablemente la identidad colectiva. También se han realizado exposiciones y ventas de artesanías, y se ha recibido a algunos grupos de turistas nacionales y extranjeros.

Trascendiendo la esfera de lo estrictamente cultural, el pueblo –a la cabeza de la Asociación Cultural y la Fundación Coyoche– ha protagonizado acciones en defensa del patrimonio territorial, de la biodiversidad y de la soberanía, particularmente cuando el gobierno de la República pretendió convertir un sector de nuestro territorio en basurero nacional.

Labor Docente e Investigativa

En el marco institucional de la Universidad de Costa Rica, como docente de la Escuela de Historia e investigadora del Centro de Investigaciones Históricas de América Central, he tenido la oportunidad de abordar el tema: “Historia y Culturas Populares” mediante tres vías:

1. En proyectos de investigación relacionados con la provincia de Guanacaste y un sector del Pacífico Central. Aunque es una actividad académica, tanto por la temática que hemos complementado con el trabajo de campo, los aspectos investigados se relacionan con la historia y las culturas populares:

1.1. Las Cofradías indígenas en el Corregimiento de Nicoya, una contribución a la historia popular.

1.2. Las Obras Pías en el Pacífico Norte.

1.3. Los Diezmos en el Pacífico Norte, durante el siglo XVIII.

1.4. La primera estructuración colonial de la Villa de la Purísima Concepción de Rivas y su proyección en la segunda configuración del Pacífico Norte costarricense: surgimiento y consolidación de la sociedad guanacasteca.

1.5. Evolución político-territorial del Pacífico Norte, hasta su configuración como provincia de Guanacaste, régimen de propiedad territorial y vías naturales de comunicación: 1519-1848.

En el curso de estas investigaciones, específicamente a raíz del trabajo de campo, surgieron algunas actividades, las que al contar con la participación destacada de las comunidades, se desarrollaron con gran suceso.

Desde 1996, nos contactamos con el Comité Cultural de Cañas y, por medio de éste, con la Municipalidad. A raíz de este acercamiento, surgieron y se consolidaron dos eventos fundamentales:

a) La Cabalgata de la Guanacastequidad, cuya primera versión se llevó a cabo con gran éxito el segundo domingo de mayo de 1997, y se ha venido celebrando en el transcurso de los últimos siete años en forma ininterrumpida.  De este modo, se ha consolidado dicha Cabalgata como actividad fundamental de la cultura popular regional, porque en la realización de sus siete versiones han sido homenajeados los personajes más emblemáticos del cantón, tales como: arrieros, sabaneros, cocineras de las haciendas, artistas, artesanos y líderes comunales, entre otros.

b) El segundo evento se refiere al conocimiento de la existencia de un farallón (pared de piedra) de 50 metros de longitud por 30 de altitud, cubierto de petroglifos, ubicado en las márgenes del río Cabuyo, afluente del río Corobicí, en la Finca “Las Lomas”, de Sandillal, Cañas, propiedad de la familia López Monge.  Mediante gestiones nuestras, así como de los propietarios, del Comité Cultura y de la Municipalidad, este complejo arqueológico denominado Monumento “El Farallón” fue declarado Patrimonio Histórico Arquitectónico de Costa Rica, mediante el Decreto número 27489-C del 17 de diciembre de 1998. Lo interesante es que la familia López Monge aprovechó esta coyuntura para crear una Fundación y desarrollar un Proyecto Ecoturístico, que ya ha empezado a recibir turistas -de todas las edades- nacionales y europeos.

Siempre en el contexto de los proyectos de investigación, y durante las giras de reconocimiento del Camino del Arreo -además de reproducir en un mapa esta histórica vía de comunicación-, tuvimos la oportunidad de visitar la también histórica Hacienda “El Jobo” que, pese a su declaratoria de Patrimonio Histórico, estaba casi en ruinas.

En el informe respectivo -ilustrado con fotografías-, presentado ante el Consejo Científico del Centro de Investigaciones Históricas de América Central, detallamos la lamentable situación de este inmueble y la urgencia de tomar medidas para evitar su pérdida definitiva.  El Dr. Víctor Hugo Acuña, en ese entonces director del Centro de Investigaciones, inició una campaña para rescatar la casona de la Hacienda “El Jobo”, junto con sus corrales de piedra y terrenos aledaños.

Dichosamente, sus inquietudes tuvieron eco en la persona del empresario Mario Ossembach, quien adquirió tal propiedad realizando una fuerte inversión económica. Dicha casona fue restaurada siguiendo los lineamientos correspondientes; proceso que culminó oficialmente con la reinauguración, exposición y actos afines, celebrados el año pasado en la sede del Museo Histórico “Juan Santamaría”, en Alajuela.

2. La segunda vía se concretó por medio del Seminario “Historia y Culturas Populares”, que he venido dirigiendo durante siete años en la Escuela de Historia (U.C.R.); comprendiendo en su diseño una parte teórica y otra fundamentada en prácticas de campo, que incluye giras y trabajo de campo, culminadas con una investigación relacionada con el tema; actividades generalmente realizadas en la provincia de Guanacaste.

Precisamente en una de esas investigaciones, dos estudiantes diseñaron un proyecto sobre grupos intérpretes de música popular bailable, basándose en la Marimba Orquesta “Maribel”, cuyos integrantes son vecinos de Santa Bárbara, uno de los muchos pueblos maravillosos del cantón de Santa Cruz.

Se ponderó su trayectoria artística de más de cuarenta años amenizando bailes, así como su repertorio, la maestría de sus ejecutantes y, especialmente, el rescate de la marimba como instrumento típico identitario de la región. Luego de tales consideraciones, se decidió gestionar su declaratoria como Patrimonio Cultural; hecho concretado mediante el Decreto No. 25-67-C, rubricado por el Ministro de Cultura y el Presidente de la República , y publicado el 25 de julio de 1997.

3. El tercer medio que me ha facilitado el acceso al tema que venimos analizando, se refiere a los Proyectos de Extensión Docente de la Vicerrectoría de Acción Social (U.C.R.), desde hace siete años bajo mi cargo.

Las actividades realizadas a través de estos proyectos, se han desarrollado en los cantones de Esparza, Cañas, La Cruz y el pueblo de Pilas de Cangel, enfatizando siempre el tema de la “Historia y Culturas Populares”, pero con la participación de las comunidades y de sus grupos organizados, a fin de que permitirles autodescubrir la índole de sus raíces y revalorizar su propia historia, incluyendo la identificación de sus líderes populares, su patrimonio paisajístico y la biodiversidad circundante.

En relación con los cantones de Esparza y Cañas, hemos mantenido una estrecha relación con sus Municipalidades y sus Comités de Cultura.

Una de las actividades más importantes y significativas que hemos desarrollado por medio de Extensión Docente, es el haber instituido el homenaje póstumo en recordación de Gil Tablada Corea, líder campesino asesinado en El Jobo, jurisdicción de La Cruz , el 18 de noviembre de 1970.

Para la realización de esta efeméride, desde 1997, un numeroso grupo de estudiantes y funcionarios de la Universidad de Costa Rica, solemos trasladarnos hasta la Colonia Agrícola “Gil Tablada”, y en la escuela de la localidad participamos, junto con los escolares, personal docente, vecinos y ex compañeros, en una Misa Campesina en memoria de Gil Tablada, declarado “Líder Campesino Latinoamericano”.

En la comunidad de Pilas de Cangel, luego de varias reuniones en las que se involucraron diferentes personas, incluyendo al sacerdote de la localidad, así como a un historiador, un ingeniero civil y una arquitecta -funcionarios del Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural (M.C.J.D.)-, logramos que por unanimidad se aprobara la restauración de la Ermita; naturalmente, utilizando recursos aportados por miembros de esa localidad.  Dicha restauración se encuentra muy avanzada, existiendo gran entusiasmo en la comunidad, con miras a que posteriormente este inmueble sea declarado patrimonio histórico arquitectónico.

Paralelamente, hemos venido trabajando en la realización de entrevistas con las personas de mayor edad, utilizando la historia oral para escribir conjuntamente la historia de Pilas de Cangel, cuya existencia como “pueblo de indios”, se registra documentalmente desde 1523.

Para finalizar, reitero que con esta participación no aspiro a destacar únicamente los logros obtenidos, en cuya consecución he asumido el papel de agente o intermediaria entre la Universidad de Costa Rica, el Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, las comunidades organizadas y sus Municipalidades respectivas.

No obstante, como corolario de mi intervención, deseo agregar lo siguiente:

1. Que en mi caso particular, ha sido fundamental el abordaje de las Culturas Populares por medio de la Historia.

2. Que los docentes-investigadores debemos aprovechar al máximo los recursos disponibles en la Universidad de Costa Rica para proyectar, como corresponde, a nuestra institución en las áreas marginales de la geografía costarricense.

3. Que el quehacer y las manifestaciones de las Culturas Populares sean también valoradas y remuneradas en términos económicos para dignificar a sus actores/intérpretes y darles el lugar que merecen dentro del contexto de la cultura nacional.

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( * ) MSc. Claudia Quirós Vargas

  • Investigadora, Catedrática de la Escuela de Historia de la Universidad de Costa Rica
  • Premio Nacional de Historia “Aquileo J. Echeverría” 1991
  • Hija Predilecta del Cantón de Esparza (2000)
  • Presidente de la Asociación para el Rescate y Desarrollo del Cantón de Esparza.

GÉNESIS y DESARROLLO de la CIUDAD del ESPÍRITU SANTO de ESPARZA

Kiosco del Parque ‘Ignacio Pérez’, Esparza, Puntarenas, Costa Rica. (Foto: Marco Fco.·. Soto Ramírez)

Compilación: Marco Fco.·. Soto Ramírez (Ñor Antenor), Folclorista Esparzano.

El 14 de febrero de 1982, un grupo numeroso de parroquianos, nos dimos cita en la Escuela ‘Arturo Torres Martínez‘, ubicada en la Ciudad Primada del Espíritu Santo de Esparza, con el propósito de escuchar una charla impartida por la señora Claudia Quirós Vargas, en aquel entonces Licenciada en Historia, quien años después, con su Maestría en Historia -siendo Investigadora y Catedrática de la Escuela de Historia de la Universidad de Costa Rica- publicara su libro ‘La Era de la Encomienda‘ (Editorial UCR), lo que hizo méritos para ser acreedora al Premio de Historia ‘Aquileo J. Echeverría’ 1990.

En esa ocasión, en medio de una verdadera fiesta cívico-artístico-cultural, se aprovechó para efectuar la grabación del Programa ‘Voces de la Tierra‘ (Radio Nacional), conducido por el joven Alfonso Gätgens Agüero, quien años después se convirtiera en distinguido periodista, quien realizara la introducción de tan interesante charla. En algún momento del evento hizo su intervención el joven Carlos Borge Carvajal, en ese entonces estudiante de Antropología, la cual quedó plasmada en esta transcripción.

Introducción

La Ciudad del Espíritu Santo de Esparza fue fundada en el Valle de Coyoche, en el año 1574.

En el año 1676, tenía población de 100 habitantes, según documentos de la época.

En 1686, los piratas ingleses, al mando de Cook saquearon la ciudad, obligando a sus habitantes a retirarse hacia el interior del país.  Años más tarde, fue nuevamente saqueada por el pirata Morgan y sus bucaneros.

En 1693, el entonces gobernador, don Manuel Bustamante y Rivero, reunió a los habitantes del Valle que se encontraban dispersos y les obligó a construir casas y formar una ciudad en el sitio que hoy ocupa Esparza.

En 1718, don Diego deLa Haya Fernández, Gobernador de nuestro país, en documento para la historia, describió a la ciudad en los siguientes términos:

“Se compone de una iglesia de horcones, paredes de barro, cubierta con teja. Un Convento de San Francisco hecho del mismo material. Catorce casas de familias españolas y algunas gentes sencillas y pobres”.

La jurisdicción de Esparza alcanzaba hasta el territorio que hoy corresponde al cantón de Bagaces (Guanacaste).

En 1789, bajo la Administración de don Tomás Guardia Gutiérrez, se construyó el tramo ferroviario entre Esparza y Puntarenas, lo que indiscutiblemente le daría mucho auge, debido a que los carreteros que antiguamente tenían que llegar hasta Puntarenas, comenzaron a cargar el café en la Estación de Esparza y a recoger la mercadería que iba a San José en el mismo punto.

Fue en la última década de ese siglo que el nombre de Esparza fue cambiado por el de Esparta, con el que se conoció hasta 1974, cuando la Comisión de Nomenclatura de nuestro país creyó oportuno tomar los nombres ancestrales. Influyó en el cambio de nombre de finales del siglo XIX –según se dice- el padre del entonces Presidente de Nicaragua, don Adolfo Díaz, quien nació, precisamente, en Esparza.

La Historia y la leyenda se confunden en Esparza, uno de los pueblos de mayor edad en nuestro país. Es así como han ido surgiendo algunas leyendas como la de “La Campana de Oro”, que hace referencia a una campana robada por el pirata Morgan, o la leyenda de “La Quebrada del Cura”.

 Transcripción del relato de la MSc. Claudia Quirós Vargas (*)

MSc. Claudia Quirós Vargas (1931-2006): Apasionada por la Historia y la Cultura Popular.

El cantón de Esparza es el segundo en importancia, en cuanto al desarrollo histórico de Costa Rica.

Período Precolombino 

A través de la etnohistoria o la arqueología se pueden obtener importantes datos para poder establecer una aproximación referente a la época precolombina. Realmente, en ese sentido es muy poco lo que se ha hecho a nivel general, en Costa Rica y particularmente, en la jurisdicción del cantón de Esparza.

Esta fue una zona de transición entre la cultura mesoamericana y las culturas que vivían en el resto del país, que evidentemente eran de origen sudamericano.  Debe tenerse en cuenta que la jurisdicción de Garabito llegaba hasta esta región.  Por ejemplo, hay algunos restos en la Hacienda Cabezas que son una especie de petroglifos, pero realmente no han sido estudiados.

Continuamente las personas se encuentran muestras de cerámica, pero, en ninguna ocasión, objetos de jade o de oro. No obstante, en la Hacienda Pan de Azúcar se han encontrado algunas piezas de jade y luego, en el propio lugar donde se asentaba la Ciudad de Santa Catalina de Garabito, en Jesús María.

Realmente, no tengo noticias de que se halla hecho alguna investigación, a no ser de lo que se haya encontrado en Barranca o en FERTICA (Fertilizantes de Centroamérica, S. A.), nada más, pero ya trabajos científicos serios, creo que no.

Período Colonial 

Para hablar de Esparza debemos remontarnos al año de 1568. Si bien es cierto, la conquista de Costa Rica se inició 7 años antes, es en 1568 cuando Perafán de Rivera funda el pueblo o la ciudad de Aranjuez, ciudad española, introduce el ganado vacuno. Además, al año siguiente hace los repartimientos de Encomiendas que vienen a consolidar realmente la conquista de Costa Rica y, de hecho, se inicia la etapa Colonial.

En 1574, Alonso Anguciana de Gamboa, Gobernador Interino de la Provincia de Costa Rica, trasladó, mediante un juicio criminal, a los pobladores de la Ciudad de Aranjuez, por cuanto la gente no quería salir de allí. Con tal traslado fundó un nuevo asentamiento que él llamó la Ciudad del Espíritu Santo.

La ubicación de este sitio no se ha podido establecer con certeza, pero, suponemos que fue muy cerca del Puerto de La Caldera; pudiendo ser en el Valle del Coyoche, en lo que hoy es el Valle de Landecho.

En 1577, sucede un hecho importante. A la llegada de don Diego de Artieda y Chirinos, en calidad de Gobernador de la provincia de Costa Rica, lo primero que hace es habilitar, como puerto principal, el Puerto de La Caldera, aprovechando las condiciones naturales que presenta esa Ensenada. Procediendo con el traslado del asentamiento que había fundado Anguciana de Gamboa hasta este sitio, bautizándole con el nombre de Esparza.

Con Artieda y Chirinos se dan los límites de la Provincia de Costa Rica que van a regir durante toda la Colonia , de manera que la jurisdicción de esta provincia van desde los límites del río Tempisque hasta toda la zona de Chiriquí (Panamá), los que rigieron hasta la época Republicana.

En relación con Esparza, se le asignó el siguiente límite: Desde el río Tempisque y el río Salto hasta el río Grande de Tárcoles. Como puede notarse, parte de lo que hoy es la Provincia de Guanacaste y lo que es Puntarenas perteneció o estuvo dentro de la jurisdicción de Esparza.

Por otro lado, complementando el hecho de que esta era una ciudad española, el aspecto económico era fundamental para mantener fijos a los colonos, con el fin de que permanecieran aquí contentos. De ahí fue que se le repartió encomiendas, como una manera de vivir, de acumular un poquito de dinero, pues esa era la ambición de los primeros conquistadores que vinieron a Centroamérica.

Es importante señalar que, en cuanto al pueblo de Esparza,  tenía dentro de su jurisdicción cuatro pueblos indígenas reducidos: el pueblo de Santa Catalina de Garabito y que se ubicaba donde está actualmente Jesús María. El pueblo de Chome, el pueblo de Abangares y el pueblo de Bagaces. Al decir “reducidos” damos a entender que estaban al servicio de la Corona o, si no, al servicio de los encomenderos.

Este es, más o menos, el aspecto político-administrativo de la Ciudad de Esparza. Desde el punto de vista económico se nota que, desde finales del siglo XVI, la principal actividad que se va a dar en toda esta jurisdicción va a ser el desarrollo de la ganadería. En el siglo XVII es el ganado mular. Ustedes saben la importancia que tuvo la cría de mulas durante este siglo. Y después, en el  siglo XVIII, todas las actividades económicas de esta jurisdicción giraron alrededor de la ganadería vacuna, del ganado de carne, donde un importante comercio de ganado en pie y también de ganado ya sacrificado, así como queso y otros subproductos con Nicaragua y con Panamá. Esto fue lo más importante.

Por otro lado, también en cuanto a lo económico, son las condiciones propias del litoral pacífico que tenía y reúne condiciones naturales para la navegación en esa época, pues no había barcos grandes. Cualquier nave podía acercarse a cualquier parte. De manera que toda la costa del Pacífico, toda la jurisdicción de Esparza tenía puertos que servían de embarcadero, por ejemplo, el Puerto del Palmar, el Puerto de Abangares, el Puerto sobre el río Chomes, el puerto sobre el río La Barranca, etc. Y fundamentalmente esa era la actividad económica.

Esparza no tuvo una gran importancia en sí como ciudad, a pesar de que era una ciudad española. La importancia estriba en que se va a ubicar desde una perspectiva estratégica para controlar como una especie de complemento va a tener una función complementaria en relación  con la Ciudad de Cartago, en el sentido de establecer un control de la gente que venía del norte, de Nicaragua, etc., y mantener el predominio de la jurisdicción. Y, por supuesto, uno de los hechos que dieron al traste con lo que pudo haber sido el desarrollo más importante, desde luego, fue el saqueo de los piratas que, en tres años consecutivos, 1685-1686 y 1687, vinieron y arrasaron totalmente la ciudad.

La gente de acá, desde luego, no se trasladó al interior, al Valle Central, sino que se trasladó a otros sitios que reunieran condiciones semejantes, y nada mejor que los valles de Bagaces, Abangares y de Cañas. Y allí es donde empieza con más auge el desarrollo de la ganadería. Y, por otro lado, este hecho va a irle quitando, poco a poco, la importancia a la Ciudad de Esparza; porque el grueso de la población se va a trasladar por ese temor tan grande que le tenía  a los piratas ingleses, a los citados valles guanacastecos. Y las autoridades siempre permanecieron aquí, aunque en ocasiones los obligaban el Gobernador para que no se fueran. Pero, ellos, de toda suerte, en 1787 pidieron que se les segregara la mitad de la jurisdicción. O sea, que de gusto de las autoridades de Esparza nació el hecho de que se les quitara la mitad de la jurisdicción. Y, a partir de ese momento, entonces, empieza una segregación de Esparza desde el río Chomes hasta el río Grande de Tárcoles, eso es lo que prevalece durante toda la Colonia.

Economía durante la Colonia

Podemos resumir diciendo que, fundamentalmente fue la ganadería, comercio por el Puerto de La Caldera y, luego, la extracción del tributo de los pueblos indígenas reducidos que mencioné anteriormente. Pero, por supuesto, como sabemos, uno de los fenómenos que se dio en toda América Hispana fue la catástrofe demográfica indígena que empezaron a diezmarse en una forma increíble desde la llegada de los españoles. De manera que en Costa Rica, al igual que en resto de América, la población indígena disminuyó por las enfermedades por las enfermedades que traían los españoles, para las cuales ellos no tenían ninguna inmunidad, por la explotación y por el maltrato también.

De hecho, en Esparza, como lo mencioné, había en su jurisdicción cuatro pueblos indígenas que no eran únicamente un adorno como pueblo, sino que servían como fuente de mano de obra, fuente de trabajo para  que los españoles los explotaran de diferentes formas, especialmente, a través del tributo y a través de los servicios personales.

MSc. Carlos Borge Carvajal

(Intervención Carlos Borge Carvajal –en ese entonces, estudiante de Antropología: “Hay un asunto interesante y es por lo cual en la caracterización étnica de nuestra región no aparecen indios en este momento. Se debió a todo un proceso de etnonocidio, montado en el caballo de la encomienda.  La encomienda es la forma de explotación económica que acaba con los indios en la región. Las últimas familias que quedaron en Santa Catalina de Garabito fueron trasladadas a finales del siglo XVIII hacia otra región. La encomienda es realmente uno de los grandes pecados de la Colonia que hace que no contemos con esa riqueza cultural que tienen otros pueblos en América, al acabar con los indios en nuestra región”).

Prosigue Claudia Quirós Vargas

También es importante agregar que, como Esparzanos, podemos sentirnos orgullosos por cuanto en nuestra jurisdicción hubo en Santa Catalina de Garabito un líder que para muchos de nosotros tal vez fue desconocido y que fue Garabito. Realmente es doloroso darse cuenta que en Ecuador, donde existe un Parque dedicado a los héroes indígenas de América latina esté la efigie de Garabito y que los Esparzanos casi no sabemos nada de él. Realmente es asombrosa la oposición que Garabito le hizo a la Conquista. Fue el único cacique que no pudieron dominar los españoles. Sin embargo, cuando él murió, sus familiares y todo el grupo que integraba su población bastante numerosa.

Por ejemplo si nosotros vemos los documentos de los repartimientos de Perafán de Rivera encontramos que solamente de la jurisdicción de garabito se repartieron casi 3.000 indios. Y para que ya en 1714 no hubiera nada más que unas 3 familias, esto nos da la idea del genocidio que se dio dentro de las poblaciones indígenas.

Pero, Garabito, se opuso, le hizo guerra a don Juan de Cavallón, a don Juan Vásquez de Coronado. Y es el único cacique de esta zona que logró enfrentarse con éxito –podríamos decir- en la medida en que no  lograron ni siquiera conocerlo. Aparte de él también merece que mencionemos a los indios de Talamanca, a quienes jamás pudieron reducirlos hasta el presente.

Período de Independencia

En la época independiente sigue lo mismo y cuando ya se dio el Ciclo Minero en lo Montes del Aguacate, el Cabildo de Esparza también insistió para que se le quitara un poco de la jurisdicción que tenía por la región de San Mateo, entonces se le quitó todo lo que es San Mateo y quedamos, entonces, entre los límites del río Jesús María y el ríoLa Barranca. Como ustedes pueden ver, fue realmente segregando zonas muy importantes y fue reduciendo su jurisdicción en una forma muy marcada hasta quedar en los límites que tenemos actualmente.

Período Republicano  

Ya en la Época Republicana, a partir de 1852, se fundó el cantón de Esparza y se le segregó todo lo que es la región de Puntarenas, pasando esta a formar un cantón aparte: el cantón central. Puntarenas llegó a constituirse en Provincia a principios del siglo XX y Esparza como cantón dependiendo de Puntarenas con los límites definitivos, que son los que tiene actualmente, entre el río Barranca y el río Jesús María.

También se hizo la división actual de 5 distritos:

  1. Espíritu Santo
  2. San Juan
  3. Macacona
  4.  San Rafael
  5. San Jerónimo

Es importante señalar que, a pesar de la reducción geográfica, Esparza retiene dentro de sus límites 3 climas: el litoral, donde se encuentra el Puerto de La Caldera, luego tenemos la parte donde se asienta la ciudad, que es una región con un clima de meseta donde se cultivan cereales, ganadería, etc.; y más hacia el norte, encontramos el distrito de San Jerónimo, con localidades como Cerrillos y Peñas Blancas, con un clima bastante frescos, donde se cultiva el café.

Le comentaba a algunos de mis alumnos que en Esparza podemos tomar café cultivado en el cantón, comer una tortilla con maíz cultivado aquí mismo, y comernos un pescado, sin salir de nuestra jurisdicción para obtener esos productos.

El problema económico fundamental de Esparza es el hecho de que la ganadería ha desplazado a la agricultura. Paradójicamente, somos un cantón supuestamente dedicado a la agricultura como actividad fundamental. Pero, encontramos que de la tierra disponible para la agricultura hay 12 mil hectáreas dedicadas a la ganadería y únicamente 600 desdichadas a la agricultura. De tal manera, que esto pone en evidencia el problema socioeconómico tan grande que tenemos en ese sentido, agravado con la falta de fuentes de trabajo.

Mientras exista este tipo de estructura económica, considero que el cantón de Esparza va a continuar con sus problemas socioeconómicos. Creo que todos los Esparzanos debemos buscar la manera de solucionar este problema de diversificar la agricultura, de preocuparnos por la agroindustria como una de las expectativas que pueden ayudarnos a resolver el problema socioeconómico que viven todos los cantones de Costa Rica que se encuentran marginados del proceso de desarrollo socioeconómico. (Fin de la transcripción del Programa Radiofónico)

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( * ) MSc. Claudia Quirós Vargas (1931-2006)

  • Investigadora, Docente, Catedrática de la Escuela de Historia de la Universidad de Costa Rica (UCR)
  • Hija Predilecta del Cantón de Esparza
  • Premio Nacional de Historia “Aquileo J Echeverría”, 1991
  • Presidente Fundadora de la Asociación para el Rescate y Desarrollo de la Cultura del Cantón de Esparza
  • Presidente Fundadora de la Federación Costarricense de organismos de Cultuta Popular Independientes (FECOCUPI)

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FUENTE: Programa “Voces de la Tierra, Radio Nacional de Costa Rica, del Sistema Nacional de Radio y Televisión de Costa Rica (SINART). Edición Nº 42. Esparza, domingo 14 de febrero de 1982.

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FOTOGRAFÍAS:

►Kiosco del Parque ‘Ignacio Pérez‘: Marco Fco.·. Soto Ramírez (Folclorista Esparzano)

►MSc. Carlos Borge Carvajal, cortesía suya.

►MSC. Claudia Quirós Vargas, cortesía de  su hermana, la Folclorista Prof. Sonia Ligia Quirós Vargas.   Restauración fotográfica: Marco Fco.·. Soto Ramírez. E-mail: dise.graf GADU@gmail.com)