VISITA a la CATARATA del ENCANTO

La Catarata del Encanto, en el río Paires que divide los distritos de San Juan Grande y San Rafael de Esparza. Fotografía por cortesía del joven Joey Cordero Morales , vecino del lugar.

La Catarata del Encanto, en el río Paires que divide los distritos de San Juan Grande y San Rafael de Esparza. Fotografía por cortesía del joven Joey Cordero Morales , vecino del lugar.

 

Por:  Sensei Marco Fco.·. Soto Ramírez (*)

Espíritu Santo de Esparza, 09 de Febrero de 2014. Llegó el día por tanto tiempo anhelado. En el Parque ‘Ignacio Pérez Zamora’, en Esparza centro, se dieron cita 45 personas de distintas edades, oscilantes entre los 12 y los 65 años. El grupo estaba conformado por estudiantes, amas de casa, peones agrícolas, educadores, abogados, trabajadores operativos, administrativos, todos alegres, joviales y, sobre todo, solidarios, plenos de amistad y familiaridad.

Era la segunda convocatoria que atendían, como una ocasión de proseguir conociendo bellos parajes cantonales de los cuales se habla en las casas, esquinas, lugares de trabajo, casi como si de fantasías se tratase, pues de ellos se hace referencia, pero casi nunca se tiene la oportunidad de comprobar vivencialmente la belleza, los detalles históricos, geológicos, geográficos, biológicos, así como los aspectos simbólicos y anecdóticos que la tradición popular, con el discurrir del tiempo, se ha encargado de endosarles.

Es así como la DIFUSORA CULTURAL “ESPARZA MÍA”, en su nueva etapa de consolidación, y paralelamente a la fundación de nuestra emisora “ESPARZA MÍA Online Radio”, dio inicio y está incentivando la realización de caminatas recreativas que no solamente nos permitan visitar lugares emblemáticos, sino también conocer aquellos que, debido su difícil acceso, casi entran en la clasificación de ‘legendarios’.

Utilizando elementos del método de investigación científica, así como de gestión cultural y turística, hemos compartido con nuestros(as) Seguidores(as) el fruto de nuestro cotidiano quehacer, traducido en esta serie de experiencias de sano esparcimiento, como la CAMINATA A LAS CATARATAS DE CHUMICAL (las cuales bautizamos –en general- con el nombre de “CATARATAS ESPARZA MIA” –como hito fundamental de nuestra nueva etapa- y que engloban tres cascadas del río Esparza (La Pelton y los saltos segundo y tercero, así llamados popularmente), y otras tres cascadas en su tributaria Quebrada Honda, en cuyo punto medio se encuentran los llamados ‘lavaderos de oro’, vestigios de la actividad minera de los aborígenes huetares de la región.

Como lo hemos mencionado, en cada una de nuestras actividades seguimos un patrón –diseñado de antemano– como lo son las investigaciones en la historia formal y tradicional, lo cual implica inspecciones de campo, el diseño de la mejor y más accesible ruta de movilización, la preparación de la información resultante de tales labores de equipo para ser compartida antes, durante los eventos (charla ‘in situ’) y, posteriormente, la elaboración y publicación de una crónica breve y/o un artículo con información especializada al respecto; idénticamente, la publicación y amplia difusión de fotografías y vídeos de la experiencia en nuestras Páginas, Blogs, y Canales de vídeo y audio.

Y la experiencia más reciente no ha escapado a nuestro estilo de labores: LA VISITA A LA CATARATA DEL ENCANTO.

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EXCURSIONISTAS de La Catarata del Encanto. Domingo 09 de Febrero de 2014. IMAGEN: Sra. Flor Ureña.

EXCURSIONISTAS de La Catarata del Encanto. Domingo 09 de Febrero de 2014. IMAGEN: Sra. Flor Ureña.

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EL VIAJE

La algarabía y una cierta dosis de ansiedad expectante quemaban nuestras venas, ante el deseo de encaminarnos y llegar pronto al lugar escogido. Eran las 8:15 a.m., cuando partimos en tres busetas, con rumbo al Asentamiento Agropecuario de El Barón, ubicado en el distrito 4º (San Rafael) de Esparza.

Al llegar al lugar de ingreso, giramos las instrucciones pertinentes, de previo al descenso por los 500 metros de sendero y empinada gradería en proceso de paulatina reconstrucción. Prestos a brindarnos su ayuda en todo momento, estaban nuestros “Baquianos de Planta”, señores Aramis Jiménez y Leonardo Vega, a modos de ‘Ángeles Guardianes’.

El grupo de excursionistas, como si de un único organismo viviente se tratara, se movilizó en perfecto orden, sincronía y disciplina, manifestando la más depurada y empática solidaridad expresada.

Al llegar al cauce del río Paires, tributario del río Jesús María, y subir unos 50 metros, la sorpresa de todos fue general al contemplar una de las joyas ecológicas más bellas de nuestro cantón, consistente en una cascada de 30 metros de caída, con un ancho de 60 metros, aproximadamente. En esta época de verano, la cascada mantiene dos ‘chorros’ principales en su centro, y uno terciario hacia la derecha, que tienen como destino final una refrescante poza de 6 metros de profundidad aproximada.

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El Lic. Francisco Arturo Ugalde García, Historiador, brinda a los excursionistas una charla en la Catarata del Encanto, Esparza. IMAGEN: Sra. Marielena González Rojas.

El Lic. Francisco Arturo Ugalde García, Historiador, brinda a los excursionistas una charla en la Catarata del Encanto, Esparza. IMAGEN: Sra. Marielena González Rojas.

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LA CHARLA

Una muy interesante charla fue desarrollada por nuestro muy apreciado colaborador, Lic. Francisco Arturo Ugalde García, Educador, Historiador Académico Graduado de la Universidad de Costa Rica (UCR), Abogado y Notario Público, quien, con conocimiento de causa, compartiera con la concurrencia aspectos de orden geográfico, geológico, biológico, histórico y anecdótico. Los presentes tuvieron la oportunidad de formular sus inquietudes, consultas y externar sus opiniones al respecto.

En lo geográfico, el Lic. Ugalde García, refirió la ubicación del río Paires como agente delimitador natural de San Juan Grande (Distrito 2°) y San Rafael (Distrito 4°) de Esparza. Resaltó, asimismo, el hecho de que este cauce es tributario del río Jesús María que, a su vez, sirve de límite natural cantonal y provincial, a saber: San Mateo (4° cantón de la provincia de Alajuela) y Esparza (2° cantón de la provincia de Puntarenas).

LOS INDIOS DE GARABITO Y EL VALLE DEL COYOCHE

En lo concerniente a la importancia del lugar como sitio histórico, se refirió a la cercanía con el sitio donde se desarrollara el poblado indígena de Santa Catalina de Garabito, que llegó a tener suma importancia en la región del Pacífico Central, bajo el liderazgo de don Diego de Coyocçara (se pronuncia Coyocsara), Cacique Huetar, Gobernador de la denominada provincia de Garabito, ubicada en el Valle del Coyoche.

Para dejar más claro este punto, cabe mencionar que “Coyoche” era el nombre autóctono de los indígenas que luego integraron la provincia de Garabito y, consecuentemente, a la encomienda repartida a Andrés de Garabito. La jurisdicción del valle del Coyoche estaba delimitada por el río Barranca y el río Jesús María, e iniciaba desde su nacimiento hasta la confluencia de ambos ríos con el océano Pacífico. En síntesis, hablar de los indios “Coyoches”, es hablar de los indios de Garabito.

LOS PIRATAS INGLESES

De igual manera, comentó el caso de las consecutivas invasiones de los piratas ingleses, bajo el mando del capitán Henry Morgan, en 1685, 1686 y 1687.

“Estos corsarios no solamente incendiaron la Iglesia Parroquial del Espíritu Santo, el Convento de los Frailes Franciscanos, el Cabildo y la Caja Real o Caja del Real Haber (…), sino que en la última incursión incendiaron las instalaciones del Puerto de La Caldera. Estas instituciones ardieron con mucha facilidad, debido a que todas se encontraban construidas de paja en sus paredes y palma real en sus techos.

“Una vez incendiado el cabildo, por parte de los piratas, toda la documentación existente también fue devorada por las llamas. Situación por la cual existe un gran vacío sobre la Historia de Esparza, especialmente del siglo XVII. Estas circunstancias conlleva a una ausencia de fuentes documentales de la Ciudad de Esparza durante el siglo XVII.

“Entre los documentos devorados por las llamas podemos mencionar: los Libros de Actas del Cabildo, Justicia y Regimiento, los cuales eran suscritos por el Teniente de Gobernador, así como los Protocolos Coloniales, donde se asentaban los esclavos, las cartas de libertad, compra venta de esclavos, la compra y venta de bienes muebles e inmuebles, los testamentos y las cartas dote, entre otras. Esto queda reforzado con la poca existencia de documentos y expedientes en el Archivo Nacional sobre la Ciudad de Esparza, durante el siglo XVII.

“Además, esta situación trajo un retroceso religioso espiritual, debido a que los pitaras se robaron las campanas de oro y no había con qué realizar los repiques y los dobles. Nadie, después de estos saqueos tenía candelabros, ni candelas. La situación entró en crisis mayor cuando los pocos habitantes de la Ciudad de Esparza, por temor a una nueva invasión, se trasladaron a los valles circunvecinos: Bagaces, Coyoche, Landecho, Abangares, Tempisque, Chomes, Aranjuez y Las Cañas”.

FUENTE: Artículo “Honras Fúnebres en la Costa Rica Colonial”, escrito por el Lic. Francisco Arturo Ugalde García y el Sensei Marco Fco.’. Soto Ramírez. Publicado en el Blog “ESPARZA MÍA…” (10 marzo 2013).

VER ENLACE: https://marcosoto34.wordpress.com/2013/03/10/honras-funebres-en-la-costa-rica-colonial/

En una próxima entrega estaremos brindándoles un artículo con información sobre este tema, preparada exclusivamente por el Lic. Francisco Arturo Ugalde García.

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Sir Henry Morgan, sanguinario pirata y hábil político.

Sir Henry Morgan, sanguinario pirata y hábil político.

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EL GRUPO ECOLOGISTA

Especial mención hacemos del GRUPO DE CAMINATAS RECREATIVAS Y PROTECCIÓN ECOLÓGICA “ESPARZA MÍA”, nacido al alero de nuestra Difusora Cultural, por iniciativa del Lic. Paul Montero Matamoros y apoyado, de forma unánime por la concurrencia.

El grupo puede localizarse en Facebook, en la siguiente dirección https://www.facebook.com/groups/143633415822968/

ÁLBUM FOTOGRÁFICO

Acá, les dejamos el enlace del Álbum Fotográfico de la EXCURSIÓN a la CATARATA del ENCANTO, en el río Paires, Asentamiento El Barón de Esparza

ENLACE: https://www.facebook.com/media/set/?set=a.653279794720128.1073741855.245725025475609&type=1

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VÍDEO DE LA VISITA A LA CATARATA DEL ENCANTO, ESPARZA

Amigas y Amigos: Muchas gracias por creer en y apoyar nuestra visión cultural y las actividades que hemos venido desarrollando desde 1977 y que, hoy por hoy, se consolidan en la DIFUSORA CULTURAL ESPARZA MÍA, y la fundación de nuestra emisora “ESPARZA MÍA Online Radio”, en www.esparzamia.org, y otros proyectos que están cobrando realidad, bajo la égida visionaria de sus directores: El Sensei Marco Fco.’. Soto Ramírez, Cultor Popular Costarricense, y el Prof. Daniel Vega Jiménez.

“Sigamos sembrando sueños…” (Daniel Vega)

“…y sigamos cosechando realidades” (Marco Fco.’. Soto)

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Sensei Marco Fco.·. Soto Ramírez, Cultor Popular Esparzano.

Sensei Marco Fco.·. Soto Ramírez, Cultor Popular Esparzano.

(*) Sensei Marco Fco.·. Soto Ramírez, Cultor Popular Esparzano, Fundador y Administrador del Blog “ESPARZA MÍA…” y de otras iniciativas en la Red, correspondientes a la Difusora Cultural “ESPARZA MÍA…”; Terapeuta Holístico y REIKI Sensei (Maestro); Narrador Oral; Cantante y Compositor Musical; Co-creador de nuestro Símbolos Cantonales Esparzanos: la Bandera y el Escudo; Co-creador de nuestro Símbolo Provincial: la Bandera de la Provincia de Puntarenas; Creador e intérprete de Ñor Antenor, Personaje Típico Cultural del Cantón de Esparza; ‘Promotor de Paz’ por Costa Rica en el Proyecto ‘Puente a la Paz’ (Bridge to Peace Project).

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Los Asentamientos de la Ciudad de Esparza: Orígenes y consolidación

Jardines Parroquiales de Esparza, Puntarenas, Costa Rica. (Imagen: Sensei Marco Fco.·. Soto Ramírez).

Jardines Parroquiales de Esparza, Puntarenas, Costa Rica. (Imagen: Sensei Marco Fco.·. Soto Ramírez).

Por:      Lic. Arturo Ugalde García (*)

   Sensei Marco Fco.·. Soto Ramírez (**)

Primera Parte: La Ciudad del Espíritu Santo

En torno al origen y asentamiento, específicamente de la Ciudad del Espíritu Santo, se han tejido varias versiones; algunas de ellas en forma errónea y otras interpretadas de manera muy sui géneris. Como historiadores y coterráneos, no podemos permitir que dichos errores prevalezcan, en virtud de la rigurosidad y seriedad que conlleva un hecho histórico tan trascendental como es la fundación de nuestra ciudad.

De todos es muy bien conocido que la ciudad de Esparza tuvo únicamente dos asentamientos; mientras otros coterráneos afirman que tuvo tres asentamientos. De este presunto tercer asentamiento, no existe mención alguna en el Archivo Nacional de Costa Rica, ni en el Archivo Arquidiocesano de la Curia Metropolitana [1], ni en el Archivo de la Catedral de León, mucho menos, en el Archivo General de la Nación de México [2].

Para la ubicación y demás detalles sobre el asentamiento de la ciudad del Espíritu Santo, fue de primordial importancia el proceso criminal iniciado, el 17 de diciembre de 1574, por el Gobernador y Capitán General de Su Majestad Alonso Anguciana de Gamboa contra los vecinos del sitio de Aranjuez, por los delitos de desobediencia a la máxima autoridad colonial, complicidad y traición a la Corona Española. [3].

Con respecto al traslado y fundación de la ciudad del Espíritu Santo, expresó el enjuiciado Francisco de Fonseca:

“La cibdad de Aranjuez se había de mudar de este asiento a otra parte, que fuese en el Valle del Coyoche, donde al presente está la cibdad del Espíritu Santo… e quedaron de pasarse a él, el verano que viniese” (Ibíd Pág. 43)

El párrafo anterior es elocuente para demostrar que la ciudad del Espíritu Santo, para diciembre de 1574, ya estaba fundada. Por nuestra parte, consideramos que la ciudad del Espíritu Santo había sido fundada en el invierno de 1574, específicamente, en la parte baja de la provincia de Garabito, donde se encontraba el asiento de San Jusepe…

“…donde está agora un hato del dicho señor gobernador (Alonso Anguciana de Gamboa), para que se pasasen allí, por estar más cerca de los dichos indios de Garabito que los habían de servir y apartados de los indios chomes”. [4].

De la cita textual anterior, podemos deducir que:

  • La ciudad del Espíritu Santo había sido fundada en la estación lluviosa de 1574; aproximadamente en el mes de setiembre.
  • Es evidente el interés inmediato del gobernador Alonso Anguciana en trasladar la ciudad de Aranjuez al asiento San Jusepe, donde tenía su ganado vacuno, caballar y mular.
  • Es importante diferenciar los términos “sitio” y “asiento”. El “sitio” conlleva ausencia de la presencia humana, y el “asiento” o “asentamiento” es todo lo contrario.
  • Entonces, consideramos muy importante dejar en claro algo que, prácticamente, ningún investigador histórico o empírico ha mencionado: El primer nombre que recibiera el lugar donde se fundó la ciudad del Espíritu Santo ya era conocido como “San Jusepe”.
  • Para mayor orientación, señalaremos que el asiento de San Jusepe estaba ubicado en la región en donde actualmente se encuentra la Hacienda Cabezas, El Mojón, Mojoncito, Pan de Azúcar y El Tejar.
  • La cercanía de los indios de Garabito se constituía en mano de obra accesible para el cuido, vigilancia y mantenimiento del ganado del gobernador, en otras palabras, eran los sabaneros, los productores de queso y los encargados de la salud animal, así como el “amansar” bueyes, y ganado caballar y mular.

Cabe indicar que el hecho de que el gobernador Alonso Anguciana de Gamboa tuviera un hato de ganado, no quiere decir que era titular de determinada cantidad de tierra, pues en su calidad de funcionario asalariado al servicio de la Corona, le estaba vedado tener propiedades inscritas a su nombre.

Retomando el tema de la sumaria mencionada, también declaró Esteban de Mena, Alcalde de la Santa Hermandad de la ciudad de Aranjuez (rango que retuvo al trasladarse al asentamiento de la ciudad del Espíritu Santo). Éste expresa:

“…ques verdad que el señor gobernador los quiso sacar de aquí (Aranjuez), y los mandó que poblasen en el rio de La Barranca, donde el señor gobernador tiene asentado al presente un hato… ques verdad que recibieron los solares (y el trazado del cuadrante de la ciudad) y cargos susodichos (cargos del cabildo), e han usado dellos e han quedado de que, en siendo verano, se acaban de pasar”.

Queda demostrado a través del párrafo anterior:

  • El empeño e irrespeto del gobernador de sacar a los vecinos del sitio de Aranjuez (ya había perdido su rango hegemónico) y trasladar a los restantes pobladores a un nuevo asentamiento, utilizando el puerto fluvial de La Barranca como punto de entrada y salida al comercio interior de la provincia de Costa Rica.
  • Que los cargos concejiles ya se habían designado por el gobernador Alonso Anguciana de Gamboa, no fueron hechos por elección popular ni por compra de dicho oficio a perpetuidad:

♣ Juan Barboza, Alcalde Ordinario.

♣ Diego de Trigueros, Alguacil Mayor.

♣ Francisco Magariño, Regidor de la ciudad del Espíritu Santo y Escribano de Cabildo.

♣ Peroalonso de las Alas, Capitán de Milicias.

♣ Esteban de Mena, Alcalde de la Santa Hermandad.

♣ Pedro de Balmaceda, Regidor y Escribano de Gobernación.

♣ El padre Fray Juan de Medina, Sacerdote. Éste último era el encargado del convento de los frailes franciscanos [5] y sacerdote, a la vez, cargo que no desempeñó por haber fallecido, de previo al traslado hacia la ciudad del Espíritu Santo; era el habitante de mayor edad, y su cargo fue ocupado por Fray Diego de Guillén, su sucesor.

  • Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la totalidad de los moradores de la ciudad del Espíritu Santo era gente joven, en plena edad laboralmente productiva, siendo el menor Diego de Fonseca con 22 años, y el de mayor edad Diego Polo con 40 años.
  • Existió comunicación directa entre el puerto La Ribera, habilitado por el gobernador Perafán de Ribera, y el puerto La Barranca. Esto queda demostrado con la existencia del asiento San Jusepe y la referencia al hato de ganado del gobernador Anguciana. Es válido indicar que el puerto La Ribera se mantuvo en funcionamiento desde 1568 hasta 1574, cuando se trasladó a la población restante del sitio Aranjuez hacia la ciudad del Espíritu Santo.
  • En la estación lluviosa de 1574, ya se habían distribuido los solares, el trazado de la ciudad (plano o trazado vial), sus calles principales, el convento de los frailes franciscanos, la iglesia católica con su plaza mayor (un cuadrante total), el “edificio” del Cabildo y la Tesorería Real. Los habitantes de Aranjuez, casi en su totalidad, se habían trasladado al nuevo asentamiento, excepto los miembros concejiles y unas pocas autoridades de gobiernos.
  • La ciudad estaba constituida por ranchos y bodegas pajizas, construidas de madera redonda y pisos encascotados de piedra y abarcaba la siguiente delimitación:

♣  Al Oeste: La ribera oriental del río La Barranca.

♣  Al Sur: El río Esparta y su confluencia con el río La Barranca.

♣  Al Este y Norte: El río La Barranca y, en parte, lo que hoy día se conoce como Hacienda Pan de Azúcar.

  • La jurisdicción territorial de la ciudad del Espíritu Santo estaba constituida por una legua, a la circunferencia. Las montañas comunales aledañas para conseguir bejuco que servía en la fabricación de canastos, leña para cocinar, recolección de frutas, caza de animales, recolección de miel silvestre, etc. Y éstas estaban dentro de la legua que integraba esa jurisdicción.

Desde 1559, era obligación y costumbre entre los conquistadores realizar el trazado de la ciudad. Esta práctica inició con las Capitulaciones que hizo el rey Felipe II con el Lic. Alonso Ortíz de Elgueta. En sus instrucciones le recomienda que:

“…una vez que hubiese llegado con su gente y religiosos, debería elegir los sitios en donde iban a instalarse las poblaciones; convendría que la tierra fuese sana, fértil, abundante en agua, leña y buenos pastos para el ganado. Tendrían también cuidado de repartirlas entre los pobladores sin quitarles a los indios las suyas. El Rey insiste, en sus instrucciones, en la necesidad de mantener buenas relaciones con ellos a base de paz y amistad”. [6]

Realizado el trazado de la población, el gobernador en el desempeño de sus funciones ordenaba se construyesen las casas y “edificios” necesarios para la defensa de la ciudad y se cultivase la tierra de los indios que trajesen consigo y de los españoles. (Loc. cit.)

  • Efectivamente, el asentamiento de la ciudad del Espíritu Santo estuvo ubicado en la margen derecha del río La Barranca.
  • La ciudad del Espíritu Santo fue diseñada, pero su traslado y asentamiento se hizo meses después (un trienio), y en forma forzada, porque los habitantes de la ciudad de Aranjuez, no querían perder sus casas, parte del ganado al momento de su traslado y hacienda (recursos económicos).

Es obvio, que el proceso de asentamiento de la ciudad del Espíritu Santo se dio en dos etapas:

1) El traslado parcial e inicial de los habitantes del sitio de Aranjuez, dado en la estación lluviosa de 1574.

2) Y el poblamiento que nuevamente hizo el gobernador “el lunes siguiente tercero día de pascua”, o sea, en la tercera semana del mes de diciembre de 1574; día lunes 17 del mes y año mencionado. Lo anterior, nos evidencia una forma muy particular, de los habitantes de la provincia de Costa Rica en el siglo XVI, para ubicarse en el tiempo. Queda claro que en la Navidad de 1574 se dieron las Pascuas de Nacimiento más hostiles e inolvidables que pudieron haber tenido los pobladores de la ciudad del Espíritu Santo.

De todo lo anterior, colegimos y puntualizamos como la fecha de fundación de la ciudad del Espíritu Santo la estación lluviosa de 1574 (setiembre), no habiendo podido determinar aún el día exacto.

Es importante mencionar las razones que justificaban los habitantes del sitio de Aranjuez para la oposición al traslado hacia la ciudad del Espíritu Santo:

  • Los gastos económicos en el traslado del ganado, de un sitio al otro, y los gastos en la construcción de casas.
  • La oposición de los vecinos caciques de Garabito para no entregar sus tierras a los habitantes de la ciudad del Espíritu Santo.
  • Y tener muchos puertos de navegación a la mar del Sur, a una legua y a dos de distancia, y embarcar mulas y caballos para el Real Haber de Su Majestad y, de igual forma, por tener una tierra fértil para la labranza, crianza y producción de muchas cosas frutales y pesquerías.
  • Y por haber más cosas para sustentar la vida humana”, que no las había en la ciudad del Espíritu Santo.

El gobernador Alonso Anguciana de Gamboa amenazaba a los restantes pobladores del sitio de Aranjuez faltantes del traslado hacia el asiento de la ciudad del Espíritu Santo con los siguientes agravantes:

1) Tener el nuevo asentamiento por cárcel, sin derecho a salir de él, bajo la pena de suspensión del servicio recibido de los indios y una multa de 50 pesos.

2) Ordenar a los naturales de las encomiendas otorgadas a los enjuiciados, que no acudieran con el pago del tributo del maíz y otras cosas que están contempladas en sus tasaciones, ni siembra de milpas para los encomenderos.

3) Que no se alquilen dichos indígenas ni que los demandados los puedan alquilar. Eso, en otras palabras, era no poder tener a disposición “indios alquilones”.

4) La ausencia de pastos y abrevaderos para el ganado, para poder multiplicar y sustentar la raza vacuna, y que en el verano no se murieran de hambre. El gran daño y molestia que los naturales de aquella provincia, y las encomiendas de dichos enjuiciados, recibirían con las vacas, puercos y caballos en sus milpas y heredades.

Resulta importante mencionar que la mayoría de los procesados (Francisco Magariño, Francisco de Fonseca y Juan de Barboza), perdieron el juicio, pese a la apelación que interpusieron ante la Real Audiencia de Guatemala, a excepción de Esteban de Mena que fue absuelto y condenado al pago de las costas procesales. Dentro del presente proceso criminal también, el gobernador Alonso Anguciana de Gamboa, dictó una segunda y última sentencia contra Diego de Trigueros, el 27 de enero de 1575, en el referido sitio de Aranjuez:

“Fallo, por la culpa que deste proceso resulta contra el dicho Diego de Trigueros, que le debo de condenar y condeno en un año de destierro preciso destas provincias de Costa-Rica, el cual salga á cumplir cuando mi voluntad fuere, y en tres vacas é una arroba de hierro para prisiones, y la mitad de lo procedido de las vacas para la cámara é fisco de Su Mag., y la otra mitad para gastos de justicia: y esto, aviéndome piadosamente con él habérsele quemado toda su hacienda: y más le condeno en las costas deste proceso, la tasación de las cuales en mí reservo: y juzgando, ansí lo pronuncio, é mando, é firmo de mi nombre—(f.) Alº de Anguciana de Gamboa”.

Es sorprendente anotar cómo el sentenciado había perdido sus haciendas (patrimonio), de igual forma, el tipo de pena impuesta (destierro a otros lugares de la provincia de Costa Rica). A nuestra manera de pensar, el problema estriba en los términos jurídicos: “El que no tiene plazo, nada debe”; tampoco indica el lugar del destierro que, por lo general, debido a la cercanía del lugar de donde se investigaron los hechos, lo procedente era enviar al destierro a los lugares de Bagaces o Nicoya. Es así, como consideramos que tal destierro no se ejecutó, debido a las siguientes consideraciones:

  • La sentencia fue recurrida y enviada en alzada a la Real Audiencia de Guatemala.
  • La sumaria concluye, en primera instancia, en diciembre de 1575, y en 1576, toma posesión de su cargo.
  • Las causas criminales (penales) que un Gobernador iniciaba, casi nunca eran continuadas por el sucesor. [7]

De igual forma, Diego de Trigueros fue condenado al pago de tres vacas, en una proporción del 50% para la cámara y fisco de Su Majestad, y la otra mitad para gastos de justicia, tomando en consideración que todos sus haberes se habían quemado por mano criminal. Ello, en virtud de que era uno de los últimos opositores a trasladarse a la ciudad del Espíritu Santo. Qué difícil era contribuir con 25 libras de hierro para la utilización de la cárcel pública, aún cuando este mineral y artículos de hierro eran poco usuales en las importaciones a la provincia de Costa Rica. Diego de Trigueros había sido condenado en los gastos de justicia, también fue condenado en las costas del proceso. Creemos que sus pocos bienes no alcanzaban para pagar las tasaciones, por ser excesivas y exorbitantes.

El juicio fue enviado en Alzada a la Real Audiencia de Guatemala, situada en la ciudad de Santiago de Los Caballeros, el 12 de diciembre de 1575. [8] A la fecha, ignoramos los detalles de la modificación de la sentencia. No obstante, reconocemos que el Recurso de Apelación interpuesto por los encartados surtió efecto, en lo referente a la cadena perpetua del fallo, emitido por/y recurrido a Alonso Pérez Farfán. Lo anterior, queda demostrado porque en 1590 Francisco de Fonseca es procesado y condenado nuevamente por el hurto de 200 fanegas de maíz que tomó del pueblo indígena de Santa Catalina de Garabito y vendió en subasta en el puerto La Caldera. [9]

Mencionaremos algunos aspectos muy importantes, en relación con los indios encomendados, y al traslado de los imputados a la ciudad del Espíritu Santo; así como algunos detalles sobre la participación de los jueces que dictaron sentencia (fallo) en este proceso criminal:

Muchos de los indígenas de Chomes al servicio de las encomiendas habían huido a las montañas, debido a las vejaciones que cometían los encomenderos de Chomes contra ellos. En torno a este aspecto, es importante resaltar que dichos indios, y otros de distintas lenguas, habían disminuido en términos cuantitativos, a causa de las epidemias ocurridas en 1573…

“…que generalmente hubo en esta provincia (Costa Rica) y en la de Nicaragua y Nicoya, que en veinte días perecieron trescientas ánimas en aquel pueblo solo de Nicoya”.

Por nuestra parte, consideramos que la catástrofe ocurrida en contra de los indígenas de Chomes fue una verdadera pandemia, donde murió en Nicoya un promedio diario de quince aborígenes. Esta situación trajo consigo otras enfermedades derivadas de la causa de muerte y, por ende, “pestilencias”.

En el primer trimestre de 1575, ya todos los habitantes del sitio de Aranjuez habían culminado sus traslados. El gobernador Alonso Anguciana de Gamboa permaneció en la ciudad del Espíritu Santo del 5 al 8 de febrero de ese año, dedicado a la tramitación de la citada sumaria. Lamentablemente, por cuestiones administrativas en la ciudad de Cartago, este gobernador no pudo fallar en la causa contra Francisco Magariño, Francisco de Fonseca y Juan Barboza; para tal efecto, se nombra a un juez poco letrado llamado Alonso Pérez Farfán, quien condenó a prisión perpetua a estos tres miembros concejiles. Veamos parte de dicha sentencia:

“Fallo que debo de condenar y condeno por lo que por este proceso resulta contra ellos (los imputados arriba mencionados) en la prisión por penas y en las costas de este proceso”. [10]

Retomando el tema sobre la ciudad del Espíritu Santo, diremos que fue una ciudad con mucho rango político. Fueron sus autoridades:

  • Peroalonso [11] de las Alas: Alcalde Mayor.
  • Juan Solano: Capitán de Milicias, título comúnmente denominado “Maese de Campo”.
  • Diego López Nieto: Contador o Tesorero de la Caja Real.
  • Bartolomé Dávila: Lugarteniente de Gobernador.
Cepo. (Imagen utilizada con fines ilustrativos. Fuente:  www.rutadelesclavocba.wordpress-com).

Cepo. (Imagen utilizada con fines ilustrativos. Fuente: http://www.rutadelesclavocba.wordpress-com).

Es importante de resaltar que los endilgados, al 17 de febrero de 1575, llevaban 70 días de estar en el cepo. Calculemos cuántos días tendrían de estar en el cepo los encartados al 12 de diciembre del mismo año, en que la Real Audiencia de Guatemala recibiera en apelación el fallo recurrido contra los miembros concejiles de la ciudad del Espíritu Santo, por nuestra parte, hemos hecho la correspondiente adición y nos da un producto de 370 días, tomando el mes de 30 días.

En la provincia de Costa Rica y Alcaldía de Nicoya, se utilizó el cepo como un instrumento para coartar la libertad de tránsito de muchos enjuiciados y condenados. Consistía en un trozo de madera seccionado en forma horizontal, en dos partes iguales, con varios hoyos –por lo general 6 u 8–, donde se sujetaba al prisionero del tobillo o tobillos. En cada extremo, ambas secciones de madera, se aseguraban con un pasador de hierro o madera. Dicho instrumento, permanecía en la casa del gobernador, donde estaba el cabildo y también la insegura cárcel.

El uso y costumbre de nombrar la totalidad de los miembros del Cabildo el día primero de diciembre de cada año fue interrumpida en la ciudad del Espíritu Santo, por cuanto el gobernador sólo se preocupó por la persecución penal y existía inopia en la población para la elección de estos cargos. Los miembros del Cabildo de la ciudad del Espíritu Santo no tuvieron otra tarea que hacer que la propia defensa, y al margen quedaron los intereses del gobierno local. Al no existir gobierno local en funciones, el pueblo estuvo a la deriva durante ese período. La inconformidad de los pobladores de la ciudad del Espíritu Santo fue tan grande que perduró por un trienio. Situación de la cual se aprovechó el sucesor de Anguciana, o sea, el nuevo gobernador Diego de Artieda y Chirino para trasladar la ciudad a un nuevo asiento.

La inconformidad de los enjuiciados también estribó en los actos de corrupción de muchos españoles que vinieron a la empresa conquistadora, pacificadora y colonizadora a realizar actos indebidos, indecorosos y atrevidos. En este proceso criminal, ellos recusaron a los siguientes vecinos de Aranjuez:

  • Teniente Bartolomé Dávila
  • Juan Romo
  • Diego Quintero
  • Peroalonso de las Alas
  • Diego López Nieto
  • Antonio de Castro
  • Luis González de Estrada
  • Francisco de Benavides
  • Cristóval de Alfaro
  • Gómez Xaramillo
  • Juan Azuar de la Guarda
  • Álvaro de Acuña
  • Alonso Ximénez
  • Juan de Quiroga
  • Miguel Gerónimo de Espinoza, Escribano de esta causa.

Pero, el gobernador Alonso Anguciana de Gamboa prestó oídos sordos a dicha recusación, pues su interés no era permitir contradicciones dentro su causa, ni perseguir a sus coterráneos corruptos.

El sitio San Jusepe

Esta región era conocida, transitada y habitada, desde 1572, por los indígenas súbditos del Cacique Mayor Garabito. En dicha zona, se encontraba el sitio San Jusepe, que fue el nombre inicial que tuvo el lugar donde se asentó posteriormente la ciudad del Espíritu Santo y

“…estando allí como está para el dicho efecto un sacerdote y haber dos años y más, que lo piden los naturales, que se juntarían todos en el valle y sitio donde está la dicha ciudad”. [12]

Es obvio, que en el sitio donde se fundó la ciudad del Espíritu Santo, existía antes de 1572 un sacerdote para la catequización y evangelización de los naturales. Y, sin duda alguna, era el lugar más apropiado para la salida a mar abierto (Océano Pacífico), en busca de pescado, de caracoles para extraer la tinta del múrice, chuchecas y otros productos marinos. Queda claro que el lugar donde se asentó la ciudad del Espíritu Santo ya era conocido por los aborígenes y algunos moradores, y no fue un lugar descubierto por Alonso Anguciana de Gamboa.

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Retrato fiel de un Gobernador ambicioso, temible y perverso

Efigie de Alonso Anguciana de Gamboa, en su etapa de adulto joven.

Efigie de Alonso Anguciana de Gamboa, en su etapa de adulto joven.

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Poco o nada se ha querido decir de la persona de Alonso Anguciana de Gamboa y su estilo muy particularmente negativo de gobernar.

Por tal razón, y en honor a la verdad, no nos duelen prendas -siglos después- hacerlo a la luz, con fundamento en los documentos (objetividad) que hemos tenido a la vista para su estudio e interpretación.

Existieron grandes e irreconciliables diferencias entre los moradores de la ciudad de Aranjuez, los naturales (indígenas de Chomes) y el gobernador Alonso Anguciana de Gamboa.

Este último, cuando asumió el cargo de gobernador, era una persona de la tercera edad, de carácter fuerte, autoritario, inquebrantable en sus decisiones, de trato descortés, abusivo con su autoridad, impositivo y de sentimientos despiadados, reconocido avasallador y explotador de los indígenas y esclavos negros a su servicio, de trato arduo, irrespetuoso y agresivo con las mujeres, a pesar de sus 76 años de edad. [13]

Y, al respecto, manifiesta don Carlos Monge Alfaro:

“Creyeron los españoles avecindados en Cartago y Aranjuez que con Alonso Anguciana de Gamboa vendrían mejores días. Sin embargo, fallaron en sus deseos, pues el nuevo gobernador hostilizó a los pobladores de Costa Rica como no lo había hecho antes ningún otro. Ambicioso, rapaz, desconsiderado, persiguió a quienes le criticaban. En su desmedida ambición llegó hasta despoblar Aranjuez y fundar, cerca de unas tierras ricas en oro que poseía, la Villa del Espíritu Santo de Esparza”. [14]

Finalmente, debemos de hacernos las siguientes interrogantes: ¿Cuál era la dieta alimentaria en el segundo tercio del siglo XVI? ¿Quiénes cultivaban y suministraban estos productos y de dónde se obtenían?

La dieta gastronómica estaba basada en el consumo del maíz y sus derivados, productos que cultivaban, en el valle del Coyoche [15], los maceguales del Cacique Mayor Garabito “…los dichos indios de Garabito han dado e dan a los que van y vienen de comer e tamemes (mecates) para la carga” [16]. Es lógico suponer que los indios de Garabito superaban a los indios Chomes en términos cuantitativos y, consecuentemente, eran mayores productores de cementeras (milpas), y las casas de los naturales estaban más cerca de la ciudad del Espíritu Santo. Y estos indígenas de Garabito traían, para las casas de los españoles “…el pescado, iguanas e puercos de monte e otras cosas” [17]. Sin duda alguna, el consumo de garrobo era parte de la dieta de los indígenas y, a partir del tercer cuarto de siglo, de la dieta de los españoles. En síntesis, los esparzanos hemos sido muy buenos para comer garrobo (“gallina de palo”), y es una costumbre que deriva desde la época precolombina.

Es importante resaltar que la ciudad del Espíritu Santo fue trasladada en los primeros meses de 1577, al sitio actual con el nombre de Esparza, y por el nuevo gobernador Diego de Artieda y Chirino. Aunque la población es trasladada, su arteria comercial principal –puerto La Barranca– continuó con el servicio de cabotaje para el comercio interno y acopio de productos para exportar en grandes cantidades por el puerto La Caldera. Por nuestra parte, consideramos de suma importancia demostrar fehacientemente lo antes expresado sobre el puerto La Barranca.

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El Puerto de La Barranca

En 1590, las autoridades locales coloniales tomaron declaración al indígena llamado Antón, asistido por Francisco, indio intérprete “de la encomienda que en garavito tiene el gouernador de Artieda, difunto” [18] y en el encabezado de los autos, se expresa:

“En el astillero del rio de la barranca términos de la ciudad de Esparca, en cinco dias del mes de hebrero de mill y quinientos noventa y un años”. [19]

La cita textual es elocuente para demostrar la existencia del puerto La Barranca, aún cuando el sitio había sido despoblado y su población trasladada al sitio que actualmente ocupa el epicentro de la hoy ciudad del Espíritu Santo. El puerto La Barranca subsistió porque fue el más apropiado, dentro de la jurisdicción de Esparza, por su fácil acceso, y al estar ubicado en tierras planas, aproximadamente a una legua de la ciudad de Esparza, la misma distancia que separa la ciudad de Esparza con el puerto la Caldera. No hemos encontrado ningún documento donde el gobernador Artieda y Chirino se haya opuesto a la apertura y continuidad del puerto La Barranca. [20]

En torno a la fecha supracitada, debemos manifestar que, desde 1590, las embarcaciones se fabricaban en la zona y, por ende, la existencia de un astillero en el río de la Barranca, específicamente en la desembocadura de este río con el de Esparza; exactamente donde estuvo el asentamiento de la ciudad del Espíritu Santo. Poblamiento fundado en 1574, por Alonso Anguciana de Gamboa.

En 1759, el señor Pascual Doria, vecino de Panamá, solicita licencia a las autoridades locales para realizar un viaje con su canoa llamada La Virgen de los Dolores y anclada en el puerto de la Barranca hacia el Puerto de Montijo. Éste desea llevar algunos productos de la provincia de Costa Rica, hacia Santiago de Veraguas en la jurisdicción de Panamá. Entre los productos de su carga menciona:

1 Quintal de ajos y cebolla.

1 Quintal de zarza y

19,5 Quintales de tabaco. [21]

En julio de 1761, Jerónimo de las Mercedes y Flores, solicita permiso para exportar al Reino de Tierra Firme, 16 quintales de tabaco en rama, utilizando el Barco Nuestra Señora del Carmen, anclado en el Puerto de La Barranca. La exportación de tabaco por el puerto antes mencionado había llegado a su máximo esplendor; resaltamos que se exportaron en ese año un total de 16 quintales de tabaco, una cantidad bastante considerable. [22]

Un bienio después -en octubre de 1763-, se iniciaron unas investigaciones, a solicitud de don Felipe de Paz Soldán, comerciante y vecino de Panamá, quien demandó a Pedro Joaquín de Montoya para que le pagara una carga –bultos de Tabaco–, que iba a embarcar por el Puerto de La Barranca, y que se perdieron.

En el proceso uno de los testigos manifestó:

“…el furioso temporal del mes de octubre del año pasado, -1762- rompió el rio La Barranca y se unió con el de Esparza, que era donde estaban las galeras, arrasando las bodegas y perdiéndose ahí el tabaco almacenado …todo mundo quería llevar su tabaco, no había lugar y muchos pasajeros”. [23]

El párrafo anterior nos describe la baja depresión, ocurrida en 1762, sus dimensiones, pérdidas, enumera comerciantes y productos a exportar.

Lo anterior, queda demostrado con estas dos fuentes documentales. En síntesis, el comercio y el tránsito de pasajeros por el puerto La Barranca fue utilizado por muchos pobladores de Esparza, y por un período superior a los 162 años. Fue un soporte y un centro de acopio, en cuanto a las exportaciones por el puerto La Caldera. Los productos que llegaban al puerto La Barranca, a través del servicio de cabotaje, se almacenaban en las bodegas pajizas y luego en grandes cantidades, se transportaban hasta el puerto La Caldera. Además, existió un movimiento considerado de pasajeros desde la segunda mitad del siglo XVIII.

Los pobladores del puerto de La Barranca, sin duda alguna, tomaron medidas de precaución en torno a este fenómeno natural y así evitar que se volviera a repetir. Así las cosas, llegamos a comprobar que este puerto fluvial tuvo un reasentamiento portuario, a partir de 1762, precisamente, a unos ochocientos cincuenta metros, aguas arriba de donde estuvo ubicado anteriormente dicho fondeadero. Esta hipótesis la hemos logrado comprobar con varias visitas de campo, en las cuales, hemos podido corroborar:

  • La abundancia de árboles de maderas preciosas utilizados para la fabricación de embarcaciones, tales como:

♣  Cedro amargo,
♣  Pochote,
♣  Roble de Sabana,
♣  Almendro de río, y
♣  Guanacaste, entre otros.

  • En toda la región, logramos encontrar arboledas con ejemplares de gran longevidad, muy visible por la altitud y grosor del tronco y ramificaciones. En el caso de los árboles de guanacaste del lugar, los mismos llegaron al final de su ciclo de vida, presentando perforaciones en el tallo.
  • Descubrimos la existencia de un dique fabricado en cemento, en perfecto estado, lo que nos hace suponer que fue hecho en los años de decadencia portuaria, y utilizado para reparar las embarcaciones cuando se dañaban en las partes que componían sus cascos.
  • De igual manera, hallamos los vestigios de un canal muy visible, ubicado de norte a sur, por donde las embarcaciones ingresaban hasta llegar a dicho dique para ser reparadas.
  • La existencia de dos cepas gigantescas de ‘tuna’ o ‘nopal’ (opuntia ficus-indica), de apariencia muy antigua. Esta planta cactácea se utilizaba para preparar un producto, a partir de su mezcla con cal y otros ingredientes, para pintar las embarcaciones, tanto en la parte interior como exterior, para protegerlas de las inclemencias del tiempo y de otros depredadores.
  • El hallazgo de un ancla, con una longitud de 1,85 metros y un peso exacto de 360 kg., y su respectivo cable de hierro, con una extensión superior a los 70 metros, aproximadamente, que servía de sujeción de la embarcación hacia tierra firme, para evitar el arrastre de la corriente fluvial, en este caso. El cable de hierro estaba compuesto de seis cordones, cada uno de ellos conformado por 19 hilos. Esta ancla, enterrada por el sedimento, fue encontrada por unos vecinos de río Barranca, a unos ochocientos cincuenta metros al norte de la confluencia de los ríos Esparza y La Barranca; precisamente, en el punto donde se trasladaron las obras portuarias de La Barranca, a raíz de las inundaciones mencionadas.
  • En la zona muy cercana a este hallazgo, hemos encontrado muchos metros de montículos construidos de piedra, que reflejan la existencia de construcciones en dirección al hallazgo y también a escasos 30 metros hacia el este, que servían como muralla de contención ante una nueva inundación, y así delimitar la zona portuaria y sus “edificaciones” hechas de paja y techos de palma real, material muy abundante en la zona.

Posterior a la reinstalación del fondeadero, en forma simultánea surgió un retroceso en la economía portuaria. Las pérdidas de las bodegas y sus productos, así como del embarcadero, trajeron un repliegue. Muchos mercaderes no querían exponerse a otras pérdidas. Existía otra alternativa portuaria: La Caldera y, años más tarde, el puerto de Puntarenas. Surge la decadencia portuaria hasta llegar a convertirse en el servicio de una barca para trasladar personas y productos de Esparza a Puntarenas y viceversa.

La existencia del astillero, o sea, el lugar donde se construían embarcaciones, continuó en el mismo lugar, utilizando las mismas técnicas: los rodines de madera redonda y la fuerza animal y humana para trasladar la embarcación hasta el cauce del río La Barranca.

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Confluencia del río Esparza con el río La Barranca. (Imagen: Cortesía del Lic. Arturo Ugalde García).

Confluencia del río Esparza con el río La Barranca. (Imagen: Cortesía del Lic. Arturo Ugalde García).

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Actualmente, el río Esparza desvió su dirección al desembocar en el río La Barranca; y lo más sorprendente es que su caudal, en la estación seca del año 2012, se había reducido en forma alarmante y al mismo tiempo se construyó una región, que hoy está consolidada de piedras. El caudal de este último río también se ha reducido y utiliza la mitad de la cuenca desarrollada en la época de la colonia. De igual forma, es importante resaltar que, en siglos anteriores, sus aguas desembocaban en forma directa, facilitando considerablemente el anclaje de las flotas y pequeñas embarcaciones.

En una observación realizada en la confluencia de los ríos Esparza y La Barranca, pudimos observar que la marea llega hasta la desembocadura del primero.

Por otra parte, y de acuerdo con datos históricos, el desbordamiento del río La Barranca y Esparza, sucedido en 1762, hace pensar que el río La Barranca tenía, en esa época, un caudal de agua superior a 2,50 metros de profundidad. Esto se comprobó, partiendo del nivel de agua del lecho del río La Barranca con el nivel del suelo, en la jurisdicción de la zona de Pan de Azúcar. Así, el asentamiento de la ciudad del Espíritu Santo se ubicó al margen izquierdo –al norte– de la confluencia de ambos ríos, partiendo aguas arriba. En otra gira de campo, pudimos notar los vestigios visibles de un ramal del río Esparza que fue el causante de las inundaciones de la obra portuaria, en octubre de 1762.

En 1883, había desaparecido totalmente el puerto de La Barranca y, en su lugar, sólo existía una barca, precisamente en el mismo lugar, para trasladar pasajeros de Esparza hacia Barranca y Puntarenas y viceversa. Este transporte se rigió por un contrato que otorgó la Secretaría de Fomento. [24]

Varios indígenas de la ciudad del Espíritu Santo continuaron viviendo en esta región, y otros se retiraron del centro de población, como lo demuestra la zona arqueológica ubicada en la región, que hoy día se conoce como Complejo Turístico La Roca. En este lugar, varios trabajadores encontraron grandes cantidades de utensilios de piedra, cerámica y objetos de jade. Hacia el litoral de este sitio, está la Roca Carballo, que ofrece y ofreció a los nativos una excelente vista panorámica a alta mar.

En cuanto a la actividad comercial en el puerto La Barranca, debemos mencionar que existió un gran flujo, en cuanto al despacho y descarga de muchos productos de la región que procedían, especialmente de los siguientes puertos naturales o embarcaderos:

  • Puerto de Alvarado y Abangares. El primero ubicado en la desembocadura del río Tempisque y el otro ubicado en el río del mismo nombre.
  • Puerto Landecho, desembocadura del río Jesús María o Gamalotal -Estuario de Tivives-.
  • Puerto Humo. Ubicado en la jurisdicción de Nicoya.
  • Puerto San Pedro de El Palmar, ubicado en el estuario del río Tubures o Naranjo. Por este lugar, desde 1579, se exportaban productos hacia Panamá, Acapulco y el Realejo, tales como cacao, tabaco y maíz. Se importaba loza, telas, ropa, medias, pañuelos, hierro, machetes, hachas y licor. [25]

Retomando el tema, esta ruta terrestre en análisis hacia el puerto La Caldera, no pierde total importancia. Si bien es cierto queda como una ruta alterna, a partir del traslado y asentamiento de la ciudad del Espíritu Santo, al sitio actual con el nombre de Esparza; la misma perduró hasta la decadencia del puerto antes mencionado en las dos primeras décadas del siglo XIX.

Este camino supracitado reúne mayores condiciones, en cuanto al transporte y viaje de personas con bueyes, a pie, a caballo o en mulas. Basta tomar en consideración la topografía del terreno, pues la ruta Esparza-Caldera siempre ha mantenido pendientes bien inclinadas, que durante la época lluviosa hacían intransitable el recorrido con bueyes, caballos y mulas; por tal razón, la ruta antes mencionada, se convirtió en un “Camino de Mulas” que salía de La Caldera hacia Quepos, y de aquí hasta Panamá. También existía una ruta que se desviaba hacia Cartago. Sin duda alguna, a partir de este momento, la ruta original, aunque con la misma distancia, recobró suma importancia.

Quizás, lo más importante para comprobar lo afirmado, y demostrar que existió una ruta inicial es: que dicha ruta aparece bien trazada en los planos de fundación y asentamiento de la colonia Artieda de Esparza, fundada a principios del siglo XX; así como también en la hoja cartográfica Barranca. Esta situación también queda comprobada en la entrevista realizada a don Teodoro Mora Mora, vecino de Chumical; quien expresó:

“…tengo más de 95 años. Soy oriundo de Chumical y este camino existe desde la época de mis abuelos. Ellos usaban mucho esta ruta de Salinas hasta el Pochote de Barranca para arriar ganado y luego subastarlo”. [26]

En la actualidad el poblado de “Chumical” tiene cinco vías de acceso:

  • La ruta colonial antes descrita.
  • El Camino que sale de El Mojón, pasa por Humo, Quebrada Honda, hasta llegar al asentamiento.
  • La vereda recién abierta, por Jocote en la jurisdicción de Juanilama.
  • La entrada por el entronque (cerca de Salinas).
  • Y la calle que sale de Caldera, que pasa en parte por la estación La Moncha, cruzando la quebrada Barbudal. Sin temor a equivocarnos, la vía más utilizada por los comerciantes y pobladores que trasladaban sus productos del puerto La Barranca a puerto La Caldera, y viceversa.

En conclusión, suponemos que en época colonial, al igual que en la actualidad, este río se vuelve caudaloso y extenso pocos metros antes de su desembocadura en el río la Barranca. Y es muy posible que, en la estación lluviosa, su caudal impidiera el libre tránsito de esta región hacia La Caldera, por lo que suponemos la existencia de una canoa como medio de transporte fluvial, y así cruzar el río Esparza.

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Croquis elaborado por el Lic. Arturo Ugalde García. Año 2011.

Croquis elaborado por el Lic. Arturo Ugalde García. Año 2011.

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El trabajo de campo ha permitido afirmar que, desde la fundación de la ciudad del Espíritu Santo, existió un camino saliendo a Pan de Azúcar con rumbo hacia el sur pasando por Artieda, siguiendo el camino a Salinas, hasta terminar en el sitio La Caldera. Y otra intersección de este pueblo, pasando por La Moncha hasta llegar a Caldera.

Sobre la región de La Caldera, existe mucha documentación colonial que permite reconstruir su casco urbano y la extensión territorial, que llegaba hasta lo que hoy constituye la roca de Carballo y la del Icaco. Estas rocas eran utilizadas por un cabo y tres soldados, para vigilar las embarcaciones que navegaban en alta mar y también por embarcaciones sospechosas, o extraviadas. La roca Carballo, ubicada dentro el Complejo Turístico La Roca, y la segunda ubicada en el litoral Pacífico entre Tivives y Caldera, específicamente en el extremo Occidental de la planicie Las Mesas. [27]

Finalmente, debemos recordar que La Barranca fue el único puerto habilitado en la ciudad de Esparza y su jurisdicción, que perduró durante toda la Colonia y trascendió a la vida republicana, floreciendo durante el siglo XVI y decayendo con la apertura del puerto de Puntarenas, en 1812.

Esperamos no defraudar al lector con este pequeño intento de reconstruir el origen del primer “asentamiento” de nuestra ciudad, cuyo nombre inicial fue conocido como Espíritu Santo, por iniciativa e intereses propios de su fundador, el gobernador Alonso Anguciana de Gamboa.

En una entrega posterior, desarrollaremos la información pertinente a un nuevo enfoque histórico geográfico sobre la ciudad en su segundo y último asentamiento, bajo el nombre de Esparza, y por el sucesor Diego de Artieda y Chirino.

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NOTAS y REFERENCIAS

[1] Este acervo documental custodia expedientes muy interesantes sobre matrimonios, bautizos, defunciones, cofradías y capellanías de los diferentes pueblos de la colonia de la entonces provincia de Costa Rica. Son fuentes documentales que, entre otros detalles, mencionan la vida religiosa de un pequeño grupo de personas que simultáneamente mantenían el poder político social y económico de un determinado pueblo.

[2] A mediados del mes de noviembre de 2013, el Lic. Arturo Ugalde García viajó al Archivo General de la Nación, en México, y en su búsqueda documental logró comprobar que, efectivamente, no existe nada con respecto al tema de marras.

[3] El primer paso tomado por el gobernador Alonso Anguciana para el poblamiento de la ciudad del Espíritu Santo fue eliminar el rango de ciudad al pueblo de Aranjuez y otorgarle este rango a la ciudad en crecimiento y trasladar el cabildo en forma íntegra a este nuevo asentamiento. La mayoría de los integrantes del cabildo fueron trasladados con grilletes y en calidad de reos a la ciudad del Espíritu Santo, a que se les dio por cárcel, por ausencia de la misma.

[4] Fernández, León. ASENTAMIENTOS, HACIENDA Y GOBIERNO. Nicoya y el Golfo. Cartago y Valle Central. Gobierno y Constitución. Colección de Documentos para la Historia de Costa Rica, Volumen III. Biblioteca Patria. Editorial Costa Rica. San José, Costa Rica, 1976. Pág. 36.

[5] En el proceso criminal de marras, manifiesta el imputado Esteban de Mena: “…queste confesante vido a Domingo Ximenez una vez en el monasterio de San Francisco, é otra vez en la iglesia (de Aranjuez)…”. Diego Polo declaró dentro de la misma sumaria: “…dixo que lo niega, que nunca este confesante lo vido ni habló con él (con Domingo Ximenez), é que oyó decir hoy dicho dia que había andado paseándose por las sabanas é questaba retraido en San Francisco (monasterio), é que no sabe otra cosa” (Ibíd., pág. 30 y 35), Las citas textuales anteriores son elocuentes para demostrar que nunca existió otro convento en la jurisdicción de la ciudad del Espíritu Santo que llevara el nombre de San Lorenzo.

[6] Ibíd. Pág. 101.

[7] Durante la Colonia, existió una divergencia entre lo penal y las causas civiles. Muchas causas penales, hoy día, son delitos en materia civil y de familia. No existía un manual de procedimientos penales, de ahí que las sentencias fueran muy subjetivas y antojadizas.

[8] Los imputados Francisco Magariño, Francisco de Fonseca, Juan de Barboza y Esteban de Mena habían prestado servicios a la Corona desde 1560, quienes vinieron a Costa Rica con la empresa colonizadora de Juan de Cavallón, primer conquistador de Costa Rica; ostentó el título de Alcalde Mayor de Nicaragua y de la provincia de Nuevo Cartago.

[9] En esta causa, las autoridades judiciales nunca determinaron que el encartado, Francisco de Fonseca, tenía juzgamientos y una condenatoria anterior. Es importante resaltar que Diego de Artieda y Chirino, como la máxima autoridad judicial, no pudo llevar a cabo la etapa investigativa, ni intermedia, mucho menos la etapa de pruebas. Este gobernador había fallecido en un naufragio (a inicios de 1590), cuando se dirigía a España.

[10] Ibíd. Págs. 63-68. De los tres enjuiciados, el único que fue trasladado a la ciudad de Cartago, conjuntamente con dicho gobernador, fue Francisco Magariño; y los restantes regidores quedaron presos en la cuidad del Espíritu Santo.

[11] Este nombre, vino a derivar en el apelativo de Pedro.

[12] Ibíd. Pág. 54.

[13] Para más detalles, véase la copia del Juicio de Residencia de Alonso Anguciana de Gamboa que se encuentra en la Sección Colonial del Archivo General de la Nación de México, cuya signatura consta de 590 folios, expediente al cual el coautor de este artículo, historiador Lic. Arturo Ugalde García, ha tenido acceso, para su lectura e interpretación, en noviembre de 2013.

[14] Monge Alfaro, Carlos. Historia de Costa Rica. Editorial Librería Trejos. 17ª Edición. San José, Costa Rica. 1982. Página 120.

[15]Coyoche” era el nombre autóctono de los indígenas que luego integraron la provincia de Garabito y, consecuentemente, a la encomienda repartida a Andrés de Garabito. La jurisdicción del valle del Coyoche estaba delimitada por el río Barranca y el río Jesús María, e iniciaba desde su nacimiento hasta la confluencia de ambos ríos con el océano Pacífico. En síntesis, hablar de los indios “Coyoches”, es hablar de los indios de Garabito.

[16] Ibíd. Pág. 40.

[17] Ibíd. Página 37.

[18] A.N.C.R. (Archivo Nacional de Costa Rica). Serie Guatemala Colonial, Signatura 008, Folios. 25 y 32 V.

[19] A.N.C.R. Sección Histórica, Serie Guatemala Colonial, Signatura 008. F. 28.

[20] El párrafo anterior no quiere decir que el gobernador de Artieda y Chirino no hiciera lo contrario a su antecesor. Durante la primera etapa de la Colonia era muy usual que el sucesor deshiciera algunas obras de su antecesor. Por ejemplo, Diego de Artieda y Chirino deshabilita el puerto de Landecho para dar apertura al puerto La Caldera.

[21] A.N.C.R. Serie Cartago Colonial, Signatura 0538, marzo 28 de 1759, Fls. 3.

[22] A.N.C.R. Serie Cartago Colonial, Signatura 0551, Fls. 1 y 1V. El Puerto La Barranca durante el siglo XVIII desplegó una excelente actividad comercial. En 1763, se construyeron unas galeras para el acopio de tabaco y así realizar con mayor facilidad; la exportación a Panamá.

[23] A.N.C.R. Serie Complementario Colonial, Signatura 4426, F. 4 y 4 V.

[24] A.N.C.R. Sección Secretaria de Fomento, expediente Nº 4574.

[25] A.N.C.R. Sección Histórica. Serie Mortuales Coloniales. Signatura 1301, Folio 2 F, 50, 52, 62.

[26] Entrevista a don Teodoro Mora Mora, en su casa de habitación en Artieda, noviembre de 2011.

[27] A partir de la habilitación del puerto La Caldera, las tierras aledañas tomaron un gran auge en cuanto al denuncio de tierras baldías. Los miembros de la élite colonial de Cartago (españoles), moradora en la ciudad de Esparza, fueron los principales denunciadores, entre ellos el presbítero Salvador de Laya y Bolívar, Francisco de Ocampo y Golfín y otros.

BIBLIOGRAFÍA

Fernández, León. ASENTAMIENTOS, HACIENDA Y GOBIERNO. Nicoya y el Golfo. Cartago y Valle Central. Gobierno y Constitución. Colección de Documentos para la Historia de Costa Rica, Volumen III. Biblioteca Patria. Editorial Costa Rica. San José, Costa Rica, 1976.

Monge Alfaro, Carlos. Historia de Costa Rica. Editorial Librería Trejos. 17ª Edición. San José, Costa Rica. 1982.

Ugalde García, Arturo. Contexto Histórico – Geográfico del Liceo de Esparta 1574 – 1974. Inédito. Esparza, Puntarenas, Costa Rica. 2012.

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AUTORES:

(*) Lic. Arturo Ugalde García, Educador, Historiador Académico Graduado de la Universidad de Costa Rica (UCR), Abogado y Notario Público.

(**) Sensei Marco Fco.·. Soto Ramírez, Cultor Popular Esparzano, Fundador y Administrador del Blog “ESPARZA MÍA…” y de otras iniciativas en la Red, correspondientes a la Difusora Cultural “ESPARZA MÍA…”; Terapeuta Holístico y REIKI Sensei (Maestro); Narrador Oral; Cantante y Compositor Musical; Co-creador de nuestro Símbolos Cantonales Esparzanos: la Bandera y el Escudo; Co-creador de nuestro Símbolo Provincial: la Bandera de la Provincia de Puntarenas; Creador e intérprete de Ñor Antenor, Personaje Típico Cultural del Cantón de Esparza; ‘Promotor de Paz’ por Costa Rica en el Proyecto ‘Puente a la Paz’ (Bridge to Peace Project).

ESPARZANEIDAD: Decreto Ejecutivo que restituye a Esparza su título de Ciudad Primada

Templo Parroquial de Esparza

Templo Parroquial de Esparza

La Ciudad del Espíritu Santo de Esparza, mediante excitativa de la Asociación para el Rescate y Desarrollo de la Cultura del Cantón de Esparza, a través del Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes logra que la Presidencia de la República, mediante el Decreto Ejecutivo No. 25472-C del 15 de setiembre de 1996, declare a nuestra -más que cuatricentenaria ciudad- como Ciudad Primada, devolviéndole el título y calidad que ostentara en época de la colonia, como importante sede político administrativa del territorio y el Puerto de la Caldera, a su cargo.

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Texto del Decreto Ejecutivo No. 25472-C

del 15 de setiembre de 1996

CIUDAD PRIMADA DEL ESPÍRITU SANTO DE ESPARZA

DECLARATORIA

“El Presidente de la República y el Ministro de Cultura, Juventud y Deportes. Con fundamento en el artículo 2.5.1 de la ley de la Administración Pública y artículo 140 de la Constitución Política y,

CONSIDERANDO

1) Que la Ciudad del Espíritu Santo de Esparza posee valor histórico patrimonial, por ser la segunda ciudad más antigua de Costa Rica.

2) Que la Ciudad del Espíritu Santo de Esparza fue fundada en diciembre de 1574.

3) Que hasta el presente, la Ciudad del Espíritu Santo de Esparza ha mantenido el mismo patronímico, y ha permanecido ubicada en la misma región.

4) Que los rasgos destacados en el punto anterior, corresponden a los elementos esenciales de una Ciudad Primada.

5) Que el mes de diciembre venidero, la Ciudad del Espíritu Santo de Esparza cumplirá 422 años de existencia.

6) Que la Ciudad del Espíritu Santo de Esparza, jugó un papel fundamental como segunda sede administrativa después de la Ciudad de Cartago, contribuyendo, tanto al desarrollo de los puertos de La Caldera y Puntarenas, como a la génesis y difusión de la ganadería mular, caballar y vacuna, en los valles de Chomes, Cañas y Bagaces.

7) Que es deber del Estado salvaguardar y patrocinar las iniciativas para que todos los pueblos que integran la República se auto descubran para fortalecer y proteger las identidades locales, que en conjunto estructuran y le dan sentido a los rasgos más sobresalientes de la nacionalidad costarricense.

Por tanto:
DECRETAN

Artículo 1°: Declarar “Ciudad Primada” a la Ciudad del Espíritu Santo, distrito primero del cantón de Esparza.

Artículo 2°: Declarar el mes de Diciembre “Mes de la Esparzaneidad”.

Artículo 3°: Rige a partir de su publicación.

Dado en la Presidencia de la República. San José, a los 15 días del mes de setiembre de 1996. (José María Figueres Olsen. El Ministro de Cultura, Juventud y Deportes, Arnoldo Mora Rodríguez)”.

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Para leer artículo “El Significado de la Declaratoria de la Ciudad Primada del Espíritu Santo de Esparza y del Mes de la Esparzaneidad”, haga CLICK en el siguiente ENLACE:

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Ferrocarril Costarricense: rieles de Este a Oeste

Pasajeros de un tren a Puntarenas toman un breve descanso para captar esta fotografía en el puente sobre el río Grande, en Atenas. Foto: © LA NACIÓN.

Pasajeros de un tren a Puntarenas toman un breve descanso para captar esta fotografía en el puente sobre el río Grande, en Atenas. Foto: © LA NACIÓN.

 

El 23 de julio de 1910 finalizaron las obras del ferrocarril al Pacífico y Costa Rica cumplió su sueño de que rieles y durmientes cruzaran el país.

Por: Randall Corella V. (*)

LA NACIÓN, 01 de Agosto de 2010.  Atrás habían quedado décadas de ilusiones e intentos frustrados. Ese día a finales de julio, con la colocación del último riel de la vía al Pacífico, Costa Rica alcanzó la meta de contar con una línea férrea que cruzara sus entrañas de océano a océano.

Pero el camino de este tren no fue ni corto, ni fácil. La historia ferroviaria de Costa Rica comenzó hace casi 200 años. El café fue, sin duda, el principal detonante de este deseo por contar con un camino hacia las costas del país, y la oligarquía de entonces, los más interesados en llevar sus productos a los puertos de Puntarenas y Limón.

El primer intento se dio durante el gobierno de Braulio Carrillo, cuando se construyó un camino hacia el Atlántico que acabó siendo un simple trocha en medio de la agreste montaña.

“El segundo intento se da en 1843, en el gobierno de José María Alfaro, con un órgano llamado Sociedad Económica Itineraria a la que se encargó la construcción de un camino al océano Pacífico. El camino se logró hacer, pero lo cierto es que el gran comercio del café de Costa Rica era por el Atlántico”, explica el abogado e historiador Tomás Federico Arias Castro.

El antecedente para la primera obra ferrocarrilera del país lo suscribió el presidente Juan Rafael Mora Porras en noviembre de 1857, cuando firmó el primer contrato ferrocarrilero de la historia de Costa Rica con el empresario inglés Richard Farrer.

“Fue muy triste para don Juanito porque él creía que iba tener un ferrocarril de San José a Puntarenas, pero Farrer solo hizo una línea de Puntarenas a Barranca. Lo más triste de todo es que lo que Farrer puso en funcionamiento fue un pequeño cajón de madera con unas ventanas, colocado sobre unos rieles y tirado por un par de burros”, explica el historiador y abogado.

Sobra decir que el “burrocarril” no duró ni siquiera un año en funcionamiento, debido al enorme descontento de la gente.

Un nuevo intento por tener un ferrocarril se dio en 1869, cuando el gobierno de Jesús Jiménez designó al ministro de Fomento, Eusebio Figueroa, para firmar un contrato con la empresa dirigida por el inglés Edward Reilly. Sin embargo, el contrato no se pudo cumplir porque se descubrió que Reilly no tenía dinero para emprender la obra.

En 1871, el presidente Tomás Guardia suscribió un nuevo contrato con el empresario norteamericano Henry Meiggs, que se encontraba en Perú, construyendo un ferrocarril en Lima.

Sin embargo, Meiggs no pudo venir y le trasladó el contrato a su sobrino, Henry Meiggs Keith, quien inauguró las obras del ferrocarril al Atlántico en 1871. Tres años después, Guardia rescindió el contrato porque consideró que Meiggs no cumplía con lo acordado.

“El trabajo se había organizado en cuatro etapas. Al momento en que Keith interrumpió las obras, se había concluido el tramo de 43 kilómetros entre Alajuela y Cartago, y 35 adicionales entre Limón Matina”, afirma el historiador Álvaro Castro-Harrigan, autor del libro El correo ferroviario en Costa Rica.

Además de un trabajo inconcluso, el paso de Henry Meiggs dejó también un triste episodio en la historia del ferrocarril tico.

“Para la construcción del ferrocarril, Meiggs trajo alrededor de 650 trabajadores chinos, pero se dio una situación muy lamentable con ellos. En 1874, se sintieron explotados y, durante un día de labores, decidieron no trabajar. El Gobierno dejó el caso en manos de Meiggs y se produjo una masacre, asesinaron a varios de ellos”, recuerda Arias Castro.

El Gobierno intentó asumir la construcción de la vía faltante pero la situación financiera obligó a Guardia a negociar un nuevo contrato en 1879, con Minor Cooper Keith, el hermano de Henry, que se había mudado a Limón en 1871, para iniciar el cultivo del banano en Costa Rica.

M. C. Keith construyó un tramo del ferrocarril desde el puerto de Limón hasta el río Sucio, pero el paso definitivo para el arribo del tren a San José comenzó en 1882, con la llegada de Próspero Fernández a la Presidencia.

Fernández designó como secretario de Fomento a Bernardo Soto Alfaro, quien, en abril de 1884, firmó con Keith el más famoso contrato ferrocarrilero en la historia del país.

“Don Minor se comprometió a terminar el ferrocarril a cambio de cuatro cosas: la cesión de 340.000 hectáreas de tierra baldía a cada lado de la vía, la concesión del tren por 99 años, la creación de una sociedad anónima para administrar el tren llamada Costa Rica Railway Company, y la traída de trabajadores extranjeros, principalmente italianos, para la construcción”, añade Arias.

Bajo la tutela de Keith, el ferrocarril se terminó en 1890, durante el gobierno de José Joaquín Rodríguez, y fue motivo de fiesta en San José.

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"El Burrocarril", caricatura del libro "Historia Ferrovial de Costa Rica", publicado en 1934 por don Joaquín Fernández Montúfar.

“El Burrocarril”, caricatura del libro “Historia Ferrovial de Costa Rica”, publicado en 1934 por don Joaquín Fernández Montúfar.

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Hacia el oeste

El ferrocarril al Pacífico tiene como triste antecedente el “burrocarril” que avanzaba a dos kilómetros por hora, y aunque en el gobierno de Tomás Guardia se habló de construirlo, no hubo dinero para comenzar la obra, pues todos los pesos estaban destinados hacia el tren al Atlántico.

Fue el presidente Rafael Yglesias quien suscribió, en 1895, el primer contrato ferrocarrilero para el océano Pacífico.

Yglesias delegó en su secretario de fomento, Juan José Ulloa, un acuerdo con el empresario William Lynn, quien firmó a nombre del empresario norteamericano John Casement.

Las obras se iniciaron en 1897; durante seis años no hubo problema, pero en 1903, Lynn solicitó rescindir el contrato porque ya no tenía más financiamiento para cumplir con él. El gobierno de Ascensión Esquivel Ibarra decidió entonces terminar el ferrocarril con dineros y mano de obra nacional.

“El clima del Pacífico no era igual al del Atlántico; la gente de entonces se quejaba de que en la ruta hacia Limón llovía constantemente, hacía un calor terrible, había muchas enfermedades y el terreno era irregular. Al Pacífico, en cambio no tenían ningún problema. Hubo obreros de otras nacionalidades, como alemanes, franceses e italianos, pero la obra grande fue con trabajadores criollos”, afirma Arias.

Luego de siete años de trabajo, el 23 de julio de 1910, bajo el mandato de Ricardo Jiménez Oreamuno se colocó el último riel del ferrocarril al Pacífico y la capital finalmente quedó comunicada con sus dos costas.

“El gobierno estaba muy golpeado por el terremoto de Santa Mónica y el ferrocarril fue una manera de salir de la tristeza, fue como un aire de alivio”, añade Arias Castro.

“El Ferrocarril al Atlántico duró casi 30 años en terminarse y el del Pacífico solo 13, eso habla de las grandes dificultades que enfrentó el primero. Por eso se dice que el ferrocarril al Atlántico es quizá la obra de infraestructura e ingeniería más importante de la historia de Costa Rica, no ha habido otra de esa envergadura ni desarrollada en circunstancias como la de entonces”, concluye el historiador.

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(*) Randall Corella V., Periodista de LA NACIÓN. Artículo publicado la Revista PROA, de LA NACIÓN, del 01 de Agosto de 2010.

FOTOGRAFÍAS:

- Tren en puente de río Grande, Atenas: Periódico LA NACIÓN, Costa Rica.

- Caricatura del ‘Burrocarril’: Libro “Historia Ferrovial de Costa Rica”, publicado en 1934 por don Joaquín Fernández Montúfar.

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ENLACE

http://www.nacion.com/2010-08-01/Proa/NotasSecundarias/Proa2462062.aspx

Tomás Guardia y el Ferrrocarril Interoceánico

Una cuadrilla de mantenimiento trabaja con picos y palas para remover un derrumbre sobre la vía del ferrocarril. Fotografía tomada en 1924, por Manuel Gómez Miralles.  Fuente: © LA NACIÓN.

Una cuadrilla de mantenimiento trabaja con picos y palas para remover un derrumbre sobre la vía del ferrocarril. Fotografía tomada en 1924, por Manuel Gómez Miralles. Fuente: © LA NACIÓN.

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Por: MSc. Ana María Botey Sobrado (*)

Tomás Guardia, llegó al poder por medio de un golpe de Estado, en 1870, y a diferencia de sus antecesores estableció prioridades en la construcción de ferrocarriles hacia las costas y como era de esperarse definió que:

“…la mayor y más urgente de las necesidades nacionales, reconocida como tal por mis antecesores y por los hombres de buen juicio y de reconocido patriotismo, era la construcción de una vía férrea al mar del norte”.

En consecuencia, su administración entró en negociaciones con Henry Meiggs para la construcción de un ferrocarril entre la ciudad de Alajuela y el puerto de Limón, en 1871, que el contratista abandonó, en 1873, sin haber concluido la obra. No obstante, al finalizar esa década, pese a que el gobierno debió asumir la construcción del ferrocarril al Atlántico y se encontraba inmerso en enormes problemas técnicos, humanos y financieros inició los estudios preparatorios para la construcción de la línea férrea entre San José y Puntarenas. Guardia expresó así sus preocupaciones:

“Desde que se iniciaron los trabajos de la construcción del Ferrocarril, entre esta Capital y la ciudad de Limón, tuve la idea y formé el propósito de que la línea fuese interoceánica, como lo demandan la más alta conveniencia de esta República y aún la de una gran parte del mundo, y como lo permiten la feliz posición geográfica de Costa Rica y el aumento progresivo de las rentas nacionales”.

Guardia y sus allegados estaban convencidos de que la construcción de la línea férrea al Pacífico presentaba ventajas sobre la del Atlántico, por lo tanto no dudaron en proceder a la construcción del Ferrocarril al Pacífico. En consecuencia, en 1882, el ministro de Fomento Manuel Argüello Mora contrató con el empresario Myers, la construcción de una línea que, aprovechara el trazado del “burrocarril” para unir Puntarenas con Esparta. Un año después esta sección fue inaugurada, pero su continuación fue postergada.

“La circunstancia de ser plana una gran parte de ese trayecto, el número de brazos disponible, la posibilidad de que la parte de la línea que primeramente se construya, ayude a los trabajos ulteriores, como en otros países ha sucedido; en fin, la ventaja de la experiencia adquirida, todo me hace augurar que la línea férrea del sur será llevada a término, si no con prioridad, casi al mismo tiempo que la del norte; y que aún antes de enlazarse los dos grandes ramales de la vía interoceánica, la del sur empezará a ser de grande utilidad, cuando llegue la época de exportar la próxima cosecha de café”.

Los sucesores inmediatos de Guardia, postergaron el ferrocarril interoceánico y dirigieron sus esfuerzos hacia la conclusión del ferrocarril al Atlántico y al arreglo de la deuda con los ingleses tenedores de bonos. En esa perspectiva, se firmó el contrato Soto Keith, entre Bernardo Soto, ministro de Fomento de Próspero Fernández y Minor Cooper Keith, en 1884, el cual acabó con la idea de un ferrocarril nacional y creó condiciones para la concreción de un monopolio de capital extranjero orientado a la producción y exportación de bananos, que enajenó inmensas extensiones de tierras, el ferrocarril y el puerto de Limón.

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Vía de la ruta del Ferrocarril Puntarenas-San José, bordeando la Roca de Carballo, Caldera, Esparza. Foto tomada el 16 de enero de 1923.

Vía de la ruta del Ferrocarril Puntarenas-San José, bordeando la Roca de Carballo, Caldera, Esparza. Foto tomada el 16 de enero de 1923.

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LAS VICISITUDES DEL RAMAL  “ESPARTA- PUNTARENAS”

En la década de 1880, algunos creyeron que el ferrocarril al Atlántico era suficiente para resolver el problema del comercio exportador e importador, además, que el gobierno no podía gastar recursos en una vía de escasa importancia. A ellos se unieron los carreteros que transportaban mercancías y personas, que se veían sumamente amenazados por la posible competencia de un ferrocarril entre la capital y el puerto de Puntarenas y solicitaron al presidente Próspero Fernández el desmantelamiento del ramal Puntarenas-Esparta. La decisión de levantar los rieles no prosperó, debido a que el ingeniero Luis Matamoros logró convencer a los carreteros de las ventajas que obtendrían dejando las cargas en la estación de Esparta y no en el muelle de Puntarenas.

En adelante este ramal aligeró la exportación de café y se autofinanció con el monto de los fletes. El ingeniero Matamoros fue su primer administrador.

El presidente Carlos Durán en su mensaje del 1 de mayo de 1890 señalaba que:

“El negocio del ferrocarril al Pacífico, que ya conocéis al haber dado vuestra aprobación al contrato firmado por el señor Secretario de Fomento y el empresario señor Smith, va progresando de un modo satisfactorio. Se ha organizado ya en Londres la Compañía que ha de dar vida al proyecto , y los informes recibidos hacen esperar que se obtengan los fondos necesarios para dar término a una obra que ha de reportar al país cuantiosos provechos, ya porque entrarán en activa explotación nuestros terrenos del sur, ya porque se aumentarán nuestro comercio y relaciones con Centro América y demás pueblos del Pacífico, como porque atraeremos gran parte del tráfico comercial interoceánico y porque nos servirá esa línea de regulador del ferrocarril al Atlántico”.

Se trataba del convenio firmado por don Alejandro Alvarado, ministro de Fomento y la firma de Cyril Smith y Cooper con el objeto de continuar el ramal de Esparta por la ruta de San Ramón, Naranjo y San Antonio de Belén. Smith no logró sus objetivos y la construcción del ferrocarril al Pacífico quedó postergada en espera de mejores momentos para el fisco, mientras tanto el ramal Esparta-Puntarenas debía autofinanciarse.

Es interesante observar que aunque el ferrocarril al Atlántico todavía no estaba finiquitado, el presidente Durán consideraba que el ferrocarril al Pacífico serviría de “regulador” con respecto a la Costa Rica Railway Company, la empresa de capital inglés responsable de su explotación.

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(*) MSc. Ana María Botey Sobrado, Historiadora costarricense. Se le conoce popularmente por sus trabajos en historia social de los movimientos sociales en el Valle Central y el Pacífico de Costa Rica. Botey Sobrado es catedrática de la Escuela de Historia e investigadora del Centro de Investigaciones Históricas de Ameríca Central de la Universidad de Costa Rica. Actualmente es miembro del Programa de las desigualdades del CIHAC.

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Biografía de la MSc. Ana María Botey Sobrado: Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Ana_Mar%C3%ADa_Botey_Sobrado)

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FUENTE del Artículo: Botey Sobrado, Ana María. El Ferrocarril al Pacífico: un ente de regulación y desarrollo en crisis permanente (1880-1972). Anuario de Estudios Centroamericanos, Universidad de Costa Rica, 25(1): 139-158. San José, 1999.

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FOTOGRAFÍAS:

1) Periódico LA NACIÓN.

2) Colección del Blog “ESPARZA MÍA…”

HISTORIA de ESPARZA, Ciudad Colonial… (Programa “Conociéndonos”, Canal 15-UCR)

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Documental producido por Canal 15 y la Escuela de Historia de la Universidad de Costa Rica
sobre el cantón de Esparza, Puntarenas, Costa Rica, América Central.

Entrevista a la recordada MSc. Claudia Quirós Vargas, connotada Historiadora Costarricense de renombre internacional, oriunda de Esparza, Premio Nacional de Historia “Aquileo J. Echeverría” 1990.

Escuela de Historia, UCR – Encargado de Extensión Docente CIHAC: Juan José Marín.

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Encuentro entre la Geología y la Historia Colonial

Como parte de las celebraciones del MES DE LA ESPARZANEIDAD, publicamos este interesante artículo escrito por la recordada Historiadora Costarricense MSc. CLAUDIA QUIROS VARGAS, artífice de esta efeméride ‘garrobera’, como un homenaje a su grata memoria.

Por: Claudia Quirós Vargas (*)

MSc. Claudia Quirós Vargas (1931-2006), Historiadora Esparzana

Desde finales del siglo pasado ha venido desarrollándose el interés por la historia de la sismicidad, particularmente en aquellos sitios de nuestro planeta, que además de caracterizarse por una intensa, antigua y frecuente sismicidad, cuentan con evidencias históricas acerca de la ocurrencia de estos fenómenos naturales. Lo anterior ha permitido, en el caso de Europa, la elaboración de Catálogos Sismológicos, con el registro de eventos sísmicos que se remontan a épocas antiguas.

Más recientemente, en los países europeos que se caracterizan por una constante ocurrencia sísmica, como España, Portugal e Italia, se han realizado esfuerzos orientados a la construcción de una metodología para abordar con mayor propiedad investigaciones sobre historia de la sismicidad.

También los países de nuestro continente, expuestos desde la antigüedad al fenómeno sísmico, se involucraron en este tipo de preocupaciones. En México, Chile, Perú, se han realizado importantes trabajos en el campo de la historia de la sismicidad; igualmente en América Central, particularmente en Costa Rica, donde la Escuela de Historia de la Universidad Nacional viene realizando trabajos sobre la historia sísmica de nuestro país.

Por otro lado, la Escuela Centroamericana de Geología de la Universidad de Costa Rica, desde hace cuatro años, se ha involucrado en proyectos de investigación de este tipo, abarcando el área centroamericana comprendida entre Chiapas y el Darién.

Obviamente, el objetivo de estas investigaciones es el de obtener interpretaciones confiables y renovadas, que permitan establecer conclusiones sobre la recurrencia, origen y los procesos generadores de aquellos eventos sísmicos de mayor impacto en la región, a efecto de señalar el riesgo de los elementos vulnerables y tomar medidas orientadas a la Mitigación y Prevención en la formulación de programas sobre Amenaza Sísmica. Con estos objetivos se ha elaborado un Catálogo Sísmico de Centro América; posteriormente el máster Walter Montero, director de la Escuela Centroamericana de Geología, concluyó un Catálogo Sísmico de Costa Rica, que abarca el periodo comprendido entre los años 1608 y 1910.

Sin duda este trabajo significa un avance importante de la ciencia geológica en Costa Rica, en el sentido de que geólogos nacionales se acercaron a la Historia Patria, y con gran responsabilidad abordaron el estudio de los fondos documentales depositados en los Archivos Nacionales y en la Curia Metropolitana. Fruto culminante de este notable esfuerzo es el libro, en prensa, sobre sismicidad colonial de Costa Rica, preparado por el máster Montero con la colaboración del geólogo Geovanni Peraldo.

En el marco, tanto de la coyuntura social, que con carácter de catástrofe origina la ocurrencia de terremotos, como el de la consecuente búsqueda de soluciones a dichos problemas sociales, se produjo un necesario encuentro entre la Historia y la Geología. La Historia y los historiadores aportaron los instrumentos necesarios para un enfoque retrospectivo, no tradicional, de la sismología, abriéndose una importante brecha y una gama de posibilidades a los científicos interesados por el estudio de los terremotos y los problemas sociales que éstos originan. Este novedoso enfoque de la sismología, dependiendo del área y del período que se investigan, implica la utilización de evidencias no tradicionales para la Geología, como son: fondos documentales, códices, pergaminos, gacetas, periódicos, crónicas, testimonios orales, etc.

De este modo surgió la Sismicidad Histórica, como nueva alternativa metodológica de investigación y con el objetivo final de contribuir a mitigar y/o prevenir el impacto social de los eventos sísmicos. No obstante, hay que destacar que además de este objetivo pragmático, la Sismicidad Histórica como disciplina, es el resultado de un encuentro entre geólogos e historiadores, mostrándonos que es posible trascender la interdisciplinariedad sólo entre ciencias afines, para avanzar hacia la reciprocidad y el beneficio académico mutuo entre las Ciencias Sociales y las Ciencias Naturales, en provecho de una útil, actual y renovadora metodología.

Desde este punto de vista, conviene destacar que esta comunidad de intereses académicos no es exclusiva entre geólogos e historiadores, dado que en investigaciones sobre Sismicidad Histórica, deben intervenir además geógrafos, antropólogos, sociólogos, trabajadores sociales, etc. Este trabajo interdisciplinario y colectivo, cuyo aspecto fundamental, además del enriquecimiento de las expectativas de cada profesional participante, es la convergencia de intereses y objetivos, es importantísimo respecto a nuestro compromiso con la sociedad.

Esta flexibilidad, junto con las posibilidades que sugiere la Sismicidad Histórica como actividad académica, ha determinado su trascendencia. A partir de este renovado enfoque, los geólogos y sismólogos no se limitan a registrar fríamente cada evento sísmico, su origen, área epicentral, intensidad, etc., como si se tratara de un fenómeno aislado de la sociedad; precisamente aquí radica la importancia que tiene la Sismicidad Histórica para el científico social, al insertar a la sociedad como protagonista del drama que genera cada terremoto o cada evento sísmico.

Concretando, puede afirmarse que de este encuentro entre Historia y Técnica (Ciencias Sociales y Ciencias Naturales), resulta una revisión más amplia y más aproximada a los hechos; así la información contenida en una fuente original, desde el punto de vista de la historia sísmica, puede alterar significativamente lo que era una verdad indiscutible, o aportar datos sobre eventos sísmicos desconocidos. De este modo, la Historia deviene en una ciencia fundamental, en el contexto de los estudios interdisciplinarios, porque introduce el componente “pasado” en una época que privilegia el presente y el futuro.

Dado nuestro interés, tanto en el campo de la docencia sobre cursos de Neografía, Paleografía e Historia Colonial de Centro América, como en proyectos de investigación sobre ternas coloniales, La Escuela Centroamericana de Geología de la Universidad de Costa Rica nos tornó en cuenta para participar en un proyecto sobre Sismicidad Histórica Colonial de Centro América.

Precisamente en enero del año en curso, por gestiones de dicha Escuela ante el Instituto Panamericano de Geografía e Historia, junto con el geólogo Geovanni Peraldo, se nos concedió una beca para que durante dos meses realizáramos una investigación en el Archivo General de Indias (Sevilla, España), sobre sismicidad colonial de Centro América. En el curso de esta excelente experiencia constatamos que el historiador investigador de la época colonial, integrado a proyectos sobre Sismicidad

Histórica, es el especialista indicado para localizar, leer, transcribir e interpretar el discurso del documento indiano. De este modo, discursos históricos alusivos a terremotos y escritos en 1516, cobraron vigencia en 1992, como es el caso del primer terremoto ocurrido en Centroamérica colonial, específicamente en la Península de Azuero, Panamá, y reportado en el informe de la expedición de Gaspar de Espinoza a Castilla de Oro (A.9.1, Sección Patronato, Nº26, R.7).

En mi calidad de Historiadora, el aspecto fundamental de esta experiencia fue la posibilidad de evocar por medio del discurso histórico escrito, a algunos sectores de la sociedad colonial, que en diferentes periodos, protagonizaron la coyuntura social que se genera con la ocurrencia de catástrofes naturales; los cuales nos informan acerca de la pérdida de vidas humanas, eclosión de volcanes, avalanchas, nubes de ceniza, deterioro económico y social, desaparición o traslado de pueblos y ciudades.

Por ejemplo, la explosión del Volcán de Agua, que en 1541 arrasó la primera ciudad de Guatemala, fundada en el valle de Almolonga; la extinción del pueblo indígena de Mombacho en 1570, el traslado de las ciudades de León y la Antigua Guatemala, etc. Lo más relevante en este sentido es que algunos elementos de dicho discurso histórico, se han empleado en beneficio de las sociedades contemporáneas de la región centroamericana, en programas sobre Amenaza Sísmica, como objetivo fundamental de la Sismicidad Histórica.

Para finalizar estos comentarios, consideramos pertinente señalar la conveniencia de aunar esfuerzos nacionales y regionales, a efecto de:

1) Incrementar los proyectos sobre Sismicidad Histórica, que involucren a profesionales de cada país, de diferentes especialidades: geólogos, sismólogos, historiadores, antropólogos, sociólogos, geógrafos, etc.

2) Crear las condiciones necesarias para establecer un núcleo de documentación e información histórica, sobre sismicidad de Centro América, el cual debe estar a disposición de la comunidad científica nacional, regional e internacional.

3) Disponibilidad de fondos para la ágil difusión de los resultados obtenidos en cada proyecto, y para financiar talleres, seminarios, congresos, etc., sobre Sismicidad Histórica de Centro América.

La realización de estas propuestas coadyuvará a superar la falta de comunicación e intercambio entre los profesionales de la región. Esta convergencia de esfuerzos e intereses será más efectiva para la búsqueda de soluciones a un problema que es común y cotidiano en Centro América, la ocurrencia sísmica.

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(*) MSc. CLAUDIA QUIRÓS VARGAS (1931-2006)

  • Investigadora, Docente, Catedrática de la Escuela de Historia Y Geografía de la Universidad de Costa Rica
  • Premio Nacional de Historia “Aquileo J. Echeverría” 1990
  • Hija Predilecta del Cantón de Esparza (2000)
  • Presidente de la Asociación para el Rescate y Desarrollo del Cantón de Esparza.

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FUENTE:

http://www.reflexiones.fcs.ucr.ac.cr/documentos/1/encuentro_entre.pdf

¿ESPARTA o ESPARZA?

Templo Parroquial de Esparza

Templo Parroquial de Esparza (1974), composición fotográfica. (Folleto de los 400 años de la fundación de Esparza, Costa Rica)

 Por: Norberto de Castro y Tosi (*)

Publicado en LA NACIÓN del Lunes 19 de febrero de 1968

Con mucho atraso –por el que pido disculpas- y debido a ocupaciones imprescindibles, tengo el privilegio de referirme a la interesante nota publicada en LA NACIÓN del 28 de diciembre de 1967, p. 16, por el muy distinguido profesor don José Ángel Lagos U., sobre la Ciudad del Espíritu Santo de Esparza. Deseo, ante todo, dar mis más sentidas gracias para las palabras amables con que el autor de la nota se refiere a una de mis modestas crónicas, publicada bajo la rúbrica Los Grandes Troncos de la Familia Costarricense, así como por el juicio favorable que emite a su respecto.

Don ALONSO ANGUCIANA DE GAMBOA, Gobernador Interino de la Provincia de Costa Rica, que en el año 1574 fundara la Ciudad del Espíritu Santo.

Creo, como el Profesor Lagos, que en efecto ha llegado el tiempo de la resurrección de la Ciudad del Espíritu Santo de Esparza y que su actual vecindario progresista amante de las letras y del estudio ha iniciado ya el proceso para que la SEGUNDA CIUDAD DE COSTA RICA EN ANTIGÜEDAD recupere todo el pasado esplendor y lo supere en constante adelanto material y cultural. Las mismas razones geográficas que hicieron, allá por el año 1574 que ALONSO DE ANGUCIANA DE GAMBOA obtuviera del REY GARABITO la cesión del sitio y tierras en que iba a fundar la nueva Ciudad de ESPÍRITU SANTO, determinan, sin duda, su nuevo y próspero desarrollo.

Refiere el Profesor Lagos en su nota citada, la tradición que le comunicó don Prudencio Zúñiga Vasco, de la forma en que se llevó a cabo la extraña metamorfosis de la castiza Ciudad de ESPARZA en la neo-helénica de ESPARTA. Así, en efecto, las cosas pudieron haber pasado entre bastidores. Mas, la Historia Oficial debe dar crédito a los documentos oficiales y difícilmente puede poner en duda las afirmaciones del mismo Jefe del Estado responsable de este hecho.

En la Colección de las leyes y disposiciones legislativas y administrativas emitidas en el año 1879, Imprenta Nacional, Ed. Oficial, encontramos bajo el número LVI, el ACUERDO siguiente:

Cambia el nombre de la Ciudad de Esparza en el de Esparta. SECRETARÍA DE GOBERNACIÓN. Palacio Nacional, San José, Setiembre 3 de 1879.

“Considerando que la Ciudad de Esparza, SEGÚN DOCUMENTOS ANTIGUOS, en otro tiempo se denominó Esparta; y que sus principales vecinos han manifestado deseos de que recobre el nombre primitivo el Presidente acuerda que, en lo sucesivo, la expresada Ciudad, en todos los documentos oficiales, vuelva a denominarse ESPARTA. Publíquese. Rubricado por S.E., el General Presidente; (f) Machado”.

Nuestro erudito y eminente maestro del General de División, doctor don Jorge Volio Jiménez, reprodujo este acuerdo en la Revista de los Archivos Nacionales, San José, Costa Rica. Diciembre de 1945, Tomo IX, Número 11-12, pág. 652, haciendo destacar en nota que dicho cambio fue debido a mera grecomanía de la época y que, contrariamente a lo que se afirma en este acuerdo, no hubieran podido citar un solo documento antiguo donde se llamara Esparta a la Ciudad de Espíritu Santo de Esparza.

Y en efecto, aunque hayamos leído centenares de documentos relativos a Esparza, no hemos visto nunca la grafía “Esparta” ni siquiera por yerro de algún amanuense distraído. A esa circunstancia me queda referir al calificar de “inexplicable” este cambio de nombre. Pues, ¿acaso el General (Tomás) Guardia no disponía como Presidente de la República de os mismos archivos que poseemos hoy en día para controlar la exactitud de tan novedosa afirmación?

Y resulta aún más inexplicable si tomamos en cuenta que el mismo Presidente, quien asumía ante la Historia la responsabilidad de este cambio (que Don Jorge Volio no vaciló en calificar de “alteración de la verdad histórica”), era natural de la Villa de Bagaces, la que estuvo tanto tiempo bajo la jurisdicción de la Ciudad de Esparza. Pero, para pasar a lo constructivo, observemos que tanto en la intención del Jefe del Estado como en la de los principales vecinos de Esparza, la idea dominante era recuperar el nombre primitivo y como éste resulta ser ESPARZA y no Esparta, en buena lógica se debe tener por nulo el Acuerdo Número LVI de 1879, y todo lo posteriormente actuado a este respecto.

Existen además razones poderosas de la propia historia de Esparza, que exigen la conservación de su nombre auténtico. Esparza en España, es una Villa en el Reino de Navarra, Diócesis de Pamplona, y hoy en el Partido Judicial de Aoiz, en cuyo recuerdo fue bautizada de nuevo la Ciudad de Espíritu Santo. Pues, Anguciana de Gamboa, sólo le dio este último nombre y fue, posteriormente en tiempo de su sucesor, el Capitán Diego de Artieda Chirino, que se le agregó “de Esparza”.

Año 1974. Develación del Monumento de don DIEGO DE ARTIEDA CHIRINO Y UCLÉS (Gobernador de la Provincia de Costa Rica, quien trasladara a un nuevo asentamiento a la Ciudad del Espíritu Santo, agregándole el nombre de "Esparza") , en el Parque Ignacio Pérez, de Esparza. Aparecen en la gráfica: el Prof. Gerardo Alfaro Martínez (Macho Salas), el Lic. Guido Sáenz (Ministro de Cultura, Juventud y Deportes) y don Ernesto La Ordden (Embajador de España). Foto: Lucas Madrigal Conejo.

Algunos historiadores han afirmado que Artieda Chirino era natural de la Esparza de Navarra, pero nuestros estudios en España, nos han convencido que debió haber nacido en la Villa de Uceda, en el Reino y Diócesis de Toledo, hoy Provincia de Guadalajara, es decir, en Castilla la Nueva, de donde eran originarios los CHIRINO, apellido que correspondía, sin duda, a la madre de nuestro Gobernador y familia de MOZÁRABES de la antigua capital visigótica, la Imperial Ciudad de Toledo.

No obstante esta circunstancia, Artieda Chirino tenía particular orgullo en considerarse Navarro, patria, sin duda, de su padre.

Así denominó la comarca que intentó poblar en las Bocas del Toro “el Nuevo Reino de Navarra” y a un valle donde quiso asentar la Ciudad de Artieda, y denominado por los conquistadores el Valle de los Pejibayes (por haber muchos), lo llamó el VAL DEL RONCAL, en recuerdo de otro valle en los Altos Pirineos, en Navarra, donde se hallaba el solar primitivo de los ARTIEDA. No habría, pues, nada de extraordinario en que hubiera decidido agregar el nombre “DE ESPARZA” a la Ciudad de Espíritu Santo, que halló al llegar ya poblado, si fuera cierto que su padre hubiera nacido en la Esparza de Navarra.

Desgraciadamente, todos nuestros esfuerzos en España para dar con los nombres y naturalezas del padre y antepasados de Artieda, por su varonía, han sido infructuosos. Por otra parte, existe otra posibilidad para explicar la voz ESPARZA.

Sabemos que en 1575 se embarcó en la expedición de Artieda Chirino un caballero llamado ANDRÉS RUIZ DE ESPARZA, natural de PAMPLONA (Navarra), de 33 años, hijo de Lope Ruiz de Esparza, el cual, a no dudar, era deudo de Artieda-Chirino. Es muy posible que este caballero hubiera sido nombrado Teniente de Gobernador de la Ciudad de Espíritu Santo, al hacerse cargo el Capitán Diego (de Artieda Chirino) de su GOBERNACIÓN PERPETUA Y A DOS VIDAS DE COSTA RICA, con amplísimos poderes otorgados por la Corona. Sería entonces por causa de la actuación de este caballero que se agregara el nombre “de Esparza”. No tenemos, aunque los hayamos buscado con ahínco, desgraciadamente nada concreto para decidirnos por una u otra hipótesis, y el origen del nombre de Esparza queda como uno de los enigmas de nuestra historia patria. Que algún día, no dudamos, se logre resolver.

Observemos que casi siempre la mutación del nombre de una población, o su modificación en cualquier forma, resultaba en aquellos tiempos, no de un acto arbitrario, sino por causa de un traslado de sitio. Este traslado en tiempo de Artieda, si es que existió, debe haber sido a poca distancia del asiento primitivo.

Pero, en todo caso, queda firmemente establecido que ESPARZA, sea derivada del apellido o de la villa de este nombre (que etimológicamente es lo mismo), es parte esencial de la historia y del nombre de esta antigua ciudad costarricense.

Actual Villa de Esparza, ubicada en el Valle de Salazar, Navarra, España, donde presuntamente naciera don Diego de Artieda Chirino y Uclés.

Terminemos con un dato, que creemos poco conocido, y que, en cierta forma justificaría el uso durante los últimos tiempos de la forma viciosa de Esparta, impuesta a la ciudad por la ignorancia. Según un distinguido vascófilo chileno, don Pedro Xavier Fernández-Pradel, la voz “esparza” en vasco significa precisamente “esparta” en castellano, no la orgullosa Lacedemonia, sino la humilde mata de esparta. Aunque no creemos que tal hecho fuera del conocimiento del Benemérito General don Tomás Guardia, ni de sus consejeros, podría servir para justificar un uso, incorrecto, es cierto, pero ya largo, como simple castellanización de una palabra vascuence. Eso, no obstante, no justificaría un empecinamiento en el error.

Como dice tan justamente el distinguido Profesor don José Ángel Lagos, la ciudad debiera volver a denominarse con el bello nombre de ESPARZA, bajo el patronato del ESPÍRITU SANTO, denominaciones que no solamente son históricas, sino que eliminan toda ambigüedad.

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(*) Norberto de Castro y Tosi, es quizás el genealogista más conocido internacionalmente en la primera mitad del Siglo XX, pues publicó estudios en diferentes países. Su obra monumental es el “Armorial General de Costa Rica”, publicado por la ACCG en forma de CD-ROM. Era el mejor Heraldista de Costa Rica. (Cita biográfica de la Academia Costarricense de Ciencias Genealógicas).

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Procedencia de la Foto de Esparza de Salazar: http://www.flickr.com/groups/navarra-nafarroa/discuss/72157603030295187/page5/

CLAUDIA QUIRÓS VARGAS (1931-2006): Apasionada por la Historia y la Cultura Popular

MSc. CLAUDIA QUIRÓS VARGAS, Historiadora y promotora de la Cultura Popular Esparzana.

Por: Marco Fco. Soto Ramírez ( * )

Claudia Quirós Vargas nació en Heredia, hija de padres esparzanos, don Fernando Quirós Moraga y doña Gladys Vargas Chavarría. Desarrolló su vida en la Ciudad del Espíritu Santo de Esparza, al punto de considerarse a sí misma como “legítima garrobera”.

Máster en Historia (1988) y Egresada del Doctorado de Historia (2004), Cavita Quirós estuvo profesionalmente ligada a la Pedagogía y a la Historia, en su calidad de Maestra de escuelas primarias de Esparza y Puntarenas; impartiendo lecciones durante 30 años en la Escuela de Historia de la Universidad de Costa Rica (UCR), de la cual llegó a constituirse en Catedrática, y fungiendo como Investigadora del Centro de Investigaciones Históricas de América Central (CIHAC) de la UCR. Viajó a los principales Archivos Centroamericanos, así como al Archivo de Indias (España), procurándose documentación de primer orden, con el propósito de elaborar su inestimable trabajo. Su especialización en Historia Colonial, contribuyó con la renovación de la interpretación de la vida social, religiosa y económica de Costa Rica entre los siglos XVI y XIX.

Publicó gran cantidad de artículos en revistas especializadas de Centroamérica; asimismo, publicó varios libros, entre los que destaca “La Era de la Encomienda” (Editorial UCR), por el cual recibió el Premio Nacional de Historia “Aquileo J. Echeverría”, 1990.

Fue Presidenta fundadora de la Asociación para el Rescate y Desarrollo de la Cultura del Cantón de Esparza. Igualmente, presidió la Federación Costarricense de Organismos de Cultura Popular Independiente (FECOCUPI), habiendo representado dignamente a nuestro país en distintos Seminarios sobre Cultura Popular efectuados en el área centroamericana.

Nuestro cantón le debe a Claudia la declaratoria de “Monumento de Interés Histórico-Arquitectónico” a gran cantidad de importantes edificaciones, entre las que se cuentan: el Parque “Ignacio Pérez Zamora”, el Cementerio, la Casa de la Cultura “Juan Bta. Matamoros Montoya”, la Estación del Ferrocarril al Pacífico, sita en Caldera, los Túneles Ferroviarios de Cambalache y Miraflores. Asimismo, presentó ante el Cuerpo Concejil una moción mediante la cual logró establecerse como Himno del Cantón de Esparza al pasillo “Tardes Esparzanas” del recordado compositor don Octaviano Solano Parra.

Vale mencionar que Claudia Quirós, en co-autoría con el folclorista Marcos Fco. Soto  Ramírez, fue co-creadora de la Bandera y el Escudo del Cantón de Esparza y de la Bandera de la Provincia de Puntarenas, a principio de la década de los años 1990.

Como reconocimiento a su extensa y valiosa obra de toda una vida, en el prólogo de su libro de publicación póstuma, ”Costa Rica en el siglo XV: Descubrimiento, Exploración y Conquista” (coautoría con Juan Carlos Solórzano Fonseca, Editorial UCR), podemos leer las palabras del MSc. Francisco Enríquez  Solano, Director de la Escuela de Historia de la Universidad de Costa Rica, al referirse al deceso de Claudia Quirós:

“…la mayor pérdida la tiene el país, la de una ciudadana honesta, leal, sincera, trabajadora, solidaria, comprometida y consecuente con lo que creía. Esos valores y otros muchos que la caracterizaban convierten a doña Claudia en un ejemplo cívico en la Costa Rica de hoy”.

Cavita Quirós cruzó el Umbral hacia la Casa del Padre Eterno el 9 de febrero de 2006.

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(*) Marco Fco.·. Soto Ramírez, Fundador y Administrador del Blog “ESPARZA MÍA…” y de otras iniciativas en la Red.

  • Terapeuta Holístico y Maestro de Reiki
  • Cultor Popular Tradicional
  • Narrador Oral
  • Cantante y Compositor Musical
  • Co-creador de nuestro Símbolos Cantonales Esparzanos: la Bandera y el Escudo
  • Co-creador de nuestro Símbolo Provincial: la Bandera de la Provincia de Puntarenas
  • Creador e intérprete de Ñor Antenor, Personaje Típico Cultural del Cantón de Esparza

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 E-mail: culturapopularesparza@gmail.com

CLAUDIA QUIRÓS VARGAS, su aporte a la Historia Colonial de Costa Rica y Centroamérica

MSc. CLAUDIA QUIRÓS VARGAS, Historiadora Esparzana de renombre Internacional.

Por: Elizet Payne Iglesias (*)

Revista Historia, ISSN: 1012-9790,  No. 57-58, enero-diciembre 2008. / pp. 9-20

Con una personalidad tenaz y constante, Claudia Quirós Vargas tuvo una larga trayectoria en la vida educativa de este país; tanto a nivel de primaria como de la educación superior, aunque sus aportes en la educación en general no deben desestimarse, en particular en las regiones de su interés investigativo, como lo fueron el Pacífico Central y Norte de Costa Rica.

Nacida en Heredia, pero orgullosa esparzana, desde joven, Claudia Quirós Vargas dio signos de su interés por el conocimiento y la comprensión de la historia y la sociedad. Recorrió tempranamente las viejas poblaciones y puertos coloniales, sus haciendas, ríos y caminos; conoció a su gente con quienes se identificó y llegó a formar parte de ellos. Su precoz compromiso social la llevó a formarse como maestra de educación primaria, en la región de Esparza y Puntarenas. Se graduó en 1960 como maestra, puesto en el que se desempeñó, hasta que fue nombrada directora de una escuela en Chacarita de Puntarenas. Estaba frente a esta responsabilidad cuando decidió entrar a la Universidad de Costa Rica en el Centro Regional de Occidente en San Ramón de Alajuela, ingresando al profesorado en Estudios Sociales y graduándose de Bachiller en Historia y Geografía en 1972.

Su entrada a la disciplina de la Historia se efectuó en un momento clave en la vida académica del país y de la Universidad de Costa Rica en particular, ya que se perfilaban cambios notables en los estudios históricos, gracias al aporte de destacados académicos nacionales y extranjeros recién llegados al país; entre ellos, los más reconocidos fueron Ciro Cardoso y Héctor Pérez Brignoli. De sus maestros surge su particular adhesión a la investigación económica y social −muy fuerte en sus primeros años− bajo la influencia de la Escuela de los Anales y del Materialismo Histórico.

En la Universidad de Costa Rica, obtuvo la Licenciatura en Historia en 1976 y la Maestría en Historia en 1987. Se egresó del doctorado en Historia en el año 2000 en la misma universidad y en el año 2001 realizó su pasantía doctoral en el Archivo General de Indias en Sevilla, España. Realizó investigaciones documentales en el Archivo Nacional de Costa Rica, Archivo de la Curia Metropolitana de San José, el Archivo General de Centroamérica, Archivo Diocesano de León, Archivo General de Indias y en un sinnúmero de bibliotecas nacionales y extranjeras. A partir de 1985 formó parte del Equipo de Historia Antigua y Colonial del Centro de Investigaciones Históricas de América Central (CIHAC) y fue miembro hasta su muerte en el 2006, del Consejo Científico de dicho Centro.

Sirvió como docente por muchos años de los cursos de Historia de la Cultura, Historia de las Instituciones de Costa Rica, Historia Colonial de Centroamérica con énfasis en Costa Rica, Historia Contemporánea de América Latina, Etnohistoria de los pueblos de indios de Costa Rica, Paleografía y Neografía latinoamericanas, Seminario de Realidad Nacional, Seminario de Temas Contemporáneos, Seminario de Centroamérica, Seminario de Graduación y Seminario de Cultura Popular.

En la Escuela de Historia y sobre todo en el Equipo de Etnohistoria y Colonialismo del Centro de Investigaciones Históricas de América Central, aún no hemos superado su ausencia. Todavía solemos acudir a su memoria, a sus documentos y a sus textos, para argumentar o documentar, algunas de nuestras preocupaciones y disquisiciones sobre la historia del país. También lo hacemos recurrentemente en nuestras clases de Historia Colonial de Centroamérica y Costa Rica, y Neografía Hispanoamericana con el fin de exponerles a los estudiantes los debates, investigaciones y problemas que presenta esta especialidad. Su cubículo, número 602, aún nos recuerda las prolongadas conversaciones que mantenían los estudiantes y los colegas con doña Claudia.

La maestra, investigadora y activista

En su labor como docente, investigadora y activista, Claudia Quirós Vargas pudo dilucidar la importancia de conocer el pasado para interpretar el presente o, al contrario, encontró que la comprensión del presente podía favorecer el conocimiento del pasado. Uno de los ejemplos más recientes ha sido su participación como activista en movimientos ecológicos y sociales, en los que dio su aporte desde el punto de vista documental e his­tórico-crítico. Sus trabajos más recientes revelan que la problemática ambiental era parte de su agenda investigativa.

Otro asunto notable en su discurrir histórico es que en cada uno de sus libros, artículos y ponencias, Claudia Quirós Vargas persistió en evidenciar la injusticia social que afectaba a los sectores menos favorecidos. De manera que para ella, era igualmente válido denunciar esta situación, ya sea en el siglo XVI, XVII o en el presente. Si se estudian sus escritos, estos comentarios aparecían en la introducción o bien en la conclusión de sus trabajos. Al respecto, resulta memorable la dedicatoria que hizo de su libro La era de la encomienda, en el que destacaba: “A los indígenas costarricenses, protagonistas fundamentales de nuestra historia colectiva”. (1) Un libro que a su vez entregó al “pueblo costarricense”. Precisamente, en 1990, con este libro, obtuvo el Premio Nacional de Historia “Aquileo J. Echeverría”, el cual fue producto de su tesis de Maestría, La encomienda en Costa Rica y su papel en la estructura socioeconómica colonial, 1569-1699. (2)

También incursionó y participó activamente en los debates sobre los orígenes de la identidad nacional, la que, según ella, fue el resultado de los diversos grupos étnicos, pero fue ante todo fiel defensora de las raíces indígenas como constructoras de la sociedad costarricense. Su búsqueda constante la llevó a aplicar la interdisciplinaridad. Prueba de ello fue su aproximación a la geología, la arqueología y la antropología. En el caso de la geología, sus investigaciones con el geólogo Geovanny Peraldo y sus trabajos con las antropólogas María Eugenia Bozzoli y Margarita Bolaños. Así lo afirmaba cuando escribió que:

[…] la interdisciplinariedad me ha proveído de novedosas propuestas y estrategias de investigación para arribar a una nueva forma de entender la Historia y el mundo. En primer término se destaca la posibilidad de utilizar además de las fuentes documentales, los trabajos sobre arqueología, la historia oral y el trabajo de campo”. (3)

Por lo tanto, no cabe duda que fue esta experiencia interdisciplinaria la que la acercó al trabajo de campo y a la historia oral. Fue doña Claudia una persona inquieta que, no conforme con la mera erudición, procuró la búsqueda constante de nuevas alternativas de investigación y de participación, como ella misma lo señaló. A pesar de estar aferrada al documento en sus primeros años, su época de madurez nos presenta a una Claudia Quirós Vargas un tanto alejada de la vida académica y más preocupada por la historia de las comu­nidades, caminos, puertos; pero detrás de ellos lo que buscaba era la historia de la gente.

Su aporte desde lo empírico y documental

Su primer acercamiento a la investigación histórica la lleva al Archivo Nacional de Costa Rica en 1974, año en que inicia su tesis de Licenciatura en Historia con un tema que conmemoraba los 400 años de la fundación de la ciudad de Espíritu Santo de Esparza. A partir de allí, su relación con el documento será fundamental e inseparable, por lo que inicia con rigor metodológico su acercamiento “técnico y crítico al documento” con el uso de la Paleografía y la Neografía hispanoamericanas.

En sus cursos de Paleografía y Neografía latinoamericanas, los estudiantes entraban en relación con sus primeras lecturas documentales, como las cartas de Juan Vázquez de Coronado, los padrones de pueblos de indios, los testamentos de la elite de Cartago, y hasta descripciones de enfermedades y de partos. La enseñanza no sólo estuvo en la lectura y transcripción adecuada de los documentos, sino en la exigencia y rigurosidad de conocer y elaborar una lectura crítica de la fuente; a lo que se suma su constante insistencia en el cuidado y respeto por los documentos. Pocos años más tarde, en 1996, ella reconocía la importancia de dicha documentación al asegurar que: el “documento indiano” es la base para ahondar en el conocimiento de la Época Colonial. (4) Por lo que se deduce que para ella el documento solo tiene sentido y cobra vida cuando se lee, se transcribe y se interpreta en su contexto.

Prueba de su dominio del acerbo documental fueron sus tesis de licenciatura y maestría, así como un buen número de artículos. Su habilidad como paleógrafa no ha sido superada; durante muchos años se dedicó a transcribir el primer tomo de los Protocolos Coloniales de Cartago, que datan de 1607. Aunque el documento se transcribió en su totalidad, solo han sido publicados algunos fragmentos de esta fuente tan importante.

Su legado desde la investigación

Como investigadora, sus primeros pasos inician con una crítica a la historiografía colonial tradicional, centrada hasta ese momento en biografías del grupo dominante, instituciones o aspectos jurídico-políticos, como gobernaciones, cabildos, pobladores y jurisdicciones territoriales. De manera que dio un giro notable al estudio de la historia económica y social regional de la Época Colonial, al profundizar en los orígenes de la ganadería en el Pacífico Central del país. Después de superados estos temas incursionó en el análisis de la encomienda como institución económico-social, poniendo especial énfasis en los principales sujetos involucrados: indígenas, encomenderos, comerciantes y ganaderos, criollos y españoles. Por lo tanto, con los aportes ofrecidos en los mencionados cam­pos, Claudia Quirós Vargas decide ahondar en la historia económica y social de la época colonial, durante los siglos XVI y XVII: “…sin renunciar a la perspectiva global”. (6)

Como se ha anotado, su punto de partida fue la tesis de Licenciatura en Historia, Aspectos socioeconómicos de la ciudad del Espíritu Santo de Esparza y su jurisdicción (1574-1848), (7) población a la que llamó con orgullo, “Ciudad Primada de Espíritu Santo de Esparza”. Puede afirmarse que este estudio es el que marca el camino de sus futuras investigaciones sobre la historia económica colonial, más específicamente, la historia regional y la historia de la hacienda ganadera. Otra directriz que marca su interés es que debido a la celebración ya mencionada “…como esparzana tiene la obligación de indagar en la historia de su ciudad y de restaurar el nombre de la ciudad”. (8)

Este texto constituye sin duda el primer trabajo serio sobre la historia económica y social de la región de Esparza, lo que marca un punto de partida poco explotado para el resto del país. Por diversas razones este trabajo no pudo ser publicado en su totalidad; pero muchas de las hipótesis ahí expuestas aparecen en futuros artículos, sobrepasando el ámbito regional.

Entre los años 1974-1976 Claudia Quirós Vargas llegó a convencerse de la importancia de estudiar la Época Colonial la que, señala, es la menos investigada de la historia de Costa Rica, particularmente el siglo XVII, que constituye el periodo menos conocido debido a la limitación de las fuentes y sobre todo a la dificultad de su lectura. Encontró que, en el siglo XVI, Esparza debió su fundación a sus condiciones regionales, y en particular a su ubicación en el Pacífico Central: “No hay duda que este nuevo asentamiento se hizo en función del puerto de La Caldera, porque la nueva ciudad fue la sede de funcionarios y autoridades encargadas de controlar la actividad portuaria, en cuanto a ‘registro’ y ‘despacho’ de naves, cálculo y cobro de impuestos”. (9)

Otro aspecto relevante fue el estudio de los “títulos de propiedad”, los que, en el caso de Esparza, señaló que el 97% de todas las tierras con título se destinaron a las actividades ganaderas, por lo cual surgió la economía ganadera en la región: “De manera que este apogeo de la ganadería, convirtió a nuestra región en la proveedora de carne, queso, cueros, etc. de toda la provincia y algunas poblaciones de Nicaragua como Rivas, León y Granada”. (10)

Una línea de investigación encontrada en esta tesis de licenciatura fue la conexión del valle de Bagaces y Esparza, con propietarios y ganaderos de la Villa de Nicaragua —Rivas—. Posteriormente, estas ideas las expuso en su artículo “La sociedad dominante y la economía cacaotera de Rivas, factores determinantes para el surgimiento de la ‘hacienda de campo’ en el Pacífico norte de Costa Rica: primera mitad del siglo XVIII”, publicada en Estudios Sociales Centroamericanos, en 1999. (11)

Superado el trabajo regional sobre Esparza y su jurisdicción, su labor se dirigió a mejorar los ya mencionados obstáculos que constituía el siglo XVII para la correcta comprensión de la economía y la sociedad colonial. Momento en el que plantea su tesis de maestría en Historia La encomienda en Costa Rica y su papel dentro de la estructura socioeconómica colonial: 1569-1699, que más adelante se publicó como libro: La era de la encomienda.

Este trabajo constituye el estudio más completo de la época de la encomienda a nivel de la historiografía centroamericana. Es un análisis con perspectiva global de la primera configuración colonial de Costa Rica, surgida en el contexto de la crisis de la población indígena y el consecuente deterioro de la encomienda en Centroamérica. El año 1569 marca el inicio de la institución de la encomienda en la provincia de Costa Rica y finaliza en 1695, momento en que se cita por última vez a un encomendero.

El texto tiene un invaluable aporte desde los puntos de vista económico y social, mencionaremos los más importantes. En primer lugar, la interpretación de la conquista de Costa Rica como un proceso regional centroamericano, distinguiendo entre la penetración hispana en Nicoya en la década de 1520, y la que se presentó 40 años después con la incursión de los conquistadores al Valle Central. Este proceso, lo denominó “la invención de Costa Rica y Nicoya”. De ahí que propuso la necesidad de ahondar en los estudios regionales de Centroamérica con el fin de que: “… trascienda los estrechos límites políticos contemporáneos, para emplear la perspectiva regional que adquiera mayor sentido histórico”. (12)

En segundo lugar, la autora muestra que el motor que propició la conquista del Valle Central de Costa Rica y su jurisdicción, fue la búsqueda de mano de obra indígena y cuyo resultado más importante fue la encomienda en sus dos variantes: la encomienda de servicio personal y la encomienda de tributo en especie.

En tercer lugar, en La era de la encomienda, argumenta que, al contrario de lo que se ha sostenido, el mestizaje no fue un fenómeno tan temprano en la Costa Rica colonial, sino más bien tardío, del siglo XVII. (13)

El trabajo está realizado desde la perspectiva de la historia total, ya que la autora ofrece mayor atención a la encomienda desde el punto de vista de la explotación indígena, en particular, la sometida al sistema tributario. Aunque también toma en cuenta otras formas de explotación de la mano de obra como fueron los indios alquilones, los naboríos o laboríos y los negros esclavos; tal y como lo señala seguidamente: “El indio como tributario, estuvo sometido a una diversidad de relaciones de explotación, que en lo fundamental iban orientadas a extraer productos autóctonos o a apropiarse de la mano de obra directa”. (14)

La encomienda en Costa Rica fue una institución efectiva y exitosa pero debe comprenderse en su momento y en su espacio. Esta se circunscribe en el contexto de la dramática disminución de la población tributaria y la desintegración de las comunidades, tanto en el resto del Reino de Guatemala, como en la propia Costa Rica, y en la provincia de Costa Rica perduró hasta finales del siglo XVII. A la crisis demográfica que marca el inicio de la encomienda, se suma el colapso comercial del siglo XVII en las colonias españolas, aspecto escasamente tratado en este trabajo. Las dos situaciones mencionadas fueron los principales factores que desencadenaron los conflictos entre la Corona, la Iglesia, los encomenderos y colonos, debido al reparto de la población sobreviviente, que dio pie a su vez, a la penetración de las autoridades y grupos principales en las zonas de refugio indígenas como Talamanca y las llanuras del norte.

Al mismo tiempo, Claudia Quirós Vargas pretendió elaborar una cronología del sis­tema tributario impuesto en Costa Rica; fuese este en especie, en trabajo personal o bien en dinero. Esta cronología se constituye en un punto polémico porque supone que, en la segunda mitad del siglo XVII, predominaba el tributo en servicio personal. En cambio, otros autores argumentan a favor del tributo en especie a lo largo de todo el siglo XVII. (15) En los dos casos es importante sostener que ambas formas de encomienda coexistieron en el siglo en cuestión, a pesar de que en otros ámbitos coloniales esta institución ya había desaparecido desde el siglo XVI.

En los últimos capítulos de La era de la encomienda, Claudia Quirós Vargas se dedica a mostrar la existencia de contradicciones internas entre la elite provincial, en vista del dominio sobre ciertos productos, precios y mercados. En relación con la ganadería y las propiedades del Pacífico Central y Norte de Costa Rica, hizo algunas propuestas acerca de la relación entre la elite colonial con el resto de los grupos sociales. Como ejemplo de ello, sugiere que los orígenes del campesino del Valle Central, se dieron en los primeros años del siglo XVII,(16) como resultado de la colonización agrícola en el Valle Central occidental, en medio de un proceso de diferenciación existente en el interior de los grupos. Este ha sido un aspecto sumamente importante para comprender la configuración de la sociedad colonial y la génesis de un campesinado mestizo, surgido en una sociedad desigual, pero libre.

Un buen extracto de sus principales ideas lo encontramos en un artículo publicado, en colaboración con Elizabeth Fonseca, denominado “Economía colonial y formación de las estructuras agrarias”,(17) en el que las investigadoras analizan las instituciones económicas y políticas de origen colonial y su relación con los grupos sociales y étnicos surgidos en la época.

Su artículo “Las actividades económicas de la provincia de Costa Rica, 1569-1610”,(18) constituye una de las primeras incursiones al estudio del capital que dio origen a las actividades económicas de la elite de Cartago. Por lo que concluye que este capital se consolidó sobre la base del tributo en especie y su consecuente comercialización en manos de unos pocos encomenderos. De ahí que afirma: “El tributo en especie y su comercialización constituyen la fuerza motriz de la economía colonial”.(19) Desde esta perspectiva es evidente que, tanto la comercialización del tributo en especie, como la exportación de mulas hacia Panamá, constituyeron la base material para el ascenso de un sector social dominante constituido por un círculo reducido de familias “encomenderas”. Así mismo, encuentra que fue el Valle Central de Costa Rica el primer polo dinámico de la economía provincial.(20)

Esta autora procuró también el diálogo interdisciplinario que gestó con otras áreas de la docencia y la investigación, lo que derivó en aportes significativos. Entre ellos, su estudio sobre la sismicidad histórica en Centroamérica, proyecto realizado por la Escue­la Centroamericana de Geología y el Instituto Panamericano de Geografía e Historia, producto del cual publicó un artículo en la revista Reflexiones: “Un encuentro entre la geología y la historia colonial”.(21) Entre sus objetivos estaba buscar la recurrencia, origen y procesos generadores de los eventos sísmicos de mayor impacto en la región, tomar medidas preventivas, así como elaborar un Catálogo Sísmico de Centroamérica y un Catálogo Sísmico de Costa Rica (1608-1910).

Este proyecto, según sus propias palabras, representa un acercamiento de los historiadores con los geólogos: “La Historia y los historiadores aportaron los instrumentos necesarios para un enfoque retrospectivo, no tradicional, de la sismología, abriéndose una importante brecha y una gama de posibilidades a los científicos interesados por el estudio de los terremotos y los problemas sociales que estos originan”.(22) La geología usa las evidencias no tradicionales, en este caso, los fondos documentales, códices, pergaminos, gacetas, periódicos, crónicas, testimonios orales, etc. Con la sismicidad histórica surgió una nueva alternativa de investigación que vinculaba la investigación con el compromiso social, porque aseguraba que era la sociedad la “…protagonista del drama que genera cada terremoto o cada evento sísmico”.(23)

La interpretación de una historiadora que ha llegado a su madurez académica, es notable en sus artículos de finales de los años 1990 y principios del siglo XXI. Entre ellos, el significativo análisis de “Las cofradías indígenas en Nicoya”,24 en el que destaca la importancia de las cofradías desde el punto de vista económico y religioso. En este artículo devela su preocupación por investigar la ganadería en la Época Colonial, problemática que ya había elaborado en 1976. La ganadería en las cofradías indígenas de Nicoya:

 [...] tuvo éxito a pesar de la matanza indiscriminada de vacas y terneros para obtener sebo. Contradictoriamente, las cofradías indígenas, por medio de arrendamientos a parti­culares de ganado mixto de las propias cofradías, contribuyeron al desarrollo de la ganadería, elemento fundamental en la contribución de la guanacastequidad que ha persistido hasta el presente”.(25)

Otros temas estudiados por ella y enmarcados dentro del sistema de explotación de la encomienda, fueron los que se refieren a la violencia comunal. En su artículo “La violencia comunal en el pueblo indígena San Juan Evangelista de Tobosi: juicio criminal por ‘filicidio’ contra Catalina Pérez 1781”,(26) denuncia las injusticias cometidas en contra de las comunidades indígenas por parte de las autoridades españolas. También la situación refleja el deterioro de las comunidades y la desintegración familiar, siempre dentro del contexto de la sobreexplotación de la mano de obra por parte de los encomenderos, comerciantes, ganaderos y propietarios. Para analizar dicho suceso recurre a la psicología social y al término “violencia estructural”. Llama la atención de que, hace una relación entre la violencia que vive la Costa Rica actual con la del pasado. En ambas no había más que grupos excluidos, sometidos a la violencia “estructural”.

Desde la Historia Regional, Claudia Quirós Vargas llevó a cabo las primeras publicaciones sobre la relación entre la economía ganadera de Nicaragua y de Nicoya. En especial su trabajo “La sociedad dominante y la economía cacaotera de Rivas, factores determinantes para el surgimiento de la ‘hacienda de campo’ en el Pacífico Norte costarricense: primera mitad del siglo XVIII”, publicado en 1999.(27) En este sentido la autora se sale de lo estrictamente local y regional para buscar explicaciones fuera de lo que hoy son los límites convencionales y políticos entre ambos países.

Superando el ámbito colonial, pero demostrando su preocupación por construir una historia comprometida con el país y con sectores populares, publicó el libro Los Tribunales de Probidad y de Sanciones Inmediatas –de junio 1948 a noviembre de 1949–,(28) en el que manifiesta su obra social: “En mi opinión, ser historiadora implica para mí un compromiso con la sociedad y sus problemas, ya que, además de reconstruir el pasado para comprender el presente, mi mayor responsabilidad es contribuir al establecimiento de una sociedad más justa”.(29) El libro es una denuncia a la corrupción que se presentó internamente en los propios Tribunales de Probidad y de Sanciones Inmediatas, después de la Guerra Civil de 1948.

Uno de sus últimos trabajos lo realizó junto con Carmela Velásquez y la autora de esta reseña, sobre las redes familiares vascas en Costa Rica.(30) En este trabajo su papel fue analizar la función del capital vasco en la constitución de las principales haciendas del Pacífico de Costa Rica como Miravalles, Tenorio, Paso Hondo, Las Cañas, Maderos Negros, San Francisco Higuerón y Chome, entre otras. El trabajo fue realizado con el Dr. Jean Phillipe Priotti y se presentó en el Première Reencontré avec le Mexique Histoire, Littérature et Cultura, Boulogne-sur-mer, Francia.(31)

Con su proyecto de tesis doctoral Los procesos de formación social y de identidad regional en el Pacífico Norte, orígenes y desarrollo de la sociedad guanacasteca: 1554-1848, Claudia Quirós Vargas asumió nuevamente el reto de continuar investigando acerca de la hacienda ganadera, concentrándose esta vez en la provincia de Guanacaste. En la propuesta señala la importancia que las elites de Granada y Rivas tuvieron en la consolidación de la ganadería y la sociedad guanacasteca. Procura darle coherencia al surgimiento de la hacienda ganadera, con base en la influencia nicaragüense, razón por la cual en Guanacaste la hacienda tuvo un origen más tardío si se compara con la del país vecino. Se pregunta ¿Por qué surgió tardíamente?, ¿Cómo se dio el proceso de apropiación de tierras?, ¿Cuál fue el papel de la elite rivense en el acaparamiento de tierras en el Pacífico Norte de Costa Rica y Nicoya?

Con su particular empeño dejó escritos los cinco capítulos de su tesis doctoral y varios trabajos de investigación. Entre los más interesantes están los que llevó a cabo con el Dr. Víctor Hugo Acuña en sus seminarios doctorales: “Braulio Carrillo: entre la conformación del Estado costarricense y el protonacionalismo gubernamental: 1835-1842” y “La lógica de la anexión del partido de Nicoya al Estado costarricense”. Sus interesantes preguntas y problemas investigativos los mostró también en el seminario del Dr. Carlos Granados Chaverri en los que realizó: “La configuración territorial de la provincia de Guanacaste: 1524-1840” y “El puerto de Puntarenas: ¿Un islote de arenas en 1840?

En suma, doña Claudia ha logrado desentrañar el papel de las redes sociales en Costa Rica colonial y su relación con otras elites centroamericanas, especialmente las que procedían de Nicaragua. Estas redes regionales fueron las que trasladaron a este territorio la tradición arquitectónica de la “hacienda de campo”, tan frecuente en Nicaragua.

Su obra póstuma salió en colaboración con el colega Juan Carlos Solórzano, Costa Rica en el siglo XVI. Descubrimiento, exploración y conquista,(32) en donde su participación consistió en el análisis de la conquista, la invención de Nicoya y su papel en la dominación del Valle Central de Costa Rica. Esta obra es la culminación del trabajo que por muchos años ambos autores habían realizado. El libro venía siendo preparado por los autores desde hace muchos años, pero tenía una “especie de destino extraño”: es presentado como un obituario en homenaje a doña Claudia que fue escrito por el director de la Escuela de Historia, Francisco Enríquez Solano, sin embargo, en nuestra opinión debería contener dos obituarios: el que merece nuestro querido y recordado colega Paulino González Villalobos, fallecido hace muchos años y a quien iría dedicado este libro, ya que en el equipo nos referíamos a este texto como “el libro de Paulino”, si no se nos hubiera presentado la lamentable y repentina pérdida de doña Claudia.

Finalmente, el gran complemento de su trabajo empírico fue su labor de campo; buscando caminos, ciudades y puertos. También rescatando el papel de la gente y de las comunidades en la creación y en la recuperación de su propia historia. Las mejores pruebas de su contribución a la historia de las comunidades fueron la tradición de la cabalgata de Cañas, los homenajes que año tras año se llevan a cabo en memoria del líder campesino Gil Tablada y la recuperación material e inmaterial del Camino del Arreo.

Con este último se ha ido construyendo una importante memoria local y regional, digna de pervivir y de llevar su nombre en homenaje. Para ella, dicho camino es “…uno de los elementos culturales que en mayor grado ha contribuido a forjar la identidad guanacasteca”,(33) argumento con el cual propuso un proyecto de investigación para declararlo patrimonio histórico-cultural de los costarricenses. A raíz de esta propuesta se realizó la Primera Cabalgata de la guanacastequidad, el domingo 11 de mayo de 1997,34 actividad que se ha convertido en una tradición importante en la ciudad de Cañas y de las haciendas localizadas en las cercanías, en el año 2007 se celebraron los 10 años.

Ella fue Claudia Quirós Vargas, maestra, historiadora, activista y amiga. Con su ejemplo nos enseñó cómo traspasar veredas y barreras, caminos de polvo y lodo, calores agobiantes, vados peligrosos; pero a su vez, nos enseñó a sonreír ante el vuelo de una mariposa, el olor de una flor silvestre en el Camino del Arreo o una mula reposando al mediodía bajo un árbol de Guanacaste. Así lo señaló años atrás:

De esta forma he logrado vivir y disfrutar la Historia, en la medida que esta nueva estrategia [se refiere al trabajo de campo], implicó compartir la fatigosa pero necesaria labor en archivo u oficina, con el trabajo de campo, tanto para las entrevistas como para el reconocimiento de sitios y lugares”.(35)

Con todo lo indicado anteriormente, Claudia Quirós Vargas es la personificación de la universitaria por excelencia. En su prolífico quehacer a lo largo de sus años en la Universidad de Costa Rica, confluyen los máximos principios de esta institución; la docencia, la investigación y la acción social. A estos hacíamos referencia una mañana de abril de 2007, con un grupo de historiadores, cuando la colega Mariana Campos nos recordaba que tales propósitos universitarios los cumplió a cabalidad Claudia Quirós Vargas. Como docente formó varias generaciones de estudiantes entre los que impregnó su amplio sentido crítico a favor de las causas sociales y ecológicas, por lo que explotó el campo de la acción social. También como docente e investigadora supo ganarse un sitio como autoridad en los diversos campos del quehacer académico y social.

De manera que, no podemos reducir a doña Claudia a ser catalogada como una mera especialista en la Historia Colonial de Costa Rica. Es más que eso, ella representó mucho más de lo que aquí hemos intentado esbozar, por lo que si hemos hecho omisión de algún aspecto de su recorrido personal y académico, sea esto comprensible.

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Bibliografía

Fonseca, Elizabeth y Quirós Claudia, Economía colonial y formación de las estructuras agrarias (San José, Costa Rica: Cátedra de Historia de las Instituciones de Costa Rica, Universidad de Costa Rica, 1993).

Quirós Vargas, Claudia, Aspectos socioeconómicos de la ciudad de Espíritu Santo de Esparza y su jurisdicción (1574-1848) (Tesis de licenciatura en Historia, Universidad de Costa Rica, 1976).

Quirós Vargas, Claudia, “Consecuencias socioeconómicas de las Reformas Borbónicas en un pueblo de indios: el caso de Cot”, Vínculos (Costa Rica) 7, n. 7 (1981).

Quirós Vargas, Claudia, “Dialéctica entre ciudad-conquistador durante el siglo XVI en Costa Rica”, Avances de investigación, No. 34, (Centro de Investigaciones Históricas, UCR, 1987).

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Notas:

1. Claudia Quirós Vargas, La era de la encomienda (San José, Costa Rica: Editorial de la Universidad de Costa Rica, 1990).

2. Claudia Quirós Vargas, La encomienda en Costa Rica y su papel en la estructura socioeconómica colonial, 1569-1699 (Tesis de Maestría en Historia, Universidad de Costa Rica, 1987).

3. Claudia Quirós Vargas, La era de la encomienda

4. Claudia Quirós Vargas, “La historiografía costarricense durante los siglos XVI y XVII”, Revista de Historia (Costa Rica) Número Especial (1996): 27.

5. Archivo Nacional de Costa Rica, Protocolo de Cartago, N. 803 y Revista del Archivo Nacional (Costa Rica) (enero-diciembre, 1992): 67-132.

6. Claudia Quirós Vargas, La era de la encomienda

7. Claudia Quirós Vargas, Aspectos socioeconómicos de la ciudad de Espíritu Santo de Esparza y su jurisdicción (1576-1848) (Tesis de Licenciatura en Historia, Universidad de Costa Rica 1976).

8. Ibid.

9. Ibid., 345.

10. Ibid.20 Revista Historia, ISSN: 1012-9790, No. 57-58, enero-diciembre 2008. / pp. 9-20

11. Claudia Quirós Vargas, “La sociedad dominante y la economía cacaotera de Rivas, factores determinantes para el surgimiento de la ‘hacienda de campo’ en el Pacífico norte costarricense: primera mitad del siglo XVIII”, Estudios Sociales Centroamericanos, 25, 2 (1999): 49-71.

12. Ibid., 249.

13. Ibid., 249-252.

14. Ibid., 131.

15. Cf. Luis Fernando Sibaja, “La encomienda de tributo en el Valle Central de Costa Rica (1569-1683)” en: Costa Rica colonial: tres ensayos (Costa Rica: Programa Centroamericano de Ciencias Sociales del CSUCA, 1984).

16. Quirós Vargas, La era de la encomienda…, 274.

17. Elizabeth Fonseca y Claudia Quirós, “Economía colonial y formación de las estructuras agrarias”, Cátedra de Historia de las Instituciones de Costa Rica (San José Costa Rica, Universidad de Costa Rica, 1994).

18. Claudia Quirós Vargas, “Las actividades económicas de la provincia de Costa Rica. 1569-1610”, Revista de Historia (Costa Rica) 15 (enero-junio, 1987): 45.

19. Ibid., 47.

20. Ibid.

21. Claudia Quirós Vargas, “Un encuentro entre la geología y la historia colonial”, Reflexiones (Costa Rica) 1 (agosto, 1992): 23-26.

22. Ibid., 25.

23. Ibid.

24. Claudia Quirós Vargas, “Las cofradías indígenas en Nicoya”, Revista de Historia (Costa Rica) 36 (julio-diciembre, 1997): 37-77.

25. Ibid.

26. Quirós Vargas, “La violencia comunal en el pueblo indígena San Juan Evangelista de Tobosi: juicio criminal por ‘fili­cidio’ contra Catalina Pérez, 1781”, Reflexiones (Costa Rica) 57 (abril, 1997): 13-24.

27. Claudia Quirós Vargas, La sociedad dominante, 49-71.

28. Claudia Quirós Vargas, Los Tribunales de Probidad y de Sanciones Inmediatas (de junio de 1948 a noviembre de 1949) (San José, Costa Rica: Editorial Costa Rica, 1989).

29. Ibid., 14.

30. Claudia Quirós Vargas, Carmela Velásquez y Elizet Payne, “Los vascos en la provincia de Costa Rica. Análisis de su posición social, económica y mentalidad colectiva. Siglos XVII y XVIII”, Revista del Archivo Nacional (Costa Rica) 1-2 (enero-diciembre, 2004): 11-139.

31. Première Reencontré avec le Mexique Histoire, Littérature et Cultura, Boulogne-sur-mer, Francia, (noviembre, 2000).

32. Juan Carlos Solórzano Fonseca y Claudia Quirós, Costa Rica en el siglo XVI. Descubrimiento, exploración y conquista (San José, Costa Rica: Editorial de la Universidad de Costa Rica, 2006).

33. Claudia Quirós Vargas, “Primera cabalgata de la guanacastequidad, pro reivindicación del Camino del Arreo”, Actualidades del CIHAC, Universidad de Costa Rica, año 3, n. 8 (1997):1-2.

34. Ibid., 3.

35. Quirós Vargas, La historiografía…

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* * * * * * *

(*) Elizet Payne Iglesias. Doctora en Historia por la Universidad de Costa Rica, profesora de la Escuela de Historia e investigadora del Centro de Investigaciones Históricas de América Central, de la Universidad de Costa Rica (CIHAC). Correo electrónico: epaynei@yahoo.com.mx

FUENTE: Revista Historia, ISSN: 1012-9790, No. 57-58, enero-diciembre 2008. / pp. 9-20

http://www.latindex.ucr.ac.cr/hst003/hst003-01.pdf

Fotografía: Cortesía de la Folclorista Prof. Sonia Ligia Quirós Vargas. Restauración: Marco Fco.·. Soto Ramírez, Cultor Popular Tradicional, Gestor del Blog “ESPARZA MÍA…”

MSc. CLAUDIA QUIRÓS VARGAS: La Plataforma Universitaria y el Fortalecimiento de las Culturas Populares

MSc. Claudia Quirós Vargas, durante una de sus lecciones en la Escuela de Historia de la Universidad de Costa Rica

Ponencia de la MSc. Claudia Quirós Vargas (*)

“La cultura y su historia, sólo es posible abordarlas en clave histórica; es decir, que sólo pueden ser vistas en términos de su invención o construcción científica y/o social”.

Deseo que este “Cuarto Congreso Nacional de las Culturas Populares de cara al Nuevo Milenio: retos y acciones” sea un referente para el debate y la discusión acerca del derecho de las Culturas Populares a contar con espacios reales y permanentes de reconocimiento, tanto en la definición y la redefinición de ellas, como en la afirmación de un esfuerzo por mantener el diálogo abierto con el pasado, junto con la esperanza de consolidar una sociedad costarricense diversa, plural y multicultural, que además posibilite la convivencia intercultural.

Sobre la base de estas consideraciones, ya no se puede hablar de culturas superiores y culturas inferiores; sencillamente, existen culturas distintas y ninguna puede ser medida en su verdad con parámetros de otras culturas.

Desde esta perspectiva, es dable subrayar que la actividad cultural es histórica y social. Asimismo, quela Cultura Popular, como concepto dinámico -además de plural y abierto- debe ser receptivo a la innovación y al cambio, a la revisión y actualización, incorporando nuevos elementos que lo renueven adaptándolo a un mundo en constante transformación.

Paralelamente, el reconocimiento de las Culturas Populares supone que los sectores sociales populares, en un proceso de elaboración colectiva, sean los protagonistas en la construcción y la difusión de sus propias culturas.

Revalorizar y revitalizar estos aspectos, además de consolidar a las Culturas Populares como emblemáticas en la defensa de las identidades colectivas, por lo demás, facilitará el establecimiento de formas y estrategias de cambio social y económico.

Primero como ciudadana y, posteriormente, como historiadora/investigadora de la Universidad de Costa Rica (U.C.R.), he incursionado el tema: Historia y Culturas Populares.  Precisamente, mi participación en este Congreso tiene como objetivo compartir la experiencia lograda y, fundamentalmente, evidenciar cómo en el marco institucional de las Municipalidades, el Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes (M.C.J.D.) y de la Universidad de Costa Rica, podemos contribuir a que las comunidades y/o grupos organizados de las áreas marginales, reivindiquen su derecho, tanto a descubrir como a construir y a desplegar su propia cultura.

Desde hace catorce años, me incorporé a la Asociación de Cultura del Cantón de Esparza, como parte de esta clase de entidades independientes promovidas por el Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General de Cultura, en el ámbito nacional; y que, precisamente, se han desarrollado con gran éxito en varios cantones de Guanacaste.

Nuestra agrupación fue registrada como “Asociación para el Rescate y Desarrollo de la Cultura del cantón de Esparza”, asumiendo como premisa que la actividad cultural es tanto histórica como social.

Mes de la Esparzaneidad, Símbolos Cantonales de Esparza y más

Desde este punto de vista, y con el apoyo de los diputados de la región, del Concejo Municipal y de la comunidad, se logró que -mediante Decreto Ejecutivo- diciembre fuera declarado “Mes de la Esparzaneidad”, durante el cual se desarrollan actividades para destacar y celebrar que la antigüedad de la Ciudad del Espíritu Santo (cabecera del cantón) data de 1574.

Se coadyuvó a incrementar el imaginario simbólico con el diseño de la Bandera y del Escudo y la escogencia de la canción Tardes Esparzanas como Himno del Cantón y máxima expresión del ritual identitario por su contenido poético (responsabilidad que estuvo en manos de esta servidora, en lo conceptual, así como del Prof. Marco Fco. Rojas Ramírez, mejor conocido como Marco Fco. Soto Ramírez, en lo conceptual y gráfico, también).

Con el propósito de preservar el patrimonio histórico-arquitectónico, se consolidaron ocho declaratorias patrimoniales, entre las cuales destacan los edificios de la Escuela Arturo Torres Martínez, la Casa de la Cultura y el Cementerio; además, en el ámbito ferroviario: los Túneles de Cambalache y Miraflores, junto con la Estación de Caldera.

Para la comunidad regional fue de gran regocijo y orgullo que “Ñor Antenor” –en la persona de su creador e intérprete, profesor Marco Francisco Rojas Ramírez (conocido como Marco Fco. Soto Ramírez)- fuera declarado “Personaje Típico Cultural del Cantón”.

Como trabajadora ad honorem de las culturas populares y, propiamente, en el ámbito de la gestión cultural, he de relatar con gran satisfacción que en el inmueble que alberga a la Casa de la CulturaJuan Bautista Matamoros”, se han acogido cantautores, grupos corales, artistas, artesanos(as), intérpretes, escritores, rezadores, conjuntos y coreógrafos(as), entre otros, lo cual ha fortalecer considerablemente la identidad colectiva. También se han realizado exposiciones y ventas de artesanías, y se ha recibido a algunos grupos de turistas nacionales y extranjeros.

Trascendiendo la esfera de lo estrictamente cultural, el pueblo –a la cabeza de la Asociación Cultural y la Fundación Coyoche- ha protagonizado acciones en defensa del patrimonio territorial, de la biodiversidad y de la soberanía, particularmente cuando el gobierno de la República pretendió convertir un sector de nuestro territorio en basurero nacional.

Labor Docente e Investigativa

En el marco institucional de la Universidad de Costa Rica, como docente de la Escuela de Historia e investigadora del Centro de Investigaciones Históricas de América Central, he tenido la oportunidad de abordar el tema: “Historia y Culturas Populares” mediante tres vías:

1. En proyectos de investigación relacionados con la provincia de Guanacaste y un sector del Pacífico Central. Aunque es una actividad académica, tanto por la temática que hemos complementado con el trabajo de campo, los aspectos investigados se relacionan con la historia y las culturas populares:

1.1. Las Cofradías indígenas en el Corregimiento de Nicoya, una contribución a la historia popular.

1.2. Las Obras Pías en el Pacífico Norte.

1.3. Los Diezmos en el Pacífico Norte, durante el siglo XVIII.

1.4. La primera estructuración colonial de la Villa de la Purísima Concepción de Rivas y su proyección en la segunda configuración del Pacífico Norte costarricense: surgimiento y consolidación de la sociedad guanacasteca.

1.5. Evolución político-territorial del Pacífico Norte, hasta su configuración como provincia de Guanacaste, régimen de propiedad territorial y vías naturales de comunicación: 1519-1848.

En el curso de estas investigaciones, específicamente a raíz del trabajo de campo, surgieron algunas actividades, las que al contar con la participación destacada de las comunidades, se desarrollaron con gran suceso.

Desde 1996, nos contactamos con el Comité Cultural de Cañas y, por medio de éste, con la Municipalidad. A raíz de este acercamiento, surgieron y se consolidaron dos eventos fundamentales:

a) La Cabalgata de la Guanacastequidad, cuya primera versión se llevó a cabo con gran éxito el segundo domingo de mayo de 1997, y se ha venido celebrando en el transcurso de los últimos siete años en forma ininterrumpida.  De este modo, se ha consolidado dicha Cabalgata como actividad fundamental de la cultura popular regional, porque en la realización de sus siete versiones han sido homenajeados los personajes más emblemáticos del cantón, tales como: arrieros, sabaneros, cocineras de las haciendas, artistas, artesanos y líderes comunales, entre otros.

b) El segundo evento se refiere al conocimiento de la existencia de un farallón (pared de piedra) de 50 metros de longitud por 30 de altitud, cubierto de petroglifos, ubicado en las márgenes del río Cabuyo, afluente del río Corobicí, en la Finca “Las Lomas”, de Sandillal, Cañas, propiedad de la familia López Monge.  Mediante gestiones nuestras, así como de los propietarios, del Comité Cultura y de la Municipalidad, este complejo arqueológico denominado Monumento “El Farallón” fue declarado Patrimonio Histórico Arquitectónico de Costa Rica, mediante el Decreto número 27489-C del 17 de diciembre de 1998. Lo interesante es que la familia López Monge aprovechó esta coyuntura para crear una Fundación y desarrollar un Proyecto Ecoturístico, que ya ha empezado a recibir turistas -de todas las edades- nacionales y europeos.

Siempre en el contexto de los proyectos de investigación, y durante las giras de reconocimiento del Camino del Arreo -además de reproducir en un mapa esta histórica vía de comunicación-, tuvimos la oportunidad de visitar la también histórica Hacienda “El Jobo” que, pese a su declaratoria de Patrimonio Histórico, estaba casi en ruinas.

En el informe respectivo -ilustrado con fotografías-, presentado ante el Consejo Científico del Centro de Investigaciones Históricas de América Central, detallamos la lamentable situación de este inmueble y la urgencia de tomar medidas para evitar su pérdida definitiva.  El Dr. Víctor Hugo Acuña, en ese entonces director del Centro de Investigaciones, inició una campaña para rescatar la casona de la Hacienda “El Jobo”, junto con sus corrales de piedra y terrenos aledaños.

Dichosamente, sus inquietudes tuvieron eco en la persona del empresario Mario Ossembach, quien adquirió tal propiedad realizando una fuerte inversión económica. Dicha casona fue restaurada siguiendo los lineamientos correspondientes; proceso que culminó oficialmente con la reinauguración, exposición y actos afines, celebrados el año pasado en la sede del Museo Histórico “Juan Santamaría”, en Alajuela.

2. La segunda vía se concretó por medio del Seminario “Historia y Culturas Populares”, que he venido dirigiendo durante siete años en la Escuela de Historia (U.C.R.); comprendiendo en su diseño una parte teórica y otra fundamentada en prácticas de campo, que incluye giras y trabajo de campo, culminadas con una investigación relacionada con el tema; actividades generalmente realizadas en la provincia de Guanacaste.

Precisamente en una de esas investigaciones, dos estudiantes diseñaron un proyecto sobre grupos intérpretes de música popular bailable, basándose en la Marimba Orquesta “Maribel”, cuyos integrantes son vecinos de Santa Bárbara, uno de los muchos pueblos maravillosos del cantón de Santa Cruz.

Se ponderó su trayectoria artística de más de cuarenta años amenizando bailes, así como su repertorio, la maestría de sus ejecutantes y, especialmente, el rescate de la marimba como instrumento típico identitario de la región. Luego de tales consideraciones, se decidió gestionar su declaratoria como Patrimonio Cultural; hecho concretado mediante el Decreto No. 25-67-C, rubricado por el Ministro de Cultura y el Presidente de la República , y publicado el 25 de julio de 1997.

3. El tercer medio que me ha facilitado el acceso al tema que venimos analizando, se refiere a los Proyectos de Extensión Docente de la Vicerrectoría de Acción Social (U.C.R.), desde hace siete años bajo mi cargo.

Las actividades realizadas a través de estos proyectos, se han desarrollado en los cantones de Esparza, Cañas, La Cruz y el pueblo de Pilas de Cangel, enfatizando siempre el tema de la “Historia y Culturas Populares”, pero con la participación de las comunidades y de sus grupos organizados, a fin de que permitirles autodescubrir la índole de sus raíces y revalorizar su propia historia, incluyendo la identificación de sus líderes populares, su patrimonio paisajístico y la biodiversidad circundante.

En relación con los cantones de Esparza y Cañas, hemos mantenido una estrecha relación con sus Municipalidades y sus Comités de Cultura.

Una de las actividades más importantes y significativas que hemos desarrollado por medio de Extensión Docente, es el haber instituido el homenaje póstumo en recordación de Gil Tablada Corea, líder campesino asesinado en El Jobo, jurisdicción de La Cruz , el 18 de noviembre de 1970.

Para la realización de esta efeméride, desde 1997, un numeroso grupo de estudiantes y funcionarios de la Universidad de Costa Rica, solemos trasladarnos hasta la Colonia Agrícola “Gil Tablada”, y en la escuela de la localidad participamos, junto con los escolares, personal docente, vecinos y ex compañeros, en una Misa Campesina en memoria de Gil Tablada, declarado “Líder Campesino Latinoamericano”.

En la comunidad de Pilas de Cangel, luego de varias reuniones en las que se involucraron diferentes personas, incluyendo al sacerdote de la localidad, así como a un historiador, un ingeniero civil y una arquitecta -funcionarios del Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural (M.C.J.D.)-, logramos que por unanimidad se aprobara la restauración de la Ermita; naturalmente, utilizando recursos aportados por miembros de esa localidad.  Dicha restauración se encuentra muy avanzada, existiendo gran entusiasmo en la comunidad, con miras a que posteriormente este inmueble sea declarado patrimonio histórico arquitectónico.

Paralelamente, hemos venido trabajando en la realización de entrevistas con las personas de mayor edad, utilizando la historia oral para escribir conjuntamente la historia de Pilas de Cangel, cuya existencia como “pueblo de indios”, se registra documentalmente desde 1523.

Para finalizar, reitero que con esta participación no aspiro a destacar únicamente los logros obtenidos, en cuya consecución he asumido el papel de agente o intermediaria entre la Universidad de Costa Rica, el Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, las comunidades organizadas y sus Municipalidades respectivas.

No obstante, como corolario de mi intervención, deseo agregar lo siguiente:

1. Que en mi caso particular, ha sido fundamental el abordaje de las Culturas Populares por medio de la Historia.

2. Que los docentes-investigadores debemos aprovechar al máximo los recursos disponibles en la Universidad de Costa Rica para proyectar, como corresponde, a nuestra institución en las áreas marginales de la geografía costarricense.

3. Que el quehacer y las manifestaciones de las Culturas Populares sean también valoradas y remuneradas en términos económicos para dignificar a sus actores/intérpretes y darles el lugar que merecen dentro del contexto de la cultura nacional.

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( * ) MSc. Claudia Quirós Vargas

  • Investigadora, Catedrática de la Escuela de Historia de la Universidad de Costa Rica
  • Premio Nacional de Historia “Aquileo J. Echeverría” 1991
  • Hija Predilecta del Cantón de Esparza (2000)
  • Presidente de la Asociación para el Rescate y Desarrollo del Cantón de Esparza.

GÉNESIS y DESARROLLO de la CIUDAD del ESPÍRITU SANTO de ESPARZA

Kiosco del Parque ‘Ignacio Pérez’, Esparza, Puntarenas, Costa Rica. (Foto: Marco Fco.·. Soto Ramírez)

Compilación: Marco Fco.·. Soto Ramírez (Ñor Antenor), Folclorista Esparzano.

El 14 de febrero de 1982, un grupo numeroso de parroquianos, nos dimos cita en la Escuela ‘Arturo Torres Martínez‘, ubicada en la Ciudad Primada del Espíritu Santo de Esparza, con el propósito de escuchar una charla impartida por la señora Claudia Quirós Vargas, en aquel entonces Licenciada en Historia, quien años después, con su Maestría en Historia -siendo Investigadora y Catedrática de la Escuela de Historia de la Universidad de Costa Rica- publicara su libro ‘La Era de la Encomienda‘ (Editorial UCR), lo que hizo méritos para ser acreedora al Premio de Historia ‘Aquileo J. Echeverría’ 1990.

En esa ocasión, en medio de una verdadera fiesta cívico-artístico-cultural, se aprovechó para efectuar la grabación del Programa ‘Voces de la Tierra‘ (Radio Nacional), conducido por el joven Alfonso Gätgens Agüero, quien años después se convirtiera en distinguido periodista, quien realizara la introducción de tan interesante charla. En algún momento del evento hizo su intervención el joven Carlos Borge Carvajal, en ese entonces estudiante de Antropología, la cual quedó plasmada en esta transcripción.

Introducción

La Ciudad del Espíritu Santo de Esparza fue fundada en el Valle de Coyoche, en el año 1574.

En el año 1676, tenía población de 100 habitantes, según documentos de la época.

En 1686, los piratas ingleses, al mando de Cook saquearon la ciudad, obligando a sus habitantes a retirarse hacia el interior del país.  Años más tarde, fue nuevamente saqueada por el pirata Morgan y sus bucaneros.

En 1693, el entonces gobernador, don Manuel Bustamante y Rivero, reunió a los habitantes del Valle que se encontraban dispersos y les obligó a construir casas y formar una ciudad en el sitio que hoy ocupa Esparza.

En 1718, don Diego deLa Haya Fernández, Gobernador de nuestro país, en documento para la historia, describió a la ciudad en los siguientes términos:

“Se compone de una iglesia de horcones, paredes de barro, cubierta con teja. Un Convento de San Francisco hecho del mismo material. Catorce casas de familias españolas y algunas gentes sencillas y pobres”.

La jurisdicción de Esparza alcanzaba hasta el territorio que hoy corresponde al cantón de Bagaces (Guanacaste).

En 1789, bajo la Administración de don Tomás Guardia Gutiérrez, se construyó el tramo ferroviario entre Esparza y Puntarenas, lo que indiscutiblemente le daría mucho auge, debido a que los carreteros que antiguamente tenían que llegar hasta Puntarenas, comenzaron a cargar el café en la Estación de Esparza y a recoger la mercadería que iba a San José en el mismo punto.

Fue en la última década de ese siglo que el nombre de Esparza fue cambiado por el de Esparta, con el que se conoció hasta 1974, cuando la Comisión de Nomenclatura de nuestro país creyó oportuno tomar los nombres ancestrales. Influyó en el cambio de nombre de finales del siglo XIX –según se dice- el padre del entonces Presidente de Nicaragua, don Adolfo Díaz, quien nació, precisamente, en Esparza.

La Historia y la leyenda se confunden en Esparza, uno de los pueblos de mayor edad en nuestro país. Es así como han ido surgiendo algunas leyendas como la de “La Campana de Oro”, que hace referencia a una campana robada por el pirata Morgan, o la leyenda de “La Quebrada del Cura”.

 Transcripción del relato de la MSc. Claudia Quirós Vargas (*)

MSc. Claudia Quirós Vargas (1931-2006): Apasionada por la Historia y la Cultura Popular.

El cantón de Esparza es el segundo en importancia, en cuanto al desarrollo histórico de Costa Rica.

Período Precolombino 

A través de la etnohistoria o la arqueología se pueden obtener importantes datos para poder establecer una aproximación referente a la época precolombina. Realmente, en ese sentido es muy poco lo que se ha hecho a nivel general, en Costa Rica y particularmente, en la jurisdicción del cantón de Esparza.

Esta fue una zona de transición entre la cultura mesoamericana y las culturas que vivían en el resto del país, que evidentemente eran de origen sudamericano.  Debe tenerse en cuenta que la jurisdicción de Garabito llegaba hasta esta región.  Por ejemplo, hay algunos restos en la Hacienda Cabezas que son una especie de petroglifos, pero realmente no han sido estudiados.

Continuamente las personas se encuentran muestras de cerámica, pero, en ninguna ocasión, objetos de jade o de oro. No obstante, en la Hacienda Pan de Azúcar se han encontrado algunas piezas de jade y luego, en el propio lugar donde se asentaba la Ciudad de Santa Catalina de Garabito, en Jesús María.

Realmente, no tengo noticias de que se halla hecho alguna investigación, a no ser de lo que se haya encontrado en Barranca o en FERTICA (Fertilizantes de Centroamérica, S. A.), nada más, pero ya trabajos científicos serios, creo que no.

Período Colonial 

Para hablar de Esparza debemos remontarnos al año de 1568. Si bien es cierto, la conquista de Costa Rica se inició 7 años antes, es en 1568 cuando Perafán de Rivera funda el pueblo o la ciudad de Aranjuez, ciudad española, introduce el ganado vacuno. Además, al año siguiente hace los repartimientos de Encomiendas que vienen a consolidar realmente la conquista de Costa Rica y, de hecho, se inicia la etapa Colonial.

En 1574, Alonso Anguciana de Gamboa, Gobernador Interino de la Provincia de Costa Rica, trasladó, mediante un juicio criminal, a los pobladores de la Ciudad de Aranjuez, por cuanto la gente no quería salir de allí. Con tal traslado fundó un nuevo asentamiento que él llamó la Ciudad del Espíritu Santo.

La ubicación de este sitio no se ha podido establecer con certeza, pero, suponemos que fue muy cerca del Puerto de La Caldera; pudiendo ser en el Valle del Coyoche, en lo que hoy es el Valle de Landecho.

En 1577, sucede un hecho importante. A la llegada de don Diego de Artieda y Chirinos, en calidad de Gobernador de la provincia de Costa Rica, lo primero que hace es habilitar, como puerto principal, el Puerto de La Caldera, aprovechando las condiciones naturales que presenta esa Ensenada. Procediendo con el traslado del asentamiento que había fundado Anguciana de Gamboa hasta este sitio, bautizándole con el nombre de Esparza.

Con Artieda y Chirinos se dan los límites de la Provincia de Costa Rica que van a regir durante toda la Colonia , de manera que la jurisdicción de esta provincia van desde los límites del río Tempisque hasta toda la zona de Chiriquí (Panamá), los que rigieron hasta la época Republicana.

En relación con Esparza, se le asignó el siguiente límite: Desde el río Tempisque y el río Salto hasta el río Grande de Tárcoles. Como puede notarse, parte de lo que hoy es la Provincia de Guanacaste y lo que es Puntarenas perteneció o estuvo dentro de la jurisdicción de Esparza.

Por otro lado, complementando el hecho de que esta era una ciudad española, el aspecto económico era fundamental para mantener fijos a los colonos, con el fin de que permanecieran aquí contentos. De ahí fue que se le repartió encomiendas, como una manera de vivir, de acumular un poquito de dinero, pues esa era la ambición de los primeros conquistadores que vinieron a Centroamérica.

Es importante señalar que, en cuanto al pueblo de Esparza,  tenía dentro de su jurisdicción cuatro pueblos indígenas reducidos: el pueblo de Santa Catalina de Garabito y que se ubicaba donde está actualmente Jesús María. El pueblo de Chome, el pueblo de Abangares y el pueblo de Bagaces. Al decir “reducidos” damos a entender que estaban al servicio de la Corona o, si no, al servicio de los encomenderos.

Este es, más o menos, el aspecto político-administrativo de la Ciudad de Esparza. Desde el punto de vista económico se nota que, desde finales del siglo XVI, la principal actividad que se va a dar en toda esta jurisdicción va a ser el desarrollo de la ganadería. En el siglo XVII es el ganado mular. Ustedes saben la importancia que tuvo la cría de mulas durante este siglo. Y después, en el  siglo XVIII, todas las actividades económicas de esta jurisdicción giraron alrededor de la ganadería vacuna, del ganado de carne, donde un importante comercio de ganado en pie y también de ganado ya sacrificado, así como queso y otros subproductos con Nicaragua y con Panamá. Esto fue lo más importante.

Por otro lado, también en cuanto a lo económico, son las condiciones propias del litoral pacífico que tenía y reúne condiciones naturales para la navegación en esa época, pues no había barcos grandes. Cualquier nave podía acercarse a cualquier parte. De manera que toda la costa del Pacífico, toda la jurisdicción de Esparza tenía puertos que servían de embarcadero, por ejemplo, el Puerto del Palmar, el Puerto de Abangares, el Puerto sobre el río Chomes, el puerto sobre el río La Barranca, etc. Y fundamentalmente esa era la actividad económica.

Esparza no tuvo una gran importancia en sí como ciudad, a pesar de que era una ciudad española. La importancia estriba en que se va a ubicar desde una perspectiva estratégica para controlar como una especie de complemento va a tener una función complementaria en relación  con la Ciudad de Cartago, en el sentido de establecer un control de la gente que venía del norte, de Nicaragua, etc., y mantener el predominio de la jurisdicción. Y, por supuesto, uno de los hechos que dieron al traste con lo que pudo haber sido el desarrollo más importante, desde luego, fue el saqueo de los piratas que, en tres años consecutivos, 1685-1686 y 1687, vinieron y arrasaron totalmente la ciudad.

La gente de acá, desde luego, no se trasladó al interior, al Valle Central, sino que se trasladó a otros sitios que reunieran condiciones semejantes, y nada mejor que los valles de Bagaces, Abangares y de Cañas. Y allí es donde empieza con más auge el desarrollo de la ganadería. Y, por otro lado, este hecho va a irle quitando, poco a poco, la importancia a la Ciudad de Esparza; porque el grueso de la población se va a trasladar por ese temor tan grande que le tenía  a los piratas ingleses, a los citados valles guanacastecos. Y las autoridades siempre permanecieron aquí, aunque en ocasiones los obligaban el Gobernador para que no se fueran. Pero, ellos, de toda suerte, en 1787 pidieron que se les segregara la mitad de la jurisdicción. O sea, que de gusto de las autoridades de Esparza nació el hecho de que se les quitara la mitad de la jurisdicción. Y, a partir de ese momento, entonces, empieza una segregación de Esparza desde el río Chomes hasta el río Grande de Tárcoles, eso es lo que prevalece durante toda la Colonia.

Economía durante la Colonia

Podemos resumir diciendo que, fundamentalmente fue la ganadería, comercio por el Puerto de La Caldera y, luego, la extracción del tributo de los pueblos indígenas reducidos que mencioné anteriormente. Pero, por supuesto, como sabemos, uno de los fenómenos que se dio en toda América Hispana fue la catástrofe demográfica indígena que empezaron a diezmarse en una forma increíble desde la llegada de los españoles. De manera que en Costa Rica, al igual que en resto de América, la población indígena disminuyó por las enfermedades por las enfermedades que traían los españoles, para las cuales ellos no tenían ninguna inmunidad, por la explotación y por el maltrato también.

De hecho, en Esparza, como lo mencioné, había en su jurisdicción cuatro pueblos indígenas que no eran únicamente un adorno como pueblo, sino que servían como fuente de mano de obra, fuente de trabajo para  que los españoles los explotaran de diferentes formas, especialmente, a través del tributo y a través de los servicios personales.

MSc. Carlos Borge Carvajal

(Intervención Carlos Borge Carvajal –en ese entonces, estudiante de Antropología: “Hay un asunto interesante y es por lo cual en la caracterización étnica de nuestra región no aparecen indios en este momento. Se debió a todo un proceso de etnonocidio, montado en el caballo de la encomienda.  La encomienda es la forma de explotación económica que acaba con los indios en la región. Las últimas familias que quedaron en Santa Catalina de Garabito fueron trasladadas a finales del siglo XVIII hacia otra región. La encomienda es realmente uno de los grandes pecados de la Colonia que hace que no contemos con esa riqueza cultural que tienen otros pueblos en América, al acabar con los indios en nuestra región”).

Prosigue Claudia Quirós Vargas

También es importante agregar que, como Esparzanos, podemos sentirnos orgullosos por cuanto en nuestra jurisdicción hubo en Santa Catalina de Garabito un líder que para muchos de nosotros tal vez fue desconocido y que fue Garabito. Realmente es doloroso darse cuenta que en Ecuador, donde existe un Parque dedicado a los héroes indígenas de América latina esté la efigie de Garabito y que los Esparzanos casi no sabemos nada de él. Realmente es asombrosa la oposición que Garabito le hizo a la Conquista. Fue el único cacique que no pudieron dominar los españoles. Sin embargo, cuando él murió, sus familiares y todo el grupo que integraba su población bastante numerosa.

Por ejemplo si nosotros vemos los documentos de los repartimientos de Perafán de Rivera encontramos que solamente de la jurisdicción de garabito se repartieron casi 3.000 indios. Y para que ya en 1714 no hubiera nada más que unas 3 familias, esto nos da la idea del genocidio que se dio dentro de las poblaciones indígenas.

Pero, Garabito, se opuso, le hizo guerra a don Juan de Cavallón, a don Juan Vásquez de Coronado. Y es el único cacique de esta zona que logró enfrentarse con éxito –podríamos decir- en la medida en que no  lograron ni siquiera conocerlo. Aparte de él también merece que mencionemos a los indios de Talamanca, a quienes jamás pudieron reducirlos hasta el presente.

Período de Independencia

En la época independiente sigue lo mismo y cuando ya se dio el Ciclo Minero en lo Montes del Aguacate, el Cabildo de Esparza también insistió para que se le quitara un poco de la jurisdicción que tenía por la región de San Mateo, entonces se le quitó todo lo que es San Mateo y quedamos, entonces, entre los límites del río Jesús María y el ríoLa Barranca. Como ustedes pueden ver, fue realmente segregando zonas muy importantes y fue reduciendo su jurisdicción en una forma muy marcada hasta quedar en los límites que tenemos actualmente.

Período Republicano  

Ya en la Época Republicana, a partir de 1852, se fundó el cantón de Esparza y se le segregó todo lo que es la región de Puntarenas, pasando esta a formar un cantón aparte: el cantón central. Puntarenas llegó a constituirse en Provincia a principios del siglo XX y Esparza como cantón dependiendo de Puntarenas con los límites definitivos, que son los que tiene actualmente, entre el río Barranca y el río Jesús María.

También se hizo la división actual de 5 distritos:

  1. Espíritu Santo
  2. San Juan
  3. Macacona
  4.  San Rafael
  5. San Jerónimo

Es importante señalar que, a pesar de la reducción geográfica, Esparza retiene dentro de sus límites 3 climas: el litoral, donde se encuentra el Puerto de La Caldera, luego tenemos la parte donde se asienta la ciudad, que es una región con un clima de meseta donde se cultivan cereales, ganadería, etc.; y más hacia el norte, encontramos el distrito de San Jerónimo, con localidades como Cerrillos y Peñas Blancas, con un clima bastante frescos, donde se cultiva el café.

Le comentaba a algunos de mis alumnos que en Esparza podemos tomar café cultivado en el cantón, comer una tortilla con maíz cultivado aquí mismo, y comernos un pescado, sin salir de nuestra jurisdicción para obtener esos productos.

El problema económico fundamental de Esparza es el hecho de que la ganadería ha desplazado a la agricultura. Paradójicamente, somos un cantón supuestamente dedicado a la agricultura como actividad fundamental. Pero, encontramos que de la tierra disponible para la agricultura hay 12 mil hectáreas dedicadas a la ganadería y únicamente 600 desdichadas a la agricultura. De tal manera, que esto pone en evidencia el problema socioeconómico tan grande que tenemos en ese sentido, agravado con la falta de fuentes de trabajo.

Mientras exista este tipo de estructura económica, considero que el cantón de Esparza va a continuar con sus problemas socioeconómicos. Creo que todos los Esparzanos debemos buscar la manera de solucionar este problema de diversificar la agricultura, de preocuparnos por la agroindustria como una de las expectativas que pueden ayudarnos a resolver el problema socioeconómico que viven todos los cantones de Costa Rica que se encuentran marginados del proceso de desarrollo socioeconómico. (Fin de la transcripción del Programa Radiofónico)

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( * ) MSc. Claudia Quirós Vargas (1931-2006)

  • Investigadora, Docente, Catedrática de la Escuela de Historia de la Universidad de Costa Rica (UCR)
  • Hija Predilecta del Cantón de Esparza
  • Premio Nacional de Historia “Aquileo J Echeverría”, 1991
  • Presidente Fundadora de la Asociación para el Rescate y Desarrollo de la Cultura del Cantón de Esparza
  • Presidente Fundadora de la Federación Costarricense de organismos de Cultuta Popular Independientes (FECOCUPI)

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FUENTE: Programa “Voces de la Tierra, Radio Nacional de Costa Rica, del Sistema Nacional de Radio y Televisión de Costa Rica (SINART). Edición Nº 42. Esparza, domingo 14 de febrero de 1982.

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FOTOGRAFÍAS:

►Kiosco del Parque ‘Ignacio Pérez‘: Marco Fco.·. Soto Ramírez (Folclorista Esparzano)

►MSc. Carlos Borge Carvajal, cortesía suya.

►MSC. Claudia Quirós Vargas, cortesía de  su hermana, la Folclorista Prof. Sonia Ligia Quirós Vargas.   Restauración fotográfica: Marco Fco.·. Soto Ramírez. E-mail: dise.graf GADU@gmail.com)

ESPARZA de SALAZAR: Embajador visita la Casa Solariega del Conquistador Diego de Artieda

“Investigaciones acerca del Reinado de Navarra”

Esparta, 27 de Abril de 1974. El Embajador de España en Costa Rica, señor Ernesto La Orden Miracle, visitó recientemente Pamplona, para investigar la relación que existe entre Esparza de Salazar y Esparta de Costa Rica.

La entrevista que le hicieron los reporteros de La Gaceta del Norte (en 1973), es la siguiente:

Excelentísimo Señor Don Ernesto La Orden Miracle, Embajador de España en Costa Rica (1974)

Excelentísimo Señor Don Ernesto La Orden Miracle, Embajador de España en Costa Rica (1974)

Don Diego de Artieda y Chirino  fue un caballero salacenco que en el siglo XVI obtuvo de Felipe II las pertinentes capitulaciones para ir a fundar en Centroamérica el “Nuevo Reyno de Navarra” (sic), justamente en el espacio que hoy es Costa Rica. Este ilustre navarro estableció la ciudad de Esparza y la de Artieda. El calor, los indios belicosos, los naufragios y las selvas dificultaron su empresa y murió poco después en Guatemala.

Con el fin d recabar datos sobre el conquistador y establecer contactos con Esparza de Salazar, ha visitado Navarra el Embajador de España en Costa Rica, don Ernesto La Orden, quien amablemente nos explica los pormenores del asunto.

Existe aún una ciudad en Costa Rica denominada ahora Esparta, como la polis griega, pero que hasta mediados del siglo pasado era conocida por Esparza, según consta en numerosos documentos.

Pregunta: -¿Es grande?

Ernesto La Orden: -(Posee) entre ocho y diez mil habitantes. La idea que tenemos es organizar un viaje de vecinos de allí a la Esparza de aquí, en su mayoría profesores y maestros.

P/ -¿Estuvo usted en Esparza?

ELO: -Sí, en compañía de don Jaime del Burgo, buen amigo mío. La idea ha gustado mucho y el Estado y la Diputación (Foral de Navarra) ayudarán también a la consecución de este viaje.

Precisamente, me han regalado en el Ayuntamiento una fotografía aérea de Esparza, con destino a la ciudad costarricense y hace tiempo que mandamos (de) aquí una llave de madera de Cocobolo, como símbolo de amistad entre ambos lugares.

P/ -¿Hay apellidos navarros en Costa Rica?

ELO: -Por supuesto, como en toda América. Incluso, se conserva la relación de gentes navarras que acompañaron a don Diego (de Artieda).

P/ -¿Se conserva la casa solariega (en Navarra)?

ELO: -Sí, sí, es un caserón magnífico.

P/ -¿Dónde está situada la Esparza de Costa Rica?

ELO: -A unos diez kilómetros de la costa del Pacífico.

P/ -¿Lleva algún obsequio?

ELO: -Yo, por mi parte, he tomado muchas fotografías de todo el valle: Ochagovia, Esparza, Ezcároz, Oronz… Estoy seguro que les entusiasmará allí ver cómo es la tierra de sus antepasados.

P/ -Así se animarán a venir. Seguro.

ELO: -Entonces, tendremos toda una gran fiesta. Saludos a los “salacencos” de Centroamérica.

P/ -¿Se piensa “rebautizar” a Esparta?

ELO: -Si, eso quieren sus vecinos y en ello están, aunque tal vez haga falta una ley especial para devolver al lugar su nombre de origen. Seguramente, se promulgará el año que viene, coincidiendo con el Cuatricentenario  de la fundación de la ciudad.

El cantón de Esparta es totalmente agrícola y ganadero. Se cultivan el maíz, el arroz, los frijoles, el café y las verduras.

También, es una región frutera, de las mejores del país. Producen excelentes aguacates, marañones, zapotes, papayas, nances, piñas, mamones y naranjas.

Los pastizales son abundantes para el ganado vacuno y caballar. Se engordan cerdos y se cuidan aves de corral.

En la parte norte, se cultiva la caña de azúcar y hay trapiches que elaboran el dulce o panela.

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FUENTE: La República.Suplemento “Cuatricentenario de Esparta”. 27 de abril de 1974.

Fotografía: Detalle de imagen obtenida en el sitio web del Ministerio de Trabajo de España.

El Antiguo CEMENTERIO de ESPARZA: Monumento Histórico Esparzano

Antiguo Cementerio de Esparza, Monumento Histórico Arquitectónico. Foto: Ing. Fernando González Ledezma.

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El antiguo cementerio de la Ciudad Primada del Espíritu Santo de de Esparza (Puntarenas, Costa Rica), data de finales del siglo XIX. En dicha necrópolis, podemos encontrar una serie de mausoleos de enorme belleza, tales como la la Capilla Funeraria construida en piedra canteada, así como bellas esculturas de mármol y piedra.

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Ángel, estatua de mármol, Cementerio de Esparza. Hace algún tiempo fue víctima del vandalismo; hoy se encuentra guardado en bodegas municipales, a la espera de una restauración.

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Desde 1994, se constituyó en Monumento de Interés Histórico Arquitectónico de nuestro cantón, gracias a la iniciativa de la MSc. Claudia Quirós Vargas y la Asociación para el Rescate y Desarrollo del Cantón de Esparza, mediante el Decreto Ejecutivo Nº 23061-C; publicado en La Gaceta Nº 65 del 05 de abril de 1994. Ello obedeció a la iniciativa de la Historiadora Esparzana MSc. Claudia Quirós Vargas.

Acá, les dejamos este reportaje de INFORME 11 Las Historias (Repretel), acerca del citado camposanto Garrobero.

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Fotografía: Ing. Fernando González Ledezma.

FUENTE del VÍDEO: http://www.youtube.com/watch?v=QVrYOFXedk0&feature=mfu_in_order&list=UL

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Compilación: Marcos Fco.·. Soto Ramírez -Ñor Antenor-

  • Folclorista Garrobero
  • Creador e Intérprete de Ñor Antenor, Personaje Típico del Cantón de Esparza
  • Co- creador de la Bandera y el Escudo del Cantón de Esparza
  • Co- creador de la Bandera de la Provincia de Puntarenas
  • Terapeuta Holístico / Maestro REIKI

 E-mail: culturapopularesparza@gmail.com

“Un  Pueblo  que  pierde  su  Patrimonio,  pierde  su  Identidad”. –José  Martí.