EDUCAR: Orientaciones para la Vida

Por: Ing. Nils Solórzano Villareal (*)

Considero que, hoy más que nunca, resulta necesario educar para conservar la vida de los seres vivos que habitan la tierra y, muy especialmente, la de los seres humanos. Educar y educar es una meta que todo país en el mundo debe llevar adelante.

Es evidente que nosotros mismos estamos contribuyendo a que cada vez tengamos más condiciones adversas que van dando como resultado un panorama desolador en nuestro planeta. Estamos ante variaciones climáticas nunca vistas: un día llueve, otro día hace un tremendo verano. En un país tan pequeño como el nuestro, durante este año en la zona atlántica y en la norte llueve casi sin parar, desde hace dos meses y medio; mientras que en el pacífico hace más de tres meses casi no llueve. Las temperaturas oscilan, en breves períodos, en forma drástica. Se enferma más la gente, aparecen serios problemas de enfermedades en la piel, aparecen nuevas plagas, hay menor cantidad de agua para beber y para el ganado y el riego de los plantíos. Comienza a escasear la alimentación y, si siguen las cosas así, dentro de no muchos años, habrá crisis tremenda por falta de agua.

Hace falta llevar el conocimiento, mediante programas de educación a todo nivel, desde los niños hasta los adultos y muy especialmente a todos aquellos agricultores y agricultoras que poseen un pedazo de tierra. Es necesario la comprensión de que al suelo hay que cuidarlo porque es un cuerpo físico dador de vida. Sí, el suelo da vida a plantas y animales para producir alimento y agua para la vida de la humanidad.

No pretendo dar una lección acerca de qué es el suelo y cómo hay que conservarlo. Sé que hay mucho conocimiento en sinnúmero de profesionales. Lo que ahora quiero enfatizar es que hay que educar, en vez de transmitir conocimiento. Educar con programas adecuados de cómo producir conservando el suelo. Cómo manejar las acciones en las cuencas hidrográficas para aumentar los reservorios de agua y la biodiversidad para -poco a poco- revertir los efectos adversos del clima que hoy tenemos.

Educar con metodologías muy horizontales con ejemplos reales de todo esto: Qué es el suelo dador de vida y cómo se degrada fácilmente, qué es una cuenca hidrográfica y cómo debemos actuar con las formas de cultivar, de manejar la basura para no contaminar, de no deforestar, por qué no debe quemarse el suelo, cómo mejorar las condiciones del suelo mediante el reciclaje y utilización de los mismos cultivos, etc, etc.

No quiero alargarme más, solamente quisiera llegar a mucha gente con este mensaje y, muy especialmente, a los tomadores de decisiones en este campo de la educación para conservar la vida. Muchas gracias.

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Ing. Nils Solórzano Villarreal

Ing. Nils Solórzano Villarreal

(*) El Sr. Nils Solórzano Villarreal es Ingeniero Agrónomo. Fue Director Regional del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) en la Región Pacífico Central, Agente de Extensión Agrícola del MAG en el Cantón de Esparza y Presidente del Centro Agrícola Cantonal de Esparza (CACE), siendo uno de los principales gestores de la fundación de tan apreciada Institución cantonal.

IMAGEN: Blog Resiliencia MAG. Utilizada con fines ilustrativos.

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¿Será que soy muy ‘Chela Bonilla’?

Bebé llorando (Taringa)

Por: Lourdes Vega Ramírez (*)

¿Será que soy muy ‘Chela Bonilla’?

No, prefiero pensar que soy observadora…

Hace algunos meses, andaba de cita con mi madre, que en paz descansa, en la Clínica de Esparza. Allí pude ver a una pareja muy joven con su bebé, muy lindos los dos. Tal vez tendrían alrededor de 20 años, el bebé parecía tener apenas unos días de nacido, era evidente que eran papás primerizos…

Me llamó mucho la atención porque se ven muchas madres en cita con sus bebés, pero muy pocos padres acompañándoles; además, el joven estaba súper atento llevando, trayendo papeles, ya cargaba al bebé, ya llevaba el bolso… ella parecía un poco indispuesta, eso confirmaba que era muy reciente su parto…

Al rato, los vi llegar a las sillas, frente al Laboratorio, donde extraen las muestras de sangre… Cuando les llamaron, el muchacho entró junto con el bebé… Ella se quedó sentada afuera…

En un par de minutos se oyó llorar al bebé… Aquella joven mamá se levantó como quien tiene un alacrán en donde ya sabemos… Su cara de angustia era total… y el bebé lloraba más fuerte… y ella se acercaba a la puerta, extendía su mano como para tocar, pero, de inmediato, la retiraba…

El bebé ya no lloraba, pero, ella seguía con su mirada clavada en aquella puerta… Volvió a llorar de nuevo aquel bebé y ella se llevaba su mano al corazón y fue cuando se le empezaron a salir las lágrimas… Ella no se retiraba de aquella puerta, se quitaba las lágrimas como queriendo que no se notara que estaba tan asustada por su bebé…

¡Yo morí!!! …Por un momento, hasta me dieron ganas de acercarme y acompañarla en aquellos minutos que, de seguro, ella sintió eran horas…

Cuando aquella puerta se abrió, ya no salió el joven papá, sino una suerte de Supermán mezclado con Ironman y el Batman más pintao… Con una sonrisa de ‘sobreviviente’, sacando pecho, todo orgulloso, con una cara de “¡Lo logré!” que no podía con ella…

¡Ahhh no!!! Júntenme, pues quedé embarrada en el suelo…

Aquella mamá tomó a ese bebé con tanto amor… Lo besaba suavecito y le decía algo que, lamentablemente, no pude escuchar… Esa escena, de principio a fin, era como para filmarla y colgarla con el título “Morííí de amor”…

¡Qué tiempos más rudos y tristes está pasando la humanidad!!! Muerte y odio a granel… Falta de Dios, tanta falta de amor… Por eso, tenemos que abrir los ojos muy bien… Hay muchos milagros ocurriendo a nuestro alrededor, mucho por lo cual maravillarse, y sentir que hay esperanza…

Nuestro ‘día a día’ ofrece muchas escenas maravillosas… Escenas que nos recuerdan que el amor no se fue de viaje… que el amor sigue siendo el motor del Universo… Sigue siendo lo que nos va a salvar…

Que Dios mire con misericordia al hombre y su necedad…

Si leíste todo esto gracias. Te envío un fuerte abrazo… ¡ÁNIMOOO!!! 😉

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Lourdes Vega Ramírez

Lourdes Vega Ramírez

(*) Lourdes Vega Ramírez, es Cuidadora de Personas Adultas Mayores en su familia, y escribe acerca de sus pasadas y actuales vivencias; esto, en sus escasos ratos libres, para hacer menos pesada su cotidianidad y las comparte en Redes Sociales con sus amistades, como una forma de mantenerse conectada con el mundo exterior. 😉

IMAGEN: Taringa.net

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TU EXISTENCIA: Tributo a nuestros Padres

Túnel de luz

                                  Por: Miguel Ángel Soto Flores (*)

TU  EXISTENCIA

Tributo a nuestros Padres

 No te has ido, no te fuiste, es cierto,

sólo pasaste el umbral perceptivo.

Materia eterna sois, no has muerto,

y no se crea ni se destruye, estás vivo.

*

Roble que quema intenso su madera,

desdobla, sublima su existencia verdadera,

nunca deja de ser materia y energía.

*

La humedad, ceniza, humo, llama y calor

en la difusión sagrada que aquel día,

tú la volviste de donde viniste, al amor.

*

En materia vives, en paz, en tu continuo,

difundido en la expansión del pensamiento,

omnisciente, omnipresente, genuino,

latente, sintiendo igual mi sentimiento.

*

No te has ido, no te fuiste, te quedaste,

pasaste como pasan todos el umbral.

Vives, y te veo en todo lo que dejaste,

detrás, en la perceptiva dimensión material.

*

Y nada cambia, tú sigues como antes,

con palabras del recuerdo conversas

tus consejos en susurros incesantes,

sigues guiando mi mente, sin reversas.

*

Sigues, adelante, regando tus enseñanzas,

humilde, honesto, sincero, paciente,

persiguiendo sueños, tus esperanzas,

y así vives, en el recuerdo de la gente.

*

Te quedaste, no te fuiste, no te has ido,

pasaste el umbral como pasan todos.

Quedaste eterno, jamás en el olvido,

y ahora vives en mí, de todos modos.

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Sr. Miguel Ángel Soto Flores
Sr. Miguel Ángel Soto Flores

© – Tu Existencia, escrito por el Ing. Miguel Ángel Soto Flores, Esparzano residente en Stanton, California USA – 01 de Febrero de 2015.

IMAGEN: Página de “777 Noticias de la Ciencia”.

 

 

 

En verdad, nadie muere

Celaje en horizonte. Imagen: Gabitos.com

Celaje en Horizonte. Imagen: Gabitos.com

Un pensamiento sobre el sufrimiento de todos cuando llega la muerte de alguien querido. Hay mucha verdad en lo que pasa en la mente humana…

                                  Por: Miguel Ángel Soto Flores

Los esposos Juana y Casimiro filosofan durante una tarde de estas…

-Casimiro, ¿fue rara la muerte de Fulgencio? ¿Verdad? Se me erizan lo vellos del cuerpo. Dicen que Florencia lo amaba con locura y no podía vivir lejos de él.

-Sí, Juana, no se sabe de qué murió en realidad. Fue pronta y repentina… Lo único que pienso es en Florencia… Queda sola a tan temprana edad, sin familiares. Ella era única hija y sus padres murieron hace tiempo.

-Es duro perder a alguien y quedarse sola… Yo no quiero perderte a vos, Casimiro. No sé qué haría, porque yo te amo…

-No pensés así, Juana, las cosas no son como la gente cree… Yo no voy a dejarte nunca, aun después de muerto… Yo siempre estaré contigo mientras vivás y me recordés.

-No es lo mismo, Casimiro… Yo no te vería más… Ni te hablaría… ¡Jesús, María y José! ¡No quiero ni pensarlo! No sé qué haría sin vos, sin tu ayuda, tu modo de pensar…Yo no quiero perderte.

-No digás eso… No se puede perder a una persona. Lo que se pierde es la oportunidad de convivir con ella, cuando las diferencias son mayores que las compatibilidades… Pero eso es en la vida terrenal y no en la espiritual.

Sabés, Juana, el dolor y la pena llegan por el egoísmo de mantener a esa persona como si se tratase de una propiedad exclusiva para nuestros caprichos y exigencias… Las incompatibilidades humanas se hacen, no nacen, y el egoísmo humano le asigna prioridades arrogantes que no pueden quebrarse más adelante. Sólo la muerte quiebra esas incompatibilidades y, en ese momento, la lucidez del razonamiento retorna a la mente con una luz brillante de la comprensión y la compasión. La conclusión es, entonces, que las cualidades positivas de la persona eran más que aquellas negativas… en verdad es el amor el que vence cualquier resentimiento.

Lamento lo que ocurre cuando un ser querido parte de la presencia material. Y pienso en Florencia… ¿Qué va a ser de ella? Veo el dolor que los deudos, llorando la ausencia que viene. La falta de esa persona que desaparece en nuestras vidas. No se puede reconciliar esa idea, aquel apego que se desgarra y se desprende de nuestros sentimientos. Es duro, pero, lamentablemente, inevitable.

La vida no termina en ese instante -sentenció Casimiro-. La vida continúa sin resabios. La vida solamente detiene el envejecimiento de la materia. Ahora, ya no aumentan más las arrugas, y las manecillas del reloj se detienen atrapando la apariencia en ese momento. La imagen de la persona que se esfuma, queda en esa última apariencia, eternamente, en las mentes de aquellos que la conocieron. Ahí, sigue su proceso viviente, sin más preocupación de la muerte. Mas, ¿acaso se consigue la resignación en esos momentos aciagos? Claro, no se puede en una mente abrumada sufriendo en la irrealidad de la realidad, pensando en un mundo que termina. Nada será lo mismo, el dolor es más grande que la resistencia humana. No se puede entender que solamente la presencia de la materia es lo que concluye, ni se puede comprender que, exceptuando eso, la vida sigue su evolución. Así pasan los días, en angustias y añoranzas. La energía se pierde, consumida en el pasado, y el deseo de morir se hace presente.

La naturaleza es sabia maestra de la realidad material y etérea… Ella nos enseña que, así como los ciclos de la vida tornan, la mente torna la vida… Todo está dentro de la mente: la vida y la muerte, presencia y ausencia, realidad e irrealidad. La realidad física se forma en la mente y, ahí, junto con los pensamientos y sentimientos, sueños y anhelos, todo existe, pero todo es mental, nada físico. Dentro de esta filosofía, nada muere en realidad, y existe mientras hay una mente que conoce la existencia y carácter de la persona que se ausenta. Sin embargo, las añoranzas persisten.

Escuché una frase que dice:

“Qué bonito sería traer de regreso a alguien del cielo y pasar un día con esa persona: solamente una vez, una última vez”.

Sollozo, pensando en la inocencia de la gente que así piensa. Nadie se va para siempre, porque vive en nuestras mentes. Conozco el dolor que produce la ausencia, o la imposibilidad de ver enfrente a la persona que se fue, aparentemente.

Digo “aparentemente”, porque sólo el olvido termina la existencia de la persona que dejó el mundo material y vivirá para siempre, mientras haya una mente que la recuerde como la persona era. No es cosa de creer en mí, sino cosa de razonar los principios de la vida por los cuales he vivido. En esta forma, mi resurrección es real, aunque sé que mi existencia se reduce a una eterna forma espiritual. Sólo la presencia material se pierde, y la existencia resplandece en la dimensión mental donde en verdad existe desde su nacimiento. Así, toda persona sigue existiendo y aquellos que las conocieron pueden continuar su relación mental y conversar con ella, puntualizó Casimiro.

Sí podés… Vos, Juana, podés entablar una conversación conmigo cuando no esté aquí, muerto o vivo, como si estuviera presente, cuando podás y querás… podés contarme tus problemas y pensar en lo que diría, conforme a mi carácter y modo de pensar… Pero, no debés cambiar el criterio de mi pensamiento, porque entonces te escucharás a vos misma… En esa forma te ayudaré a resolver cualquier problema que tengás… Si conocés mi carácter y pensás en cómo haría yo las cosas, si razonás que estoy en lo correcto, dímelo y te explicaré, en tu mente, mis razones. Pero, siempre tomá tus propias decisiones porque ahora la vida solo vos la manejás.

Juana, lo miró con ternura y con esa mirada le decía que sí entendía y sabía que nunca estaría sola. Casimiro, sentado en la mecedora, percibió el entendimiento de Juana y suspiró complacido.

Juana siguió hablando sobre este tema de vida y muerte… y Casimiro permanecía callado… al rato Juana se levantó y con gesto de reclamo le dijo:

-¿Qué? ¿Te quedaste dormido o los ratones se comieron tu lengua…?

Juana se encaminó a la cocina, a tomar un poco del café percolado y, cuando volvió y sacudió a Casimiro, entendió que estaba muerto. De pronto, vino a su mente que los viajes extraños de su marido eran al doctor y en un citatorio en que tenía en la bolsa de la camisa, estaba la razón de su muerte… Casimiro tenía una enfermedad terminal y nunca le dijo a Juana…

Los años pasaron y, a la fecha, Juana sentada en el corredor que da al patio, conversa con Casimiro, tal como él le dijo… diciendo:

-“Gracias, Casimiro, gracias por estar conmigo todo el tiempo, entenderme y ayudarme a vivir”.

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Sr. Miguel Ángel Soto Flores
Sr. Miguel Ángel Soto Flores

© – En verdad, nadie muere, escrito por el Ing. Miguel Ángel Soto Flores, Esparzano residente en Stanton, California USA – Enero, 2015.

IMAGEN: Gabitos.com

 

 

 

Reflexión Navideña

Silueta navideña es.forwallpaper.com

Por: Miguel Ángel Soto Flores

¡Hola, Hermanos! Reciban este mensaje de amor para esta Navidad y para cada día después de eso. Es el conjunto de verdades que dijo un gran hombre, Jesucristo, cuyo amor por sus semejantes fue mayor que su vida, y con mucho gusto murió defendiendo los indefensos con amor.

 Él dijo: “… este comando único: ama a tu prójimo como a ti mismo”.

Entonces, yo cierro mi mente a tentadores pensamientos y acciones, pensando en esta regla.

Él dijo: “quien esté sin pecado, sea el primero en arrojar la piedra contra ella”.

Soy un pecador, pero estoy tratando de ser mejores cada día.

Él dijo: “Pero les digo, amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen”.

Y yo difundiré el poco amor que tengo, porque si lo comparto, crecerá por sí mismo.

Él dijo: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán satisfechos”.

Y yo cuidaré y compartiré con ustedes lo que pueda, sin esperar nada a cambio.

Él dijo: “No os afanéis por el mañana, porque el mañana estará ansioso por sí mismo. Que el problema del día sea suficiente para el día”.

Pero, yo no me estresaré ansioso, desesperado, e impaciente, lleno de avaricia, envidia o codicia.

Él dijo: “Entonces, les digo, pedid y se te dará; busca y encontraras; golpe la puerta y se abrirá para ti”.

Y yo, humildemente, buscaré la ayuda de ustedes, porque pueden ser capaces de ayudarme y enseñarme a ser mejor en la vida.

Y le pregunto a ese Gran Hombre: ¿Qué pasaría si mis congéneres hacen las promesas que hago yo? ¡Talvez juntos cambiaríamos al mundo!!!

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Sr. Miguel Ángel Soto Flores

Sr. Miguel Ángel Soto Flores

© – Mensaje Navideño, escrito por el Ing. Miguel Ángel Soto Flores, Esparzano residente en Stanton, California USA – 17 de Diciembre, 2014.

IMAGEN: es.forwallpaper.com. Utilizada con fines ilustrativos.

 

 

 

El Milagro de Compartir

Desfile Boyeros Esparza 07 Dic 2014 (Román Morera Hidalgo)

Por: Miguel Ángel Soto Flores

Un buen día, cuando la luz de la madrugada apenas se asomaba en el horizonte, una jarra, chorreada y curtida, sobre tres piedras hervía café y lejos difundía su aroma. En la penumbra de la alborada, a poca distancia, unos pasos acompañaban una sombra que se acercaba a la choza de Pablo. Llegó hasta la puerta y dijo:

–¿Está Pablo, el Boyero?”

Pablo, cortés y humildemente, recibe al extraño.

–Buenos días, soy Pablo, ¿que lo trae por aquí? ¿Hay algo en que pueda serle útil?

Por un momento, hubo un silencio y luego…

–Buenos días, Pablo. Soy Genaro, y me trae el aroma de su café. Pero, en verdad, hay algo en que usted puede ayudarme.

–Diga usted, don Genaro. Explíquese… -respondió Pablo un tanto intrigado.

–Mi vehículo se varó al pasar el río y necesito que usted con su yunta de bueyes trate de halarlo a tierra firme.

–Cuánto lo siento, Don Genaro, ya no tengo mi yunta, ni yugo ni carreta. Todo eso lo vendí para pagar la enfermedad de mi mujer y el parto de mi segundo hijo. No podré ayudarle, pero veré si mi vecino me presta su yunta y remolcamos su vehículo. Yo no le cobraré nada, sólo deberá pagar lo que mi vecino pida por el uso de su yunta. Pero le ruego me dé tiempito para terminar el desayuno… Con gusto, le serviré un cafecito para mientras y talvez quiera comer con nosotros. Está invitado.

Complacido, Genaro le replicó:

–Gracias, Pablo, es usted bien gentil. En verdad no he comido desde ayer por la tarde, antes de intentar cruzar el río. Ahí dormí en mi vehículo.

Mientras Pablo continuaba con sus quehaceres matutinos, Genaro comenzó a hablar de la temporada que se avecinaba.

–Ya viene la navidad nuevamente. Parece ayer la navidad pasada. Pero siempre es alegre, hermosa, una temporada de hermandad, de comprensión, compasión y amor. ¡Es linda! Buscar un arbolito, llevarlo a casa, decorarlo y ponerle lucecitas, salir de compras para crear sorpresas y luego llenar el arbolito de regalos. Los chicos, sus ojitos abiertos bien grandes en la noche de navidad cuando abren sus regalos. Es linda la navidad.

Pablo, muy pensativo, comentó:

–Admiro a aquellos que esperan la Navidad con ansias. Yo la espero con aprensión, reservas, miedo y congojas.

– ¿Por qué dices eso, Pablo?

–No protesto, don Genaro, sólo me resigno. Mi vida no tiene el contenido de suficiencia, parece que siempre llego tarde a la repartición de oportunidades, y siempre salgo con mis manos vacías. No envidio a los favorecidos ni reniego por mi situación. Trabajo y trabajo, y no avanzo. Muero por no alcanzar la felicidad para mí y los míos.

Genaro, lamentando lo escuchado, agregó:

–¡Qué pena, Pablo, qué pena! Reza, pídele a Dios que te ayude, que te dé el bienestar que mereces.

–¡Ay, don Genaro! Sería una larga lista de cosas que no consigo, entre ellas, la esperanza de lograrlas.

–Pídele, hombre. Sé que Él te ayudara… Anda, pídele…

Como hurgando en sus adentros, Pablo piensa muy bien lo que acaba diciendo:

–Muchas veces, antes, lo he hecho… pero ya perdí también eso, la fe de que obtendré su ayuda. He llegado a entender que no todos traemos las mismas habilidades, no todos corremos a la misma velocidad, algunos piensan dos o tres veces una cosa en el tiempo que yo pienso lo mismo una sola vez. ¿Cómo puedo competir? Yo no tuve la oportunidad de educación… apenas escribo mi nombre.

–No pierdas la Fe, Pablo amigo, eso es lo último que puedes perder… -acotaba Genaro, tratando de animar a su interlocutor.

–Don Genaro, la fe para mí es creer que lo que deseo es cierto, al voltear la tortilla en la cazuela, pero si no hay energía que la caliente, los dos lados se mantienen igualmente crudos. Aquí estoy, en el dilema de la vida, con la necesidad de salir a buscar trabajo y el deber de cuidar de mi gente enferma, hambrienta, indefensa. Si salgo, se mueren y si me quedo nos morimos igualmente.

No obstante lo escuchado de labios de Pablo, Genaro no se deja vencer:

–¡Que encrucijada! Reza, Pablo, reza, que eso te dará fuerzas… piensa en lo lindo de la vida, en todo lo que tiene y puede darte. Busca ayuda educación, algo que cambie tu situación.

–Es igual, don Genaro, igual a lo que ya dije, si busco que estudiar, talvez hay mucho. El costo reduce la subsistencia de nosotros, y mientras estudio, no trabajo. Sin trabajo no hay comida, ni gas para el candil, ni leña para la cocina. Ve, don Genaro… Es la vorágine que atrapa al pobre, la que al final termina tragándoselo como un pitón del Mato Groso. Estoy resignado, esperando la muerte en el fondo de mi vorágine.

–Reza, reza, reza, pide a Dios una mano, un milagro –insistía Genaro.

–Mi buen amigo, don Genaro, usted ve la vida desde otro punto, un punto de bienestar y abundancia… El mundo cambia de aspecto según el punto desde donde se mire… No somos iguales. Usted puede ser un amigo. Lo admiro, no envidio su situación, se la ha ganado. Pero no pido compasión ni quiero que sienta lastima por la mía. Son situaciones de la vida que, como boas constrictoras, apresan, prensan y sostienen la situación paralizante. Don Genaro, sí, somos creados en igual forma, pero no somos iguales en la vida, porque las oportunidades no se ofrecen en igualdad de condiciones.

–Pablo, rece, pídale a Dios que él provee. No se canse, ni pierda la esperanza.

Pablo continuaba aferrado a su punto de vista, basado en su experiencia.

–Es que me da pena pedir a Dios más, cuando ya nos ha dado todo… Asimismo, me da pena pedirle ayuda, dejarle todo a Él, cuando yo no he hecho lo suficiente para resolver mis propios asuntos… Pero, debo decirle, don Genaro, que mi último pedido es que me deje ser autosuficiente para valerme por mí mismo y darle lo mínimo a mi familia…

–Sabes, Pablo, entiendo, entiendo, y deseo ayudarte… Eso es, si me permites… Y no creas que lo haré por caridad, o por sentirme bien, o superior en benevolencia. Deseo que sea un acuerdo entre tú y yo. Yo te ayudo, y tú me ayudas. Me ayudas a probar que compartir las ventajas que uno tiene no reduce lo que se tiene, sino más bien lo multiplica por dos, quienes luego tienen.

–Don Genaro, y ¿cómo podré pagarle lo que quiere hacer por mí? Y ¿por qué yo, si ni siquiera lo conozco?

–Ves, Pablo, hace un momento me ofreciste café y desayuno, me darás tus servicios si costo, sólo lo que cobre tu vecino. Sabes, Pablo, tú compartes lo poco que tienes y lo haces de tu propia voluntad y para un extraño como soy yo. Eso crea confianza e inspira a hacer igual cosa.

Un tanto desconcertado, Pablo replica:

–Eso es muy distinto, don Genaro, usted llega a mi choza, y yo lo atiendo humildemente, con lo que puedo.

–Ves, éste es el gran problema de la gente… Las sociedades han creado el paradigma de “Te ayudo, pero tienes que pagarme con intereses”. Ésa no es la situación en este caso, Pablo. Te ayudaré sin esperar nada más que, cuando puedas, ayudes a otros que estén en tu misma condición actual. Pueda ser que yo mismo caiga en la vorágine que has descrito…

–Entonces, dígame qué tengo que hacer…-se atrevió a pedir Pablo.

Genaro se acercó a Pablo y le explicó lo que ambos tenían que hacer, y dejo al lado de Pablo un paquete. En el paquete, Pablo encontró unos folletos y libretos y una suma de dinero para lo que tenía que hacer. Asombrado, con el contenido, Pablo por un momento perdió el sentido del tiempo, en su emoción del increíble acontecimiento.

–Ahora bien, ve con tu vecino, traes la yunta al final de la cuesta junto al río, yo iré hacia abajo y te esperaré junto al vehículo. No tardes. Gracias de antemano por todo.

Pablo fue y habló con su vecino, montó el yugo en los bueyes y marchó cuesta abajo, hacia el río. Mientras caminaba, pensaba cómo iba a disponer y usar lo que don Genaro le dejaba… Eran tantas las ideas que la distancia y el tiempo se volvían interminables. Cuando Pablo llegó al lugar indicado, no vio nada… Y buscó y buscó… Mas, no había ni vehículo, ni Don Genaro… Ni siguiera rastro de huellas de las ruedas del vehículo… El sol subía y su luz era más brillante que cualquier día anterior. Pablo regresó, asustado y temblando, donde su vecino a devolver la yunta.

–Bueno, Pablo, ¿hizo el trabajito? –le interrogó su vecino.

Pablo, entre temblores de miedo, suspiros y susto, le contó la historia a su vecino, y los dos estupefactos quedaron pensativos y viendo fijamente el camino que conducía abajo, hacia el río.

Pasó el tiempo, aquellos folletos eran instructivos de cómo sembrar, cuidar y cultivar hortalizas y procesar esos cultivos. Lo que Pablo y sus hijos estudiaron profundamente. Ahora, Pablo es dueño de grandes parcelas de tierra y se dedica a sembrar hortalizas, y alimentos procesados, que vende en los mercados locales. En la pared de la Fábrica de “Enlatados Genaro” hay una placa que dice:

“Éste era mi plan y no lo hice, ahora es tuyo, hazlo tú”.

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La moraleja de esta historia:

“Compartir altruistamente es el factor que suaviza la evolución del hombre hacia el bien común mundial”.

Benito Juárez una vez dijo:

“El respeto al derecho ajeno es la paz”.

Yo pienso que la educación no es un privilegio, sino un derecho inviolable y, como tal, debe respetarse. Y, por tanto, digo:

“La educación es un deber social y ciudadano que debe promulgarse sin restricción ni costo”.

Y, además, afirmo:

“Denme educación y recibirán con creces su inversión.”

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Sr. Miguel Ángel Soto Flores
Sr. Miguel Ángel Soto Flores

© – El Milagro de Compartir, escrito por el Sr. Miguel Ángel Soto Flores, Esparzano residente en Stanton, California USA – Noviembre de 2014.

IMAGEN: Cortesía del Ing. Román Morera Hidalgo, Reportero Gráfico del Proyecto de Rescate y Difusión Cultural “ESPARZA MÍA”.

 

 

 

Denme Educación o entiérrenme vivo para ver mi propia muerte

Lápida tipo libro (Imagen: Marmolistas Pajares, España)

Por: Miguel Ángel Soto Flores

La sinergia del mundo es compleja desde su principio. Y las capacidades de cada país, que son diferentes, ponen a algunos países en situaciones de desventajas… Hay países con más recursos naturales que otros, y su capacidad productiva puede ser mayor. Esto crea la estratificación en la pirámide global. Los países con escasos recursos naturales y explotables no tienen capacidad de competir con aquellos ricos en recursos, al punto que dependen de esas grandes potencias. Los países pobres se convierten en simples ‘unidades de servicios’.

Mi teoría es simple:

“Riqueza atrae riqueza, pobreza atrae pobreza”.

Y, luego, agregándole a esto la otra parte:

“El egoísmo humano tiende a acaparar poder para eliminar su competencia.”

Es decir, la gente egoísta por naturaleza tiende a halar agua para su molino y, al final, la espiral político-económica forzar la situación social concentrando su base en la pobreza de cada individuo. Entonces, “el rico se vuelve más rico y poderoso, el pobre se vuelve más pobre y débil” de aquí nacen las diferencias de clases sociales en una larga escala, desde el indolente durmiendo en las aceras hasta los Kohl o Gates del mundo.

La consecuencia de esta situación o acción provoca reacciones en los pueblos marginados y los ánimos enfurecen. La masa crece y se levanta demandando igualdad de oportunidades, justicia, libertades.

Así sucedió en Francia, terminando con la eliminación de los reyes; la revolución Bolchevique trajo el fin de los Zares; la revolución de Cuba acabó con Batista; la revolución Sandinista con los nueve comandantes que se volvieron grandemente ricos. Siempre un pequeño grupo descontento se alza alentado a la masa con un gran empeño: cambiar la situación. Revienta una revolución y, al final, el pueblo siempre sigue en la condición establecida y el rico se sigue haciendo rico y el pobre ya no puede hacerse más pobre, por cuanto no hay más fondo que el fondo de la nada, su miseria. El sueño de igualdad es quimera viva que no desaparece. La situación establecida mantiene su status quo y las diferencias implantan su permanencia.

¿Cómo se puede voltear la tortilla en la cazuela fría si no se tiene la masa y no hay fuego? ¿Dejarán los ricos y poderosos que el pobre se alimente y se vuelva fuerte? Obviamente, manipulan el abastecimiento de la masa y la leña para que solamente sobrevivan. Manipulan los salarios para que no ahorren, sólo sobrevivan. Controlan las oportunidades haciendo inalcanzable el costo de tomarlas.

¡Qué tristeza, qué ignominia! El pobre no tiene salidas, la espiral económica se lo traga y lo sienta en un cuarto sin puertas ni ventanas viviendo en su propia inmundicia. En ese cuarto, se pierden eminencias, sabios, inventores, y demás. La potencia intelectual que con igualdad de oportunidades podría contribuir para voltear la tortilla, ahora, en la cazuela caliente.

Tantas veces he oído: “La unión hace la fuerza”… Pero esto es cierto circunstancialmente. Veo la Unión Americana, una gran potencia. Vi a la Unión Soviética cómo se derrumbó por falta de bases ciertas. También veo países pobres sin unión y sin bases. Hay países que se asentaron en la belleza de su tierra solamente, tierra sin pensar en sus recursos naturales explotables. Ahora, con el correr del tiempo a este punto los recursos naturales hacen falta.

¿Cómo se puede voltear la tortilla en la cazuela caliente? La respuesta está en esa frase de la unión. Será cuando los átomos individuales formen una célula; y esas células una composición, la substancia de la vida, el Capital Humano. Es la educación del individuo lo que hace y produce el capital humano. Es el capital humano el único capital que verdaderamente produce mucho más que cualquier otro capital como el dinero, equipo o propiedades. Nada de estos otros tres se produce sin capital humano. Los centros de producción y servicios no operan sin capital humano.

Ése es el fuego que calienta la cazuela; entonces, se podrá voltear la tortilla, una o muchas, muchas veces más. La revolución de un pueblo no es militar, es ‘capitalista’, en la cual se reclama el valor del capital humano y el derecho de negociarlo al precio que le corresponde en el mercado libre. Asimismo, establecerlo como una empresa individual privada, con todos sus derechos en el capitalismo natural.

Recuerdo la frase de Patrick Henry:

          “Give Liberty or Give Death”.

Que, en español, dice:

          “Denme libertad o mátenme”.

Es la misma que los Sandinistas usaron traperamente:

          “Patria libre o morir.”

Yo volteo la tortilla y digo:

          “Denme Educación o entiérrenme vivo para ver mi propia muerte”.

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Sr. Miguel Ángel Soto Flores

Sr. Miguel Ángel Soto Flores

© – “Denme Educación o entiérrenme vivo para ver mi propia muerte”, escrito por el Ing. Miguel Ángel Soto Flores, Esparzano residente en Stanton, California USA – Setiembre, 2014.

IMAGEN: Utilizada con fines ilustrativos. Fuente: Marmolistas Pajares, Madrid, España.